{"id":502,"date":"2005-12-14T17:54:47","date_gmt":"2005-12-14T15:54:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sabado100.com.ar\/?p=502"},"modified":"2005-12-14T17:54:47","modified_gmt":"2005-12-14T15:54:47","slug":"en-la-verdad-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/","title":{"rendered":"En la verdad, la paz"},"content":{"rendered":"<p>1. Con el tradicional Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, al principio del nuevo a\u00f1o, deseo hacer llegar un afectuoso saludo a todos los hombres y a todas las mujeres del mundo, de modo especial a los que sufren a causa de la violencia y de los conflictos armados. Es tambi\u00e9n un deseo lleno de esperanza por un mundo m\u00e1s sereno, en el que aumente el n\u00famero de quienes, tanto individual como comunitariamente, se esfuerzan por seguir las v\u00edas de la justicia y la paz.<br \/>\n2. Antes de nada, quisiera rendir un homenaje agradecido a mis amados Predecesores, los grandes Pont\u00edfices Pablo VI y Juan Pablo II, inspirados art\u00edfices de paz. Animados por el esp\u00edritu de las Bienaventuranzas, supieron leer en los numerosos acontecimientos hist\u00f3ricos que marcaron sus respectivos Pontificados la intervenci\u00f3n providencial de Dios, que nunca olvida la suerte del g\u00e9nero humano. Como incansables mensajeros del Evangelio, invitaron repetidamente a todos a reemprender desde Dios la promoci\u00f3n de una convivencia pac\u00edfica en todas las regiones de la tierra. Mi primer Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz sigue la l\u00ednea de esta noble ense\u00f1anza: con \u00e9l, deseo confirmar una vez m\u00e1s la firme voluntad de la Santa Sede de continuar sirviendo a la causa de la paz. El nombre mismo de Benedicto, que adopt\u00e9 el d\u00eda en que fui elegido para la C\u00e1tedra de Pedro, quiere indicar mi firme decisi\u00f3n de trabajar por la paz. En efecto, he querido hacer referencia tanto al Santo Patrono de Europa, inspirador de una civilizaci\u00f3n pacificadora de todo el Continente, as\u00ed como al Papa Benedicto XV, que conden\u00f3 la primera Guerra Mundial como una \u00abmatanza in\u00fatil\u00bb (1) y se esforz\u00f3 para que todos reconocieran las razones superiores de la paz.<br \/>\n3. El tema de reflexi\u00f3n de este a\u00f1o -\u00abEn la verdad, la paz\u00bb- expresa la convicci\u00f3n de que, donde y cuando el hombre se deja iluminar por el resplandor de la verdad, emprende de modo casi natural el camino de la paz. La Constituci\u00f3n pastoral Gaudium et spes del Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, clausurado hace ahora 40 a\u00f1os, afirma que la humanidad no conseguir\u00e1 construir \u00abun mundo m\u00e1s humano para todos los hombres, en todos los lugares de la tierra, a no ser que todos, con esp\u00edritu renovado, se conviertan a la verdad de la paz\u00bb. (2) Pero, \u00bfa qu\u00e9 nos referimos al utilizar la expresi\u00f3n \u00abverdad de la paz\u00bb? Para contestar adecuadamente a esta pregunta se ha de tener presente que la paz no puede reducirse a la simple ausencia de conflictos armados, sino que debe entenderse como \u00abel fruto de un orden asignado a la sociedad humana por su divino Fundador\u00bb, un orden \u00abque los hombres, siempre sedientos de una justicia m\u00e1s perfecta, han de llevar a cabo\u00bb.(3) En cuanto resultado de un orden dise\u00f1ado y querido por el amor de Dios, la paz tiene su verdad intr\u00ednseca e inapelable, y corresponde \u00aba un anhelo y una esperanza que nosotros tenemos de manera imborrable\u00bb. (4)<br \/>\n4. La paz, concebida de este modo, es un don celestial y una gracia divina, que exige a todos los niveles el ejercicio de una responsabilidad mayor: la de conformar -en la verdad, en la justicia, en la libertad y en el amor- la historia humana con el orden divino. Cuando falta la adhesi\u00f3n al orden trascendente de la realidad, o bien el respeto de aquella \u00abgram\u00e1tica\u00bb del di\u00e1logo que es la ley moral universal, inscrita en el coraz\u00f3n del hombre; (5) cuando se obstaculiza y se impide el desarrollo integral de la persona y la tutela de sus derechos fundamentales; cuando muchos pueblos se ven obligados a sufrir injusticias y desigualdades intolerables, \u00bfc\u00f3mo se puede esperar la consecuci\u00f3n del bien de la paz? En efecto, faltan los elementos esenciales que constituyen la verdad de dicho bien. San Agust\u00edn defin\u00eda la paz como \u00abtranquillitas ordinis\u00bb, (6) la tranquilidad del orden, es decir, aquella situaci\u00f3n que permite en definitiva respetar y realizar por completo la verdad del hombre.<br \/>\n5. Entonces, \u00bfqui\u00e9n y qu\u00e9 puede impedir la consecuci\u00f3n de la paz? A este prop\u00f3sito, la Sagrada Escritura, en su primer Libro, el G\u00e9nesis, resalta la mentira pronunciada al principio de la historia por el ser de lengua b\u00edfida, al que el evangelista Juan califica como \u00abpadre de la mentira\u00bb (Jn 8,44). La mentira es tambi\u00e9n uno de los pecados que recuerda la Biblia en el cap\u00edtulo final de su \u00faltimo Libro, el Apocalipsis, indicando la exclusi\u00f3n de los mentirosos de la Jerusal\u00e9n celeste: \u00ab\u00a1Fuera&#8230; todo el que ame y practique la mentira!\u00bb (22,15). La mentira est\u00e1 relacionada con el drama del pecado y sus consecuencias perversas, que han causado y siguen causando efectos devastadores en la vida de los individuos y de las naciones. Baste pensar en todo lo que ha sucedido en el siglo pasado, cuando sistemas ideol\u00f3gicos y pol\u00edticos aberrantes han tergiversado de manera programada la verdad y han llevado a la explotaci\u00f3n y al exterminio de un n\u00famero impresionante de hombres y mujeres, e incluso de familias y comunidades enteras. Despu\u00e9s de tales experiencias, \u00bfc\u00f3mo no preocuparse seriamente ante las mentiras de nuestro tiempo, que son como el tel\u00f3n de fondo de escenarios amenazadores de muerte en diversas regiones del mundo? La aut\u00e9ntica b\u00fasqueda de la paz requiere tomar conciencia de que el problema de la verdad y la mentira concierne a cada hombre y a cada mujer, y que es decisivo para un futuro pac\u00edfico de nuestro planeta.<br \/>\n6. La paz es un anhelo imborrable en el coraz\u00f3n de cada persona, por encima de las identidades culturales espec\u00edficas. Precisamente por esto, cada uno ha de sentirse comprometido en el servicio de un bien tan precioso, procurando que ning\u00fan tipo de falsedad contamine las relaciones. Todos los hombres pertenecen a una misma y \u00fanica familia. La exaltaci\u00f3n exasperada de las propias diferencias contrasta con esta verdad de fondo. Hay que recuperar la conciencia de estar unidos por un mismo destino, trascendente en \u00faltima instancia, para poder valorar mejor las propias diferencias hist\u00f3ricas y culturales, buscando la coordinaci\u00f3n, en vez de la contraposici\u00f3n, con los miembros de otras culturas. Estas simples verdades son las que hacen posible la paz; y son f\u00e1cilmente comprensibles cuando se escucha al propio coraz\u00f3n con pureza de intenci\u00f3n. Entonces la paz se presenta de un modo nuevo: no como simple ausencia de guerra, sino como convivencia de todos los ciudadanos en una sociedad gobernada por la justicia, en la cual se realiza en lo posible, adem\u00e1s, el bien para cada uno de ellos. La verdad de la paz llama a todos a cultivar relaciones fecundas y sinceras, estimula a buscar y recorrer la v\u00eda del perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n, a ser transparentes en las negociaciones y fieles a la palabra dada. En concreto, el disc\u00edpulo de Cristo, que se ve acechado por el mal y por eso necesitado de la intervenci\u00f3n liberadora del divino Maestro, se dirige a \u00c9l con confianza, consciente de que \u00ab\u00c9l no cometi\u00f3 pecado ni encontraron enga\u00f1o en su boca\u00bb (1 P 2,22; cf. Is 53,9). En efecto, Jes\u00fas se present\u00f3 como la Verdad en persona y, hablando en una visi\u00f3n al vidente del Apocalipsis, manifest\u00f3 un rechazo total a \u00abtodo el que ame y practique la mentira\u00bb (Ap 22,15). \u00c9l es quien revela la plena verdad del hombre y de la historia. Con la fuerza de su gracia es posible estar en la verdad y vivir de la verdad, porque s\u00f3lo \u00c9l es absolutamente sincero y fiel. Jes\u00fas es la verdad que nos da la paz.<br \/>\n7. La verdad de la paz ha de tener un valor en s\u00ed misma y hacer valer su luz beneficiosa, incluso en las situaciones tr\u00e1gicas de guerra. Los Padres del Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, en la Constituci\u00f3n pastoral Gaudium et spes, subrayan que \u00abuna vez estallada desgraciadamente la guerra, no todo es l\u00edcito entre los contendientes\u00bb. (7) La Comunidad Internacional ha elaborado un derecho internacional humanitario para limitar lo m\u00e1s posible las consecuencias devastadoras de la guerra, sobre todo entre la poblaci\u00f3n civil. La Santa Sede ha expresado en numerosas ocasiones y de diversas formas su apoyo a este derecho humanitario, animando a respetarlo y aplicarlo con diligencia, convencida de que, incluso en la guerra, existe la verdad de la paz. El derecho internacional humanitario se ha de considerar una de las manifestaciones m\u00e1s felices y eficaces de las exigencias que se derivan de la verdad de la paz. Precisamente por eso, se impone como un deber para todos los pueblos respetar este derecho. Se ha de apreciar su valor y es preciso garantizar su correcta aplicaci\u00f3n, actualiz\u00e1ndolo con normas concretas capaces de hacer frente a los escenarios variables de los actuales conflictos armados, as\u00ed como al empleo de armamentos nuevos y cada vez m\u00e1s sofisticados.<br \/>\n8. Pienso con gratitud en las Organizaciones Internacionales y en todos los que trabajan con esfuerzo constante para aplicar el derecho internacional humanitario. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda olvidar, a este respecto, a tantos soldados empe\u00f1ados en delicadas operaciones para controlar los conflictos y restablecer las condiciones necesarias para lograr la paz? A ellos deseo recordar tambi\u00e9n las palabras del Concilio Vaticano II: \u00abLos que, destinados al servicio de la patria, se encuentran en el ej\u00e9rcito, deben considerarse a s\u00ed mismos como servidores de la seguridad y de la libertad de los pueblos, y mientras desempe\u00f1an correctamente esta funci\u00f3n, contribuyen realmente al establecimiento de la paz\u00bb. (8) En esta apremiante perspectiva se sit\u00faa la acci\u00f3n pastoral de los Obispados castrenses de la Iglesia cat\u00f3lica: dirijo mi aliento tanto a los Ordinarios como a los capellanes castrenses para que sigan siendo, en todo \u00e1mbito y situaci\u00f3n, fieles evangelizadores de la verdad de la paz.<br \/>\n9. Hoy en d\u00eda, la verdad de la paz sigue estando en peligro y negada de manera dram\u00e1tica por el terrorismo que, con sus amenazas y acciones criminales, es capaz de tener al mundo en estado de ansiedad e inseguridad. Mis Predecesores Pablo VI y Juan Pablo II intervinieron en muchas ocasiones para denunciar la terrible responsabilidad de los terroristas y condenar la insensatez de sus planes de muerte. En efecto, estos planes se inspiran con frecuencia en un nihilismo tr\u00e1gico y sobrecogedor, que el Papa Juan Pablo II describi\u00f3 con estas palabras: \u00abQuien mata con atentados terroristas cultiva sentimientos de desprecio hacia la humanidad, manifestando desesperaci\u00f3n ante la vida y el futuro; desde esta perspectiva, se puede odiar y destruir todo\u00bb.(9) Pero no s\u00f3lo el nihilismo, sino tambi\u00e9n el fanatismo religioso, que hoy se llama frecuentemente fundamentalismo, puede inspirar y alimentar prop\u00f3sitos y actos terroristas. Intuyendo desde el principio el peligro destructivo que representa el fundamentalismo fan\u00e1tico, Juan Pablo II lo denunci\u00f3 en\u00e9rgicamente, llamando la atenci\u00f3n sobre quienes pretenden imponer con la violencia la propia convicci\u00f3n acerca de la verdad, en vez de proponerla a la libre aceptaci\u00f3n de los dem\u00e1s. Y a\u00f1ad\u00eda: \u00abPretender imponer a otros con la violencia lo que se considera como la verdad, significa violar la dignidad del ser humano y, en definitiva, ultrajar a Dios, del cual es imagen\u00bb.(10)<br \/>\n10. Bien mirado, tanto el nihilismo como el fundamentalismo mantienen una relaci\u00f3n err\u00f3nea con la verdad: los nihilistas niegan la existencia de cualquier verdad, los fundamentalistas tienen la pretensi\u00f3n de imponerla con la fuerza. Aun cuando tienen or\u00edgenes diferentes y sus manifestaciones se producen en contextos culturales distintos, el nihilismo y el fundamentalismo coinciden en un peligroso desprecio del hombre y de su vida y, en \u00faltima instancia, de Dios mismo. En efecto, en la base de tan tr\u00e1gico resultado com\u00fan est\u00e1, en \u00faltimo t\u00e9rmino, la tergiversaci\u00f3n de la plena verdad de Dios: el nihilismo niega su existencia y su presencia providente en la historia; el fundamentalismo fan\u00e1tico desfigura su rostro benevolente y misericordioso, sustituy\u00e9ndolo con \u00eddolos hechos a su propia imagen. En el an\u00e1lisis de las causas del fen\u00f3meno contempor\u00e1neo del terrorismo es deseable que, adem\u00e1s de las razones de car\u00e1cter pol\u00edtico y social, se tengan en cuenta tambi\u00e9n las m\u00e1s hondas motivaciones culturales, religiosas e ideol\u00f3gicas.<br \/>\n11. Ante los riesgos que vive la humanidad en nuestra \u00e9poca, es tarea de todos los cat\u00f3licos intensificar en todas las partes del mundo el anuncio y el testimonio del \u00abEvangelio de la paz\u00bb, proclamando que el reconocimiento de la plena verdad de Dios es una condici\u00f3n previa e indispensable para la consolidaci\u00f3n de la verdad de la paz. Dios es Amor que salva, Padre amoroso que desea ver c\u00f3mo sus hijos se reconocen entre ellos como hermanos, responsablemente dispuestos a poner los diversos talentos al servicio del bien com\u00fan de la familia humana. Dios es fuente inagotable de la esperanza que da sentido a la vida personal y colectiva. Dios, s\u00f3lo Dios, hace eficaz cada obra de bien y de paz. La historia ha demostrado con creces que luchar contra Dios para extirparlo del coraz\u00f3n de los hombres lleva a la humanidad, temerosa y empobrecida, hacia opciones que no tienen futuro. Esto ha de impulsar a los creyentes en Cristo a ser testigos convincentes de Dios, que es verdad y amor al mismo tiempo, poni\u00e9ndose al servicio de la paz, colaborando ampliamente en el \u00e1mbito ecum\u00e9nico, as\u00ed como con las otras religiones y con todos los hombres de buena voluntad.<br \/>\n12. Al observar el actual contexto mundial, podemos constatar con agrado algunas se\u00f1ales prometedoras en el camino de la construcci\u00f3n de la paz. Pienso, por ejemplo, en la disminuci\u00f3n num\u00e9rica de los conflictos armados. Ciertamente, se trata todav\u00eda de pasos muy t\u00edmidos en el camino de la paz, pero que permiten vislumbrar ya un futuro de mayor serenidad, en particular para las poblaciones tan castigadas de Palestina, la tierra de Jes\u00fas, y para los habitantes de algunas regiones de \u00c1frica y de Asia, que esperan desde hace a\u00f1os una conclusi\u00f3n positiva de los procesos de pacificaci\u00f3n y reconciliaci\u00f3n emprendidos. Son signos consoladores, que necesitan ser confirmados y consolidados mediante una acci\u00f3n concorde e infatigable, sobre todo por parte de la Comunidad Internacional y de sus Organismos, encargados de prevenir los conflictos y dar una soluci\u00f3n pac\u00edfica a los actuales.<br \/>\n13. No obstante, todo esto no debe inducir a un optimismo ingenuo. En efecto, no se puede olvidar que, por desgracia, existen todav\u00eda sangrientas contiendas fratricidas y guerras desoladoras que siembran l\u00e1grimas y muerte en vastas zonas de la tierra. Hay situaciones en las que el conflicto, encubierto como el fuego bajo la ceniza, puede estallar de nuevo causando una destrucci\u00f3n de imprevisible magnitud. Las autoridades que, en lugar de hacer lo que est\u00e1 en sus manos para promover eficazmente la paz, fomentan en los ciudadanos sentimientos de hostilidad hacia otras naciones, asumen una grav\u00edsima responsabilidad: ponen en peligro, en zonas ya de riesgo, los delicados equilibrios alcanzados a costa de laboriosas negociaciones, contribuyendo as\u00ed a hacer m\u00e1s inseguro y sombr\u00edo el futuro de la humanidad. \u00bfQu\u00e9 decir, adem\u00e1s, de los gobiernos que se apoyan en las armas nucleares para garantizar la seguridad de su pa\u00eds? Junto con innumerables personas de buena voluntad, se puede afirmar que este planteamiento, adem\u00e1s de funesto, es totalmente falaz. En efecto, en una guerra nuclear no habr\u00eda vencedores, sino s\u00f3lo v\u00edctimas. La verdad de la paz exige que todos -tanto los gobiernos que de manera declarada u oculta poseen armas nucleares, como los que quieren procur\u00e1rselas- inviertan conjuntamente su orientaci\u00f3n con opciones claras y firmes, encamin\u00e1ndose hacia un desarme nuclear progresivo y concordado. Los recursos ahorrados de este modo podr\u00edan emplearse en proyectos de desarrollo en favor de todos los habitantes y, en primer lugar, de los m\u00e1s pobres.<br \/>\n14. A este prop\u00f3sito, se han de mencionar con amargura los datos sobre un aumento preocupante de los gastos militares y del comercio siempre pr\u00f3spero de las armas, mientras se quedan como estancadas en el pantano de una indiferencia casi general el proceso pol\u00edtico y jur\u00eddico emprendido por la Comunidad Internacional para consolidar el camino del desarme. \u00bfQu\u00e9 futuro de paz ser\u00e1 posible si se contin\u00faa invirtiendo en la producci\u00f3n de armas y en la investigaci\u00f3n dedicada a desarrollar otras nuevas? El anhelo que brota desde lo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n es que la Comunidad Internacional sepa encontrar la valent\u00eda y la cordura de impulsar nuevamente, de manera decidida y conjunta, el desarme, aplicando concretamente el derecho a la paz, que es propio de cada hombre y de cada pueblo. Los diversos Organismos de la Comunidad Internacional, comprometi\u00e9ndose a salvaguardar el bien de la paz, obtendr\u00edan la autoridad moral que es indispensable para hacer cre\u00edbles e incisivas sus iniciativas.<br \/>\n15. Los primeros beneficiarios de una valiente opci\u00f3n por el desarme ser\u00e1n los pa\u00edses pobres que, despu\u00e9s de tantas promesas, reclaman justamente la realizaci\u00f3n concreta del derecho al desarrollo. Este derecho tambi\u00e9n ha sido reafirmado solemnemente en la reciente Asamblea General de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas, que ha celebrado este a\u00f1o el 60 aniversario de su fundaci\u00f3n.<br \/>\nLa Iglesia cat\u00f3lica, a la vez que confirma su confianza en esta Organizaci\u00f3n internacional, desea su renovaci\u00f3n institucional y operativa que la haga capaz de responder a las nuevas exigencias de la \u00e9poca actual, caracterizada por el fen\u00f3meno difuso de la globalizaci\u00f3n. La Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas ha de llegar a ser un instrumento cada vez m\u00e1s eficiente para promover en el mundo los valores de la justicia, de la solidaridad y de la paz. La Iglesia, por su parte, fiel a la misi\u00f3n que ha recibido de su Fundador, no deja de proclamar por doquier el \u00abEvangelio de la paz\u00bb. Animada por su firme convicci\u00f3n de prestar un servicio indispensable a cuantos se dedican a promover la paz, recuerda a todos que, para que la paz sea aut\u00e9ntica y duradera, ha de estar construida sobre la roca de la verdad de Dios y de la verdad del hombre. S\u00f3lo esta verdad puede sensibilizar los \u00e1nimos hacia la justicia, abrirlos al amor y a la solidaridad, y alentar a todos a trabajar por una humanidad realmente libre y solidaria. Ciertamente, s\u00f3lo sobre la verdad de Dios y del hombre se construyen los fundamentos de una aut\u00e9ntica paz.<br \/>\n16. Al concluir este mensaje, quiero dirigirme de modo particular a los creyentes en Cristo, para renovarles la invitaci\u00f3n a ser disc\u00edpulos atentos y disponibles del Se\u00f1or. Escuchando el Evangelio, queridos hermanos y hermanas, aprendemos a fundamentar la paz en la verdad de una existencia cotidiana inspirada en el mandamiento del amor. Es necesario que cada comunidad se entregue a una labor intensa y capilar de educaci\u00f3n y de testimonio, que ayude a cada uno a tomar conciencia de que urge descubrir cada vez m\u00e1s a fondo la verdad de la paz. Al mismo tiempo, pido que se intensifique la oraci\u00f3n, porque la paz es ante todo don de Dios que se ha de suplicar continuamente. Gracias a la ayuda divina, resultar\u00e1 ciertamente m\u00e1s convincente e iluminador el anuncio y el testimonio de la verdad de la paz. Dirijamos con confianza y filial abandono la mirada hacia Mar\u00eda, la Madre del Pr\u00edncipe de la Paz. Al principio de este nuevo a\u00f1o le pedimos que ayude a todo el Pueblo de Dios a ser en toda situaci\u00f3n agente de paz, dej\u00e1ndose iluminar por la Verdad que nos hace libres (cf. Jn 8,32). Que por su intercesi\u00f3n la humanidad incremente su aprecio por este bien fundamental y se comprometa a consolidar su presencia en el mundo, para legar un futuro m\u00e1s sereno y m\u00e1s seguro a las generaciones venideras.<\/p>\n<p>Vaticano, 8 de diciembre de 2005.<\/p>\n<p>Benedicto XVI<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>(1) Llamamiento a los Jefes de los pueblos beligerantes (1 agosto 1917): AAS 9 (1917) 423.<br \/>\n(2) N. 77.<br \/>\n(3) Ib\u00edd. 78.<br \/>\n(4) Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada mundial de la paz 2004, 9.<br \/>\n(5) Cf. Juan Pablo II, Discurso a la 50a Asamblea General de las Naciones Unidas, 5 octubre 1995, 3.<br \/>\n(6) De civitate Dei, XIX, 13.<br \/>\n(7) N. 79.<br \/>\n(8) Ib\u00edd.<br \/>\n(9) Mensaje para Jornada mundial de la Paz 2002, 6.<br \/>\n(10) Ib\u00edd.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mensaje completo del papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz 1 de enero de 2006<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[4,29],"tags":[],"class_list":["post-502","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura-y-sociedad","category-religion"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>En la verdad, la paz - Sabado 100<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"En la verdad, la paz - Sabado 100\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Mensaje completo del papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz 1 de enero de 2006\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Sabado 100\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/sabadocien\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2005-12-14T15:54:47+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"sabado100\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"sabado100\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"17 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/\"},\"author\":{\"name\":\"sabado100\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/person\/1a82439a05a3356129d4d51dd7ca16b4\"},\"headline\":\"En la verdad, la paz\",\"datePublished\":\"2005-12-14T15:54:47+00:00\",\"dateModified\":\"2005-12-14T15:54:47+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/\"},\"wordCount\":3484,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#organization\"},\"articleSection\":[\"Cultura y Sociedad\",\"Religi\u00f3n\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/\",\"url\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/\",\"name\":\"En la verdad, la paz - Sabado 100\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#website\"},\"datePublished\":\"2005-12-14T15:54:47+00:00\",\"dateModified\":\"2005-12-14T15:54:47+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"En la verdad, la paz\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#website\",\"url\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/\",\"name\":\"Sabado 100\",\"description\":\"\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#organization\",\"name\":\"Sabado 100\",\"url\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/logo3.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/logo3.jpg\",\"width\":300,\"height\":174,\"caption\":\"Sabado 100\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/sabadocien\/\",\"https:\/\/www.instagram.com\/sabado100.com.ar\/\",\"https:\/\/www.youtube.com\/@sabado1003\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/person\/1a82439a05a3356129d4d51dd7ca16b4\",\"name\":\"sabado100\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/litespeed\/avatar\/4048f7037fffe4fd73611d5730c1cb40.jpg?ver=1786531115\",\"contentUrl\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/litespeed\/avatar\/4048f7037fffe4fd73611d5730c1cb40.jpg?ver=1786531115\",\"caption\":\"sabado100\"},\"url\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/author\/sabado1002\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"En la verdad, la paz - Sabado 100","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"En la verdad, la paz - Sabado 100","og_description":"Mensaje completo del papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz 1 de enero de 2006","og_url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/","og_site_name":"Sabado 100","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/sabadocien\/","article_published_time":"2005-12-14T15:54:47+00:00","author":"sabado100","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"sabado100","Tiempo de lectura":"17 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/"},"author":{"name":"sabado100","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/person\/1a82439a05a3356129d4d51dd7ca16b4"},"headline":"En la verdad, la paz","datePublished":"2005-12-14T15:54:47+00:00","dateModified":"2005-12-14T15:54:47+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/"},"wordCount":3484,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#organization"},"articleSection":["Cultura y Sociedad","Religi\u00f3n"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/","url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/","name":"En la verdad, la paz - Sabado 100","isPartOf":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#website"},"datePublished":"2005-12-14T15:54:47+00:00","dateModified":"2005-12-14T15:54:47+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/en-la-verdad-la-paz\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"En la verdad, la paz"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#website","url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/","name":"Sabado 100","description":"","publisher":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#organization","name":"Sabado 100","url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/logo3.jpg","contentUrl":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/logo3.jpg","width":300,"height":174,"caption":"Sabado 100"},"image":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/sabadocien\/","https:\/\/www.instagram.com\/sabado100.com.ar\/","https:\/\/www.youtube.com\/@sabado1003"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/person\/1a82439a05a3356129d4d51dd7ca16b4","name":"sabado100","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/litespeed\/avatar\/4048f7037fffe4fd73611d5730c1cb40.jpg?ver=1786531115","contentUrl":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/litespeed\/avatar\/4048f7037fffe4fd73611d5730c1cb40.jpg?ver=1786531115","caption":"sabado100"},"url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/author\/sabado1002\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/502","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=502"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/502\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=502"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=502"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=502"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}