{"id":419,"date":"2005-11-14T17:18:01","date_gmt":"2005-11-14T15:18:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sabado100.com.ar\/?p=419"},"modified":"2005-11-14T17:18:01","modified_gmt":"2005-11-14T15:18:01","slug":"una-luz-para-reconstruir-la-nacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/una-luz-para-reconstruir-la-nacion\/","title":{"rendered":"Una luz para reconstruir la Naci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>I. Origen y naturaleza de la Doctrina Social<br \/>\nEl misterio de Jesucristo<br \/>\n1. El tiempo de Adviento, ya inminente, nos invita una vez m\u00e1s a la reflexi\u00f3n y compromiso. En \u00e9l contemplaremos el misterio del Hijo de Dios que \u201cpor nosotros los hombres y por nuestra salvaci\u00f3n baj\u00f3 del cielo, y por obra del Esp\u00edritu Santo se encarn\u00f3 de Mar\u00eda, la Virgen, y se hizo hombre\u201d. Su nacimiento y vida entre los hombres es Evangelio, anuncio de salvaci\u00f3n que confirma el amor de Dios al hombre y la sublime dignidad con que lo reviste.<br \/>\nLa dignidad del Hombre y sus derechos<br \/>\n2. De esta dignidad brotan los derechos fundamentales e inalienables de todo ser humano, que no lo abandonan nunca, desde su concepci\u00f3n hasta su muerte natural. Y esto, no importa su condici\u00f3n: var\u00f3n o mujer, rico o pobre, sabio o ignorante, inocente o reo, y cualquiera sea su color. Esta dignidad es la clave y el centro del misterio del hombre y de todo lo que lo ata\u00f1e. Desde ella todo problema humano puede ser iluminado y hallar soluci\u00f3n. Esta dignidad nos ilumina tambi\u00e9n para apreciar la grandeza sublime de la vida terrena y de los esfuerzos con que el hombre procura hacerla m\u00e1s plenamente humana. No por ser peregrino del cielo, el cristiano descuida la construcci\u00f3n de la patria terrena.<br \/>\nLa Doctrina Social de la Iglesia<br \/>\n3. De la contemplaci\u00f3n del misterio de la encarnaci\u00f3n y nacimiento de Jesucristo, surge espont\u00e1neamente el anuncio del Evangelio aplicado a la vida social considerada en todos los planos: familiar, cultural, econ\u00f3mico, ecol\u00f3gico, pol\u00edtico, internacional. Esto es lo que se llama Doctrina Social de la Iglesia. Dimana del Evangelio, pero no es un derivado menor del mismo. Es el Evangelio de Jesucristo aplicado a la vida social del hombre. Es su resonancia temporal. Y as\u00ed como la Iglesia no puede callar el Evangelio, tampoco puede silenciar su Doctrina Social. Nadie ha de temerle a ella. La Iglesia la anuncia a favor del hombre y de la paz social, para el servicio de todos.<br \/>\nSi bien la Doctrina Social se viene la desarrollando en forma sistem\u00e1tica desde el Papa Le\u00f3n XIII, y se la difunde con frecuencia por medio de enc\u00edclicas pontificias, su origen remonta al mismo Jes\u00fas y a la ense\u00f1anza de los Ap\u00f3stoles. Incluso, hunde sus ra\u00edces en las Escrituras antiguas citadas por Jes\u00fas, especialmente la Ley de Mois\u00e9s, los Profetas y los Salmos. Y se fue desarrollando a lo largo de los siglos gracias a la ense\u00f1anza de los Santos Padres y Doctores de la Iglesia y con el concurso del Pueblo de Dios.<br \/>\nEl Compendio de la Doctrina Social: hecho eclesial y pastoral<br \/>\n4. La complejidad y aceleraci\u00f3n de la vida del hombre, lo mismo que el fen\u00f3meno de la globalizaci\u00f3n, han obligado en los \u00faltimos tiempos a un desarrollo continuo de la Doctrina Social de la Iglesia, de modo que \u00e9sta hoy constituye un verdadero cuerpo doctrinal. El Papa Juan Pablo II, con su preclara mirada pastoral y en virtud de su autoridad como Pastor de toda la Iglesia, dispuso que el Pontificio Consejo Justicia y Paz redactara el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, cuya versi\u00f3n castellana ha sido publicada recientemente. La riqueza intr\u00ednseca del Compendio y la autoridad que dispuso su composici\u00f3n, nos permiten considerarlo como un hecho eclesial y pastoral de magnitud. Y, aunque redactado primeramente para uso de los Pastores, recomendamos su estudio y aplicaci\u00f3n a todos los miembros del Pueblo de Dios, en particular a los miembros del clero encargados de exponer la doctrina cristiana, a los catequistas, a los docentes cat\u00f3licos y a los fieles laicos que tienen especiales responsabilidades en la construcci\u00f3n de la sociedad.<br \/>\nAlcance de esta carta y m\u00e9todo para su empleo<br \/>\n5. No pretendemos abordar en esta carta todos los cap\u00edtulos de la Doctrina Social; por ejemplo, la familia, el trabajo humano, la vida econ\u00f3mica, la comunidad pol\u00edtica, la comunidad internacional, la salvaguarda del medio ambiente. Tampoco intentamos desarrollar sus principios y valores, ni desentra\u00f1ar todas las implicancias que estos tienen para la vida social argentina. Queremos, simplemente, mostrar la organicidad de los principios y valores que sustentan esta Doctrina, y proponer a la reflexi\u00f3n algunas situaciones y cuestiones. Y ello para estimular a todos a estudiar la Doctrina Social de la Iglesia, analizar con su luz algunos aspectos de la situaci\u00f3n del Pa\u00eds, y, en conjunci\u00f3n con la propia ciencia y experiencia, aplicarla al momento presente. Y, de este modo, trabajando junto con todos los hombres de buena voluntad, encontrar caminos concretos que contribuyan a la reconstrucci\u00f3n del tejido social, afianzar el sentido de pertenencia a la Naci\u00f3n y acrecentar la conciencia de ser ciudadanos.<\/p>\n<p>II. Cinco Principios B\u00e1sicos de la Doctrina Social<br \/>\nProyecciones sobre la realidad social argentina<br \/>\nLos Principios<br \/>\n6. Sobre el fundamento insustituible de la dignidad de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, que postula un humanismo integral y solidario, se erigen cinco principios permanentes, a modo de cinco columnas, que sostienen todo el edificio de la Doctrina Social de la Iglesia; a saber: el bien com\u00fan, el destino universal de los bienes, la subsidiaridad, la participaci\u00f3n y la solidaridad. \u201cEstos principios tienen un car\u00e1cter general y fundamental, ya que se refieren a la realidad social en su conjunto. Deben ser apreciados en su unidad, conexi\u00f3n y articulaci\u00f3n\u201d (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia 161-162; en adelante C).<br \/>\n1\u00b0 El bien com\u00fan<br \/>\n7. \u201cDe la dignidad, unidad e igualdad de todas las personas, deriva, en primer lugar, el principio del bien com\u00fan, al que debe referirse todo aspecto de la vida social para encontrar plenitud de sentido\u201d (C 164). Este es el conjunto de valores y condiciones que posibilitan el desarrollo integral del hombre en la sociedad, incluido su desarrollo espiritual. El bien com\u00fan es por ello el humus de una naci\u00f3n. Desde all\u00ed ella germina y se reconstruye. \u201cEl bien com\u00fan no consiste en la simple suma de los bienes particulares de cada uno de los sujetos del cuerpo social.\u201d (ib.). Si as\u00ed fuese, la existencia de una naci\u00f3n estar\u00eda sometida a los avatares de los diferentes sectores. El bien com\u00fan de una naci\u00f3n es un bien superior, anterior a todos los bienes particulares o sectoriales, que une a todos los ciudadanos en pos de una misma empresa, a beneficio de todos sus integrantes y tambi\u00e9n de la comunidad internacional. No puede ser parcializado, dividido, ni privatizado. \u00abSiendo de todos y de cada uno, es y permanece com\u00fan porque es indivisible y porque s\u00f3lo juntos es posible alcanzarlo, acrecentarlo y custodiarlo, tambi\u00e9n en vistas al futuro\u201d (ib.). Una sociedad que quiere estar al servicio del ser humano, \u201ces aquella que se propone como meta prioritaria el bien com\u00fan, en cuanto bien de todos los hombres y de todo el hombre. La persona no puede encontrar la realizaci\u00f3n s\u00f3lo en si misma; es decir, prescindir de su ser \u2018con\u2019 y \u2018para\u2019 los dem\u00e1s\u201d (C 165). La construcci\u00f3n del bien com\u00fan se verifica en la promoci\u00f3n y defensa de los miembros m\u00e1s d\u00e9biles y desprotegidos de la comunidad.<br \/>\nSituaciones y Cuestiones<br \/>\n8. \u00bfC\u00f3mo medir nuestra voluntad de reconstruir la Naci\u00f3n desde la perspectiva del bien com\u00fan? Proponemos a la reflexi\u00f3n s\u00f3lo dos cuestiones.<br \/>\nPrimera, la defensa de los derechos adquiridos y el reclamo de los nuevos. Si al defenderlos o reclamarlos lo hacemos dentro del respeto de los derechos esenciales de los dem\u00e1s, estaremos construyendo la Naci\u00f3n. De lo contrario la estar\u00edamos da\u00f1ando, porque estar\u00edamos actuando en contra del bien com\u00fan.<br \/>\nSegunda, el comportamiento con los bienes p\u00fablicos. Aun cuando \u201cbien p\u00fablico\u201d y \u201cbien com\u00fan\u201d no son sin\u00f3nimos, el primero est\u00e1 referido al segundo, porque es obtenido con el aporte de todos y para el servicio de todos. Es de lamentar que, para algunos, \u201cp\u00fablico\u201d adquiera un sentido totalmente contrario. No ser\u00eda ya lo de todos, para el servicio de todos, adquirido con el aporte de todos, que por todos debe ser custodiado y defendido, sino lo de nadie, puesto all\u00ed para apropiarnos de \u00e9l, da\u00f1arlo, destruirlo, o distribuirlo discrecionalmente entre amigos y clientes. Educar en el respeto de los bienes p\u00fablicos es uno de los grandes desaf\u00edos que han de enfrentar la familia, la escuela, la catequesis y los medios de comunicaci\u00f3n social. Sin este respeto ser\u00eda muy arduo convivir arm\u00f3nicamente y muy dif\u00edcil construir una rep\u00fablica.<br \/>\n2\u00b0 El destino universal de los bienes<br \/>\n9. \u201cEntre las m\u00faltiples implicaciones del bien com\u00fan, adquiere inmediato relieve el principio del destino universal de los bienes: Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la \u00e9gida de la justicia y con la compa\u00f1\u00eda de la caridad\u201d (C 171). Este principio de la Doctrina Social de la Iglesia, formulado desde antiguo por los Santos Padres, fue relegado con frecuencia al olvido. A veces porque no se lo supo relacionar con otro principio derivado de \u00e9l: el de la propiedad privada. Otras, por no entender que \u00e9sta es una concreci\u00f3n del destino universal de los bienes, y no su negaci\u00f3n; es decir, que todos los miembros de la comunidad, y no s\u00f3lo algunos, tienen derecho a poseer lo necesario. Otras, por no comprender que la propiedad nunca es absoluta, sino que est\u00e1 subordinada siempre al bien com\u00fan. Otras, finalmente, por no entender que tanto el destino universal de los bienes, como el derecho a apropiarse de los mismos, conllevan el derecho-deber de producirlos; es decir, el derecho-deber del trabajo.<br \/>\nSituaciones y Cuestiones<br \/>\n10. Atentos a este principio cl\u00e1sico de la Doctrina Social, y ante el empobrecimiento de gran parte de la poblaci\u00f3n, precipitado por la crisis institucional del 21 de diciembre de 2001, surgen muchos interrogantes. En primer lugar acerca de cu\u00e1l es la responsabilidad que les cabe a las autoridades pol\u00edticas de antes y de durante la crisis. Pero tambi\u00e9n a los dem\u00e1s sectores de la sociedad, en especial a los empresarios y sindicalistas, en particular a los que se profesan cristianos, por no haber percibido suficientemente el empobrecimiento que se ven\u00eda produciendo y que se aceler\u00f3 en forma incontrolable hiriendo gravemente la dignidad de tantos hermanos y hermanas. Si bien reconocemos que es mucho lo que los argentinos, ciudadanos y autoridades, hemos hecho desde entonces para revertir la situaci\u00f3n, es mucho todav\u00eda lo que resta por hacer. Y por tanto hemos de interrogarnos sobre nuestra voluntad de comprometernos a\u00fan m\u00e1s y mejor para superar el empobrecimiento general.<br \/>\n11. Existen muchas situaciones y formas de pobreza debidas a distintas causas: naturales (una cat\u00e1strofe), estructurales (una ley econ\u00f3mica injusta), espirituales o morales (ser avaro, pedig\u00fce\u00f1o), culturales (incapacidad para cultivar los dones recibidos de Dios y proveer as\u00ed al propio sustento). Varias de estas formas de pobreza tienen como consecuencia que el hombre no pueda apropiarse de la parte de los bienes que le corresponde para su desarrollo integral. Y, por tanto, si no se las superase, podr\u00eda multiplicarse a\u00fan m\u00e1s el n\u00famero de los que ya est\u00e1n sumidos en la pobreza, provocando un da\u00f1o irreparable para ellos y un gran detrimento para todos.<br \/>\n12. Llamamos la atenci\u00f3n especialmente sobre dos situaciones graves de pobreza, que a nuestro entender s\u00f3lo podr\u00e1n ser superadas si las enfrentamos entre todos con pol\u00edticas firmes y duraderas, cuyo garante sea el Estado.<br \/>\nPrimera, la ausencia de un trabajo digno y estable, que degrada a amplios sectores del pueblo honrado y trabajador y desintegra a la familia. Es \u00e9sta una las peores desgracias sufridas por la Argentina, de cuya magnitud no se tiene idea cabal. La historia nos ense\u00f1a que naciones destruidas en guerras devastadoras han sido capaces de levantarse gracias al trabajo del pueblo. \u00c9ste es siempre la principal riqueza de una naci\u00f3n. Si queremos ver resurgir a la nuestra, hemos de esforzarnos por la dignificaci\u00f3n del trabajador mediante la creaci\u00f3n de fuentes de trabajo genuino y la supresi\u00f3n del trabajo en negro y de la d\u00e1diva.<br \/>\n13. Una segunda situaci\u00f3n de pobreza, es el dif\u00edcil acceso a la tierra, la cual es el primer don que Dios da al hombre para proveer a su sustento. En la Argentina, la gran extensi\u00f3n territorial, conjugada con una poblaci\u00f3n relativamente escasa y altamente concentrada en el Gran Buenos Aires y en muchas capitales de Provincia, amenazan constituir una estructura permanente generadora de pobreza. En el equilibrio entre industria y campo estriba uno de los secretos de la riqueza de una naci\u00f3n. Lo demuestra la experiencia de los pa\u00edses del primer mundo, altamente industrializados, que cultivan sus tierras con esmero.<br \/>\nPor ello preguntamos: \u00bfser\u00eda conveniente dise\u00f1ar una pol\u00edtica demogr\u00e1fica que revierta el \u00e9xodo hacia el Gran Buenos Aires y a las capitales de Provincia? En el mismo sentido, \u00bfhabr\u00eda que fortalecer los municipios del interior, especialmente los rurales, y las econom\u00edas regionales, de modo que el hombre del interior, en especial el joven, pueda florecer en su propio contexto social y cultural? \u00bfAyudar\u00eda una sabia reforma agraria que aliente a la gente del campo, principalmente a los peque\u00f1os y medianos productores, a permanecer en la vida y el trabajo rural? \u00bfC\u00f3mo propiciar la concreci\u00f3n de las leyes que reconocen el derecho de los abor\u00edgenes a la tierra productiva y a la propiedad comunitaria? \u00bfQu\u00e9 medidas pol\u00edticas apoyar para defender y preservar el medio ambiente?<br \/>\n14. Hay otras situaciones de pobreza que tambi\u00e9n merecen especial atenci\u00f3n.<br \/>\nAnte todo, la deficiencia de la educaci\u00f3n, en todos sus niveles. Sin una adecuada escolaridad y ense\u00f1anza, ser\u00e1 cada vez m\u00e1s dif\u00edcil que los pobres participen de los bienes necesarios para su desarrollo.<br \/>\nIgualmente, la precariedad de los servicios de la salud, a los que muchos no tienen acceso. La salud es el primer bien tangible para todo ser humano. De all\u00ed, la importancia del cuidado de la integridad f\u00edsica y ps\u00edquica. Y la gravedad de carecer del mismo.<br \/>\nPor \u00faltimo, y como coronaci\u00f3n de todas las situaciones que engendran pobreza, est\u00e1 la inmensa deuda p\u00fablica. Es nuestro m\u00e1s vivo deseo que \u00e9sta, a pesar de las dificultades, se negocie con \u00e9xito y para alivio de nuestro pueblo. Habremos de recordar siempre que la Deuda tiene dos caras, que han de ponernos sobre aviso para evitarlas en el futuro: la injusticia de la econom\u00eda internacional reinante en este campo, y la irresponsabilidad de quienes contrajeron la Deuda o alentaron a contraerla a espaldas del pueblo.<br \/>\n3\u00b0 La subsidiaridad<br \/>\n15. Esta palabra enuncia otro principio clave de la Doctrina Social. Significa que \u201ctodas las sociedades de orden superior deben ponerse en una actitud de ayuda (\u201csubsidium\u201d) &#8211; por tanto, de apoyo, promoci\u00f3n, desarrollo- respecto de las menores. De este modo, los cuerpos sociales intermedios pueden desarrollar adecuadamente las funciones que les competen, sin deber cederlas injustamente a otras agregaciones sociales de nivel superior, de las que terminar\u00edan por ser absorbidos y sustituidos y por ver negada, en definitiva, su dignidad propia y su espacio vital\u201d (C. 186). \u201cEl principio de subsidiaridad protege a las personas de los abusos de las instancias sociales superiores e insta a \u00e9stas \u00faltimas a ayudar a los particulares y a los cuerpos intermedios a desarrollar sus tareas. Este principio se impone porque toda persona, familia y cuerpo intermedio tiene algo de original que ofrecer a la comunidad\u201d (C. 187).<br \/>\nSituaciones y Cuestiones<br \/>\n16. El principio de la subsidiaridad es v\u00e1lido no s\u00f3lo en la econom\u00eda, sino en todos los \u00f3rdenes. Por ejemplo en la educaci\u00f3n. As\u00ed, la escuela p\u00fablica de gesti\u00f3n privada cumple un papel muy importante en la sociedad, y es de justicia que el Estado aporte para sufragar los gastos de esta educaci\u00f3n con los impuestos que pagan los ciudadanos.<br \/>\nEste principio de la subsidiaridad ha sido abandonado muchas veces en la organizaci\u00f3n de la sociedad, por exceso o por defecto. Por exceso, cuando el Estado acapara para s\u00ed todas las iniciativas, libertades y responsabilidades, que son propias de las personas y de las comunidades menores de la sociedad: el estatismo. Por defecto, cuando el Estado no protege al d\u00e9bil frente a los m\u00e1s fuertes, o no brinda su ayuda econ\u00f3mica, institucional, legislativa a las entidades sociales m\u00e1s peque\u00f1as cuando es necesario: el liberalismo a ultranza.<br \/>\n17. En la Argentina hemos conocido los dos extremos. Al menos desde los a\u00f1os 30 hubo un estatismo creciente, que nutri\u00f3, en el inconsciente colectivo, la falsa imagen de que el Estado ser\u00eda como un dios, que existe desde siempre, que todo lo puede, a quien todo se le puede exigir, e incluso se lo puede maltratar porque nada malo le podr\u00eda suceder. Tambi\u00e9n conocimos un voraz liberalismo, que desmantel\u00f3 al Estado privatizando sus empresas, pero sin la red de protecci\u00f3n social que ello habr\u00eda exigido, y sin el control necesario sobre los nuevos prestadores de los servicios p\u00fablicos, acrecentando a\u00fan m\u00e1s el gasto p\u00fablico que se pretend\u00eda reducir. Ambas corrientes colisionaron y produjeron el sismo social conocido. Estamos ahora en la etapa de la reconstrucci\u00f3n, aprendiendo de la dolorosa experiencia.<br \/>\nPor otra parte, est\u00e1 vigente la subcultura de la d\u00e1diva. \u00c9sta pervierte el principio de la subsidiaridad, degrada al pobre y lo convierte en un sujeto incapaz de participar de la vida democr\u00e1tica, engendrando un nuevo problema social.<br \/>\n18. Tambi\u00e9n aqu\u00ed se imponen muchas preguntas. \u00bfC\u00f3mo reconstruir al Estado y hacer que est\u00e9 al servicio de la sociedad civil? \u00bfC\u00f3mo evitar que devore a las sociedades u organizaciones intermedias? \u00bfO, por el contrario, que se declare \u201causente\u201d y deje a los ciudadanos al arbitrio de los poderosos? \u00bfC\u00f3mo desterrar de la actividad pol\u00edtica la pr\u00e1ctica de comprar adhesiones mediante la d\u00e1diva? \u00bfC\u00f3mo propiciar la relaci\u00f3n entre los pueblos, en el respeto de la idiosincrasia y valores de los mismos, y de las necesarias garant\u00edas que posibilite entre ellos un intercambio comercial justo y equitativo?<br \/>\n4\u00b0 La participaci\u00f3n<br \/>\n19. \u201cParticipaci\u00f3n\u201d es otra de las columnas de la Doctrina Social de la Iglesia. Es una \u201cconsecuencia caracter\u00edstica de la subsidiaridad, que se expresa, esencialmente, en una serie de actividades mediante las cuales el ciudadano, como individuo o asociado a otros, directamente o por medio de los propios representantes, contribuye a la vida cultural, econ\u00f3mica, pol\u00edtica y social de la comunidad civil a la que pertenece. Es un deber que todos han de cumplir conscientemente, en modo responsable y con vistas al bien com\u00fan. No puede ser delimitada o restringida a alg\u00fan contenido particular de la vida social\u201d. \u201cLa participaci\u00f3n en la vida comunitaria no es solamente una de las mayores aspiraciones del ciudadano, llamado a ejercitar libre y responsablemente el propio papel c\u00edvico con y para los dem\u00e1s, sino tambi\u00e9n uno de los pilares de todos los ordenamientos democr\u00e1ticos, adem\u00e1s de una de las mejores garant\u00edas de permanencia de la democracia\u201d (C 189, 190).<br \/>\nSituaciones y Cuestiones<br \/>\n20. \u00bfCu\u00e1l es el grado de participaci\u00f3n del argentino en la vida social, y, particularmente, en la defensa y el progreso de la sociedad pol\u00edtica?<br \/>\nHay muchos signos positivos. En general, parece satisfactorio el \u00edndice de los votantes y aumenta la participaci\u00f3n en la sociedad civil: centros vecinales, clubes, ONG de todo tipo, colegios profesionales, etc.<br \/>\nPero tambi\u00e9n hay se\u00f1ales negativas. Se exigen derechos, pero no siempre se conocen ni cumplen los deberes. Que el pueblo no interviene en el gobierno sino por sus representantes: es un principio que muchas veces se interpreta mal. Se piensa que los deberes del ciudadano se agotan en el acto eleccionario. Cumplido \u00e9ste, muchos se despiden de su ciudadan\u00eda hasta la pr\u00f3xima elecci\u00f3n. No son conscientes que a la salida del cuarto oscuro los aguarda la vida cotidiana con una multitud de otros deberes ciudadanos, de diverso grado, pero todos necesarios para actuar como ciudadano y construir la Rep\u00fablica: desde no cruzar el sem\u00e1foro en rojo, no hacer ruidos molestos, cuidar la limpieza de los espacios p\u00fablicos, realizar bien el trabajo, pagar los servicios e impuestos, exigir cuentas de su recta administraci\u00f3n, hacer con responsabilidad la propia opci\u00f3n partidaria, respetar la ajena, entablar un di\u00e1logo democr\u00e1tico con ella. Y as\u00ed, hasta el cumplimiento de deberes m\u00e1s graves, como postularse para un cargo p\u00fablico, y, si fuere el caso, hacer juicio pol\u00edtico a la autoridad constituida, etc. Olvidan que el cumplimiento de estos deberes es la respuesta necesaria a la sociedad, la cual defiende y promueve los derechos de los cuales gozan. No sin raz\u00f3n se ha dicho que los argentinos somos 37 millones de habitantes, pero no logramos ser 37 millones de ciudadanos. El habitante usufruct\u00faa la Naci\u00f3n y s\u00f3lo exige derechos. El ciudadano la construye porque, adem\u00e1s de exigir sus derechos, cumple sus deberes.<br \/>\n21. Entre las muchas cuestiones que surgen, planteamos las siguientes: \u00bfC\u00f3mo luchar para transformar la pasividad de muchos en una aut\u00e9ntica participaci\u00f3n democr\u00e1tica en la sociedad pol\u00edtica? \u00bfC\u00f3mo poner en marcha las iniciativas referidas a la reforma pol\u00edtica que se acordaron en la Mesa del Di\u00e1logo Argentino? \u00bfC\u00f3mo garantizar que las promesas o proyectos electorales se concreten en leyes justas y oportunas? \u00bfC\u00f3mo garantizar jur\u00eddicamente el gran aporte de los voluntarios sin perjudicarlos a ellos ni a las instituciones a las cuales sirven con generosidad?<br \/>\n\u201cJesucristo, autor de nuestra fe y de nuestro compromiso ciudadano\u201d: esta oraci\u00f3n que rezamos el a\u00f1o pasado en preparaci\u00f3n del Congreso Eucar\u00edstico Nacional de Corrientes, y este a\u00f1o para el Congreso de Laicos, contin\u00faa interpel\u00e1ndonos a los cristianos.<br \/>\n5\u00b0 La Solidaridad<br \/>\n22. \u201cLa solidaridad confiere particular relieve a la intr\u00ednseca sociabilidad de la persona humana, a la igualdad de todos en dignidad y derechos, al camino com\u00fan de los hombres y de los pueblos hacia una unidad cada vez m\u00e1s convencida. Nunca como hoy ha existido una conciencia tan difundida del v\u00ednculo que se manifiesta entre los hombres y los pueblos\u201d (C 192). Estas relaciones de interdependencia, \u201cque son, de hecho, formas de solidaridad, deben transformarse en relaciones que tiendan hacia una verdadera y propia solidaridad \u00e9tico-social. La solidaridad debe captarse, ante todo, en su valor de principio social ordenador de las instituciones\u201d (C 192,193).<br \/>\n23. En situaciones dif\u00edciles los argentinos nos mostramos solidarios. Por ejemplo, cuando sufrimos inundaciones. Las repetidas crisis pol\u00edtico-sociales quiz\u00e1s habr\u00edan acabado con nosotros si no hubi\u00e9semos sido solidarios. Es admirable c\u00f3mo, en situaciones l\u00edmites, nacen formas impensadas de solidaridad, especialmente en el pueblo humilde.<br \/>\nNo obstante, la solidaridad necesita un crecimiento sustancial en orden a afianzar la conciencia ciudadana y la responsabilidad de todos por todos. La solidaridad expresa la solidez moral de una comunidad cuando, superando el sentimiento superficial, llega a elevarse hasta el rango de virtud social. No se trata, tan s\u00f3lo, de que crezca la cantidad de donativos para aliviar los males de otros ante acontecimientos dolorosos o cat\u00e1strofes. Se trata, principalmente, de llegar personal y comunitariamente a \u201cla determinaci\u00f3n firme y perseverante de empe\u00f1arse por el bien com\u00fan; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos\u201d (C 193).<br \/>\nSituaciones y Cuestiones<br \/>\n24. Muchas son las cuestiones que surgen en este rengl\u00f3n. Hay una forma de insolidaridad preocupante: el crecimiento escandaloso de la desigualdad en la distribuci\u00f3n de los ingresos. Una sociedad en la que faltase la equidad social correr\u00eda serio peligro de dejar de ser solidaria.<br \/>\nOtra forma de insolidaridad es el debilitamiento de la cultura del trabajo en muchos que gozan de \u00e9l. Trabajo mal hecho, a desgano, sin ansias de perfeccionarse. El trabajo es un servicio a la comunidad, que da derecho a comer de \u00e9l.<br \/>\nPreocupa, tambi\u00e9n, la reiteraci\u00f3n de reclamos no atendidos y de huelgas desproporcionadas, que no reparan en las injustas consecuencias sufridas por los m\u00e1s d\u00e9biles: ni\u00f1os, ancianos, enfermos, trabajadores.<br \/>\nEn una sociedad donde crece la marginaci\u00f3n no ser\u00edan de extra\u00f1ar manifestaciones violentas por parte de sectores excluidos del mundo del trabajo, que podr\u00edan degenerar en peligrosos enfrentamientos sociales.<br \/>\n25. Las situaciones y cuestionamientos esbozados muestran el complejo campo social en el que todos, pero especialmente ustedes, queridos fieles laicos, deben reflexionar los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, para contribuir a hallar soluciones, desde su propia vocaci\u00f3n y misi\u00f3n de ciudadanos, junto con los dem\u00e1s integrantes de la sociedad..<br \/>\nIII. Cuatro Valores Fundamentales de la Vida Social<br \/>\n26. \u201cLa Doctrina social de la Iglesia, adem\u00e1s de los principios que deben presidir la edificaci\u00f3n de una sociedad digna del hombre, indica tambi\u00e9n valores fundamentales. La relaci\u00f3n entre principios y valores es indudablemente de reciprocidad, en cuanto que los valores expresan el aprecio que se debe atribuir a aquellos determinados aspectos del bien moral que los principios se proponen conseguir. Todos los valores sociales son inherentes a la dignidad de la persona humana, cuyo aut\u00e9ntico desarrollo favorecen. Son esencialmente: la verdad, la libertad, la justicia, el amor\u201d (C 197).<br \/>\n1\u00b0 La verdad<br \/>\n27. La verdad es un valor fundamental que desde siempre la humanidad busca ansiosa. Tiene una dimensi\u00f3n objetiva que fundamenta la actividad del hombre, posibilita el di\u00e1logo, fundamenta la sociedad e ilumina sobre la moralidad de los comportamientos de los ciudadanos y de los grupos sociales: verdad de la naturaleza del hombre, de la vida, de la familia, de la sociedad. Verdad, tambi\u00e9n, de los hechos acaecidos.<br \/>\nEn el cristianismo la Verdad ocupa un lugar central. El Hijo unig\u00e9nito de Dios, cuyo nacimiento nos preparamos a celebrar, est\u00e1 \u201clleno de gracia y de verdad\u201d (Jn 1,14). El mismo Jes\u00fas se autodefini\u00f3 como la Verdad: \u201cYo soy el Camino, la Verdad y la Vida\u201d (Jn 14,6). No se trata, por tanto, s\u00f3lo de una verdad enunciable en el plano especulativo. Se trata de la Verdad sustancial, cuya palabra devuelve la libertad a quienes est\u00e1n esclavizados por el error o por el mal: \u201cSi ustedes permanecen fieles a mi palabra, conocer\u00e1n la verdad y la verdad los har\u00e1 libres\u201d (Jn 8,31-32). La Verdad del Evangelio, m\u00e1s que para ser conocida intelectualmente, es para ser realizada, para que \u201cviviendo en la verdad y en el amor, crezcamos plenamente unidos a Cristo\u201d (Ef 4,15).<br \/>\n28. La verdad es, en consecuencia, tambi\u00e9n un valor fundamental en la Doctrina Social de la Iglesia. Al respecto ella nos dice: \u201cLos hombres tienen una especial obligaci\u00f3n de tender hacia la verdad, respetarla y atestiguarla responsablemente. Nuestro tiempo requiere una intensa actividad educativa y un compromiso correspondiente por parte de todos para que la b\u00fasqueda de la verdad sea promovida en todos los \u00e1mbitos y prevalezca por encima de cualquier intento de relativizar sus exigencias o de ofenderla\u201d (C 198).<br \/>\nSituaciones y Cuestiones<br \/>\n29. Si el cristiano prescindiese de la comprensi\u00f3n de la Verdad que le da la Palabra de Dios, podr\u00eda caer en m\u00faltiples errores, e incluso adoptar actitudes fundamentalistas. As\u00ed aconteci\u00f3 en tiempos pasados cuando se difundi\u00f3 la m\u00e1xima \u201cel error no tiene derechos\u201d, olvidando que los derechos son de las personas, incluso de las que est\u00e1n en el error. El Evangelio manda morir por la verdad, no matar por ella. Por ello el Papa Juan Pablo II, cuando nos exhort\u00f3 a los cristianos a prepararnos a la celebraci\u00f3n del Gran Jubileo del a\u00f1o 2000, mencion\u00f3 expl\u00edcitamente el \u201ccap\u00edtulo doloroso, sobre el que los hijos de la Iglesia deben volver con \u00e1nimo abierto al arrepentimiento, constituido por la aquiescencia manifestada, especialmente en algunos siglos, con m\u00e9todos de intolerancia e incluso de violencia en el servicio de la verdad\u201d (Tertio Millenio Adveniente 35)<br \/>\nSin embargo, la tentaci\u00f3n del fundamentalismo siempre acecha, y no s\u00f3lo al hombre religioso. La historia civil de los pueblos, incluso europeos, est\u00e1 plagada de ejemplos de intransigencia a muerte entre sectores opuestos. Cuando se esgrimen argumentos religiosos, se lo hace enga\u00f1osamente para enardecer la intransigencia con la que se pretende suprimir al contrario.<br \/>\n30. La interpretaci\u00f3n de la historia argentina est\u00e1 atravesada por cierto manique\u00edsmo, que ha alimentado el encono entre los argentinos. Lo dijimos en mayo de 1981, en \u201cIglesia y Comunidad Nacional: \u201cDesgraciadamente, con frecuencia, cada sector ha exaltado los valores que representa y los intereses que defiende, excluyendo los de los otros grupos. As\u00ed en nuestra historia se vuelve dif\u00edcil el di\u00e1logo pol\u00edtico. Esta divisi\u00f3n, este desencuentro de los argentinos, este no querer perdonarnos mutuamente, hace dif\u00edcil el reconocimiento de los errores propios y, por tanto, la reconciliaci\u00f3n. No podemos dividir al pa\u00eds, de una manera simplista, entre buenos y malos, justos y corruptos, patriotas y ap\u00e1tridas. No queremos negar que haya un grav\u00edsimo problema \u00e9tico en la ra\u00edz de la cr\u00edtica situaci\u00f3n que vive el Pa\u00eds, pero nos resistimos a plantearlo en los t\u00e9rminos arriba recordados\u201d (31).<br \/>\nA veintid\u00f3s a\u00f1os de la restauraci\u00f3n de la Democracia conviene que los mayores nos preguntemos si trasmitimos a los j\u00f3venes toda la verdad sobre lo acaecido en la d\u00e9cada del 70. O si estamos ofreci\u00e9ndole una visi\u00f3n sesgada de los hechos, que podr\u00eda fomentar nuevos enconos entre los argentinos. Ello ser\u00eda as\u00ed si despreci\u00e1semos la gravedad del terror de Estado, los m\u00e9todos empleados y los consecuentes cr\u00edmenes de lesa humanidad, que nunca lloraremos suficientemente. Pero podr\u00eda suceder tambi\u00e9n lo contrario, que se callasen los cr\u00edmenes de la guerrilla, o no se los abominase debidamente. \u00c9stos de ning\u00fan modo son comparables con el terror de Estado, pero ciertamente aterrorizaron a la poblaci\u00f3n y contribuyeron a enlutar a la Patria. Los j\u00f3venes deben conocer tambi\u00e9n este capitulo de la verdad hist\u00f3rica. A tal fin, todos, pero en especial ustedes, fieles laicos, que vivieron en aquella \u00e9poca y eran adultos, tienen la obligaci\u00f3n de dar su testimonio. Es peligroso para el futuro del Pa\u00eds hacer lecturas parciales de la historia. Desde el presente, y sobre la base de la verdad y la justicia, debemos asumir y sanar nuestro pasado.<br \/>\n2\u00b0 La libertad<br \/>\n31. Seg\u00fan el Evangelio, la libertad es fruto de la verdad: \u201cLa verdad los har\u00e1 libres\u201d (Jn 8,32). David fue liberado de su pecado porque lo reconoci\u00f3. Lo mismo, la mujer pecadora. Y tambi\u00e9n el ap\u00f3stol Sim\u00f3n Pedro. S\u00f3lo reconociendo sinceramente la verdad de nuestros pecados, Dios nos perdona y nos libera de las ataduras espirituales con que \u00e9stos nos aprisionan.<br \/>\n32. Sobre la libertad la Doctrina Social nos dice: \u201cEs signo eminente de la imagen divina y, como consecuencia, signo de la sublime dignidad de cada persona humana\u201d. \u201cEl valor de la libertad, como expresi\u00f3n de la singularidad de cada persona humana, es respetada cuando a cada miembro de la sociedad le es permitido realizar su propia vocaci\u00f3n personal. La libertad, por otra parte, debe ejercerse como capacidad de rechazar lo que es moralmente negativo, cualquiera sea la forma en que se presente\u201d (C 199, 200).<br \/>\nSituaciones y Cuestiones<br \/>\n33. No siempre los hijos de la Iglesia mantuvieron la claridad necesaria sobre la doctrina de la libertad religiosa. Hace cuarenta a\u00f1os la declaraci\u00f3n conciliar \u201cDignitatis humanae\u201d (07-12-65), sobre la libertad religiosa, le devolvi\u00f3 todo su esplendor. Libertad de la persona y libertad de la comunidad religiosa. Libertad para la Iglesia cat\u00f3lica y libertad para todas las religiones. Libertad para celebrar el culto y libertad para proponer y practicar la doctrina del Evangelio.<br \/>\n34. Puede parecer extra\u00f1o preguntarse hoy por la libertad religiosa en Occidente y en la Argentina. Pero sobran se\u00f1ales de una presi\u00f3n desmedida de muchos medios y de entes internacionales, que justifica preguntar si la libertad de la Iglesia cat\u00f3lica a ense\u00f1ar y practicar la propia doctrina es siempre respetada. Lo mismo cabe decir de resoluciones y gestos impropios de la autoridad civil cuando invaden un fuero que le es ajeno. Dado que el sujeto del Estado y de la Iglesia es siempre el hombre, el bien com\u00fan exige que entre ambos exista autonom\u00eda y colaboraci\u00f3n.<br \/>\n3\u00b0 La Justicia<br \/>\n35. La justicia es un atributo de Dios. Decimos \u201cDios es justo\u201d; que \u201capelamos a la justicia divina\u201d. De Cristo confesamos que \u201cvendr\u00e1 con gloria a juzgar a vivos y muertos\u201d. Por ello la justicia es tambi\u00e9n un valor cristiano fundamental. De \u00e9ste la Doctrina Social dice: \u201cEs un valor que acompa\u00f1a al ejercicio de la correspondiente virtud moral cardinal. El Magisterio social invoca el respeto de las formas cl\u00e1sicas de la justicia: la conmutativa, la distributiva y la legal. La justicia resulta particularmente importante en el contexto actual, en el que el valor de la persona, de su dignidad y de sus derechos, a pesar de las proclamaciones de prop\u00f3sitos, est\u00e1 seriamente amenazado por la difundida tendencia a recurrir exclusivamente a los criterios de la utilidad y del tener\u201d (C 201, 202).<br \/>\nSituaciones y Cuestiones<br \/>\n36. Existen cuestionamientos sobre la Justicia como instituci\u00f3n. En la Argentina es fuerte el reclamo por la reforma de la justicia. Y la Mesa del Di\u00e1logo Argentino ha propuesto la necesidad de una profunda y valiente reforma de ella. Pero no existen cuestionamientos sobre la justicia como valor. Sin embargo, la Doctrina Social nos hace ver su l\u00edmite e insuficiencia para fundar por s\u00ed sola una convivencia social s\u00f3lida: \u201cLa plena verdad sobre el hombre, permite superar la visi\u00f3n contractual de la justicia, que es una visi\u00f3n limitada, y abrirla al horizonte de la solidaridad y del amor. Por s\u00ed sola, la justicia no basta. Junto al valor de la justicia, la doctrina social coloca el de la solidaridad, en cuanto v\u00eda privilegiada de la paz\u201d (C 203).<br \/>\n4\u00b0 La v\u00eda de la caridad<br \/>\n37. \u201cEntre las virtudes en su conjunto y, especialmente entre las virtudes, los valores sociales y la caridad: existe un v\u00ednculo profundo que debe ser reconocido cada vez m\u00e1s profundamente\u201d. \u201cLos valores de la verdad, de la justicia y de la libertad, nacen y se desarrollan de la fuente interior de la caridad\u201d. \u201cLa caridad presupone y trasciende la justicia. No se pueden regular las relaciones humanas \u00fanicamente con la medida de la justicia\u201d. \u201cNinguna legislaci\u00f3n, ning\u00fan sistema de reglas o de estipulaciones lograr\u00e1n persuadir a hombres y pueblos a vivir en la unidad, en la fraternidad y en la paz. Ning\u00fan argumento podr\u00e1 superar el llamado de la caridad\u201d (C 204 &#8211; 207). La caridad es la plenitud de la justicia y de toda virtud humana.<br \/>\nSituaciones y cuestiones<br \/>\n38. Los cristianos debemos hacernos aqu\u00ed un grave cuestionamiento: si tomamos en serio el mandamiento del amor que nos dej\u00f3 Jes\u00fas. Si lo hacemos, descubriremos cada vez con mayor claridad que, despu\u00e9s del acto de adoraci\u00f3n a Dios, la construcci\u00f3n de la convivencia social, en verdad, libertad y justicia, es la obra m\u00e1xima del hombre sobre la tierra. Y que Dios Padre providente en nada se complace m\u00e1s que en ver a sus hijos esforz\u00e1ndose por construirla.<br \/>\nSobre esta base de los principios b\u00e1sicos y de los valores fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia podemos edificar una Naci\u00f3n reconciliada, que logre vivir una verdadera amistad social.<br \/>\nIV. Exhortaci\u00f3n al Pueblo de Dios,<br \/>\n39. Hace un mes celebramos el III Congreso Nacional de Laicos, a los veinte a\u00f1os del Segundo celebrado en 1984, y en vista del Bicentenario de la Naci\u00f3n, a celebrarse en 2010. La tem\u00e1tica abordada fue la vocaci\u00f3n y misi\u00f3n del laico en la Iglesia, en la sociedad y en la pol\u00edtica. Durante el Congreso, la Doctrina Social de la Iglesia se mostr\u00f3 de m\u00e1xima actualidad. Y no s\u00f3lo por sus formulaciones, sino por los desaf\u00edos que \u00e9sta debe enfrentar cada d\u00eda y que merecen nuevas respuestas. Si bien como Pastores somos los garantes de esta Doctrina, les corresponde tambi\u00e9n a ustedes, queridos fieles laicos, participar en su elaboraci\u00f3n, conociendo los postulados ya adquiridos, iluminando con ellos la situaci\u00f3n social del Pa\u00eds, y, a partir de all\u00ed, enunciar f\u00f3rmulas adecuadas que ayuden a los cristianos y a todo hombre de buena voluntad a actuar en bien de la Rep\u00fablica, respetada la propia opci\u00f3n temporal, sin esperar consignas de los pastores. Por lo mismo, hoy m\u00e1s que nunca \u201cla Doctrina social de la Iglesia debe entrar, como parte integrante, en el camino formativo del laico\u201d (C 549). El Compendio de la Doctrina Social, es un instrumento valioso para conocer esta Doctrina y aportar a ella elementos nuevos. Aconsejamos vivamente su estudio y puesta en pr\u00e1ctica.<br \/>\n40. Que Mar\u00eda, gloria de Jerusal\u00e9n, alegr\u00eda de Israel, orgullo de la humanidad, madre virgen de Jes\u00fas de Nazaret, nuestro hermano y nuestro Dios Salvador, implore para nosotros del Padre un amor grande y fuerte por nuestra Naci\u00f3n como el que su Hijo tuvo por su patria hasta llorar por ella.<\/p>\n<p>90\u00aa Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina<br \/>\nPilar, 11 de noviembre de 2005<br \/>\nMemoria de San Mart\u00edn de Tours, obispo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta pastoral del Episcopado Argentino a los miembros del Pueblo de Dios y a todos los hombres de buena voluntad.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[4,23,5],"tags":[],"class_list":["post-419","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura-y-sociedad","category-economia","category-politica"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.2 - 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