{"id":298,"date":"2005-10-05T02:22:26","date_gmt":"2005-10-05T00:22:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sabado100.com.ar\/?p=298"},"modified":"2005-10-05T02:22:26","modified_gmt":"2005-10-05T00:22:26","slug":"critica-al-periodismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/critica-al-periodismo\/","title":{"rendered":"Cr\u00edtica al periodismo"},"content":{"rendered":"<p>El poder que han adquirido los medios es incuestionable, algunas veces creen tener m\u00e1s poder del que realmente detentan y buscan convertirse en protagonistas y jueces de la cosa p\u00fablica, en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n desvirtu\u00e1ndola hasta convertirla en espect\u00e1culo. A partir de algunos ejemplos de su pa\u00eds, Eco analiza en este ensayo gran parte de los males de la prensa italiana, los cuales, afirma el pensador italiano, son comunes a casi todos los pa\u00edses<\/p>\n<p>El documento<\/p>\n<p>Estimado presidente, se\u00f1ores senadores, colegas directores, lo que estoy por presentarles brevemente es un cahier de dol\u00e9ances (libro de quejas. N. del T.) sobre la situaci\u00f3n de la prensa italiana, especialmente en sus relaciones con el mundo pol\u00edtico. Puedo hacerlo, no a espaldas sino en presencia de los representantes de la prensa, porque todo lo que dir\u00e9 ya lo he escrito desde los a\u00f1os 60, y en gran parte de los diarios y semanarios italianos. Esto significa que en nuestro pa\u00eds existe una prensa libre y desprejuiciada, capaz de enjuiciarse incluso a s\u00ed misma.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n del cuarto poder es ciertamente la de controlar y criticar a los otros poderes tradicionales, pero puede hacerlo en un pa\u00eds libre, porque su cr\u00edtica no tiene funciones represivas: los medios pueden influir en la vida pol\u00edtica del pa\u00eds solamente creando opini\u00f3n.<\/p>\n<p>Los poderes tradicionales no pueden, en cambio, controlar criticando a los medios sino a trav\u00e9s de los mismos medios, de otra manera su intervenci\u00f3n se convierte en sanci\u00f3n ya sea ejecutiva, legislativa o judicial, lo que puede suceder s\u00f3lo si los medios delinquen o parecen configurar situaciones de desequilibrio pol\u00edtico e institucional (v\u00e9ase el debate sobre la par condicio). Pero, como quiera que los medios, en nuestro caso la prensa, no pueden estar exentos de cr\u00edtica es condici\u00f3n de salud para un pa\u00eds democr\u00e1tico que la propia prensa se pueda cuestionar a s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Sin embargo, a menudo no basta que lo haga: es m\u00e1s, el hacerlo puede constituir una s\u00f3lida coartada, o bien, para ser estrictos, un caso de \u00abtolerancia represiva\u00bb, como la defin\u00eda Marcuse: una vez demostrada la propia falta de prejuicios autoflagelatoria, la prensa ya no se interesa en reformarse.<\/p>\n<p>Al presentar mi cahier de dol\u00e9ances no intento criticar a la prensa ni sus relaciones con el mundo pol\u00edtico como si \u00e9ste fuera v\u00edctima inocente de los abusos de la prensa. Considero que es plenamente corresponsable de la situaci\u00f3n que tratar\u00e9 de delinear.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, no ser\u00e9 de esos provincianos para los cuales est\u00e1 mal s\u00f3lo aquello que ocurre en nuestro pa\u00eds. No caer\u00e9 en el error de mucha de nuestra prensa, a menudo xen\u00f3fila, que cuando se refiere a un diario extranjero lo hace adelantando siempre el adjetivo \u00abautorizado\u00bb, llegando as\u00ed a hablar del \u00abautorizado\u00bb New York Post cuando quiere citarlo, ignorando el hecho de que el New York Post es un periodicucho de cuarta que se avergonzar\u00edan de leer en Omaha, Nebraska.<\/p>\n<p>Gran parte de los males de los que sufre la prensa italiana son hoy comunes a casi todos los pa\u00edses. Pero tomar\u00e9 alg\u00fan ejemplo s\u00f3lo cuando me parezca que contiene una lecci\u00f3n que puede ser positiva tambi\u00e9n para nosotros. Una \u00faltima precisi\u00f3n: usar\u00e9 como textos de referencia La Repubblica, Il Corriere della Sera y L\u00b4Espresso y esto no s\u00f3lo por razones de tiempo sino tambi\u00e9n de correcci\u00f3n. Son tres publicaciones sobre las que he escrito y a\u00fan escribo y, por tanto, mis cr\u00edticas no podr\u00e1n ser consideradas preconcebidas o inspiradas por la inquina. Pero los problemas que pondr\u00e9 sobre la mesa se refieren en un alto porcentaje a la prensa italiana en general<\/p>\n<p>Las pol\u00e9micas de los a\u00f1os 1960-1970<\/p>\n<p>En los a\u00f1os 60 y 70, la pol\u00e9mica sobre la naturaleza y funci\u00f3n de la prensa se desarrollaba sobre estos dos temas: 1) diferencia entre noticia y comentario y, por tanto, una llamada a la objetividad (recuerdo a prop\u00f3sito duelos hist\u00f3ricos con Ottone); 2) los diarios son instrumentos de poder, administrados por partidos o por grupos econ\u00f3micos, que utilizan un lenguaje intencionalmente cr\u00edptico en cuanto a que su verdadera funci\u00f3n no es dar noticias a los ciudadanos sino enviar mensajes cifrados a otro grupo de poder, pasando por encima de los lectores. Al respecto ya existe una bibliograf\u00eda vast\u00edsima.<\/p>\n<p>El presidente Carlo Scognamiglio ha citado incluso una expresi\u00f3n como \u00abconvergencias paralelas\u00bb, que ha quedado en la bibliograf\u00eda sobre los mass media como s\u00edmbolo de este lenguaje, apenas comprensible en los pasillos de Montecitorio, pero impermeable para la c\u00e9lebre ama de casa de Voghera<\/p>\n<p>Estos dos temas son en gran parte obsoletos. Por un lado, hab\u00eda tenido lugar una amplia pol\u00e9mica sobre la objetividad y muchos de nosotros sosten\u00edamos que (con excepci\u00f3n de los boletines de las precipitaciones atmosf\u00e9ricas) no existe jam\u00e1s una noticia verdaderamente objetiva. Aun separando cuidadosamente comentario y noticia, la misma elecci\u00f3n de la noticia y su compaginaci\u00f3n constituyen un elemento de juicio impl\u00edcito<\/p>\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas se ha instaurado el estilo de la as\u00ed llamada tematizaci\u00f3n: la misma p\u00e1gina incluye noticias de alg\u00fan modo relacionadas. He tomado, casi al azar, la p\u00e1gina 17 de La Repubblica del 22 de enero. Contiene cuatro art\u00edculos: \u00abBrescia: da a luz y mata a la hija\u00bb; \u00abRoma: solo en casa, a los cuatro a\u00f1os juega sobre el alf\u00e9izar, el padre termina en Regina Coelli\u00bb; \u00abRoma: puede dar a luz en el hospital aun quien no quiere tener el hijo\u00bb; \u00abTreviso: una madre divorciada renuncia a ser mam\u00e1\u00bb. Como ven, se tematiza el riesgo de la infancia abandonada.<\/p>\n<p>El problema que debemos plantearnos es: \u00bfse trata de un caso de actualidad t\u00edpico de este periodo? \u00bfSon todas las noticias sobre casos del mismo tipo? Si se tratara s\u00f3lo de cuatro casos, el asunto ser\u00eda estad\u00edsticamente irrelevante; pero la tematizaci\u00f3n eleva a la noticia a aquello que la cl\u00e1sica ret\u00f3rica judicial y deliberativa llamaba exemplum: un solo caso, o pocos casos, de lo que se extrae (o se sugiere subrepticiamente extraer) una regla. Si se trata s\u00f3lo de cuatro casos el diario nos hace pensar que existen m\u00e1s; si hubiesen m\u00e1s, el diario no nos lo dir\u00eda. La tematizaci\u00f3n no proporciona cuatro noticias: expresa una fuerte opini\u00f3n sobre la situaci\u00f3n de la infancia, aunque el redactor quisiera o pensara que, tal vez, ya bien entrada la noche ha compaginado as\u00ed la p\u00e1gina 17 porque no sab\u00eda c\u00f3mo llenarla. Con esto no estoy diciendo que la t\u00e9cnica de la tematizaci\u00f3n sea equivocada o peligrosa: s\u00f3lo digo que nos demuestra c\u00f3mo se pueden expresar opiniones dando noticias totalmente objetivas.<\/p>\n<p>En cuanto al problema del lenguaje cr\u00edptico, dir\u00eda que nuestra prensa lo ha abandonado, porque ha cambiado tambi\u00e9n el lenguaje de los pol\u00edticos, los cuales ya no leen sobre una hoja frente al micr\u00f3fono frases oscuras y elaboradas, sino que dicen apertis verbis que su compa\u00f1ero de sector es un traidor, mientras que el otro magnifica a voz en cuello las cualidades er\u00e9ctiles del propio \u00f3rgano reproductivo.<\/p>\n<p>La prensa recurre incluso en la primera plana al lenguaje de esa entidad magm\u00e1tica que hoy se llama \u00abla gente\u00bb; considera que la gente s\u00f3lo habla con frases hechas. Y he aqu\u00ed (estoy usando los datos recogidos por mis alumnos en un mes de frases hechas en la prensa italiana) en un solo art\u00edculo de Il Corriere della Sera del 11 de enero, la siguiente lista de frases hechas: la esperanza es la \u00faltima que muere; estamos contra la pared; Dini anuncia l\u00e1grimas y sangre; el Quirinale listo para la guerra; el recinto se construy\u00f3 despu\u00e9s de que los bueyes dejaron el establo; Pannella ataca sin piedad; el tiempo apremia; no hay lugar para un malestar de est\u00f3mago; el gobierno tiene mucho camino por andar; habremos perdido nuestra batalla; estamos con el agua hasta el cuello.<\/p>\n<p>En La Repubblica del 28 de diciembre de 1994 se encuentra: es necesario conciliar intereses; quien mucho abarca poco aprieta; Dios me salve de los amigos; los peores pasos del vals; Fininvest vuelve a la lucha; todo est\u00e1 perdido; no hay a qui\u00e9n recurrir; yerba mala nunca muere; los vientos cambian; la televisi\u00f3n hace la parte del le\u00f3n y nos deja s\u00f3lo las migajas; la dolorosa espina en el costado; rendir honor a las armas del enemigo&#8230; Esto no es un peri\u00f3dico es el Barbanera. Hay que preguntarse si estos clich\u00e9s son finalmente m\u00e1s transparentes, o menos, que las \u00abconvergencias paralelas\u00bb.<\/p>\n<p>Se nota que a estas frases hechas, v\u00e1lidas para la \u00abgente\u00bb, son en 50% inventadas, en el sentido de la inventio ret\u00f3rica, encontradas por los articulistas, y en 50% citadas de declaraciones de parlamentarios. Apenas puse la cabeza dentro del aula del Senado y escuch\u00e9 decir: se\u00f1or presidente, queremos hechos no palabras. Tuve una impresi\u00f3n de dej\u00e0 vu y de dej\u00e0 entendu y y me regres\u00e9 al pasillo. Para usar otra frase hecha, \u00abel cerco se cierra\u00bb y estamos poniendo en el fuego una diab\u00f3lica alianza en la que no se sabe qui\u00e9nes son los corruptos y qui\u00e9nes los corruptores<\/p>\n<p>El diario se vuelve semanario<\/p>\n<p>En los a\u00f1os 60 los diarios no sufr\u00edan todav\u00eda por la competencia de la televisi\u00f3n. S\u00f3lo Achille Campanile, en un encuentro sobre la televisi\u00f3n en Grosseto, en septiembre de 1962, hab\u00eda tenido una intuici\u00f3n luminosa. Dec\u00eda: hubo un tiempo en que los diarios daban primero una noticia, despu\u00e9s interven\u00edan otras publicaciones que profundizaban en la cuesti\u00f3n; el peri\u00f3dico era un telegrama que terminaba con \u00absigue carta\u00bb. Ya en 1962, la noticia telegr\u00e1fica se daba a las ocho de la noche en el noticiero televisivo. A la ma\u00f1ana siguiente el diario daba la misma noticia: era una carta que terminaba con \u00absigue, es m\u00e1s, precede telegrama\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 s\u00f3lo un genio de la comicidad como Campanile se hab\u00eda percatado de esta situaci\u00f3n parad\u00f3jica? Porque la televisi\u00f3n se limitaba entonces a uno o quiz\u00e1 dos canales, no recuerdo, llamados de r\u00e9gimen y, por tanto, no se consideraba (y en buena parte no era) una fuente confiable; los diarios dec\u00edan m\u00e1s cosas y en un modo menos vago; los c\u00f3micos nac\u00edan en el cine o en el cabaret y no siempre llegaban a la televisi\u00f3n; la comunicaci\u00f3n pol\u00edtica ten\u00eda lugar en la plaza, cara a cara, o mediante manifiestos sobre los muros.<\/p>\n<p>Un estudio sobre el comicio televisivo de los a\u00f1os 60, hecho por Paolo Fabbri, comprobaba mediante un an\u00e1lisis de numerosas tribunas pol\u00edticas que \u00aden el intento de adecuar las propias propuestas a una media de los espectadores televisivos\u00ad el representante del PCI (Partido Comunista Italiano) terminaba por decir cosas muy parecidas a las del representante de la DC (Democracia Cristiana), o bien se anulaban las diferencias, y cada uno trataba de aparecer como el m\u00e1s neutro y seguro posible. Por lo tanto, la pol\u00e9mica, la lucha pol\u00edtica, ocurr\u00eda en otra parte y en buena medida en los diarios.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s ocurri\u00f3 el salto cuantitativo (los canales se multiplicaron cada vez m\u00e1s) y cualitativo: incluso dentro de la televisi\u00f3n estatal se distingu\u00edan tres canales orientados pol\u00edticamente de distinta forma; la s\u00e1tira, el debate encendido, la f\u00e1brica de primicias, pasaron a la televisi\u00f3n que rompi\u00f3 incluso las barreras del sexo, de modo que algunos programas de las once de la noche ya eran m\u00e1s audaces que las monjiles portadas de L\u00b4Espresso o de Panorama, que se deten\u00edan en la frontera del gl\u00fateo.<\/p>\n<p>Todav\u00eda al inicio de los a\u00f1os 70 recuerdo que publicaba yo una rese\u00f1a sobre los talk shows estadounidenses, como el lugar de una conversaci\u00f3n civil, animada, que pod\u00eda tener a los espectadores clavados hasta altas horas de la noche frente al televisor y los propon\u00eda apasionadamente para la televisi\u00f3n italiana. Despu\u00e9s, apareci\u00f3 cada vez m\u00e1s triunfalmente en la pantalllas caseras italianas el talk shows que, sin embargo, poco a poco se convert\u00eda en lugar de un encuentro violento, a veces incluso de violencia f\u00edsica, en escuela de un lenguaje sin t\u00e9rminos medios (en honor a la verdad, una evoluci\u00f3n de este g\u00e9nero tuvo lugar parcialmente tambi\u00e9n en algunos talk shows de otros pa\u00edses).<\/p>\n<p>As\u00ed, la televisi\u00f3n se convert\u00eda en la primera fuente de difusi\u00f3n de las noticias y frente a los diarios se abr\u00edan solamente dos caminos. Del primer camino posible, que por ahora definir\u00e9 como \u00abatenci\u00f3n prolongada\u00bb, hablar\u00e9 m\u00e1s adelante. Creo, sin embargo, que se puede afirmar que la prensa sigui\u00f3 en buena medida el segundo camino: se ha hecho semanal. El diario se ha vuelto m\u00e1s parecido a un semanario, con el enorme espacio que dedica a la variedad, a la discusi\u00f3n de sucesos de la moda, de chismes de la vida pol\u00edtica, de atenci\u00f3n al mundo del espect\u00e1culo. Esto pone en crisis a los semanarios de primer nivel (de Panorama a L\u00b4Espresso) y al semanario le quedan dos alternativas: o se vuelve mensual, pero ya existen publicaciones mensuales especializadas en embarcaciones de vela, relojes, computadoras, con un mercado propio fiel y seguro; o bien debe invadir el espacio de los sociales, que pertenec\u00eda y contin\u00faa perteneciendo a los semanarios de nivel medio (Gente y Oggi) para los apasionados de las bodas principescas, o de bajo nivel (Novella 2000, Stop, Eva Express) para los devotos del adulterio espectacular y los cazadores de senos descubiertos en la intimidad de los ministerios de la decencia<\/p>\n<p>Pero los semanarios de primer nivel no pueden descender al nivel bajo o medio sino en las p\u00e1ginas finales, y ya lo hacen; all\u00ed es donde hay que buscar los senos, las amistades afectuosas, los esponsales en Montecarlo. Por otro lado, haciendo esto pierden la fisonom\u00eda del propio p\u00fablico: entre m\u00e1s un semanario de primer nivel roza el nivel medio o bajo, m\u00e1s consigue un p\u00fablico que no es el suyo tradicional y, por tanto, ya no sabe a qui\u00e9n se dirige; aumenta el tiraje y pierde identidad.<\/p>\n<p>Por otra parte, el semanario recibe un golpe mortal sucesivo de los suplementos semanales de los diarios. A este punto, el semanario tendr\u00eda una sola soluci\u00f3n: tomar la v\u00eda de las publicaciones del tipo de las que en Estados Unidos se dirigen a un alt\u00edsimo nivel de lectores como, por ejemplo, el New Yorker, que ofrece la lista de los espect\u00e1culos teatrales, dibujos animados de alto nivel, breves antolog\u00edas po\u00e9ticas, pero puede aparecer un art\u00edculo de 50 cuartillas solamente sobre la biograf\u00eda de una gran dama del mundo editorial, como ha sucedido con Helen Wolff. O bien podr\u00eda tomar la v\u00eda del Time o Newsweek, los cuales aceptan ser semanarios que hablan de acontecimientos de los que ya han hablado los diarios y la televisi\u00f3n, pero que ofrecen al respecto un resumen esencial o dossiers que profundizan en otros \u00e1ngulos, cada uno de los cuales requiere de meses de programaci\u00f3n y de trabajo y una documentaci\u00f3n cuidada hasta la exageraci\u00f3n, de modo que es raro que estos semanarios publiquen desmentidos respecto de datos sobre los hechos.<\/p>\n<p>Por otra parte, tambi\u00e9n un art\u00edculo para el New Yorker es encargado con meses de anticipaci\u00f3n, y si despu\u00e9s se juzga que ya no es actual al autor igualmente se le paga (generosamente) y el art\u00edculo se desecha. Este tipo de semanarios tiene costos alt\u00edsimos y puede existir s\u00f3lo para un mercado mundial de angl\u00f3fonos y no para un mercado restringido de italian\u00f3fonos, donde los \u00edndices de lectura son todav\u00eda lamentables.<\/p>\n<p>Por tanto, el semanario se esfuerza por seguir al diario sobre su misma ruta y cada uno trata de superar al otro para conquistar a los mismos lectores. Ello explica por qu\u00e9 el glorioso Europeo cierra, Epoca busca desesperadamente una v\u00eda alternativa sosteni\u00e9ndose con anuncios televisivos y L\u00b4Espresso y Panorama luchan por diferenciarse; lo hacen, pero el p\u00fablico lo nota cada vez menos. A veces me sucede que encuentro conocidos incluso cultos, que me felicitan por la hermosa secci\u00f3n que escribo semanalmente en Panorama; es m\u00e1s, afirman, con adulaci\u00f3n, que compran Panorama y s\u00f3lo Panorama exclusivamente para leer mi secci\u00f3n\u00e7<\/p>\n<p>La ideolog\u00eda del espect\u00e1culo<\/p>\n<p>Para volverse semanales, los diarios aumentan las p\u00e1ginas; para aumentar las p\u00e1ginas luchan por la publicidad; para tener publicidad aumentan de nuevo las p\u00e1ginas e inventan los suplementos; para ocupar todas esas p\u00e1ginas deben entonces contar cualquier cosa; para hacerlo deben ir m\u00e1s all\u00e1 de la sola noticia (que por otra parte ya dio la televisi\u00f3n) y, por tanto, se hacen cada vez m\u00e1s semanales, hasta el punto de tener que inventar y transformar en noticia lo que no es<\/p>\n<p>Tomo un ejemplo de la vida cultural y no pol\u00edtica, y que se relaciona con un caso personal para no herir susceptibilidades. Hace unos meses, al recibir un premio en Grinzane, fui presentado por mi colega y amigo Gianni Vattimo. Quien se dedica a la filosof\u00eda sabe que mis posiciones son divergentes de las de Vattimo, pero nos profesamos mutua estima. Otros saben que somos amigos fraternos desde la juventud y que amamos zaherirnos mutuamente en ocasi\u00f3n de alg\u00fan encuentro. Ese d\u00eda Vattimo hab\u00eda elegido precisamente la v\u00eda de la convivencia social, hab\u00eda hecho una presentaci\u00f3n afectuosa y animada y yo le hab\u00eda respondido de modo igualmente bromista, subrayando con aspavientos y paradojas nuestras eternas divergencias.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, un peri\u00f3dico italiano dedicaba casi una p\u00e1gina completa al encuentro de Grinzane que habr\u00eda marcado, seg\u00fan el articulista, el nacimiento de una nueva, dram\u00e1tica e in\u00e9dita, fractura en el campo filos\u00f3fico italiano. El autor del art\u00edculo sab\u00eda muy bien que no se trataba de una noticia, ni siquiera cultural; hab\u00eda creado simplemente un caso que no exist\u00eda. Les dejo a ustedes encontrar ejemplos equivalentes en el campo pol\u00edtico. Pero tambi\u00e9n el ejemplo cultural es interesante: el peri\u00f3dico deb\u00eda construir un caso porque deb\u00eda llenar muchas p\u00e1ginas dedicadas a la cultura, a la variedad y a la moda, dominadas por una ideolog\u00eda del espect\u00e1culo.<\/p>\n<p>Tomemos Il Corriere della Sera y La Repubblica del lunes 23 de enero. El primero tiene 44 p\u00e1ginas, el segundo 54, pero considerando la densidad de las p\u00e1ginas del primero, los dos se corresponden. El lunes es un d\u00eda dif\u00edcil, no hay noticias pol\u00edticas y econ\u00f3micas frescas, cuando mucho queda el deporte.<\/p>\n<p>Afortunadamente ese d\u00eda Italia estaba en plena crisis de gobierno y los diarios pod\u00edan dedicar los art\u00edculos de fondo al duelo Dini-Berlusconi. Una matanza en Israel el d\u00eda del aniversario de Auschwitz permit\u00eda llenar la mayor parte de la primera plana, con el a\u00f1adido del caso Andreotti y, para Il Corriere della Sera, la muerte de la matriarca Kennedy que, en cambio, La Repubblica ubica en p\u00e1ginas interiores. Cr\u00f3nicas de Chechenia, alguna noticia de Bonn. \u00bfC\u00f3mo llenar el resto? La Repubblica e Il Corriere della Sera dedican respectivamente siete y cuatro p\u00e1ginas a la cr\u00f3nica de ciudad; 14 y siete p\u00e1ginas al deporte, dos y tres p\u00e1ginas a la cultura, dos y cinco a la econom\u00eda y de ocho a nueve a cr\u00f3nicas de la moda, espect\u00e1culos y televisi\u00f3n. En ambos casos, de 32 p\u00e1ginas al menos 15 se dedican a servicios de tipo semanal.<\/p>\n<p>Tomemos ahora el New York Times del mismo lunes. De 53 p\u00e1ginas, 16 se dedican al deporte, diez a problemas metropolitanos, diez a la econom\u00eda; quedan 16 p\u00e1ginas. En Estados Unidos no hay una crisis en curso. Washington no requiere de mucho espacio y entonces cinco p\u00e1ginas de national report se ocupan de asuntos internos. Despu\u00e9s de la noticia obvia de la matanza ocurrida en Israel se encuentran al menos diez art\u00edculos sobre Per\u00fa, Hait\u00ed, Ruanda, refugiados cubanos, Bosnia, Argelia, conferencia internacional sobre la pobreza, Jap\u00f3n despu\u00e9s del terremoto, el caso del obispo Gaillot. Siguen dos densas p\u00e1ginas de comentarios y an\u00e1lisis pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Dejo de lado entonces que los diarios italianos no hablan de Per\u00fa, Hait\u00ed, Cuba, Ruanda. Admitamos tambi\u00e9n que los tres primeros temas interesen m\u00e1s a los estadounidenses que a los europeos; el resultado es que eran argumentos de actualidad internacional que los peri\u00f3dicos italianos han dejado de lado para aumentar la parte dedicada a los espect\u00e1culos y a la televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El New York Times, pero s\u00f3lo porque es lunes, un d\u00eda en que no se sabe qu\u00e9 decir, dedica dos p\u00e1ginas al media business, pero no se trata de adelantos sobre personajes del espect\u00e1culo, sino de reflexiones y an\u00e1lisis econ\u00f3micos sobre el show business<\/p>\n<p>Que la selecci\u00f3n es expl\u00edcita lo dicen Il Corriere della Sera y La Repubblica del lunes 30, que dedican una plana, con anuncio en la primera, al hecho de que Coco Chanel haya sido esp\u00eda nazi. Ante todo la noticia ya la hab\u00edamos le\u00eddo hace mucho tiempo. \u00bfPor qu\u00e9 se le menciona ahora? Porque la ha mencionado un d\u00eda antes una transmisi\u00f3n por televisi\u00f3n de la BBC.<\/p>\n<p>Ahora, Coco Chanel es francesa, pero el diario Le Monde no toma en cuenta la noticia. \u00bfChovinismo franc\u00e9s, temor de reabrir antiguas heridas de Vichy? Sin embargo, \u00bfpor qu\u00e9 no lo menciona ni siquiera el Herald Tribune? \u00bfPor qu\u00e9 el hecho de que un libro o una transmisi\u00f3n televisiva se ocupen de un acontecimiento hist\u00f3rico es argumento para un semanario de cultura y espect\u00e1culo? \u00bfA qu\u00e9 se ha renunciado dando tanto espacio al caso Chanel? Si se confronta con el Herald Tribune se encuentran 15 noticias de actualidad descuidadas por los diarios italianos: \u00abChechenia env\u00eda un embajador a Clinton\u00bb, pero no puede hacerlo porque no tiene el estatus jur\u00eddico necesario; \u00abFrancia decide aumentar a 300 hombres su contingente en Bosnia\u00bb; \u00abMandela escoge un blanco como jefe de polic\u00eda\u00bb; \u00abMuere el director de la UNICEF\u00bb, y as\u00ed tocando China, Pakist\u00e1n, Camboya, Libia, Egipto y M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que yo como lector me divert\u00ed m\u00e1s leyendo la historia de Coco Chanel que la biograf\u00eda del director de la UNICEF, pero la selecci\u00f3n es clara: el peri\u00f3dico quer\u00eda divertirme y lo hizo, y quer\u00eda divertirme a partir de una noticia ofrecida por la televisi\u00f3n inglesa<\/p>\n<p>Cuando domina la TV<\/p>\n<p>La lecci\u00f3n. La prensa italiana \u00adlo he dicho muchas veces\u00ad es hoy esclava de la televisi\u00f3n. La televisi\u00f3n es la que fija la agenda de la prensa. No existe prensa en el mundo donde las noticias de la televisi\u00f3n terminen en la primera plana, a menos que la tarde anterior Clinton o Mitterrand hayan hablado en la TV o haya sido sustituido el administrador delegado de una cadena nacional. No se me responda que se deben llenar las p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>Tengo aqu\u00ed The New York Times del domingo 22 de enero: son solamente 569 p\u00e1ginas, porque estamos en enero, mientras que antes de la Navidad los n\u00fameros eran m\u00e1s voluminosos. En ese n\u00famero de p\u00e1ginas se incluyen tambi\u00e9n los espacios publicitarios, la revista de los libros, el semanario de variedades, viajes, autos, etc\u00e9tera. Veamos d\u00f3nde se menciona a la TV, que adem\u00e1s es un electrodom\u00e9stico que ocupa mucho espacio en el imaginario estadounidense. Se menciona en el suplemento \u00abArtes y espect\u00e1culo\u00bb en la p\u00e1gina 32, donde hay una reflexi\u00f3n sobre los estereotipos raciales en los programas y una larga rese\u00f1a referente a un magn\u00edfico documental sobre los volcanes. Est\u00e1 despu\u00e9s el cuaderno con la programaci\u00f3n (es obvio), pero el tema de la TV no aparece ni siquiera en el suplemento de variedades y modas, que corresponde al \u00abSette\u00bb de Il Corriere della Sera o a \u00abIl Venerdi\u00bb de La Repubblica. Entonces no es cierto que se necesita hablar de la TV para llenar las p\u00e1ginas e interesar al p\u00fablico; es una elecci\u00f3n y no una necesidad<\/p>\n<p>El mismo d\u00eda los diarios italianos daban amplio espacio a un pr\u00f3ximo programa de Chiambretti y, por tanto, se trataba de publicidad gratuita, donde la noticia central era que le hab\u00eda dado por entrar con las c\u00e1maras en las aulas universitarias donde estaba dando mi clase y yo, por respeto al lugar y su funci\u00f3n, no se lo permit\u00ed. Si esa era una noticia \u00adpor qu\u00e9 es noticia que cualquier santuario permanezca inmaculado para la televisi\u00f3n\u00ad val\u00eda cuatro l\u00edneas entre los suplementos de publicidad.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfsi en esa aula hubiese tocado, c\u00e1mara en mano, un hombre pol\u00edtico cualquiera y yo lo hubiera invitado a desistir? Hubiera tenido, sin entrar en el aula y sin aparecer en video, las primeras p\u00e1ginas de los diarios. En Italia, el mundo pol\u00edtico puede fijar la agenda de las prioridades period\u00edsticas afirmando cualquier cosa en la TV o directamente haciendo saber que lo afirmar\u00e1, y al d\u00eda siguiente la prensa no hablar\u00e1 de lo que ocurre en el pa\u00eds sino de lo que se dijo o podr\u00eda haberse dicho en la televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ciertamente somos un pa\u00eds en el cual, m\u00e1s que en ning\u00fan otro, la vida de la televisi\u00f3n se entreteje estrechamente con la vida pol\u00edtica, de otro modo no se discutir\u00eda de par condicio, y esto ocurr\u00eda ya en tiempo de Bernabei e incluso antes de que apareciese en el horizonte la Fininvest; por tanto, la prensa debe dar cuenta de este entramado.<\/p>\n<p>Un amigo extranjero me hac\u00eda notar, el domingo 29 de enero, que s\u00f3lo en Italia pod\u00eda ocurrir que ese d\u00eda apareciese en muchas columnas resumida la primera plana, y luego en interiores, la hist\u00f3rica declaraci\u00f3n de Chiambretti: \u00abNo me voy\u00bb (s\u00f3lo porque Santoro hab\u00eda lanzado una provocaci\u00f3n el d\u00eda anterior). Cierto, la decisi\u00f3n profesional de un c\u00f3mico no deber\u00eda ser noticia de primera plana, especialmente si el c\u00f3mico decide no interrumpir la transmisi\u00f3n que est\u00e1 conduciendo. Si es noticia el hombre que muerde al perro y no el perro que muerde al hombre, \u00e9se era el caso de un perro que aparentemente no hab\u00eda mordido a nadie<\/p>\n<p>Y, sin embargo, todos sabemos que detr\u00e1s de aquel debate, que involucraba incluso a Enzo Biagi, hab\u00eda un sentimiento de incomodidad, una pol\u00e9mica de claro sabor pol\u00edtico. Debemos decir que la prensa estaba obligada a poner aquella noticia en primera plana y no por culpa propia sino de la situaci\u00f3n italiana. No obstante, es un azar que la situaci\u00f3n italiana sea la que es incluso por responsabilidad de la prensa.<\/p>\n<p>Desde hace tiempo la prensa, para atraerse al p\u00fablico de la televisi\u00f3n, ha impuesto a la propia televisi\u00f3n como espacio pol\u00edtico privilegiado haciendo publicidad (hecho \u00fanico en la historia de la competencia econ\u00f3mica) m\u00e1s all\u00e1 de lo debido, al propio competidor natural. Los pol\u00edticos han extra\u00eddo las debidas consecuencias: han elegido la TV, han adoptado el lenguaje y las formas, seguros de que s\u00f3lo as\u00ed tendr\u00edan la atenci\u00f3n de la prensa. La prensa ha politizado el espect\u00e1culo m\u00e1s all\u00e1 de lo debido. Entonces era obvio que el pol\u00edtico tratara de hacerse notar llevando a la Cicciolina al Parlamento; y el de la Cicciolina es un caso t\u00edpico porque, por instintiva pruderie, la TV no le hab\u00eda dado el espacio que le ha asegurado de inmediato la prensa.<\/p>\n<p>La entrevista. Mientras que depende de la televisi\u00f3n para su agenda, la prensa ha decidido emularla en su estilo. La entrevista se ha convertido en el modo m\u00e1s t\u00edpico de divulgar cada noticia de pol\u00edtica, literatura y ciencia. La entrevista es obligatoria en la TV, donde no se puede hablar de alguien sin presentarlo pero, en cambio, es un instrumento que la prensa siempre hab\u00eda usado con mucha cautela.<\/p>\n<p>Entrevistar quiere decir regalar el propio espacio a alguien para hacerlo decir lo que \u00e9l quiere. Piensen en lo que ocurre cuando un autor ha publicado un libro. El lector espera de la prensa un juicio y una orientaci\u00f3n y se f\u00eda de la opini\u00f3n de un cr\u00edtico importante o de la seriedad del t\u00edtulo. Pero hoy un peri\u00f3dico se siente abatido si no consigue tener antes que nada una entrevista con el autor.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es una entrevista con el autor? Es fatalmente autopublicidad: es rar\u00edsimo que el autor afirme que ha escrito un libro innoble. Es habitual un chantaje impl\u00edcito, que sucede tambi\u00e9n en otros pa\u00edses: si no se concede la entrevista, no se hace ni siquiera la rese\u00f1a. En todo caso el lector ha sido defraudado; la publicidad ha precedido o sustituido al juicio cr\u00edtico y a menudo el cr\u00edtico, cuando finalmente escribe, ya no discute el libro, sino lo que el autor ha dicho en el curso de varias entrevistas<\/p>\n<p>Con mayor raz\u00f3n la entrevista con un pol\u00edtico deber\u00eda ser un gesto de cierta trascendencia: o es solicitada por el pol\u00edtico, que quiere usar al peri\u00f3dico como veh\u00edculo (y el peri\u00f3dico tiene que evaluar si quiere darle el espacio), o es solicitada por el peri\u00f3dico, que quiere profundizar una cierta posici\u00f3n del pol\u00edtico. Una entrevista seria debe tomar mucho tiempo y el entrevistado \u00adcomo sucede en casi todo el mundo\u00ad despu\u00e9s debe revisar el entrecomillado para evitar malentendidos y desmentidos.<\/p>\n<p>Hoy, los diarios publican una decena de entrevistas al d\u00eda, cocidas y masticadas, donde el entrevistado dice lo que ha dicho en otros peri\u00f3dicos pero, para ganarle a la competencia, se necesita que la entrevista de ese d\u00eda sea m\u00e1s sabrosa que la del otro. Entonces el juego est\u00e1 en arrancar al pol\u00edtico una ligera aceptaci\u00f3n que, deliberadamente subrayada, har\u00e1 explotar el esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<p>Entonces el pol\u00edtico, siempre en escena al d\u00eda siguiente para desmentir lo que ha declarado el d\u00eda anterior, \u00bfes una v\u00edctima de la prensa? Debemos entonces preguntarle: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no adopta la eficaz t\u00e9cnica del no comment?\u00bb. Parece que en octubre pasado Bossi escogi\u00f3 esta v\u00eda, cuando prohibi\u00f3 a sus diputados hablar con los periodistas. \u00bfV\u00eda err\u00f3nea, porque lo expone a los ataques de la prensa? \u00bfV\u00eda acertada, porque le ha redituado al menos dos d\u00edas de presencia a plana completa en todos los peri\u00f3dicos, lo que en precio de publicidad vale una fortuna?<\/p>\n<p>Los periodistas parlamentarios, por su parte, afirman que en todos los casos de declaraci\u00f3n seguida de virulento desmentido, es el pol\u00edtico el que verdaderamente ha hecho esa media declaraci\u00f3n para que la publicase el peri\u00f3dico, con objeto de poder desmentirla un d\u00eda despu\u00e9s, lanzando mientras tanto un ballon d&#8217; essai y haciendo llegar una insinuaci\u00f3n o una se\u00f1al de amenaza. Despu\u00e9s de los cual habr\u00eda que preguntarle al cronista parlamentario v\u00edctima inocente del pol\u00edtico astuto: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 lo permite?\u00bb, \u00ab\u00bfpor qu\u00e9 no exige que lo controlen y subraya el entrecomillado?\u00bb. La respuesta es simple: en este juego cada uno tiene algo que ganar y nada que perder. En la medida en que el juego es vertiginoso, las declaraciones se suceden a diario, el lector pierde la cuenta y olvida lo que se ha dicho. En compensaci\u00f3n, el peri\u00f3dico resume la noticia y el pol\u00edtico logra la ventaja que se ha propuesto previamente.<\/p>\n<p>Es un pactum sceleris a los da\u00f1os, al lector y a los ciudadanos, y es tan difuso y aceptado que se ha vuelto una costumbre no de daci\u00f3n sino \u00adperm\u00edtaseme\u00ad de dicci\u00f3n ambiental. Como todos los delitos, sin embargo, al final no paga: el precio, sea para la prensa o para el pol\u00edtico, la inadmisibilidad, y la reacci\u00f3n indiferente del lector.<\/p>\n<p>Para volver la entrevista m\u00e1s apetitosa, se ha agregado, como ya se dec\u00eda, el cambio radical del lenguaje pol\u00edtico, el cual asumiendo la forma del debate y del altercado televisivo, ya no es cuidadoso sino pintoresco e inmediato.<\/p>\n<p>Por mucho tiempo nos lamentamos de los pol\u00edticos italianos que le\u00edan una parca y oscura declaraci\u00f3n sobre una hoja y admir\u00e1bamos a esos pol\u00edticos estadounidenses que frente al micr\u00f3fono, con las manos en los bolsillos, parec\u00edan hablar espont\u00e1neamente, improvisando e incluso salpicando el discurso con ingeniosas ocurrencias. Y bien, no era as\u00ed: la mayor parte de ellos hab\u00eda seguido cursos en varios speech centers de su universidad; segu\u00eda y sigue reglas de una oratoria aparentemente improvisada, pero en cambio controlada hasta el mil\u00edmetro; dec\u00eda y dice ocurrencias registradas en manuales especializados o preparadas en la noche por ghost writers<\/p>\n<p>Tomado de la oratoria curial de la primera Rep\u00fablica, el pol\u00edtico de la segunda improvisa realmente; habla de un modo m\u00e1s comprensible, pero a menudo incontrolado. No es necesario decir que para los peri\u00f3dicos, especialmente si han decidido volverse semanales, esto es man\u00e1, para usar una frase hecha. Me perdonar\u00e1n la comparaci\u00f3n irreverente, pero el mecanismo psicol\u00f3gico normal en la hoster\u00eda de pueblo es que, si alguno que ha empinado demasiado el codo suelta una indiscreci\u00f3n, todo el auditorio har\u00e1 lo posible para animarlo y llevarlo m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite.<\/p>\n<p>Esta es la din\u00e1mica de la provocaci\u00f3n que se establece en el talk show y es la misma que se instaura entre cronista y pol\u00edtico. La mitad de los fen\u00f3menos que hoy estamos definiendo como \u00abenvenenamiento de la lucha pol\u00edtica\u00bb proviene de esta din\u00e1mica incontrolable. He dicho, ciertamente, que en el torbellino los lectores olvidan la declaraci\u00f3n espec\u00edfica, pero lo que se vuelve costumbre es el tono del debate, el convencimiento de que todo est\u00e1 permitido<\/p>\n<p>La prensa habla de la prensa<\/p>\n<p>En esta afanosa caza de declaraciones, sucede cada vez m\u00e1s que la prensa habla solamente de la otra prensa. Es cada vez m\u00e1s frecuente en el peri\u00f3dico A el art\u00edculo que anuncia una entrevista que aparece al d\u00eda siguiente en el peri\u00f3dico B. Es cada vez m\u00e1s frecuente la carta que desmiente haber dado nunca una declaraci\u00f3n al diario A, a la que sigue la respuesta del periodista que afirma haber le\u00eddo la declaraci\u00f3n en una entrevista en el peri\u00f3dico B, sin preocuparse de si B no sustrajo indirectamente la noticia del peri\u00f3dico C. Colecciono un dossier sobre el argumento y no me pidan que lo muestre.<\/p>\n<p>Entonces, cuando no habla de televisi\u00f3n, la prensa habla de s\u00ed misma; ha aprendido de la televisi\u00f3n, que habla bastante de televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>En lugar de suscitar una preocupada indignaci\u00f3n, esta situaci\u00f3n an\u00f3mala hace el juego al pol\u00edtico, que encuentra \u00fatil que de cada declaraci\u00f3n suya en un solo medio se haga eco la caja de resonancia de todos los otros medios unidos. As\u00ed, los mass media, de ventana al mundo, se transforma en espejo, los espectadores y los lectores miran un mundo pol\u00edtico que a su vez se mira a s\u00ed mismo, como la reina de Blancanieves.<\/p>\n<p>L&#8217;Espresso ha lanzado a menudo campa\u00f1as que han hecho \u00e9poca. Pi\u00e9nsese en el c\u00e9lebre e inicial \u00abCapital corrupta, naci\u00f3n infecta\u00bb. Pero, \u00bfcu\u00e1l era la t\u00e9cnica de esta campa\u00f1a? Tengo en casa s\u00f3lo un a\u00f1o completo de L&#8217;Espresso, de 1965, y el otro d\u00eda lo estuve hojeando. Del n\u00famero 1 al 7, los art\u00edculos van de la pol\u00edtica a la moda, sin revelaciones extraordinarias. En el n\u00famero 7 aparece una investigaci\u00f3n de Jannuzzi, \u00abLa cedular de San Pedro\u00bb, donde se acusa al Vaticano de haber sustra\u00eddo en tres a\u00f1os 40 mil millones al fisco, con el consenso del gobierno italiano. Estamos en periodo de sesiones, se est\u00e1 discutiendo de nuevo el art\u00edculo 7 de la Constituci\u00f3n, el tema es candente. En el n\u00famero 8 no se retoma el tema fiscal. Aparece en cambio un servicio sobre Il Vicario de Hochhut, cuya representaci\u00f3n hab\u00eda sido bloqueada por la jefatura de polic\u00eda de Roma, con comentarios de Scalfari y un art\u00edculo no firmado de indiscreciones sobre el Concilio. Sin que el lector se d\u00e9 cuenta al primer golpe, el tema de Il Vicario se retoma en la secci\u00f3n teatral de Sandro De Feo. En el n\u00famero 9 cae la pol\u00e9mica, pero del 9 al 13 tenemos un monitoreo, un largo servicio de Camila Cederna sobre los entretelones del Concilio<\/p>\n<p>Es hasta el n\u00famero 13 \u00ady estamos a dos meses despu\u00e9s\u00ad que un art\u00edculo de Livio Zanetti abre el problema pol\u00edtico de las discusiones sobre la revisi\u00f3n del Concordato y s\u00f3lo al final del art\u00edculo el problema se liga al de los presuntos fraudes fiscales del Vaticano. Se regresa al tema en el n\u00famero 14, no en primera plana. En el n\u00famero 15 Falconi explora los casos de los curas rebeldes y de la iglesia de Barbiana, en el n\u00famero 16 un editorial en primera plana habla del peso pol\u00edtico de una visita de Nenni al Vaticano con la pregunta: \u00bfsabr\u00e1 el Estado italiano hacer valer sus derechos? En el n\u00famero 18 inicia una nueva indagaci\u00f3n, sobre los misterios de la magistratura.<\/p>\n<p>El peri\u00f3dico ten\u00eda evidentemente su estrategia, sab\u00eda que no pod\u00eda gritar \u00abel lobo, el lobo\u00bb todas las semanas, dosificaba los tonos y las noticias, dejaba que el lector, poco a poco, se formara una opini\u00f3n, hac\u00eda sentir a la clase pol\u00edtica el peso de una atenci\u00f3n discreta pero constante, dejando entender que, en caso de necesidad, podr\u00eda volver al descubierto.<\/p>\n<p>\u00bfPodr\u00eda un semanario comportarse actualmente de la misma manera? No.<\/p>\n<p>En primer lugar, L&#8217;Espresso de entonces se dirig\u00eda, por su tiraje y su presentaci\u00f3n gr\u00e1fica, a la clase dirigente; hoy sus lectores han aumentado al menos cinco veces; ya no puede seguir la t\u00e9cnica de la insinuaci\u00f3n sutil, progresiva, gradual.<\/p>\n<p>En segundo lugar, hoy la exclusiva inicial \u00adel primer art\u00edculo del n\u00famero 7\u00ad ser\u00eda inmediatamente retomada y ampliada por el resto de la prensa y de los otros media y para poder retomar el tema el semanario deber\u00eda inmediatamente subir el tiraje, encontrar noticias m\u00e1s explosivas a costa de inflar datos no suficientemente comprobados.<\/p>\n<p>En tercer lugar, en el mundo pol\u00edtico y en sus apariciones en la televisi\u00f3n, el tema habr\u00eda alcanzado el nivel del altercado; el objeto de la noticia ya no ser\u00eda el hecho de que existe sospecha de fraude fiscal, o un problema de Concordato, sino la pintoresca confrontaci\u00f3n que se ha dado sobre ese problema y el semanario hablar\u00eda solamente de c\u00f3mo otros peri\u00f3dicos o noticieros televisivos enfrentan la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Finalmente, en cuarto lugar, entre los elementos de transformaci\u00f3n de la prensa, no podemos dejar de considerar el nuevo comportamiento de la magistratura. La prensa interven\u00eda all\u00ed donde las fuerzas pol\u00edticas callaban y la magistratura no ve\u00eda. Despu\u00e9s de Manos Limpias, la magistratura ha conseguido tal intensidad en la denuncia, a todos los niveles, que a la prensa le queda muy poco por descubrir. No le queda sino repetir (o anticipar, en una fren\u00e9tica carrera hacia la indiscreci\u00f3n) las denuncias que parten del Palacio de Justicia, o cambiar de juego y denunciar a la magistratura, pero tambi\u00e9n all\u00ed a la zaga de la televisi\u00f3n. El juego de las partes se convulsiona.<\/p>\n<p>Si en un tiempo un peri\u00f3dico deb\u00eda enviar sus propios esp\u00edas a los pasillos de los palacios romanos para arrebatar alguna cautelosa declaraci\u00f3n a personas que sab\u00edan, hoy debe, eventualmente, procurarse alguien que le proporcione, no solicitados, sabrosos dossier de quien, si no se controla la autenticidad, se convierte en amplificador truculento, perdiendo credibilidad. Es decir, que debe jugar a la defensiva, parar golpes que vienen de afuera. No quisiera ser pesimista, pero se corre el riesgo de que quede Pecorelli (que jugaba a medio camino entre acontecimientos, mundo pol\u00edtico, servicios y periodismo) por encima de Arrigo Benedetti (que pensaba en el periodismo como un cuarto poder aut\u00f3nomo)<\/p>\n<p>La prensa inc\u00f3moda. Inicios de cambio<\/p>\n<p>En cuanto a la exclusiva, no es que en otras partes las cosas sean diferentes de como son en Italia, y Francia ha lamentado recientemente que la carrera por la exclusiva a cualquier costo haya violado la m\u00e1s celosa intimidad del Presidente de la Rep\u00fablica. Cu\u00e1les ser\u00e1n las consecuencias de esta carrera por la exclusiva, lo dice una comparaci\u00f3n entre el caso Nixon y el caso Clinton.<\/p>\n<p>Antes de la investigaci\u00f3n del Washington Post sobre Watergate, no hubo jam\u00e1s ataques, que no fueran pol\u00edticos, a la Presidencia y a su honorabilidad. Si consideramos en s\u00ed la entidad del dolo, Nixon hubiera salido f\u00e1cilmente acusando a los colaboradores demasiado diligentes. Pero ha cometido el error de decir una mentira. A ese punto la campa\u00f1a period\u00edstica ha se\u00f1alado el hecho de que el Presidente de Estados Unidos hab\u00eda mentido y Nixon cay\u00f3 finalmente, no porque fuera indirectamente culpable de espionaje, sino por ser reo del embuste. Quiero decir que la elecci\u00f3n fue precisa, puntual, calibrada y justo por eso eficaz.<\/p>\n<p>Lo que hace la campa\u00f1a contra Clinton m\u00e1s d\u00e9bil y desarticulada es que ahora ya aparece una exclusiva por d\u00eda, y a m\u00e1s de hacerlo no vacila en atribuir a Clinton e Hillary cualquier falta, de la especulaci\u00f3n inmobiliaria a la alimentaci\u00f3n del gato con dinero del Estado. Es demasiado. La opini\u00f3n p\u00fablica est\u00e1 confundida, y permanece fundamentalmente esc\u00e9ptica. El resultado, tambi\u00e9n all\u00e1, es el envenenamiento de la lucha pol\u00edtica: ahora se sustituye un l\u00edder s\u00f3lo si se logra meterlo a la c\u00e1rcel<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/p>\n<p>Para sustraerse a estas condiciones quedan a la prensa dos caminos, ambos dif\u00edciles, porque incluso los diarios extranjeros que hasta ahora los han practicado deben de alguna manera transformarse para adaptarse a los nuevos tiempos.<\/p>\n<p>La primera es la que llamo la \u00abv\u00eda fidjiana\u00bb. En 1990 estuve durante casi un mes en las islas Fidji y el a\u00f1o pasado casi un mes en el Caribe. Pod\u00eda leer, en aquellas islitas, solamente el diario local: ocho o 12 p\u00e1ginas, la mayor parte publicidad de restaurantes, noticias de car\u00e1cter local y el resto de agencias. Bien, estaba en las islas Fidji cuando explot\u00f3 la crisis del Golfo, y en el Caribe cuando en Italia se discut\u00eda el caso del decreto Biondi, y me mantuve al corriente de todos los hechos esenciales. Estos peri\u00f3dicos paup\u00e9rrimos, trabajando s\u00f3lo con servicios de agencias, lograban dar en pocas l\u00edneas las noticias m\u00e1s importantes del d\u00eda anterior. A esa distancia comprend\u00eda que aquello de lo que los peri\u00f3dicos no hablaban no era tan importante.<\/p>\n<p>La v\u00eda fidjiana. Seguir la \u00abv\u00eda fidjiana\u00bb implica naturalmente, para un peri\u00f3dico, una tremenda merma en sus ventas. Se convertir\u00eda en un bolet\u00edn para una \u00e9lite como la que lee el bolet\u00edn de la bolsa; porque para comprender el peso de una noticia dada en forma esencial se necesita un ojo educado. Ser\u00eda, sin embargo, una fatalidad incluso para la vida pol\u00edtica, que perder\u00eda la funci\u00f3n cr\u00edtica de la prensa, su aguij\u00f3n. Los pol\u00edticos superficiales podr\u00edan pensar que a este punto les bastar\u00eda la televisi\u00f3n: pero la televisi\u00f3n, como toda forma de espect\u00e1culo, acaba. Fanfani sobrevivi\u00f3 m\u00e1s tiempo que Nilla Pizzi. Una clase pol\u00edtica crece y madura tambi\u00e9n a trav\u00e9s de una confrontaci\u00f3n amplia, tranquila y reflexiva, como s\u00f3lo lo puede permitir la relaci\u00f3n con la prensa.<\/p>\n<p>La clase pol\u00edtica es la primera que tiene todo que perder (aferrando s\u00f3lo alguna ventaja de breve alcance: pocos, malditos y r\u00e1pido), de una prensa diaria totalmente semanalizada y sometida a la televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>La atenci\u00f3n prolongada. La otra v\u00eda ser\u00eda aquella que he definido, al principio, como la atenci\u00f3n prolongada: el diario renuncia a convertirse en un semanario de variedades y se vuelve una austera y confiable mina de noticias de lo que ocurre en el mundo; es decir, no hablar\u00e1 del golpe de Estado ocurrido ayer en un pa\u00eds del Tercer Mundo sino que dedicar\u00e1 a los acontecimientos de ese pa\u00eds una atenci\u00f3n continua, aun cuando los hechos por venir estuvieran en incubaci\u00f3n, logrando explicar al lector por qu\u00e9 (por cu\u00e1les intereses econ\u00f3micos o pol\u00edticos, incluso nacionales) se deb\u00eda prestar atenci\u00f3n a cuanto ocurr\u00eda. Sin embargo, este tipo de prensa cotidiana requiere de una lenta educaci\u00f3n del lector. Hoy en Italia un diario, antes de llegar a educar en ese sentido a los propios lectores, los habr\u00eda perdido. Incluso el New York Times, que ten\u00eda lectores educados y funcionaba en Nueva York con un r\u00e9gimen pr\u00e1cticamente monop\u00f3lico, enfrenta ahora al muy coloreado y m\u00e1s ligero USA Today que le roba mercado.<\/p>\n<p>Podr\u00eda suceder tambi\u00e9n otra cosa. Con el desarrollo de la telem\u00e1tica y de la televisi\u00f3n interactiva, pronto cada uno de nosotros podr\u00eda componer e incluso imprimir en casa con el telecomando, el propio diario esencial, escogiendo de una gran cantidad de fuentes<\/p>\n<p>El diario telem\u00e1tico<\/p>\n<p>Podr\u00edan morir los diarios, no los editores de diarios que vender\u00edan informaciones con costos reducidos. Sin embargo, el peri\u00f3dico hecho en casa podr\u00eda decir solamente aquello en lo que el usuario est\u00e1 ya interesado de antemano y lo alejar\u00eda de un flujo de informaciones, juicios y alarmas que hab\u00edan podido reclamar su atenci\u00f3n; le quitar\u00eda la posibilidad de atrapar, hojeando el resto del peri\u00f3dico, la noticia inesperada y no deseada. Tendr\u00edamos una \u00e9lite de usuarios informad\u00edsimos, que saben d\u00f3nde y cu\u00e1ndo buscar la noticia, y una masa de subproletarios de la informaci\u00f3n, satisfechos con saber solamente que en los alrededores naci\u00f3 un becerro con dos cabezas: es lo que ya sucede en los diarios del Middle West estadounidense.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en este caso ser\u00eda una desgracia para los pol\u00edticos, obligados a replegarse a la televisi\u00f3n; se tendr\u00eda un r\u00e9gimen de rep\u00fablica plebiscitaria, donde los electores reaccionar\u00edan solamente a las emociones del momento, transmisi\u00f3n por transmisi\u00f3n, como se suele decir, en el tiempo real. A alguien le puede parecer una situaci\u00f3n ideal, pero hay que tener cuidado, pues en tal caso no s\u00f3lo el hombre pol\u00edtico sino los propios grupos y movimientos tendr\u00edan la vida breve de una modelo<\/p>\n<p>\u00bfUn futuro Internet?<\/p>\n<p>Queda abierto un futuro Internet y pol\u00edticos como Al Gore lo comprendieron desde hace tiempo. Entonces la informaci\u00f3n se difunde por innumerables canales aut\u00f3nomos, el sistema es ac\u00e9falo e incontrolable; cada uno discute con los otros, no s\u00f3lo reacciona emotivamente al sondeo en el tiempo real, sino que dirige mensajes incluso profundizados que descubre poco a poco, relaciones y discusiones entretejidos m\u00e1s all\u00e1 de lo que es la dial\u00e9ctica parlamentaria o la vetusta pol\u00e9mica period\u00edstica. Pero, \u00bfqu\u00e9 suceder\u00eda, al menos por algunos a\u00f1os?<\/p>\n<p>Ante todo, las redes telem\u00e1ticas seguir\u00e1n siendo un instrumento para una \u00e9lite culturizada y joven, no para el ama de casa cat\u00f3lica, no para el marginado al que se dirige Refundaci\u00f3n Comunista, no para el pensionado al que convoca el PDI (Partido Democr\u00e1tico de Izquierda, ex PCI), no para la se\u00f1ora burguesa que se manifiesta por el Polo (se refiere al llamado Polo de la Libertad, coalici\u00f3n de partidos de derecha. N. del T.).<\/p>\n<p>En segundo lugar, no se ha dicho que estas redes puedan realmente permanecer ac\u00e9falas, sustra\u00eddas de todo control de las alturas, porque estamos ya en una situaci\u00f3n de congestionamiento y ma\u00f1ana un Gran Hermano podr\u00eda controlar los canales de acceso, \u00a1y entonces, olv\u00eddense de la par condicio!<\/p>\n<p>En tercer lugar, la enormidad de informaciones que permiten estas redes podr\u00eda llevar a una censura por exceso. El New York Times del domingo contiene realmente all the news that&#8217;s fit to print, todo lo que vale la pena publicar, y no se diferencia mucho del Pravda de los tiempos de Stalin porque, dado que no es posible leerlo todo en siete d\u00edas, es como si las noticias que ofrece fueran censuradas; demasiadas noticias, ninguna noticia. El exceso de informaci\u00f3n lleva a criterios casuales de destrucci\u00f3n o a cuidadas selecciones permitidas, de nuevo, a una \u00e9lite educad\u00edsima<\/p>\n<p>Funci\u00f3n fundamental<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo concluir? Considero que la prensa, en el sentido tradicional del diario y del semanario hechos de papel, que se consiguen voluntariamente en el quiosco, tiene a\u00fan una funci\u00f3n fundamental, no s\u00f3lo por la evoluci\u00f3n civil de un pa\u00eds, sino tambi\u00e9n para nuestra satisfacci\u00f3n y por el placer de estar acostumbrados, desde hace siglos, a considerar con Hegel la lectura de los diarios como la plegaria matutina del hombre moderno.<\/p>\n<p>Pero as\u00ed como van las cosas, la prensa italiana manifiesta en sus propias columnas una incomodidad de la que es consciente, sin saber c\u00f3mo salir de ella. Ya que las alternativas \u00adcomo hemos visto\u00ad son dif\u00edciles de intentar, es necesario que inicie una lenta transformaci\u00f3n a la cual el mundo pol\u00edtico no puede permanecer ajeno.<\/p>\n<p>Para comenzar, ocurre a menudo que un hombre pol\u00edtico env\u00ede a un peri\u00f3dico un art\u00edculo que aparece bajo la leyenda: \u00abrecibimos y publicamos con mucho gusto\u00bb. Es un modo de contribuir a la reflexi\u00f3n, de asumir la responsabilidad de las propias declaraciones. Que pida el pol\u00edtico que se le permita revisar cada entrevista y que suscriba el entrecomillado. Aparecer\u00e1 menos en los peri\u00f3dicos, pero cuando lo haga ser\u00e1 tomado en serio. Ganar\u00e1n ventaja tambi\u00e9n los peri\u00f3dicos, que no se ver\u00e1n condenados a registrar solamente golpes de humor arrancados entre uno y otro caf\u00e9.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo llenar\u00e1 la prensa estos vac\u00edos? Tal vez buscando otras noticias en el resto del mundo, que no es el peque\u00f1o cuadrado entre Montecitorio y el Palazzo Madama, cuadrado que a millones de personas no les importa en absoluto. Y tambi\u00e9n se trata de millones de personas que deben importarnos, de las que la prensa debe hablar m\u00e1s, no s\u00f3lo porque miles de nuestros conciudadanos construyen algo con ellos, sino porque de su crecimiento o de su crisis depende el futuro de nuestra sociedad, y querr\u00eda decir de la sociedad europea, sometida a flujos no ya inmigratorios sino migratorios de alcance hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Esta es una invitaci\u00f3n tanto para la prensa como para el mundo pol\u00edtico, a mirar m\u00e1s al mundo y menos al espejo<\/p>\n<p>Texto le\u00eddo por Umberto Eco en un seminario promovido por la presidencia del Senado, en Italia, a fines de enero de 1995 y publicado originalmente en L&#8217;Unit\u00e0, febrero de 1995. etc\u00e9tera, en su primera \u00e9poca, lo reprodujo en junio de ese a\u00f1o.<\/p>\n<p>Umberto Eco<\/p>\n<p>El autor es semi\u00f3logo italiano, profesor de la Universidad de Bologna y uno de los libros m\u00e1s conocidos es \u00abEl nombre de la rosa\u00bb.<\/p>\n<p>Fuente: www.avizora.com.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Umberco Eco<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-298","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura-y-sociedad"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.2 - 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