{"id":309,"date":"2005-10-12T02:46:56","date_gmt":"2005-10-12T00:46:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sabado100.com.ar\/?p=309"},"modified":"2005-10-12T02:46:56","modified_gmt":"2005-10-12T00:46:56","slug":"el-dolor-enigma-o-misterio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/el-dolor-enigma-o-misterio\/","title":{"rendered":"El dolor, \u00bfenigma o misterio?"},"content":{"rendered":"<p>CIUDAD DEL VATICANO, s\u00e1bado, 8 octubre 2005 (ZENIT.org).- Publicamos la intervenci\u00f3n que pronunci\u00f3 el cardenal Joavier Lozano Barrag\u00e1n, presidente del Consejo Pontificio para la Salud en Aquisgr\u00e1n (Alemania) sobre el tema \u00abEl dolor, \u00bfenigma o misterio?\u00bb, \u00abEl sentido del dolor en la carta apost\u00f3lica \\\u00bbSalvifici dolores\\\u00bb del Papa Juan Pablo II\u00bb.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Expongo el pensamiento sublime de Juan Pablo II acerca del dolor humano. Como introducci\u00f3n, r\u00e1pidamente esbozar\u00e9 algunos datos cient\u00edficos sobre la fisiolog\u00eda del dolor humano y, dada la apertura del Papa a todos los valores de la humanidad, me referir\u00e9 sint\u00e9ticamente a la esencia del pensamiento de las cuatro soluciones aportadas por las grandes religiones que subsisten con el cristianismo, para esbozar un di\u00e1logo con ellas. Se tratar\u00eda del hinduismo, del budismo, del islamismo y de las religiones tradicionales africanas, que tienen muchos elementos en com\u00fan con el pensamiento religioso tradicional de otras partes del mundo.<\/p>\n<p>Referencias m\u00e9dicas sobre el dolor<\/p>\n<p>\\\u00bbEl dolor es una experiencia desagradable, sensorial y emotiva, asociada con un da\u00f1o que sufre el organismo\\\u00bb (definici\u00f3n de la Asociaci\u00f3n internacional para el estudio del dolor).<\/p>\n<p>El dolor puede ser s\u00edntoma de enfermedades o una enfermedad en s\u00ed mismo. En el primer caso constituye una se\u00f1al de alarma fisiol\u00f3gica \u00fatil; en el segundo, no tiene finalidad y puede constituir punto de partida para otra patolog\u00eda org\u00e1nica o psicol\u00f3gica. Del lugar del organismo donde se origina se transmite al cerebro por las fibras nerviosas y, una vez llegado a la m\u00e9dula espinal, sube a la corteza cerebral, donde se percibe tanto el est\u00edmulo nociceptivo cuanto la elaboraci\u00f3n del s\u00edntoma del dolor.<\/p>\n<p>El dolor se puede presentar en forma aguda o cr\u00f3nica. El dolor agudo aparece de improviso y tiene una duraci\u00f3n limitada; cesa en poco tiempo, en el contexto de la curaci\u00f3n de la enfermedad que lo causa. El dolor cr\u00f3nico (enfermedad) es de duraci\u00f3n prolongada (m\u00e1s de tres meses) y entra\u00f1a un impacto psico-org\u00e1nico elevado en el paciente. Contin\u00faa a veces aun despu\u00e9s de sanar de la enfermedad que lo ha causado (dolor neurop\u00e1tico, herpes zoster), o bien acompa\u00f1a a una enfermedad incurable.<\/p>\n<p>La intensidad del dolor es subjetiva (umbral del dolor): hay personas que soportan el dolor m\u00e1s que otras; se observa frecuentemente una diferencia de tolerancia al dolor de parte de la misma persona seg\u00fan la causa del mismo y, sobre todo, de acuerdo con su situaci\u00f3n psicol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Lo esencial de las soluciones dadas al problema del dolor<br \/>\nen las grandes religiones no cristianas<\/p>\n<p>En el hinduismo, la causa del sufrimiento es el \\\u00bbkarma\\\u00bb, que se origina como consecuencia de las acciones malas que se han cometido en la vida presente o en anteriores reencarnaciones. Se libera alguien del \\\u00bbkarma\\\u00bb mediante el conocimiento de la verdad y el anuncio de la palabra de Dios. Dios es el remedio. Paralelamente, se mencionan otras causas del dolor, que son: los dioses, el mundo, la ignorancia y el sufrimiento.<\/p>\n<p>En el budismo, el problema del dolor se expresa en \\\u00bblas cuatro nobles verdades\\\u00bb: 1) Todo es sufrimiento. 2) Su causa es la pasi\u00f3n-ansiedad ego\u00edsta. 3) S\u00f3lo el nirvana puede eliminar la causa. Ya se hace en esta vida, pero ser\u00e1 plena en el futuro. 4) El sendero que conduce al nirvana es \\\u00bbla \u00f3ctuple rectitud\\\u00bb: esto es, la rectitud de visi\u00f3n, de pensamiento, de palabra, de acci\u00f3n, de vida, de esfuerzo, de atenci\u00f3n, y de meditaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el islamismo, el dolor se origina por la oposici\u00f3n a la palabra de Dios. Dios es quien puede remediar el dolor. En la corriente \\\u00bbchi\u00ed\\\u00bb se afirma la soluci\u00f3n por una compensaci\u00f3n; seg\u00fan esta corriente existi\u00f3 un redentor, de nombre Al Hally, que muri\u00f3 crucificado en Bagdad en el a\u00f1o 922.<br \/>\nEn la religi\u00f3n africana tradicional, el sufrimiento lo provocan los esp\u00edritus o los ancestros que se han ofendido por los delitos cometidos contra la vida u otras faltas morales, como el robo, la esclavitud, etc. La soluci\u00f3n al dolor ser\u00e1 primero identificar el esp\u00edritu al que se ha ofendido y luego ofrecerle sacrificios.<\/p>\n<p>En estos esquemas encontramos una cierta constante: la causa del dolor es la falta cometida: en el hinduismo es la mala acci\u00f3n o \\\u00bbkarma\\\u00bb; en el budismo, es la pasi\u00f3n-ansiedad ego\u00edsta; en el islamismo es la oposici\u00f3n a la palabra de Dios; en las religiones tradicionales africanas son los delitos cometidos. Bajo este aspecto no nos encontramos lejos del cristianismo, en el cual tambi\u00e9n se fija como causa del dolor una falta del todo especial como es el pecado original.<\/p>\n<p>Donde se extrema la diferencia entre estas religiones y el cristianismo es en la soluci\u00f3n al problema. Quien se encuentra m\u00e1s lejos de la soluci\u00f3n cristiana es el budismo, puesto que piensa en superarlo por una acci\u00f3n meramente humana, la llamada \\\u00bb\u00f3ctuple rectitud\\\u00bb; en cambio, las dem\u00e1s religiones siempre ofrecen como soluci\u00f3n una ligaz\u00f3n con la divinidad. Podemos decir que el budismo es la secularizaci\u00f3n plena (como sistema de pensamiento es ateo; s\u00f3lo se vuelve te\u00edsta, por decirlo as\u00ed, en su religiosidad popular). En cambio, en el hinduismo aparece como soluci\u00f3n la palabra de Dios; en el islamismo, tambi\u00e9n la palabra de Dios; y en las religiones tradicionales, el sacrificio a Dios.<\/p>\n<p>Dentro de este marco delineamos ahora las l\u00edneas maestras del pensamiento de Juan Pablo II, tom\u00e1ndolo de la carta apost\u00f3lica Salvifici doloris.<\/p>\n<p>Como t\u00edtulo de mi intervenci\u00f3n he elegido: \\\u00bbEl dolor, \u00bfenigma o misterio?\\\u00bb, porque para el Papa Juan Pablo II el dolor es un enigma que s\u00f3lo se resuelve en el misterio.<\/p>\n<p>Antes de adentrarnos en el tema anticipo una precisi\u00f3n terminol\u00f3gica: cuando se habla de dolor se suele entender m\u00e1s bien un dolor de incidencias fisiol\u00f3gicas; la otra expresi\u00f3n que se usa es \\\u00bbsufrimiento\\\u00bb. Cuando se emplea esta palabra se tiene en la mente algo m\u00e1s extenso, se refiere a toda clase de dolor humano, f\u00edsico o ps\u00edquico, material o espiritual. En el desarrollo del pensamiento de Juan Pablo II usaremos m\u00e1s bien la palabra \\\u00bbsufrimiento\\\u00bb, en la que englobamos tanto el dolor f\u00edsico como cualquier otra clase de dolores. El tema lo desarrollo en tres partes: la primera es sobre el sufrimiento como enigma; la segunda, el sufrimiento como misterio; y la tercera, un comentario a la doctrina de Juan Pablo II.<\/p>\n<p>El enigma del sufrimiento<\/p>\n<p>As\u00ed comienza el Papa a tratar el problema del sufrimiento. No esconde que se trata de algo complejo y enigm\u00e1tico, intangible, y que se debe tratar con todo respeto, con toda compasi\u00f3n y aun con temor; pero ello no excusa de tratar de comprenderlo, pues s\u00f3lo as\u00ed se podr\u00e1 superar. Da a continuaci\u00f3n un primer abordaje para determinar el campo, hablando de la extensi\u00f3n del sufrimiento y de su sujeto, anotando ya desde un principio que una no comprensi\u00f3n del sufrimiento puede conducir incluso a renegar de Dios.<\/p>\n<p>Dice el Papa: el sufrimiento va m\u00e1s all\u00e1 de la enfermedad, pues existe el sufrimiento f\u00edsico y el espiritual. Adem\u00e1s del sufrimiento individual, est\u00e1 el sufrimiento colectivo, que se da debido a los errores y transgresiones de los humanos, en especial en las guerras. Hay tiempos en que este sufrimiento colectivo aumenta. El sufrimiento tiene un sujeto y es el individuo quien lo sufre. Sin embargo, no permanece encerrado en el individuo, sino que genera solidaridad con las dem\u00e1s personas que tambi\u00e9n sufren; ya que el \u00fanico en tener una conciencia especial de ello es el hombre y todo hombre. El sufrimiento entra\u00f1a as\u00ed solidaridad. Es dif\u00edcil precisar la causa del sufrimiento, o del mal que va junto al sufrimiento. El hombre se la pregunta a Dios y con frecuencia reniega de \u00e9l, porque piensa no encontrar dicha causa.<\/p>\n<p>Primero se necesita situar el enigma en su justa dimensi\u00f3n y empezar a buscar su causa. El sufrimiento, dice el Papa, consiste en la experiencia de la privaci\u00f3n del bien. La privaci\u00f3n del bien es el mal. La causa del sufrimiento es as\u00ed un mal; por tanto, sufrimiento y mal no se identifican. Con respecto al mal, este es privaci\u00f3n, no tiene en s\u00ed entidad positiva y as\u00ed no puede tener causa o principio positivos; su origen es una mera privaci\u00f3n. Hay tantos males cuantas carencias; genera dolor, tristeza, abatimiento, desilusi\u00f3n, y hasta desesperaci\u00f3n, seg\u00fan la intensidad del mal; existe en dispersi\u00f3n, pero a la vez entra\u00f1a solidaridad. Siendo su principio la privaci\u00f3n, se impone la pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 hubo esta privaci\u00f3n, qui\u00e9n la caus\u00f3?<\/p>\n<p>Para responder, abandona el Papa ya el terreno del enigma y se pasa al del misterio. No trata de hacerlo con la oscuridad nebulosa de un mito, sino que entra de lleno en el n\u00facleo de la fe cristiana. Dentro de la fe cristiana, el misterio no es oscuridad sino claridad deslumbrante. Nos ayuda a comprenderlo un poco su ra\u00edz etimol\u00f3gica; viene del griego \\\u00bbmuo\\\u00bb o \\\u00bbmuein\\\u00bb, que significa cerrar los ojos. No en el sentido de proceder a ciegas, sino en el de cerrar los ojos, que se origina cuando viene un encandilamiento, como por ejemplo cuando se mira directamente el sol. S\u00f3lo a la luz que encandila, s\u00f3lo en el exceso de luminosidad, que no permite ver de frente, podemos atisbar qu\u00e9 es el misterio del sufrimiento. Adem\u00e1s, el misterio cristiano no es s\u00f3lo algo que se contempla, sino que se experimenta. S\u00f3lo en la experiencia del misterio puede adentrarse en su comprensi\u00f3n. S\u00f3lo viviendo el misterio del sufrimiento cristiano se puede comprender un poco qu\u00e9 significa el sufrimiento, y, como ha dicho anteriormente el Papa, trascenderlo y superarlo.<\/p>\n<p>Entramos ahora en la descripci\u00f3n del misterio del sufrimiento.<\/p>\n<p>El misterio (1)<\/p>\n<p>Destacamos tres temas que desarrolla el Papa en el camino que nos adentra en el misterio: el mal y el sufrimiento; Cristo asume el sufrimiento; y valor del sufrimiento humano.<\/p>\n<p>El mal y el sufrimiento<\/p>\n<p>Para entrar en el misterio, lo hacemos bajo la misma conducci\u00f3n de Dios, y es en la Revelaci\u00f3n en la que nos adentra el Papa para proceder a la ascensi\u00f3n en el misterio. Nos dice el Santo Padre que en el lenguaje b\u00edblico del Antiguo Testamento, inicialmente, sufrimiento y mal se identifican. Pero, gracias a la lengua griega, especialmente en el Nuevo Testamento se distingue sufrimiento y mal. Sufrimiento es una actitud pasiva o activa frente a un mal, o mejor, frente a la ausencia de un bien que se debiera tener (cf. Salvifici doloris, 7).<\/p>\n<p>En efecto, en el libro de Job y en algunos otros libros del Antiguo Testamento, la respuesta es que la causa del mal es la transgresi\u00f3n del orden natural creado por Dios. Sufrimiento y desorden ser\u00edan lo mismo, o al menos se piensa que el sufrimiento es causado por el desorden. Esta es la tesis de los amigos de Job (cf. ib., 10). Sin embargo, Dios refuta esta tesis aprobando la inocencia de Job; su sufrimiento queda como misterio: no todo sufrimiento viene por transgresi\u00f3n; este es una prueba de la justicia de Job. Es un preanuncio de la pasi\u00f3n del Se\u00f1or (cf. ib., 11). M\u00e1s a\u00fan, se afirma que el sufrimiento es una pena infligida para corregirse, esto es, para que del mal se siga un bien, para la conversi\u00f3n, para la reconstrucci\u00f3n del bien (cf. ib., 12).<\/p>\n<p>Cristo asume el sufrimiento y lo transforma<\/p>\n<p>Da ahora el Papa otro paso y llega al centro del misterio de la siguiente forma: Cristo en su vida mortal suprime con los milagros el dolor, asume el dolor de todos y conscientemente lo padece en su cruz (cf. ib., 16). La \u00fanica respuesta podr\u00e1 venir s\u00f3lo del amor de Dios en la cruz (cf. ib., 13). La soluci\u00f3n al problema del sufrimiento la da Dios Padre: consiste en que \\\u00bbentrega\\\u00bb a su Hijo. El mal es el pecado, y el sufrimiento la muerte. Con la cruz vence al pecado, y con su resurrecci\u00f3n la muerte: cf. Jn 3, 16 (cf. ib., 14).<\/p>\n<p>En el c\u00e1ntico del siervo de Dios, en el profeta Isa\u00edas, se ve todav\u00eda con mayor fuerza que en los evangelios lo que significa el sufrimiento en la pasi\u00f3n de Cristo. Es un sufrimiento redentor. Su profundidad se mide por la profundidad del mal hist\u00f3rico en el mundo y en especial porque la persona que lo padece es Dios (cf. ib., 17). Cristo da respuesta al problema del sufrimiento con la misma materia de la pregunta: responde al que le brinda toda su disponibilidad y compasi\u00f3n; su presencia es eficaz: ayuda, da y se da a s\u00ed mismo (cf. ib., 28).<\/p>\n<p>El sufrimiento genera amor hacia el que sufre, un amor desinteresado para ayudarlo alivi\u00e1ndolo. Esto se hace ahora en forma organizada y oficial, mediante las organizaciones sanitarias y sus profesionales, tambi\u00e9n a trav\u00e9s de los voluntarios. Se trata de una verdadera vocaci\u00f3n, en especial cuando se une en la Iglesia con una profesi\u00f3n cristiana. Descuella en este campo la ayuda que las familias prestan a sus miembros enfermos. Y entran en la categor\u00eda del buen samaritano tambi\u00e9n todos aquellos que act\u00faan no solamente en favor de los enfermos, sino para desterrar toda clase de males, los que luchan contra el odio, la violencia, la crueldad, contra todo tipo de sufrimiento del cuerpo y del alma. Todo hombre debe sentirse llamado en primera persona a testimoniar su amor en el sufrimiento y no debe dejarlo s\u00f3lo a las instituciones oficiales (cf. ib., 29). La par\u00e1bola del buen samaritano converge con lo dicho por Cristo en el Juicio final: \\\u00bbEstuve enfermo y me visitasteis\\\u00bb: Cristo mismo es el que es curado y socorrido en el que cay\u00f3 en manos de bandidos. El sentido del sufrimiento es hacer el bien con el sufrimiento y hacer el bien al que sufre (cf. ib., 30).<\/p>\n<p>Concluye el Papa diciendo: en Cristo se revela el misterio del hombre, y el misterio del hombre es en especial el misterio del sufrimiento. En Cristo se revela el enigma del dolor y de la muerte. S\u00f3lo en el amor se puede encontrar la respuesta salv\u00edfica del dolor. Que el dolor de Mar\u00eda y los santos nos ayuden a encontrar esta respuesta. Que el sufrimiento se convierta en fuente de fuerza para toda la humanidad.<\/p>\n<p>Comentario<\/p>\n<p>Estatuto epistemol\u00f3gico<\/p>\n<p>Para comprender mejor el pensamiento del Papa servir\u00e1 una anotaci\u00f3n epistemol\u00f3gica: ya hab\u00edamos hablado de una forma especial de conocimiento, el conocimiento reverente que adora; precisamos m\u00e1s ahora: nos encontramos con un pensamiento que s\u00f3lo se comprende desde la fe. Dentro de este nivel, no nos situamos en algo irracional, ni siquiera dentro de una perspectiva heideggeriana de un misterio confuso y nebuloso m\u00e1s all\u00e1 del an\u00e1lisis ling\u00fc\u00edstico. Ciertamente, no es adecuado el concepto de conocimiento, analiz\u00e1ndolo desde la perspectiva l\u00f3gica del lenguaje, constatado por la experiencia cient\u00edfica, o bien por la formalidad l\u00f3gica del mismo lenguaje, incluso situ\u00e1ndolo en un juego espec\u00edfico del mismo lenguaje, el lenguaje religioso. Y, por supuesto, no nos situamos en una especie de paralog\u00eda de la inestabilidad, ni de \\\u00bbpeque\u00f1os relatos\\\u00bb.<\/p>\n<p>Debemos partir de la objetividad del conocimiento y de la racionalidad l\u00f3gica del mismo, entendiendo que un conocimiento es verdadero siempre que se d\u00e9 la correspondencia entre este y la realidad circunstante. Desde este punto de partida, el conocimiento de la fe goza de la plena racionalidad, no en el sentido de que sus contenidos sean demostrables racionalmente, sino en el sentido primero, de que es del todo racional creer, y de que sus contenidos no encuentran ninguna raz\u00f3n en contra, de manera que se pudiera presentar absurdo el que se crea en ellos, aunque no se puedan demostrar internamente como cre\u00edbles, ya que sobrepasan el dominio racional, aunque, repito, no lo nieguen. Las afirmaciones de fe se fundan en la demostraci\u00f3n racional del hecho de la Revelaci\u00f3n, y del hecho hist\u00f3rico de Cristo como Dios encarnado, de su pasi\u00f3n, de su muerte, y de su resurrecci\u00f3n. Sin embargo, aunque es racional el creer, no es obligado el hacerlo, porque por una parte la fe permanece como un don y regalo que Dios hace, y por otra, incluso recibiendo el ofrecimiento divino de creer, el hombre permanece libre para asentir o no a este ofrecimiento.<\/p>\n<p>Una vez asentada esta premisa epistemol\u00f3gica, ahora s\u00ed podemos adentrarnos en el pensamiento del Papa, pues no se mueve en una ideolog\u00eda religiosa inventada, sino en un exponer el contenido central hist\u00f3rico de la Revelaci\u00f3n sobre el misterio del sufrimiento y del dolor.<br \/>\nGradaci\u00f3n del pensamiento de Juan Pablo II<\/p>\n<p>Pienso que el desarrollo de su pensamiento sube por seis gradas hacia la plenitud del misterio del sufrimiento y el dolor; las podr\u00edamos resumir as\u00ed:<\/p>\n<p>1. El sufrimiento no es en s\u00ed malo, sino que es el efecto de una causa mala. El mal no es una entidad positiva sino una privaci\u00f3n. La privaci\u00f3n no exige una causa positiva, sino investigar qui\u00e9n origin\u00f3 dicha privaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. El origen de la privaci\u00f3n es el pecado. El pecado cometido por un hombre se propaga por la solidaridad humana. El pecado se puede eliminar mediante el mismo sufrimiento en un contexto solidario del todo especial.<\/p>\n<p>3. Esta solidaridad la puede dar s\u00f3lo Dios. Esta donaci\u00f3n de solidaridad es el sentido de la Encarnaci\u00f3n, es el sentido de Jesucristo. Por esta solidaridad Cristo lleva a cabo la eliminaci\u00f3n del pecado mediante su propio sufrimiento en su vida, pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n. Esta acci\u00f3n divina es una acci\u00f3n de la sant\u00edsima Trinidad, en cuanto que el Padre eterno entrega a su Hijo a la humanidad para que as\u00ed la redima por obra del Esp\u00edritu Santo. El Esp\u00edritu Santo es el Amor del Padre y del Hijo, y s\u00f3lo por el Amor del Esp\u00edritu se vislumbra la solidaridad misteriosa redentiva.<\/p>\n<p>4. Mediante la solidaridad de Cristo con toda la humanidad, el dolor humano de todos los tiempos ha sido sufrido por Cristo en su pasi\u00f3n y muerte redentora. As\u00ed, el dolor humano, el sufrimiento, de ser algo malo se torna bueno, como fuente de vida, pues se torna redentor.<\/p>\n<p>5. Cada uno, en su sufrimiento se une al sufrimiento de Cristo y de esta manera, misteriosamente, su sufrimiento se torna fuente de vida y de resurrecci\u00f3n. El dolor y el sufrimiento son la puerta para encontrarnos con Cristo y experimentar en \u00e9l su presencia como vida y resurrecci\u00f3n por obra del Esp\u00edritu de Amor que es el Esp\u00edritu Santo. As\u00ed lo ha hecho en primer lugar nuestra Se\u00f1ora la Virgen Mar\u00eda y con ella todos los santos.<\/p>\n<p>6. Esta destrucci\u00f3n definitiva del sufrimiento por el sufrimiento nos lleva a destruir el sufrimiento actual tambi\u00e9n con toda clase de medios a nuestro alcance, como es el caso del buen samaritano.<\/p>\n<p>El n\u00facleo del misterio<\/p>\n<p>Nos sit\u00faa as\u00ed el Papa en el n\u00facleo del misterio cuya luz nos encandila. Pues nos encontramos en la intimidad de la sant\u00edsima Trinidad, en la realidad amorosa de la unidad de Dios en la trinidad de Personas. Y nos situamos en la densidad de este misterio, del misterio central de toda la religi\u00f3n cristiana, no de una manera abstracta o al menos encerrada en una infinitud de distancia, sino en una cercan\u00eda que significa la historia humana, en la que irrumpe la eternidad en la temporalidad, a trav\u00e9s de la historicidad de la encarnaci\u00f3n del Verbo, de su nacimiento, vida, pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Comprensi\u00f3n del misterio<\/p>\n<p>Es una solidaridad trinitaria y cristol\u00f3gica, en la que la plenitud absoluta de la vida se realiza por la muerte y se llama cruz y resurrecci\u00f3n. Nos encontramos en el n\u00facleo del misterio cristiano, n\u00facleo que s\u00f3lo se hace accesible al experimentarlo: si alguien permanece ajeno a \u00e9l, no puede probar su eficacia y encontrar su soluci\u00f3n. La soluci\u00f3n al misterio del mal no se da s\u00f3lo por una exposici\u00f3n teol\u00f3gica, sino por una vivencia de algo que al verlo fijamente se oscurece por su exceso de luz, pero que sin embargo es tan real, que es la realidad m\u00e1s real, valga decirlo, pues es la \u00fanica forma de alcanzar la felicidad.<\/p>\n<p>De esta manera estamos dentro del n\u00facleo de la salvaci\u00f3n. Este es el n\u00facleo del cristianismo. Tertuliano hab\u00eda dicho \\\u00bbcredo quia ineptum\\\u00bb. Al experimentar el alivio del mal por el sufrimiento, y por el sufrimiento m\u00e1s horrendo que es la cruz, s\u00edntesis de todos los sufrimientos imaginables, este \\\u00bbineptum\\\u00bb se vuelve \\\u00bbaptum\\\u00bb, lo m\u00e1s justo y racional que podamos imaginar, pues es la \u00fanica forma de experimentar la felicidad.<\/p>\n<p>Del sufrimiento a la solidaridad<\/p>\n<p>Por eso el misterio del dolor se desplaza del dolor en s\u00ed al misterio de la solidaridad. La solidaridad en su posici\u00f3n de fundamento de toda existencia no es s\u00f3lo una simpat\u00eda con todos, una especie de comprometerse socialmente y ser consciente de que todos pertenecemos a la misma raza, cultura, nacionalidad, etc.; sino que es experimentar una ligaz\u00f3n entre todos los humanos tan interna que no es una calificaci\u00f3n que nos llega una vez que existimos, sino que es la misma existencia. Pertenece a la misma vida humana divinizada como un regalo recibido que participa del misterio mismo de la misma vida de Dios. La vida de Dios es infinitamente perfecta en cada una de las personas divinas por la solidaridad interna entre el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo. Esta solidaridad infinita es el Amor infinito, que es el Esp\u00edritu Santo que ha sido derramado en nuestros corazones, Amor infinito que es Dios mismo. El misterio del sufrimiento se encierra en el misterio del Amor, en el misterio del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Solidaridad constitutiva del hombre<\/p>\n<p>De esta manera el misterio del sufrimiento-amor entra en la misma constituci\u00f3n del Dios encarnado, el Hijo se encarna por obra del Esp\u00edritu Santo. Siendo Cristo el modelo m\u00e1s \u00edntimo de cada hombre, el Esp\u00edritu Santo, el Amor de Dios, el sufrimiento redentor, entra en la misma constituci\u00f3n objetiva, dir\u00edamos ontol\u00f3gica, de la humanidad. Pero, a diferencia de una objetividad fr\u00eda, es algo que pertenece a nuestro ser en su objetividad, s\u00ed, pero con el m\u00e1ximo de subjetividad amorosa, pues es y depende de nuestra voluntad libre, de manera que podemos aceptarla o rechazarla. Al aceptarla nos hacemos totalmente hombres a trav\u00e9s del sufrimiento-amor; al rechazarla, por el contrario, nos deshacemos como hombres a trav\u00e9s del sufrimiento-odio.<\/p>\n<p>El sufrimiento, desde la Resurrecci\u00f3n<\/p>\n<p>El Papa es consciente de la dificultad de razonar de esta forma, y por eso nos dice que la realidad del sufrimiento solidario s\u00f3lo se entiende a trav\u00e9s de la resurrecci\u00f3n. Desde nuestra solidaridad con el m\u00e1ximo de vida, que es Cristo resucitado, es como podemos comprender nuestra solidaridad amorosa con Cristo sufriente en la cruz. As\u00ed como Cristo resucita y en su resurrecci\u00f3n est\u00e1 comprendida la resurrecci\u00f3n de la humanidad, de todos y cada uno de nosotros, as\u00ed tambi\u00e9n en el sufrimiento de Cristo est\u00e1n comprendidos los sufrimientos y dolores de todos y cada uno de nosotros. Entre la resurrecci\u00f3n y la cruz no existe ninguna separaci\u00f3n, sino una convergencia, tanto en Cristo como en nosotros; por eso dice el Papa que Cristo conserva en su cuerpo glorificado las se\u00f1ales de sus llagas.<\/p>\n<p>El sentido de la cruz gloriosa<\/p>\n<p>As\u00ed se realiza y se comprende lo que de otra forma ser\u00eda una paradoja insostenible, un esc\u00e1ndalo y una locura: que la cruz es gloriosa, esto es, que la cruz, en vez de ser el mal m\u00e1s temido como muerte total, es el inicio glorioso de toda la segunda creaci\u00f3n. La nada desde la que surge este nuevo mundo de felicidad que significa el para\u00edso definitivo no surge de una nada inocente, sino de una nada culpable que es el m\u00e1ximo mal, que es el pecado y que en definitiva desemboca en la cruz. Y desde la cruz, no en virtud de la cruz, sino en virtud de la omnipotencia del Padre y por la solidaridad-Amor del Esp\u00edritu, el Verbo encarnado recrea en nosotros el aut\u00e9ntico Ad\u00e1n, el hombre de veras, el modelo proyectado por Dios desde toda la eternidad, para ser aut\u00e9nticamente humanos.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>La \u00fanica manera para descifrar el enigma del dolor y el sufrimiento es el camino del amor. Un amor que es capaz de transformar la nada en plena realidad. La carencia de sentido, la carencia de direcci\u00f3n, la anticultura radical, la contradicci\u00f3n, la muerte; en plenitud de sentido, en orientaci\u00f3n plena, en cultura ascendente, en afirmaci\u00f3n gozosa, en vida; la locura y la insensatez, en lo m\u00e1s cuerdo y sabio. Es la \u00edntima solidaridad del amor triunfante que resucita, dentro de la solidaridad amorosa en el sufrimiento m\u00e1s terrible que mata. Es la victoria sobre la muerte.<\/p>\n<p>As\u00ed, Juan Pablo II nos conduce a avizorar de una manera misteriosa, encandilante, pero que es la \u00fanica perspectiva v\u00e1lida, el significado del dolor humano; el enigma finalmente se torna misterio, un misterio alegre, luminoso y pleno de felicidad. Es la paradoja vuelta l\u00f3gica por el Amor omnipotente de Dios Padre, que es su Esp\u00edritu, y tiene su eficacia en la culminaci\u00f3n de la historia humana, cuando nos concede la \u00edntima solidaridad de todos los hombres, dentro de la Pascua del Verbo encarnado.<\/p>\n<p>___________________________________________<\/p>\n<p>(1) Los temas que trata el Papa en la carta apost\u00f3lica Salvifici doloris a prop\u00f3sito del sufrimiento como misterio, son: 1) Mal y sufrimiento: identificaci\u00f3n inicial; primera referencia a su causa; correcci\u00f3n de parte de Dios; mal, fuente del bien; destrucci\u00f3n del mal por Cristo en sus milagros; destrucci\u00f3n de enfermedades y muerte; el mal, fuente del bien. 2) Cristo asume el sufrimiento: destrucci\u00f3n del mal y del sufrimiento; asunci\u00f3n del sufrimiento por el Padre; el mal no es el sufrimiento sino su causa; suprimiendo su causa se suprime el efecto; el sufrimiento suprime el sufrimiento; sufrimiento infinito: supresi\u00f3n absoluta y total. 3) Sufrimiento humano: suprimir el sufrimiento humano mediante el sufrimiento humano; el pecado, causa del sufrimiento; paradoja amorosa; bondad del sufrimiento; suplencia del sufrimiento de Cristo; participaci\u00f3n del sufrimiento supresor; aliviar el sufrimiento; s\u00edntesis del misterio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La respuesta del cardenal Javier Lozano Barrag\u00e1n <\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[29],"tags":[],"class_list":["post-309","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-religion"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El dolor, \u00bfenigma o misterio? 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