{"id":478,"date":"2005-12-05T00:37:05","date_gmt":"2005-12-04T22:37:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sabado100.com.ar\/?p=478"},"modified":"2005-12-05T00:37:05","modified_gmt":"2005-12-04T22:37:05","slug":"quinientos-anos-de-san-francisco-javier","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/quinientos-anos-de-san-francisco-javier\/","title":{"rendered":"Quinientos a\u00f1os de san Francisco Javier"},"content":{"rendered":"<p>PAMPLONA, domingo, 4 diciembre 2005 (ZENIT.org).- Al comenzar el \u00abA\u00f1o de Javier\u00bb, publicamos una biograf\u00eda distribuida por la arquidi\u00f3cesis de Pamplona de san Francisco Javier, patrono mundial de las misiones.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>El Papa P\u00edo X lo nombr\u00f3 patrono oficial de las misiones extranjeras y de todas las obras relacionadas con la propagaci\u00f3n de la fe. Sir Walter Scott coment\u00f3: \u00abEl protestante m\u00e1s r\u00edgido y el fil\u00f3sofo m\u00e1s indiferente no pueden negar que supo reunir el valor y la paciencia de un m\u00e1rtir con el buen sentido, la decisi\u00f3n, la agilidad mental y la habilidad del mejor negociador que haya ido nunca en embajada alguna\u00bb.<\/p>\n<p>De Javier a Par\u00eds<\/p>\n<p>Francisco naci\u00f3 en 1506, en el castillo de Javier en Navarra, cerca de Pamplona, Espa\u00f1a. Era el benjam\u00edn de la familia. A los dieciocho a\u00f1os fue a estudiar a la Universidad de Par\u00eds, en el colegio de Santa B\u00e1rbara, donde en 1528, obtuvo el grado de licenciado. Dios estaba preparando grandes cosas, por lo que dispuso que Francisco Javier tuviese como compa\u00f1ero de la pensi\u00f3n a Pedro Fabro, que ser\u00eda como \u00e9l jesuita y luego beato, tambi\u00e9n providencialmente conoci\u00f3 a un extra\u00f1o estudiante llamado Ignacio de Loyola, ya bastante mayor que sus compa\u00f1eros. Al principio Francisco rehus\u00f3 la influencia de Ignacio el cual le repet\u00eda la frase de Jesucristo: \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si se pierde a s\u00ed mismo?\u00bb. Este pensamiento al principio le parec\u00eda fastidioso y contrario a sus aspiraciones, pero poco a poco fue calando y retando su orgullo y vanidad. Por fin san Ignacio logr\u00f3 que Francisco se apartara un tiempo para hacer un retiro especial que el mismo Ignacio hab\u00eda desarrollado basado en su propia lucha por la santidad. Se trata de los \u00abEjercicios Espirituales\u00bb. Francisco fue guiado por Ignacio en aquellos d\u00edas de profundo combate espiritual y qued\u00f3 profundamente transformado por la gracia de Dios. Comprendi\u00f3 las palabras que Ignacio: \u00abUn coraz\u00f3n tan grande y un alma tan noble no pueden contentarse con los ef\u00edmeros honores terrenos. Tu ambici\u00f3n debe ser la gloria que dura eternamente\u00bb.<br \/>\nLleg\u00f3 a ser uno de los siete primeros seguidores de San Ignacio, fundador de los jesuitas, consagr\u00e1ndose al servicio de Dios en Montmatre, en 1534. Hicieron voto de absoluta pobreza, y resolvieron ir a Tierra Santa para comenzar desde all\u00ed su obra misionera, poni\u00e9ndose en todo caso a la total dependencia del Papa. Junto con ellos recibi\u00f3 la ordenaci\u00f3n sacerdotal en Venecia, tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, y con ellos comparti\u00f3 las vicisitudes de la naciente Compa\u00f1\u00eda. Abandonado el proyecto de Tierra Santa, emprendieron camino hacia Roma, en donde Francisco colabor\u00f3 con Ignacio en la redacci\u00f3n de las Constituciones de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>A las misiones<\/p>\n<p>En 1540, San Ignacio envi\u00f3 a Francisco de Javier y a Sim\u00f3n Rodr\u00edguez a la India en la primera expedici\u00f3n misional de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Para embarcarse, Javier lleg\u00f3 a Lisboa hacia fines de junio. Inmediatamente, fue a reunirse con el padre Rodr\u00edguez, quien se ocupaba de asistir a los enfermos en el hospital donde viv\u00eda. Javier se hosped\u00f3 tambi\u00e9n ah\u00ed y ambos sol\u00edan salir a catequizar en la ciudad. Pasaban los domingos oyendo confesiones en la corte, pues el rey Juan III los ten\u00eda en gran estima. Esa fue la raz\u00f3n por la que el P. Rodr\u00edguez tuvo que quedarse en Lisboa. Tambi\u00e9n San Francisco Javier se vio obligado a permanecer ah\u00ed ocho meses y, fue por entonces cuando escribi\u00f3 a San Ignacio: \u00abEl rey no est\u00e1 todav\u00eda decidido a enviarnos a la India, porque piensa que aqu\u00ed podremos servir al Se\u00f1or tan eficazmente como all\u00ed\u00bb. Pero Dios ten\u00eda otros planes y Francisco Javier parti\u00f3 hacia las misiones el 7 de abril de 1541, cuando ten\u00eda 35 a\u00f1os, el rey le entreg\u00f3 un breve por el que el Papa le nombraba nuncio apost\u00f3lico en el oriente. El monarca no pudo conseguir que aceptase m\u00e1s que un poco de ropa y algunos libros. Tampoco quiso Javier llevar consigo a ning\u00fan criado, alegando que \u00abla mejor manera de alcanzar la verdadera dignidad es lavar los propios vestidos sin que nadie lo sepa\u00bb. Con \u00e9l partieron a la India el P. Pablo de Camerino, que era italiano, y Francisco Mansilhas, un portugu\u00e9s que a\u00fan no hab\u00eda recibido las \u00f3rdenes sagradas. En una afectuosa carta de despedida que el santo escribi\u00f3 a San Ignacio, le dec\u00eda a prop\u00f3sito de este \u00faltimo, que pose\u00eda \u00abun bagaje de celo, virtud y sencillez, m\u00e1s que de ciencia extraordinaria\u00bb.<br \/>\nOtros cuatro nav\u00edos completaban la flota. En el barco viajaba el gobernador de la India, Don Mart\u00edn Alfonso Sousa y, adem\u00e1s de la tripulaci\u00f3n, hab\u00eda pasajeros, soldados, esclavos y convictos. Entre la tripulaci\u00f3n y entre los pasajeros hab\u00eda gente de toda clase y Javier tuvo que mediar en reyertas, combatir la blasfemia, el juego y otros des\u00f3rdenes. Los domingos predicaba al pie del palo mayor. Convirti\u00f3 su camarote en enfermer\u00eda y se dedic\u00f3 a cuidar a todos los enfermos, a pesar de que, al principio del viaje, los mareos le hicieron sufrir mucho a \u00e9l tambi\u00e9n. Pronto se desat\u00f3 a bordo una epidemia de escorbuto y s\u00f3lo los misioneros se encargaban del cuidado de los enfermos. La expedici\u00f3n naveg\u00f3 meses para alcanzar el Cabo de Buena Esperanza en el extremo sur del continente africano y llegar a Mozambique, donde se detuvo durante el invierno; despu\u00e9s sigui\u00f3 por la costa este de \u00c1frica oriental y se detuvo en Malindi y en Socotra. Por fin, la expedici\u00f3n lleg\u00f3 a Goa, el 6 de mayo de 1542.<br \/>\nLa p\u00e9rdida de la fe entre los cristianos de las colonias<br \/>\nGoa era colonia portuguesa desde 1510. Hab\u00eda ah\u00ed un n\u00famero considerable de cristianos, con obispo, clero y varias iglesias. Pero muchos portugueses se hab\u00edan dejado arrastrar por la ambici\u00f3n y los vicios, y muchos abandonaban la fe. Los sacramentos hab\u00edan ca\u00eddo en desuso; se usaba el rosario para contar el n\u00famero de azotes que mandaban dar a sus esclavos. La escandalosa conducta de los cristianos alejaba de la fe a los ind\u00edgenas. Esto fue un reto para San Francisco Javier. El misionero comenz\u00f3 por instruir a los portugueses en los principios de la religi\u00f3n y a formar a los j\u00f3venes en la pr\u00e1ctica de la virtud. Despu\u00e9s de pasar la ma\u00f1ana en asistir y consolar a los enfermos y a los presos, en hospitales y prisiones miserables, recorr\u00eda las calles tocando una campanita para llamar a los ni\u00f1os y a los esclavos al catecismo. Estos acud\u00edan en gran cantidad y el santo les ense\u00f1aba el Credo, las oraciones y la practica de la vida cristiana. Todos los domingos celebraba la misa a los leprosos, predicaba a los cristianos y a los hind\u00faes y visitaba las casas. Su amabilidad y su caridad con el pr\u00f3jimo le ganaron muchas almas. Uno de los pecados m\u00e1s comunes era el concubinato de los portugueses con las mujeres del pa\u00eds. Javier predic\u00f3 la moralidad cristiana, demostrando que no contradec\u00eda ni al sentido com\u00fan, ni a los instintos verdaderamente humanos. Para instruir a los peque\u00f1os y a los ignorantes, el santo sol\u00eda adaptar las verdades del cristianismo a la m\u00fasica popular, un m\u00e9todo que tuvo tal \u00e9xito que, poco despu\u00e9s, toda Goa cantaban las canciones que \u00e9l hab\u00eda compuesto.<\/p>\n<p>Misionero con los paravas<\/p>\n<p>Cinco meses m\u00e1s tarde, se enter\u00f3 Javier de que en las costas de la Pesquer\u00eda, que se extienden frente a Ceil\u00e1n desde el Cabo de Comor\u00edn hasta la isla de Manar, habitaba la tribu de los paravas. Estos hab\u00edan aceptado el bautismo para obtener la protecci\u00f3n de los portugueses contra los \u00e1rabes y otros enemigos; pero, por falta de instrucci\u00f3n, conservaban a\u00fan las supersticiones del paganismo. Javier parti\u00f3 en auxilio de esa tribu que \u00abs\u00f3lo sab\u00eda que era cristiana y nada m\u00e1s\u00bb. El santo hizo trece veces aquel viaje peligroso, bajo el calor del sur de Asia. A pesar de la dificultad, aprendi\u00f3 el idioma nativo y se dedic\u00f3 a instruir y confirmar a los ya bautizados. Los paravas, que hasta entonces no conoc\u00edan siquiera el nombre de Cristo, recibieron el bautismo en grandes multitudes. A este prop\u00f3sito, Javier informaba a sus hermanos de Europa que a veces ten\u00eda los brazos tan fatigados por administrar el bautismo, que apenas pod\u00eda moverlos. Los generosos paravas, que eran de casta baja, dieron a Javier una acogida muy calurosa, en tanto que los brahamanes, de clase alta, recibieron al santo con gran frialdad, y su \u00e9xito con ellos fue tan reducido que, tras un a\u00f1o, s\u00f3lo hab\u00eda logrado convertir a un braham\u00e1n.<br \/>\nPor su parte, Javier se adapt\u00f3 plenamente al pueblo con el que viv\u00eda. Con los pobres com\u00eda arroz y dorm\u00eda en el suelo de una choza. Javier regres\u00f3 a Goa en busca de otros misioneros y volvi\u00f3 a la tierra de los paravas con dos sacerdotes y un catequista ind\u00edgena y con Francisco Mansilhas a quienes dej\u00f3 en diferentes puntos del pa\u00eds. El santo escribi\u00f3 a Mansilhas una serie de cartas que constituyen uno de los documentos m\u00e1s importantes para comprender el esp\u00edritu de Javier y conocer las dificultades con que se enfrent\u00f3.<br \/>\nEl esc\u00e1ndalo de los malos cristianos: espina en el coraz\u00f3n<br \/>\nNada pod\u00eda desanimar a Francisco. \u00abSi no encuentro una barca- dijo en una ocasi\u00f3n- ir\u00e9 nadando\u00bb. Al ver la apat\u00eda de los cristianos ante la necesidad de evangelizar coment\u00f3: \u00abSi en esas islas hubiera minas de oro, los cristianos se precipitar\u00edan all\u00e1. Pero no hay sino almas para salvar\u00bb. Deseaba contagiar a todos con su celo evangelizador. El sufrimiento de los nativos a manos de los paganos y los portugueses se convirti\u00f3 en lo que \u00e9l describ\u00eda como \u00abuna espina que llevo constantemente en el coraz\u00f3n\u00bb. En cierta ocasi\u00f3n, fue raptado un esclavo indio y el santo escribi\u00f3: \u00ab\u00bfLes gustar\u00eda a los portugueses que uno de los indios se llevase por la fuerza a un portugu\u00e9s al interior del pa\u00eds? Los indios tienen id\u00e9nticos sentimientos que los portugueses\u00bb. Poco tiempo despu\u00e9s, San Francisco Javier extendi\u00f3 sus actividades a Travancore. Algunos autores han exagerado el \u00e9xito que tuvo ah\u00ed, pero es cierto que fue acogido con gran regocijo en todas las poblaciones y que bautiz\u00f3 a muchos habitantes. En seguida, escribi\u00f3 al P. Mansilhas que fuese a organizar la Iglesia entre los nuevos convertidos. En su tarea sol\u00eda valerse el santo de los ni\u00f1os, a quienes divert\u00eda mucho repetir a otros lo que acababan de aprender de labios del misionero. Los badagas del norte cayeron sobre los cristianos de Como\u00edn y Tuticor\u00edn, destrozaron las poblaciones, asesinaron a varios y se llevaron a otros muchos como esclavos. Ello entorpeci\u00f3 la obra misional del santo. Seg\u00fan se cuenta, en cierta ocasi\u00f3n, sali\u00f3 solo Javier al encuentro del enemigo, con el crucifijo en la mano, y le oblig\u00f3 a detenerse. Por otra parte, tambi\u00e9n los portugueses entorpec\u00edan la evangelizaci\u00f3n; as\u00ed, el comandante de la regi\u00f3n estaba en tratos secretos con los badagas. A pesar de ello, cuando el propio comandante tuvo que salir huyendo, perseguido por los badagas, San Francisco Javier escribi\u00f3 inmediatamente al P. Mansilhas: \u00abOs suplico, por el amor de Dios, que vay\u00e1is a prestarle auxilio sin demora\u00bb. De no haber sido por los esfuerzos infatigables del santo, los badagas hubieran exterminado a los paravas. Hay que decir, en honor de esa tribu, que su firmeza en la fe resisti\u00f3 a todos los embates.<br \/>\nEl reyezuelo de Jaffna (Ceil\u00e1n del norte), al enterarse de los progresos que hab\u00eda hecho el cristianismo en Manar, mand\u00f3 asesinar ah\u00ed a 600 cristianos. El gobernador, Mart\u00edn de Sousa, organiz\u00f3 una expedici\u00f3n punitiva que deb\u00eda partir de Negatapam. San Francisco Javier se dirigi\u00f3 a ese sitio; pero la expedici\u00f3n no lleg\u00f3 a partir, de suerte que el santo decidi\u00f3 emprender una peregrinaci\u00f3n, a pie, al santuario del Ap\u00f3stol Santo Tom\u00e1s en Milapur, donde hab\u00eda una reducida colonia portuguesa a la que pod\u00eda prestar sus servicios. Se cuentan muchas maravillas de los viajes de San Francisco Javier. Adem\u00e1s de la conversi\u00f3n de numerosos pecadores p\u00fablicos europeos, a los que se ganaba con su exquisita cortes\u00eda, se le atribuyen tambi\u00e9n otros milagros.<\/p>\n<p>Carta de protesta al rey<\/p>\n<p>En 1545, el santo escribi\u00f3 una carta desde Coch\u00edn al rey de Portugal. En ella habla del peligro en que estaban los ne\u00f3fitos de volver al paganismo, \u00abescandalizados y desalentados por las injusticias y vejaciones que les imponen los propios oficiales de Vuestra Majestad . . . Cuando nuestro Se\u00f1or llame a Vuestra Majestad a juicio, oir\u00e1 tal vez Vuestra Majestad las palabras airadas del Se\u00f1or: &#8216;\u00bfPor qu\u00e9 no castigaste a aquellos de tus s\u00fabitos sobre los que ten\u00edas autoridad y que me hicieron la guerra en la India?&#8217;\u00bb. El santo habla muy elogiosamente del vicario general en las Indias, Don Miguel Vaz, y ruega al rey que le env\u00ede nuevamente con plenos poderes, una vez que \u00e9ste haya rendido su informe en Lisboa. \u00abComo espero morir en estas partes de la tierra y no volver\u00e9 a ver a Vuestra Majestad en este mundo, ru\u00e9gole que me ayude con sus oraciones para que nos encontremos en el otro, ciertamente estaremos m\u00e1s descansados que en \u00e9ste\u00bb. San Francisco Javier repite sus alabanzas sobre el vicario general en una carta al P. Sim\u00f3n Rodr\u00edguez, en donde habla todav\u00eda con mayor franqueza acerca de los europeos: \u00abNo titubean en hacer el mal, porque piensan que no puede ser malo lo que se hace sin dificultad y para su beneficio. Estoy aterrado ante el n\u00famero de inflexiones nuevas que se dan aqu\u00ed a la conjugaci\u00f3n del verbo &#8216;robar&#8217;\u00bb.<\/p>\n<p>Malaca<\/p>\n<p>En la primavera de 1545, San Francisco Javier parti\u00f3 para Malaca, donde pas\u00f3 cuatro meses. Malaca era entonces una ciudad grande y pr\u00f3spera. Albuquerque la hab\u00eda conquistado para la corona portuguesa en 1511 y desde entonces se hab\u00eda convertido en un centro de costumbres licenciosas. El santo fue acogido en la ciudad con gran reverencia y cordialidad, y tuvo cierto \u00e9xito en sus esfuerzos de reforma. En los dieciocho meses siguientes, es dif\u00edcil seguirle los pasos. Fue una \u00e9poca muy activa y particularmente interesante, pues la pas\u00f3 en un mundo en gran parte desconocido, visitando ciertas islas a las que \u00e9l da el nombre gen\u00e9rico de Molucas y que es dif\u00edcil identificar con exactitud. Sabemos que predic\u00f3 y ejerci\u00f3 el ministerio sacerdotal en Amboina, Ternate, Gilolo y otros sitios, en algunos de los cuales hab\u00eda colonia de mercaderes portugueses. Aunque sufri\u00f3 mucho en aquella misi\u00f3n, escribi\u00f3 a San Ignacio: \u00abLos peligros a los que me encuentro expuesto y los trabajos que emprendo por Dios, son primavera de gozo espiritual. Estas islas son el sitio del mundo en que el hombre puede m\u00e1s f\u00e1cilmente perder la vista de tanto llorar; pero se trata de l\u00e1grimas de alegr\u00eda. No recuerdo haber gustado jam\u00e1s tantas delicias interiores y los consuelos no me dejan sentir el efecto de las duras condiciones materiales y de los obst\u00e1culos que me oponen los enemigos declarados y los amigos aparentes\u00bb. De vuelta a Malaca, el santo pas\u00f3 ah\u00ed otros cuatro meses predicando, y entonces oy\u00f3 hablar del Jap\u00f3n a unos mercaderes portugueses y conoci\u00f3 a Anjiro, un fugitivo de Jap\u00f3n. Javier desembarc\u00f3 nuevamente en la India, en 1548. Pas\u00f3 los siguientes quince meses viajando sin descanso entre Goa, Ceil\u00e1n y Cabo de Comor\u00edn, para consolidar su obra (sobre todo el \u00abColegio Internacional de San Pablo\u00bb en Goa) y preparar su partida al Jap\u00f3n, en el que hasta entonces no hab\u00eda penetrado ning\u00fan europeo.<\/p>\n<p>Jap\u00f3n<\/p>\n<p>En abril de 1549, parti\u00f3 de la India, acompa\u00f1ado por otro sacerdote de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas y un hermano coadjutor, por Anjiro (que tom\u00f3 el nombre de Pablo) y por dos japoneses que se hab\u00edan convertido al cristianismo. El d\u00eda de la fiesta de la Asunci\u00f3n desembarcaron en Kagoshima, Jap\u00f3n. San Francisco Javier se dedic\u00f3 a aprender el japon\u00e9s y logr\u00f3 traducir una exposici\u00f3n muy sencilla de la doctrina cristiana que repet\u00eda a cuantos se mostraban dispuestos a escucharle. Al cabo de un a\u00f1o de trabajo, hab\u00eda logrado unas cien conversiones. Ello provoc\u00f3 las sospechas de las autoridades, las cuales le prohibieron que siguiese predicando. Entonces, el santo decidi\u00f3 trasladarse a otro sitio con sus compa\u00f1eros, dejando a Pablo al cuidado de los ne\u00f3fitos. Antes de partir de Kagashima, fue a visitar la fortaleza de Ichku; ah\u00ed convirti\u00f3 a la esposa del jefe de la fortaleza, al criado de \u00e9sta, a algunas personas m\u00e1s. Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, Luis de Almeida, m\u00e9dico y hermano coadjutor de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, encontr\u00f3 en pleno fervor a esa cristiandad aislada.<br \/>\nSan Francisco Javier se traslad\u00f3 a Hirado, al norte de Nagasaki. El gobernador de la ciudad acogi\u00f3 bien a los misioneros, y en unas cuantas semanas pudieron hacer m\u00e1s de lo que hab\u00eda hecho en Kagoshima en un a\u00f1o. El santo dej\u00f3 esa cristiandad a cargo del P. Torres y parti\u00f3 con el hermano Fern\u00e1ndez y un japon\u00e9s a Yamaguchi, en Honshu. Ah\u00ed predic\u00f3 en las calles y delante del gobernador; pero no tuvo ning\u00fan \u00e9xito y las gentes de la regi\u00f3n se burlaron de \u00e9l.<br \/>\nJavier quer\u00eda ir a Miyako (Kioto), que era entonces la principal ciudad de Jap\u00f3n. Despu\u00e9s de un mes en Yamaguchi, donde apenas cosech\u00f3 algo m\u00e1s que afrentas, prosigui\u00f3 el viaje con sus dos compa\u00f1eros. Era diciembre y las lluvias, la nieve y los abruptos caminos hicieron el viaje muy penoso. En febrero llegaron a Miyako. Ah\u00ed se enter\u00f3 el santo de que para tener una entrevista con el gobernador necesitaba pagar una suma mucho mayor a la que pose\u00eda. Por otra parte, como una guerra civil hac\u00eda estragos en la ciudad, Javier comprendi\u00f3 que, por el momento, no pod\u00eda hacer ning\u00fan bien ah\u00ed, y volvi\u00f3 a Yamaguchi quince d\u00edas despu\u00e9s. Viendo que la pobreza de su persona se convert\u00eda en un obst\u00e1culo para llegar al gobernador, se visti\u00f3 con gran pompa y fue al gobernador escoltado por sus compa\u00f1eros, con toda la regal\u00eda de su t\u00edtulo de embajador de Portugal. Le entreg\u00f3 las cartas que le hab\u00edan dado para el caso las autoridades de la India y le regal\u00f3 una caja de m\u00fasica, un reloj y unos anteojos, entre otras cosas. El gobernador qued\u00f3 encantado con esos regalos, dio al santo permiso de predicar y le cedi\u00f3 un antiguo templo budista para que se alojase mientras estuviese ah\u00ed. Habiendo obtenido as\u00ed la protecci\u00f3n oficial, San Francisco Javier predic\u00f3 con gran \u00e9xito y bautiz\u00f3 a muchas personas.<br \/>\nHabi\u00e9ndose enterado de que un nav\u00edo portugu\u00e9s hab\u00eda atracado en Funai, el santo parti\u00f3 para all\u00e1 y resolvi\u00f3 partir en ese barco a visitar sus comunidades cristianas en la India antes de hacer el deseado viaje a China. Los cristianos del Jap\u00f3n, que eran ya unos 2.000 quedaron al cuidado del P. Cosme de Torres y del hermano Fern\u00e1ndez. A pesar de las dificultades que sufri\u00f3, Javier opinaba que \u00abno hay entre los infieles ning\u00fan pueblo m\u00e1s bien dotado que el japon\u00e9s\u00bb.<\/p>\n<p>Regreso a la India y expedici\u00f3n a la China<\/p>\n<p>La cristiandad hab\u00eda prosperado en la India durante la ausencia de Javier; pero tambi\u00e9n se hab\u00edan multiplicado las dificultades y los abusos, tanto entre los misioneros como entre las autoridades portuguesas, y todo ello necesitaba urgentemente la atenci\u00f3n del santo. Javier emprendi\u00f3 la tarea con tanta caridad como firmeza. El 25 de abril de 1552 se embarc\u00f3 nuevamente, llevando por compa\u00f1eros a un sacerdote y un estudiante jesuitas, un criado indio y un joven chino. En Malaca, el santo fue recibido por Diego Pereira, a quien el virrey de la India hab\u00eda nombrado embajador ante la corte de China. San Francisco tuvo que hablar en Malaca sobre dicha embajada con Don Alvaro de Ataide, hijo de Vasco de Gama, que era el jefe en la marina de la regi\u00f3n. Como Alvaro de Ataide era enemigo personal de Diego Pereira, se neg\u00f3 a dejar partir a Pereira y a Javier, tanto en calidad de embajador como de comerciante. Ataide no se dej\u00f3 convencer por los argumentos de Javier, ni siquiera cuando \u00e9ste le mostr\u00f3 el breve por el que hab\u00eda sido nombrado nuncio apost\u00f3lico. Por el hecho de oponer obst\u00e1culos a un nuncio pontificio, Ataide incurr\u00eda en excomuni\u00f3n y finalmente Ataide permiti\u00f3 que Javier partiese a China. El santo envi\u00f3 al Jap\u00f3n al sacerdote jesuita y s\u00f3lo conserv\u00f3 a su lado al joven chino, que se llamaba Antonio. Con su ayuda, esperaba poder introducirse furtivamente en China, que hasta entonces hab\u00eda sido inaccesible a los extranjeros. A fines de agosto de 1552, la expedici\u00f3n lleg\u00f3 a la isla desierta de Sanci\u00e1n (Shang-Chawan) que dista unos 20 kil\u00f3metros de la costa y est\u00e1 situada 100 kil\u00f3metros al sur de Hong Kong.<\/p>\n<p>Muerte a las puertas de China<\/p>\n<p>Francisco Javier escribi\u00f3 desde ah\u00ed varias cartas. Una de ellas iba dirigida a Pereira, a quien el santo dec\u00eda: \u00abSi hay alguien que merezca que Dios le premie en esta empresa, sois vos. Y a vos se deber\u00e1 su \u00e9xito\u00bb. En seguida, describ\u00eda las medidas que hab\u00eda tomado: con mucha dificultad y pagando generosamente, hab\u00eda conseguido que un mercader chino se comprometiese a desembarcarle de noche en Cant\u00f3n. En tanto que llegaba la ocasi\u00f3n, Javier cay\u00f3 enfermo. Como s\u00f3lo quedaba uno de los nav\u00edos portugueses, el santo se encontr\u00f3 en la miseria. En su \u00faltima carta escribi\u00f3: \u00abHace mucho tiempo que no ten\u00eda tan pocas ganas de vivir como ahora\u00bb. El mercader chino no volvi\u00f3 a presentarse. El 21 de noviembre, el santo se vio atacado por una fiebre y se refugi\u00f3 en el nav\u00edo. Pero el movimiento del mar le hizo da\u00f1o, de suerte que al d\u00eda siguiente pidi\u00f3 que le trasportasen de nuevo a tierra. En el nav\u00edo predominaban los hombres de Don Alvaro de Ataide, los cuales, temiendo ofender a \u00e9ste, dejaron a Javier en la playa, expuesto al terrible viento del norte. Un compasivo comerciante portugu\u00e9s le condujo a su caba\u00f1a, tan maltrecha, que el viento se colaba por las rendijas. Ah\u00ed estuvo Francisco Javier, consumido por la fiebre. Sus amigos le hicieron algunas sangr\u00edas, sin \u00e9xito alguno. Entre los espasmos del delirio, el santo oraba constantemente. Poco a poco, se fue debilitando. El s\u00e1bado 3 de diciembre, seg\u00fan escribi\u00f3 Antonio, \u00abviendo que estaba moribundo, le puse en la mano un cirio encendido. Poco despu\u00e9s, entreg\u00f3 el alma a su creador y Se\u00f1or con gran paz y reposo, pronunciando el nombre de Jes\u00fas\u00bb. San Francisco Javier ten\u00eda entonces cuarenta y seis a\u00f1os y hab\u00eda pasado once en el oriente. Fue sepultado el domingo por la tarde. Al entierro asistieron Antonio, un portugu\u00e9s y dos esclavos.<br \/>\nEl cuerpo se conserva incorrupto. Uno de los tripulantes del nav\u00edo hab\u00eda aconsejado que se llenase de barro el f\u00e9retro para poder trasladar m\u00e1s tarde los restos. Diez semanas despu\u00e9s, se procedi\u00f3 a abrir la tumba. Al quitar el barro del rostro, los presentes descubrieron que se conservaba perfectamente fresco y que no hab\u00eda perdido el color; tambi\u00e9n el resto del cuerpo estaba incorrupto y s\u00f3lo ol\u00eda a barro. El cuerpo fue trasladado a Malaca, donde todos salieron a recibirlo con gran gozo, excepto Don Alvaro de Ataide. Al fin del a\u00f1o, fue trasladado a Goa, donde los m\u00e9dicos comprobaron que se hallaba incorrupto. Ah\u00ed reposa todav\u00eda, en la iglesia del Buen Jes\u00fas.<br \/>\nFrancisco Javier fue canonizado en 1622, al mismo tiempo que Ignacio de Loyola, Teresa de \u00c1vila, Felipe Neri e Isidro el Labrador.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una biograf\u00eda del patrono mundial de las misiones <\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[29],"tags":[],"class_list":["post-478","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-religion"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.2 - 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