{"id":3029,"date":"2012-01-02T14:29:27","date_gmt":"2012-01-02T12:29:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sabado100.com.ar\/?p=3029"},"modified":"2012-01-02T14:29:27","modified_gmt":"2012-01-02T12:29:27","slug":"educar-a-los-jovenes-en-la-justicia-y-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/educar-a-los-jovenes-en-la-justicia-y-la-paz\/","title":{"rendered":"Educar a los j\u00f3venes en la justicia y la paz"},"content":{"rendered":"<p>MENSAJE DE SU SANTIDADBENEDICTO XVIPARA LA CELEBRACI\u00d3N DE LA XLV JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ1 DE ENERO DE 2012EDUCAR A LOS J\u00d3VENES EN LA JUSTICIA Y LA PAZ1. El comienzo de un A\u00f1o nuevo, don de Dios a la humanidad, es una invitaci\u00f3n a desear a todos, con mucha confianza y afecto, que este tiempo que tenemos por delante est\u00e9 marcado por la justicia y la paz. \u00bfCon qu\u00e9 actitud debemos mirar el nuevo a\u00f1o? En el salmo 130 encontramos una imagen muy bella. El salmista dice que el hombre de fe aguarda al Se\u00f1or \u00abm\u00e1s que el centinela la aurora\u00bb (v. 6), lo aguarda con una s\u00f3lida esperanza, porque sabe que traer\u00e1 luz, misericordia, salvaci\u00f3n. Esta espera nace de la experiencia del pueblo elegido, el cual reconoce que Dios lo ha educado para mirar el mundo en su verdad y a no dejarse abatir por las tribulaciones. Os invito a abrir el a\u00f1o 2012 con dicha actitud de confianza. Es verdad que en el a\u00f1o que termina ha aumentado el sentimiento de frustraci\u00f3n por la crisis que agobia a la sociedad, al mundo del trabajo y la econom\u00eda; una crisis cuyas ra\u00edces son sobre todo culturales y antropol\u00f3gicas. Parece como si un manto de oscuridad hubiera descendido sobre nuestro tiempo y no dejara ver con claridad la luz del d\u00eda. En esta oscuridad, sin embargo, el coraz\u00f3n del hombre no cesa de esperar la aurora de la que habla el salmista. Se percibe de manera especialmente viva y visible en los j\u00f3venes, y por esa raz\u00f3n me dirijo a ellos teniendo en cuenta la aportaci\u00f3n que pueden y deben ofrecer a la sociedad. As\u00ed pues, quisiera presentar el Mensaje para la XLV Jornada Mundial de la Paz en una perspectiva educativa: \u00abEducar a los j\u00f3venes en la justicia y la paz\u00bb, convencido de que ellos, con su entusiasmo y su impulso hacia los ideales, pueden ofrecer al mundo una nueva esperanza. Mi mensaje se dirige tambi\u00e9n a los padres, las familias y a todos los estamentos educativos y formativos, as\u00ed como a los responsables en los distintos \u00e1mbitos de la vida religiosa, social, pol\u00edtica, econ\u00f3mica, cultural y de la comunicaci\u00f3n. Prestar atenci\u00f3n al mundo juvenil, saber escucharlo y valorarlo, no es s\u00f3lo una oportunidad, sino un deber primario de toda la sociedad, para la construcci\u00f3n de un futuro de justicia y de paz. Se ha de transmitir a los j\u00f3venes el aprecio por el valor positivo de la vida, suscitando en ellos el deseo de gastarla al servicio del bien. \u00c9ste es un deber en el que todos estamos comprometidos en primera persona. Las preocupaciones manifestadas en estos \u00faltimos tiempos por muchos j\u00f3venes en diversas regiones del mundo expresan el deseo de mirar con fundada esperanza el futuro. En la actualidad, muchos son los aspectos que les preocupan: el deseo de recibir una formaci\u00f3n que los prepare con m\u00e1s profundidad a afrontar la realidad, la dificultad de formar una familia y encontrar un puesto estable de trabajo, la capacidad efectiva de contribuir al mundo de la pol\u00edtica, de la cultura y de la econom\u00eda, para edificar una sociedad con un rostro m\u00e1s humano y solidario. Es importante que estos fermentos, y el impulso idealista que contienen, encuentren la justa atenci\u00f3n en todos los sectores de la sociedad. La Iglesia mira a los j\u00f3venes con esperanza, conf\u00eda en ellos y los anima a buscar la verdad, a defender el bien com\u00fan, a tener una perspectiva abierta sobre el mundo y ojos capaces de ver \u00abcosas nuevas\u00bb (Is 42,9; 48,6). Los responsables de la educaci\u00f3n 2. La educaci\u00f3n es la aventura m\u00e1s fascinante y dif\u00edcil de la vida. Educar \u2013que viene de educere en lat\u00edn\u2013 significa conducir fuera de s\u00ed mismos para introducirlos en la realidad, hacia una plenitud que hace crecer a la persona. Ese proceso se nutre del encuentro de dos libertades, la del adulto y la del joven. Requiere la responsabilidad del disc\u00edpulo, que ha de estar abierto a dejarse guiar al conocimiento de la realidad, y la del educador, que debe de estar dispuesto a darse a s\u00ed mismo. Por eso, los testigos aut\u00e9nticos, y no simples dispensadores de reglas o informaciones, son m\u00e1s necesarios que nunca; testigos que sepan ver m\u00e1s lejos que los dem\u00e1s, porque su vida abarca espacios m\u00e1s amplios. El testigo es el primero en vivir el camino que propone. \u00bfCu\u00e1les son los lugares donde madura una verdadera educaci\u00f3n en la paz y en la justicia? Ante todo la familia, puesto que los padres son los primeros educadores. La familia es la c\u00e9lula originaria de la sociedad. \u00abEn la familia es donde los hijos aprenden los valores humanos y cristianos que permiten una convivencia constructiva y pac\u00edfica. En la familia es donde se aprende la solidaridad entre las generaciones, el respeto de las reglas, el perd\u00f3n y la acogida del otro\u00bb[1].Ella es la primera escuela donde se recibe educaci\u00f3n para la justicia y la paz. Vivimos en un mundo en el que la familia, y tambi\u00e9n la misma vida, se ven constantemente amenazadas y, a veces, destrozadas. Unas condiciones de trabajo a menudo poco conciliables con las responsabilidades familiares, la preocupaci\u00f3n por el futuro, los ritmos de vida fren\u00e9ticos, la emigraci\u00f3n en busca de un sustento adecuado, cuando no de la simple supervivencia, acaban por hacer dif\u00edcil la posibilidad de asegurar a los hijos uno de los bienes m\u00e1s preciosos: la presencia de los padres; una presencia que les permita cada vez m\u00e1s compartir el camino con ellos, para poder transmitirles esa experiencia y c\u00famulo de certezas que se adquieren con los a\u00f1os, y que s\u00f3lo se pueden comunicar pasando juntos el tiempo. Deseo decir a los padres que no se desanimen. Que exhorten con el ejemplo de su vida a los hijos a que pongan la esperanza ante todo en Dios, el \u00fanico del que mana justicia y paz aut\u00e9ntica. Quisiera dirigirme tambi\u00e9n a los responsables de las instituciones dedicadas a la educaci\u00f3n: que vigilen con gran sentido de responsabilidad para que se respete y valore en toda circunstancia la dignidad de cada persona. Que se preocupen de que cada joven pueda descubrir la propia vocaci\u00f3n, acompa\u00f1\u00e1ndolo mientras hace fructificar los dones que el Se\u00f1or le ha concedido. Que aseguren a las familias que sus hijos puedan tener un camino formativo que no contraste con su conciencia y principios religiosos.Que todo ambiente educativo sea un lugar de apertura al otro y a lo transcendente; lugar de di\u00e1logo, de cohesi\u00f3n y de escucha, en el que el joven se sienta valorado en sus propias potencialidades y riqueza interior, y aprenda a apreciar a los hermanos. Que ense\u00f1e a gustar la alegr\u00eda que brota de vivir d\u00eda a d\u00eda la caridad y la compasi\u00f3n por el pr\u00f3jimo, y de participar activamente en la construcci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s humana y fraterna. Me dirijo tambi\u00e9n a los responsables pol\u00edticos, pidi\u00e9ndoles que ayuden concretamente a las familias e instituciones educativas a ejercer su derecho deber de educar. Nunca debe faltar una ayuda adecuada a la maternidad y a la paternidad. Que se esfuercen para que a nadie se le niegue el derecho a la instrucci\u00f3n y las familias puedan elegir libremente las estructuras educativas que consideren m\u00e1s id\u00f3neas para el bien de sus hijos. Que trabajen para favorecer el reagrupamiento de las familias divididas por la necesidad de encontrar medios de subsistencia. Ofrezcan a los j\u00f3venes una imagen l\u00edmpida de la pol\u00edtica, como verdadero servicio al bien de todos. No puedo dejar de hacer un llamamiento, adem\u00e1s, al mundo de los medios, para que den su aportaci\u00f3n educativa. En la sociedad actual, los medios de comunicaci\u00f3n de masa tienen un papel particular: no s\u00f3lo informan, sino que tambi\u00e9n forman el esp\u00edritu de sus destinatarios y, por tanto, pueden dar una aportaci\u00f3n notable a la educaci\u00f3n de los j\u00f3venes. Es importante tener presente que los lazos entre educaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n son muy estrechos: en efecto, la educaci\u00f3n se produce mediante la comunicaci\u00f3n, que influye positiva o negativamente en la formaci\u00f3n de la persona. Tambi\u00e9n los j\u00f3venes han de tener el valor de vivir ante todo ellos mismos lo que piden a quienes est\u00e1n en su entorno. Les corresponde una gran responsabilidad: que tengan la fuerza de usar bien y conscientemente la libertad. Tambi\u00e9n ellos son<br \/>\nresponsables de la propia educaci\u00f3n y formaci\u00f3n en la justicia y la paz. Educar en la verdad y en la libertad 3. San Agust\u00edn se preguntaba: \u00abQuid enim fortius desiderat anima quam veritatem? &#8211; \u00bfAma algo el alma con m\u00e1s ardor que la verdad?\u00bb[2]. El rostro humano de una sociedad depende mucho de la contribuci\u00f3n de la educaci\u00f3n a mantener viva esa cuesti\u00f3n insoslayable. En efecto, la educaci\u00f3n persigue la formaci\u00f3n integral de la persona, incluida la dimensi\u00f3n moral y espiritual del ser, con vistas a su fin \u00faltimo y al bien de la sociedad de la que es miembro. Por eso, para educar en la verdad es necesario saber sobre todo qui\u00e9n es la persona humana, conocer su naturaleza. Contemplando la realidad que lo rodea, el salmista reflexiona: \u00abCuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado. \u00bfQu\u00e9 es el hombre para que te acuerdes de \u00e9l, el ser humano, para que de \u00e9l te cuides?\u00bb (Sal 8,4-5). \u00c9sta es la cuesti\u00f3n fundamental que hay que plantearse: \u00bfQui\u00e9n es el hombre? El hombre es un ser que alberga en su coraz\u00f3n una sed de infinito, una sed de verdad \u2013no parcial, sino capaz de explicar el sentido de la vida\u2013 porque ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. As\u00ed pues, reconocer con gratitud la vida como un don inestimable lleva a descubrir la propia dignidad profunda y la inviolabilidad de toda persona. Por eso, la primera educaci\u00f3n consiste en aprender a reconocer en el hombre la imagen del Creador y, por consiguiente, a tener un profundo respeto por cada ser humano y ayudar a los otros a llevar una vida conforme a esta alt\u00edsima dignidad. Nunca podemos olvidar que \u00abel aut\u00e9ntico desarrollo del hombre concierne de manera unitaria a la totalidad de la persona en todas sus dimensiones\u00bb[3],incluida la trascendente, y que no se puede sacrificar a la persona para obtener un bien particular, ya sea econ\u00f3mico o social, individual o colectivo. S\u00f3lo en la relaci\u00f3n con Dios comprende tambi\u00e9n el hombre el significado de la propia libertad. Y es cometido de la educaci\u00f3n el formar en la aut\u00e9ntica libertad. \u00c9sta no es la ausencia de v\u00ednculos o el dominio del libre albedr\u00edo, no es el absolutismo del yo. El hombre que cree ser absoluto, no depender de nada ni de nadie, que puede hacer todo lo que se le antoja, termina por contradecir la verdad del propio ser, perdiendo su libertad. Por el contrario, el hombre es un ser relacional, que vive en relaci\u00f3n con los otros y, sobre todo, con Dios. La aut\u00e9ntica libertad nunca se puede alcanzar alej\u00e1ndose de \u00c9l. La libertad es un valor precioso, pero delicado; se la puede entender y usar mal. \u00abEn la actualidad, un obst\u00e1culo particularmente insidioso para la obra educativa es la masiva presencia, en nuestra sociedad y cultura, del relativismo que, al no reconocer nada como definitivo, deja como \u00faltima medida s\u00f3lo el propio yo con sus caprichos; y, bajo la apariencia de la libertad, se transforma para cada uno en una prisi\u00f3n, porque separa al uno del otro, dejando a cada uno encerrado dentro de su propio \u201cyo\u201d. Por consiguiente, dentro de ese horizonte relativista no es posible una aut\u00e9ntica educaci\u00f3n, pues sin la luz de la verdad, antes o despu\u00e9s, toda persona queda condenada a dudar de la bondad de su misma vida y de las relaciones que la constituyen, de la validez de su esfuerzo por construir con los dem\u00e1s algo en com\u00fan\u00bb[4].Para ejercer su libertad, el hombre debe superar por tanto el horizonte del relativismo y conocer la verdad sobre s\u00ed mismo y sobre el bien y el mal. En lo m\u00e1s \u00edntimo de la conciencia el hombre descubre una ley que \u00e9l no se da a s\u00ed mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz lo llama a amar, a hacer el bien y huir del mal, a asumir la responsabilidad del bien que ha hecho y del mal que ha cometido[5].Por eso, el ejercicio de la libertad est\u00e1 \u00edntimamente relacionado con la ley moral natural, que tiene un car\u00e1cter universal, expresa la dignidad de toda persona, sienta la base de sus derechos y deberes fundamentales, y, por tanto, en \u00faltimo an\u00e1lisis, de la convivencia justa y pac\u00edfica entre las personas. El uso recto de la libertad es, pues, central en la promoci\u00f3n de la justicia y la paz, que requieren el respeto hacia uno mismo y hacia el otro, aunque se distancie de la propia forma de ser y vivir. De esa actitud brotan los elementos sin los cuales la paz y la justicia se quedan en palabras sin contenido: la confianza rec\u00edproca, la capacidad de entablar un di\u00e1logo constructivo, la posibilidad del perd\u00f3n, que tantas veces se quisiera obtener pero que cuesta conceder, la caridad rec\u00edproca, la compasi\u00f3n hacia los m\u00e1s d\u00e9biles, as\u00ed como la disponibilidad para el sacrificio. Educar en la justicia 4. En nuestro mundo, en el que el valor de la persona, de su dignidad y de sus derechos, m\u00e1s all\u00e1 de las declaraciones de intenciones, est\u00e1 seriamente amenazo por la extendida tendencia a recurrir exclusivamente a los criterios de utilidad, del beneficio y del tener, es importante no separar el concepto de justicia de sus ra\u00edces transcendentes. La justicia, en efecto, no es una simple convenci\u00f3n humana, ya que lo que es justo no est\u00e1 determinado originariamente por la ley positiva, sino por la identidad profunda del ser humano. La visi\u00f3n integral del hombre es lo que permite no caer en una concepci\u00f3n contractualista de la justicia y abrir tambi\u00e9n para ella el horizonte de la solidaridad y del amor[6].No podemos ignorar que ciertas corrientes de la cultura moderna, sostenida por principios econ\u00f3micos racionalistas e individualistas, han sustra\u00eddo al concepto de justicia sus ra\u00edces transcendentes, separ\u00e1ndolo de la caridad y la solidaridad: \u00abLa \u201cciudad del hombre\u201d no se promueve s\u00f3lo con relaciones de derechos y deberes sino, antes y m\u00e1s a\u00fan, con relaciones de gratuidad, de misericordia y de comuni\u00f3n. La caridad manifiesta siempre el amor de Dios tambi\u00e9n en las relaciones humanas, otorgando valor teologal y salv\u00edfico a todo compromiso por la justicia en el mundo\u00bb[7].\u00abBienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedar\u00e1n saciados\u00bb (Mt 5,6). Ser\u00e1n saciados porque tienen hambre y sed de relaciones rectas con Dios, consigo mismos, con sus hermanos y hermanas, y con toda la creaci\u00f3n. Educar en la paz 5. \u00abLa paz no es s\u00f3lo ausencia de guerra y no se limita a asegurar el equilibrio de fuerzas adversas. La paz no puede alcanzarse en la tierra sin la salvaguardia de los bienes de las personas, la libre comunicaci\u00f3n entre los seres humanos, el respeto de la dignidad de las personas y de los pueblos, la pr\u00e1ctica asidua de la fraternidad\u00bb[8].La paz es fruto de la justicia y efecto de la caridad. Y es ante todo don de Dios. Los cristianos creemos que Cristo es nuestra verdadera paz: en \u00c9l, en su cruz, Dios ha reconciliado consigo al mundo y ha destruido las barreras que nos separaban a unos de otros (cf. Ef 2,14-18); en \u00c9l, hay una \u00fanica familia reconciliada en el amor. Pero la paz no es s\u00f3lo un don que se recibe, sino tambi\u00e9n una obra que se ha de construir. Para ser verdaderamente constructores de la paz, debemos ser educados en la compasi\u00f3n, la solidaridad, la colaboraci\u00f3n, la fraternidad; hemos de ser activos dentro de las comunidades y atentos a despertar las consciencias sobre las cuestiones nacionales e internacionales, as\u00ed como sobre la importancia de buscar modos adecuados de redistribuci\u00f3n de la riqueza, de promoci\u00f3n del crecimiento, de la cooperaci\u00f3n al desarrollo y de la resoluci\u00f3n de los conflictos. \u00abBienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos ser\u00e1n llamados hijos de Dios\u00bb, dice Jes\u00fas en el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a (Mt 5,9). La paz para todos nace de la justicia de cada uno y ninguno puede eludir este compromiso esencial de promover la justicia, seg\u00fan las propias competencias y responsabilidades. Invito de modo particular a los j\u00f3venes, que mantienen siempre viva la tensi\u00f3n hacia los ideales, a tener la paciencia y constancia de buscar la justicia y la paz, de cultivar el gusto por lo que es justo y verdadero, aun cuando esto pueda comportar sacrificio e ir contracorriente. Levantar los ojos a Dios 6. Ante e<br \/>\nl dif\u00edcil desaf\u00edo que supone recorrer la v\u00eda de la justicia y de la paz, podemos sentirnos tentados de preguntarnos como el salmista: \u00abLevanto mis ojos a los montes: \u00bfde d\u00f3nde me vendr\u00e1 el auxilio?\u00bb (Sal 121,1). Deseo decir con fuerza a todos, y particularmente a los j\u00f3venes: \u00abNo son las ideolog\u00edas las que salvan el mundo, sino s\u00f3lo dirigir la mirada al Dios viviente, que es nuestro creador, el garante de nuestra libertad, el garante de lo que es realmente bueno y aut\u00e9ntico [&#8230;], mirar a Dios, que es la medida de lo que es justo y, al mismo tiempo, es el amor eterno. Y \u00bfqu\u00e9 puede salvarnos sino el amor?\u00bb[9]. El amor se complace en la verdad, es la fuerza que nos hace capaces de comprometernos con la verdad, la justicia, la paz, porque todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta (cf. 1 Co 13,1-13). Queridos j\u00f3venes, vosotros sois un don precioso para la sociedad. No os dej\u00e9is vencer por el des\u00e1nimo ante las dificultades y no os entregu\u00e9is a las falsas soluciones, que con frecuencia se presentan como el camino m\u00e1s f\u00e1cil para superar los problemas. No teng\u00e1is miedo de comprometeros, de hacer frente al esfuerzo y al sacrificio, de elegir los caminos que requieren fidelidad y constancia, humildad y dedicaci\u00f3n. Vivid con confianza vuestra juventud y esos profundos deseos de felicidad, verdad, belleza y amor verdadero que experiment\u00e1is. Vivid con intensidad esta etapa de vuestra vida tan rica y llena de entusiasmo. Sed conscientes de que vosotros sois un ejemplo y est\u00edmulo para los adultos, y lo ser\u00e9is cuanto m\u00e1s os esforc\u00e9is por superar las injusticias y la corrupci\u00f3n, cuanto m\u00e1s dese\u00e9is un futuro mejor y os compromet\u00e1is en construirlo. Sed conscientes de vuestras capacidades y nunca os encerr\u00e9is en vosotros mismos, sino sabed trabajar por un futuro m\u00e1s luminoso para todos. Nunca est\u00e1is solos. La Iglesia conf\u00eda en vosotros, os sigue, os anima y desea ofreceros lo que tiene de m\u00e1s valor: la posibilidad de levantar los ojos hacia Dios, de encontrar a Jesucristo, Aquel que es la justicia y la paz. A todos vosotros, hombres y mujeres preocupados por la causa de la paz. La paz no es un bien ya logrado, sino una meta a la que todos debemos aspirar. Miremos con mayor esperanza al futuro, anim\u00e9monos mutuamente en nuestro camino, trabajemos para dar a nuestro mundo un rostro m\u00e1s humano y fraterno y sint\u00e1monos unidos en la responsabilidad respecto a las j\u00f3venes generaciones de hoy y del ma\u00f1ana, particularmente en educarlas a ser pac\u00edficas y art\u00edfices de paz. Consciente de todo ello, os env\u00edo estas reflexiones y os dirijo un llamamiento: unamos nuestras fuerzas espirituales, morales y materiales para \u00abeducar a los j\u00f3venes en la justicia y la paz\u00bb.<\/p>\n<p>Vaticano, 8 de diciembre de 2011BENEDICTUS PP XVI Notas[1] Discurso a los Administradores de la Regi\u00f3n del Lacio, del Ayuntamiento y de la Provincia de Roma, (14 enero 2011), L\u2019Osservatore Romano, ed. en lengua espa\u00f1ola (23 enero 2011), 3.[2] Comentario al Evangelio de S. Juan, 26,5.[3] Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 11: AAS 101 (2009), 648; cf. Pablo VI, Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 14: AAS 59 (1967), 264. [4] Discurso en la ceremonia de apertura de la Asamblea eclesial de la di\u00f3cesis de Roma (6 junio 2005): AAS 97 (2005), 816. [5] Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, 16. [6]Cf. Discurso en el Bundestag (Berl\u00edn, 22 septiembre 2011): L\u2019Osservatore Romano, ed. en lengua espa\u00f1ola (25 septiembre 2011), 6-7. [7] Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 6: AAS 101 (2009), 644-645. [8] Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 2304. [9] Vigilia de oraci\u00f3n con los j\u00f3venes (Colonia, 20 agosto 2005): AAS 97 (2005), 885-886. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se trata del mensaje de Benedicto XVI para la celebraci\u00f3n de la XLV Jornada Mundial de la Paz.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[4,26,29],"tags":[],"class_list":["post-3029","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura-y-sociedad","category-general","category-religion"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.2 - 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