{"id":2933,"date":"2011-06-30T21:48:03","date_gmt":"2011-06-30T19:48:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sabado100.com.ar\/?p=2933"},"modified":"2011-06-30T21:48:03","modified_gmt":"2011-06-30T19:48:03","slug":"debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/","title":{"rendered":"Debates para el di\u00e1logo: el celibato sacerdotal"},"content":{"rendered":"<p>Debates para el di\u00e1logo: el celibato sacerdotal<\/p>\n<p>por Prins, Arturo &#8211; Irraz\u00e1bal, Gustavo &#8211; varios autores<\/p>\n<p>La conexi\u00f3n \u00edntima entre el celibato y el ministerio sacerdotal se cristaliz\u00f3 en la conciencia de la Iglesia desde muy temprano. Hoy es lo primero que salta a la vista para la cultura, la opini\u00f3n p\u00fablica y la investigaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p>A comienzos de a\u00f1o el diario alem\u00e1n S\u00fcddeutsche Zeitung se hizo eco de un documento \u2013hasta entonces in\u00e9dito\u2013 publicado por la revista Pipeline, \u00f3rgano de difusi\u00f3n del C\u00edrculo de Acci\u00f3n de Ratisbona (AKR), grupo de cat\u00f3licos cr\u00edticos. Se trata del Memorando para la Discusi\u00f3n sobre el Celibato (1970), que nueve te\u00f3logos \u2013Joseph Ratzinger entre ellos\u2013 dirigieron a los obispos alemanes, solicit\u00e1ndoles que propiciaran ante Pablo VI una revisi\u00f3n de la ley de celibato, que \u00e9ste hab\u00eda confirmado en su enc\u00edclica Sacerdotalis caelibatus (1967). Ratzinger \u2013hoy papa Benedicto XVI\u2013 ten\u00eda entonces 42 a\u00f1os y era profesor de teolog\u00eda. Entre los firmantes figuran Karl Rahner, Karl Lehmann (luego cardenal y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana) y Walter Kasper (hoy cardenal de la Curia romana). Los te\u00f3logos lamentan la ausencia de un \u201cverdadero debate\u201d sobre la cuesti\u00f3n que consideran necesario.<br \/>\nEn nuestra web publicamos la traducci\u00f3n de la versi\u00f3n original alemana del Memorando junto a la enc\u00edclica de Pablo VI (www.revistacriterio.com.ar). A continuaci\u00f3n transcribimos los conceptos principales de ambos documentos y los de Juan Pablo II y Benedicto XVI, en sendas exhortaciones postsinodales; la primera sobre la formaci\u00f3n de los sacerdotes (1992) y la otra sobre la Eucarist\u00eda (2007) donde la cuesti\u00f3n del celibato se aborda tangencialmente: ambas ratifican la Sacerdotalis caelibatus. Destacamos tambi\u00e9n una reflexi\u00f3n del te\u00f3logo alem\u00e1n Gisbert Greshake, autorizado especialista en lo referido al ministerio sacerdotal. Gustavo Irraz\u00e1bal escribe la habitual reflexi\u00f3n final. Los lectores que deseen expresar sus opiniones pueden hacerlo en esta secci\u00f3n. En n\u00fameros siguientes, esta secci\u00f3n continuar\u00e1 con el tema.<\/p>\n<p>Arturo Prins<\/p>\n<p>Pablo VI \/ 1967 De la enc\u00edclica Sacerdotalis caelibatus (sobre el Celibato sacerdotal)<\/p>\n<p>La ley vigente del sagrado celibato debe tambi\u00e9n hoy, y firmemente, estar unida al ministerio eclesi\u00e1stico; ella debe sostener al ministro en su elecci\u00f3n exclusiva, perenne y total del \u00fanico y sumo amor de Cristo y de la dedicaci\u00f3n al culto de Dios y al servicio de la Iglesia (\u2026)<br \/>\nLa vocaci\u00f3n sacerdotal, aunque divina en su inspiraci\u00f3n, no viene a ser definitiva y operante sin la prueba y la aceptaci\u00f3n de quien en la Iglesia tiene la potestad y la responsabilidad del ministerio para la comunidad eclesial; y por consiguiente, toca a la autoridad de la Iglesia determinar, seg\u00fan los tiempos y los lugares, cu\u00e1les deben ser en concreto los hombres y cu\u00e1les sus requisitos, para que puedan considerarse id\u00f3neos para el servicio religioso y pastoral de la Iglesia misma. (\u2026) Cristo permaneci\u00f3 toda la vida en el estado de virginidad, que significa su dedicaci\u00f3n total al servicio de Dios y de los hombres. Esta profunda conexi\u00f3n entre la virginidad y el sacerdocio en Cristo se refleja en los que tienen la suerte de participar de la dignidad y de la misi\u00f3n del mediador y sacerdote eterno, y esta participaci\u00f3n ser\u00e1 tanto m\u00e1s perfecta cuanto el sagrado ministro est\u00e9 m\u00e1s libre de v\u00ednculos de carne y de sangre (\u2026)<br \/>\nLa gracia multiplica con fuerza divina las exigencias del amor que, cuando es aut\u00e9ntico, es total, exclusivo, estable y perenne, est\u00edmulo irresistible para todos los hero\u00edsmos. Por eso la elecci\u00f3n del sagrado celibato ha sido considerada siempre en la Iglesia \u201ccomo se\u00f1al y est\u00edmulo de caridad\u201d; se\u00f1al de un amor sin reservas, est\u00edmulo de una caridad abierta a todos. (\u2026)<br \/>\nLa consagraci\u00f3n a Cristo, en virtud de un t\u00edtulo nuevo y excelso cual es el celibato, permite adem\u00e1s al sacerdote, como es evidente tambi\u00e9n en el campo pr\u00e1ctico, la mayor eficiencia y la mejor actitud psicol\u00f3gica y afectiva para el ejercicio continuo de la caridad perfecta, que le permitir\u00e1, de manera m\u00e1s amplia y concreta, darse todo para utilidad de todos (2Cor 12, 15) (\u2026)<br \/>\nNo se puede asentir f\u00e1cilmente la idea de que con la abolici\u00f3n del celibato eclesi\u00e1stico, crecer\u00e1n por el mero hecho y de modo considerable, las vocaciones sagradas: la experiencia contempor\u00e1nea de la Iglesia y de las comunidades eclesiales que permiten el matrimonio a sus ministros, parece testificar lo contrario. La causa de la disminuci\u00f3n de las vocaciones sacerdotales hay que buscarla en otra parte, principalmente, por ejemplo, en la p\u00e9rdida o en la atenuaci\u00f3n del sentido de Dios y de lo sagrado en los individuos y en las familias, de la estima de la Iglesia como instituci\u00f3n salvadora mediante la fe y los sacramentos; por lo cual, el problema hay que estudiarlo en su verdadera ra\u00edz. (\u2026)<br \/>\nNo es justo repetir todav\u00eda, despu\u00e9s de lo que la ciencia ha demostrado ya, que el celibato es contra la naturaleza, por contrariar exigencias f\u00edsicas, psicol\u00f3gicas y afectivas leg\u00edtimas, cuya realizaci\u00f3n ser\u00eda necesaria para completar y madurar la personalidad humana: el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios (G\u00e9n 1, 26-27), no es solamente carne, ni el instinto sexual lo es en \u00e9l todo; el hombre es tambi\u00e9n, y sobre todo, inteligencia, voluntad, libertad; gracias a estas facultades es y debe tenerse como superior al universo; ellas le hacen dominador de los propios apetitos f\u00edsicos, psicol\u00f3gicos y afectivos. (\u2026)<br \/>\nEl deseo natural y leg\u00edtimo del hombre de amar a una mujer y de formarse una familia son, ciertamente, superados en el celibato; pero no se prueba que el matrimonio y la familia sean la \u00fanica v\u00eda para la maduraci\u00f3n integral de la persona humana. En el coraz\u00f3n del sacerdote no se ha apagado el amor. La caridad, bebida en su m\u00e1s puro manantial (1Jn 4,8-16), ejercitada a imitaci\u00f3n de Dios y de Cristo, no menos que cualquier aut\u00e9ntico amor, es exigente y concreta (1Jn 3,16-18), ensancha hasta el infinito el horizonte del sacerdote (\u2026)<\/p>\n<p>Joseph Ratzinger y otros te\u00f3logos \/ 1970<br \/>\nMEMORANDO PARA LA DISCUSI\u00d3N SOBRE EL CELIBATO<br \/>\nLos abajo firmantes, de la confianza de los obispos alemanes, elegidos en calidad de te\u00f3logos por la Conferencia Episcopal Alemana para tratar sobre cuestiones de la fe y la moral, se sienten obligados a presentar a los obispos alemanes las siguientes consideraciones. Nuestras reflexiones incluyen la necesidad de una revisi\u00f3n urgente y una mirada diferenciada de la ley del celibato de la Iglesia latina para Alemania y la Iglesia universal (debido a que ambos puntos de vista no pueden separarse completamente unos de otros). Si se quiere llamar a este nuevo examen \u201cdebate\u201d o no es un problema secundario, terminol\u00f3gico. Sobre la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo se podr\u00eda hacer esta revisi\u00f3n, se dir\u00e1 algo m\u00e1s adelante. (Ver especialmente V).<br \/>\nI<br \/>\nLa urgente necesidad de esta revisi\u00f3n no prejuzga en absoluto sobre la decisi\u00f3n de lo que deba surgir como resultado o de lo que concretamente resulte. Esta petici\u00f3n no es un reclamo de opositores al celibato sacerdotal. Los abajo firmantes tampoco han acordado hasta ahora una visi\u00f3n com\u00fan de lo que ellos creen en particular sobre la cuesti\u00f3n de fondo. Pero todos est\u00e1n convencidos de que es apropiado y necesario que este examen se lleve a cabo en un alto y en el m\u00e1s alto nivel de la iglesia. S\u00f3lo para tal fin se redactaron las siguientes palabras, y no tocan ya el contenido espec\u00edfico de tal \u201cdiscusi\u00f3n\u201d en s\u00ed misma. Los firmantes pedimos a los Obispos alemanes no malinterpretar las consideraciones aqu\u00ed presentadas como una lucha contra el celibato en s\u00ed.<br \/>\nEstamos convencidos de que el celibato libremente escogido como lo propone Mateo 19 no s\u00f3lo representa una manera de existencia cristiana con sentido, esencial en todo momento para la iglesia como signo indispensable de su car\u00e1cter escatol\u00f3gico, sino que tambi\u00e9n existen buenas razones teol\u00f3gicas para la relaci\u00f3n entre la libre elecci\u00f3n del celibato y el sacerdocio, ya que este ministerio requiere una amplia y definitiva entrega del ministro al servicio de Cristo y su Iglesia. En este sentido, ratificamos lo que recientemente se afirm\u00f3 sobre el celibato en la \u201cCarta de los obispos alemanes sobre el ministerio sacerdotal\u201d (v\u00e9ase el apartado 45, 4to. p\u00e1rrafo; apartado 53, 2do. p\u00e1rrafo). Del mismo modo, tambi\u00e9n estamos convencidos de que, sin perjuicio del resultado de la discusi\u00f3n, el sacerdocio c\u00e9libe permanecer\u00e1 siendo una forma esencial del sacerdocio en la Iglesia latina. Adem\u00e1s resulta claro que, en nuestra Iglesia, el sacerdocio c\u00e9libe debe permanecer \u2013a diferencia de la pr\u00e1ctica protestante- como forma aut\u00e9ntica y real del el clero secular, ya que, tambi\u00e9n en la conciencia p\u00fablica social y psicol\u00f3gica, la vida soltera sin lugar a duda es asumida como un deber ante la Iglesia. Sin duda alguna los sacerdotes ya ordenados por supuesto no pueden ser liberados sencillamente y en forma general de sus promesas en la ordenaci\u00f3n por una legislaci\u00f3n nueva, posiblemente modificada, resulte \u00e9sta como resulte. En principio, una vez que el celibato es libremente escogido, obliga, y no se puede transformar en un compromiso revocable. A partir de estas razones, un verdadero debate de la ley del celibato no debe incrementar la confusi\u00f3n en nuestros seminarios sacerdotales hasta lo insostenible o provocar mayoritariamente una suspensi\u00f3n de todas las decisiones en los j\u00f3venes. Nuestra solicitud, por tanto, no debe identificarse s\u00f3lo con el tipo de discusi\u00f3n o con la \u201csoluci\u00f3n\u201d dada en Holanda a esta pregunta, a\u00fan cuando no deben ser ignoradas la necesidad com\u00fan y la urgencia del problema para la Iglesia universal.<br \/>\nPor lo tanto, el planteo de la revisi\u00f3n aqu\u00ed mentada cuestiona, si la forma en la que se dio la existencia sacerdotal hasta la actualidad en la Iglesia latina pueda ser la \u00fanica forma de vida y deba seguir si\u00e9ndolo. Son conocidas las objeciones presentadas a menudo en contra de dicha revisi\u00f3n; en realidad concretamente s\u00f3lo podr\u00eda darse una forma de vida sacerdotal; en el caso de aprobarse otras formas de vida, habr\u00eda de esperarse la desaparici\u00f3n del sacerdote c\u00e9libe. Somos conscientes de estas razones. Pero quien de antemano considera como superfluo este esclarecimiento, parece tener poca fe en el poder de este consejo del evang\u00e9lico y en la gracia de Dios, de la que luego en otro lugar afirma que est\u00e1 operando &#8211; no la mera \u201cley\u201d &#8211; sino este don de Cristo. (Esto no est\u00e1 claro)<br \/>\nII<br \/>\nCiertamente, esta revisi\u00f3n puede llevarse a cabo. &#8211; Es que no es teol\u00f3gicamente correcto que en las nuevas situaciones hist\u00f3ricas y sociales algo no se pueda revisar y, en ese sentido, no se pueda \u201cdiscutir\u201d lo que es una ley humana en la Iglesia (mandato del celibato) por una parte y, por otra, lo que existe como una realidad aceptada en otro \u00e1mbito de la Iglesia (v\u00e9anse las Iglesias de Oriente). Afirmar lo contrario no encuentra sustento en ning\u00fan argumento teol\u00f3gico serio. Si se dijera, que el principal pastor de la Iglesia proh\u00edbe este \u201cdebate\u201d y que para exigirlo posee por lo menos razones psicol\u00f3gicas muy buenas y por tanto de peso (debido a que un debate adicional est\u00e1 minando la voluntad real al celibato en la iglesia), deber\u00e1 responderse al menos lo siguiente:<br \/>\na) En la posici\u00f3n, que la doctrina eclesi\u00e1stica del Concilio Vaticano II asigna a los obispos, \u00e9stos no pueden ser liberados por dicha declaraci\u00f3n papal (siempre y cuando haya acontecido) de su propia responsabilidad de reconsiderar por s\u00ed mismos y espec\u00edficamente en modo novedoso esta pregunta; el Papa tampoco puede aliviarlos de esta responsabilidad. Ellos no son funcionarios papales o simplemente ejecutores de su voluntad, sino como un cuerpo (junto al sucesor de Pedro), verdadero soporte del m\u00e1ximo poder de toma de decisiones en la Iglesia. En tanto claustro, por lo menos son interlocutores dignos de ser escuchados por el Papa (a\u00fan cuando \u00e9ste pueda hacer uso de su poder primacial!) y aunque un consejo de esta \u00edndole sea tomado con reticencia (ver a Pablo y Pedro: Ga. 2). Pero para cumplir con esta tarea, los obispos deben revisar tal pregunta entre ellos de modo colegial y por su propia iniciativa. Si hasta un simple subordinado tiene el derecho y la obligaci\u00f3n de cuestionarse, si no debe y puede presentar sus preocupaciones y advertencias en cuestiones importantes a su superior, aun sin serle requerido, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s es v\u00e1lido este principio tambi\u00e9n para los obispos de la Iglesia Cat\u00f3lica frente al Papa? Y justamente esto requiere de una reconsideraci\u00f3n especial de la cuesti\u00f3n.<br \/>\nHubiese sido mucho mejor, si los ministros responsables de la Iglesia hubieran considerado ya hace unos a\u00f1os seriamente y con detalle la situaci\u00f3n creada. Entonces, las reflexiones necesarias probablemente hubiesen transcurrido en una atm\u00f3sfera m\u00e1s apropiada para el asunto y no cargadas de tanta emotividad. Esto no altera el hecho de que la mentada revisi\u00f3n se ha vuelto m\u00e1s urgente hoy d\u00eda.<br \/>\nb) Es sabido que ya est\u00e1 en marcha una discusi\u00f3n, y es un hecho duro y crudo a tener en cuenta, que esta disputa contin\u00faa. Si no avanza en el nivel m\u00e1s alto, lo hace, ciertamente, en los niveles inferiores (por no hablar de los medios de comunicaci\u00f3n). Sin embargo, si contin\u00faa s\u00f3lo aqu\u00ed, se espera que cobre formas que colocar\u00e1n a los obispos ante situaciones muy dif\u00edciles, sencillamente intolerables, como por ej. las encuestas p\u00fablicas, que perjudican en extremo su autoridad ; desobediencia manifestada colectivamente; renuncias masivas de sacerdotes a su vida sacerdotal, etc. Tampoco es cierto &#8211; como lo demuestra el ejemplo de Roboam en el Antiguo Testamento &#8211; que cualquier dureza en el mantenimiento de una posici\u00f3n garantice la victoria, y cada \u201cceder\u201d conduzca a la derrota (ver l Reyes 11 &#8211; 12). Los que deciden adherir a la legislaci\u00f3n vigente del celibato, deber\u00edan haber defendido en el transcurso de los \u00faltimos a\u00f1os argumentos pr\u00e1cticamente convincentes con un esp\u00edritu de coraje y compromiso, es decir utilizando una t\u00e1ctica \u201cofensiva\u201d. En su lugar, en gran medida se han escudado detr\u00e1s de la \u201cley\u201d, y fueron los regentes, los espirituales y otros los que quedaron peleando en el frente concreto. Ahora sale a la luz esta situaci\u00f3n y empuja sin descanso a encontrar una respuesta valedera.<br \/>\nIII<br \/>\nEstas consideraciones deben tenerse en cuenta al abordar una revisi\u00f3n. &#8211; No es cierto que todo resulta claro y seguro en esta cuesti\u00f3n y que deba mantenerse lo establecido exclusivamente en base a la confianza en Dios y al valor. Honestamente hay que reconocer que la enc\u00edclica \u201cSacerdotalis Coelibatus\u201d, del 24 de junio de 1967 no dice nada acerca de muchos temas, en los cuales deber\u00eda haberse explayado, y que en algunos aspectos incluso queda por detr\u00e1s de la teolog\u00eda del Concilio Vaticano II (por no hablar de la forma de discurso elegida para desplegar la cuesti\u00f3n). En cualquier caso, result\u00f3 ser muy ineficiente y ha provocado en los sacerdotes j\u00f3venes m\u00e1s bien la impresi\u00f3n de que se est\u00e1 defendiendo algo, que luego caer\u00e1 , tal como ha ocurrido en varias combates de retirada de la Iglesia oficial (v\u00e9anse, por ejemplo, tan s\u00f3lo las diferentes fases de la reforma lit\u00fargica ). Es necesario repensar muchos temas con mayor precisi\u00f3n en cuanto a las cuestiones psicol\u00f3gicas, sociol\u00f3gicas, jur\u00eddicas, espirituales, morales y teol\u00f3gicas, y en vista de los problemas frecuentemente pasados por alto surgidos de la concreta forma de vida del sacerdocio c\u00e9libe de hoy (inclusive las cuestiones referidas a formas todav\u00eda hoy d\u00eda indignas para disponer la dispensa al celibato).<br \/>\nTampoco es cierto, que la totalidad del problema de la insuficiencia de sacerdotes no guarde relaci\u00f3n con estas consideraciones. Por supuesto, la escasez de sacerdotes no es causada \u00fanicamente por el requisito del celibato, sino posee adem\u00e1s m\u00faltiples y m\u00e1s profundas causas. Pero ser\u00eda err\u00f3neo concluir que las dos cuestiones no tienen nada que ver entre ambas. Si, sin modificaci\u00f3n de la ley del celibato no es posible ganar un aumento suficientemente importante de sacerdotes &#8211; y esta pregunta es tambi\u00e9n para nuestro pa\u00eds a\u00fan una amenaza abierta &#8211; entonces la Iglesia sencillamente tiene el deber de realizar alguna modificaci\u00f3n. La convicci\u00f3n, de que Dios obtendr\u00eda siempre en cualquier caso suficientes sacerdotes c\u00e9libes por su gracia, es una esperanza buena y piadosa, pero teol\u00f3gicamente imposible de demostrar, y no puede permanecer en estas consideraciones como punto de vista \u00fanico y decisivo. Especialmente los j\u00f3venes sacerdotes que a\u00fan tienen un largo trayecto de su vida sacerdotal por delante y una exigencia cada vez mayor en su servicio a la Iglesia, se preguntan, en vistas de la escasez cada vez m\u00e1s aguda de sacerdotes, de qu\u00e9 manera resolver\u00e1n estos problemas de la vida de la iglesia y de su propio destino en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, cuando ellos mismos deban asumir mayor responsabilidad. Para ellos, la mirada idealizada hacia atr\u00e1s no alcanza, a\u00fan cuando ellos mismos mantengan su modo de vida previamente elegido.<br \/>\nDe cualquier modo, es imperioso hacer una advertencia sobre el argumento, seg\u00fan el cual el n\u00famero real de cat\u00f3licos en el futuro ser\u00e1 en poco tiempo lo suficientemente peque\u00f1o, que un n\u00famero menor de clero c\u00e9libe alcanzar\u00e1. Si tal vez tenemos que prever por diversas razones un desarrollo en esta direcci\u00f3n, esto no deber\u00e1 ser la causa que devenga en un derrotismo o en una ideolog\u00eda del \u201cpeque\u00f1o resto\u201d. La Iglesia debe tener fuerzas misioneras para la ofensiva, siempre donde exista una posibilidad. La legislaci\u00f3n anterior acerca del celibato desde luego no puede entenderse como una referencia absoluta para las reflexiones, seg\u00fan la cual deban orientarse con exclusividad todas las dem\u00e1s consideraciones eclesi\u00e1sticas y pastorales. Si pese a los \u201cgraves reparos\u201d el Papa mismo aparentemente no rechaza la idea de la consagraci\u00f3n de hombres mayores casados (\u00abviri probati\u201d) a priori y absolutamente como indiscutible (de hecho, en algunos casos ya se est\u00e1 haciendo), entonces impl\u00edcitamente se acepta la nueva revisi\u00f3n de la legislaci\u00f3n vigente del celibato y su pr\u00e1ctica. A su vez debemos admitir &#8211; por lo que percibimos en nuestros estudiantes de teolog\u00eda &#8211; que a menudo tenemos la impresi\u00f3n, de que nuestra actual reglamentaci\u00f3n en gran medida conduce no s\u00f3lo a una disminuci\u00f3n en el n\u00famero de candidatos para el sacerdocio, sino tambi\u00e9n a un empobrecimiento del talento, y por tanto a una reducci\u00f3n en las exigencias y la eficacia de los sacerdotes a\u00fan disponibles; sin perjuicio de un n\u00famero muy reducido de te\u00f3logos muy talentosos, que a menudo se acercan a nosotros con el prop\u00f3sito de una segunda formaci\u00f3n. Los que aseguran a su obispo no tener ninguna dificultad con respecto a la aceptaci\u00f3n del celibato, no han demostrado por esto de modo concluyente que son aptos para la consagraci\u00f3n.<br \/>\nTodav\u00eda queda abierta la pregunta, hasta qu\u00e9 punto estas explicaciones pueden plantearse sin despertar reservas internas y ser tomadas con seriedad por los obispos. Casi en todas partes experiencias recientes documentan nuestra duda. Por su parte, los resultados de los votos a favor o en contra del celibato obtenidos o esperables entre los alumnos dan lugar a muy serios reparos. La situaci\u00f3n real es muy alarmante en la mayor\u00eda de las casas de estudio y seminarios.<br \/>\nIV<br \/>\nCuando se trata de un asunto, que no es dogm\u00e1tico en sentido estricto, el legislador eclesi\u00e1stico tambi\u00e9n tiene la obligaci\u00f3n de considerar debidamente el impacto de su legislaci\u00f3n (incluyendo la adhesi\u00f3n a esta misma). En primer lugar, deben enfocarse los efectos que por una parte son previsibles y por otra parte son los m\u00e1s da\u00f1inos (en comparaci\u00f3n con sus buenas intenciones). Esto vale incluso, si los efectos \u201cen s\u00ed\u201d no se producir\u00edan y en cierto modo representasen una reacci\u00f3n indeseada de aquellos, que est\u00e1n afectados por esta \u201cley\u201d. Adem\u00e1s, un legislador de la Iglesia no puede limitarse a decir: nuestra \u201cley \u201c y nuestras intenciones son en s\u00ed mismas buenas por su contenido, son formalmente leg\u00edtimas y s\u00f3lo pueden tener buenos resultados, siempre que esta \u201cley\u201d sea acatada (como deber\u00eda ser). Cada legislador a su vez debe reflexionar sobre las consecuencias reales de sus disposiciones. Esta consideraci\u00f3n sencilla, a primera vista aparentemente abstracta, pero de ninguna manera secundaria, no parece efectuarse siempre suficientemente. Ya hemos fijado la vista en esta cuesti\u00f3n de modo objetivo en cuanto al cumplimiento del mandato de la Iglesia y del ministerio (prioridad del servicio de salvaci\u00f3n pastoral, escasez de sacerdotes, los requisitos cualitativos del sacerdote, etc.)<br \/>\nEste problema, empero, tambi\u00e9n debe pensarse en cuanto a la viabilidad de la vida de celibato de los sacerdotes j\u00f3venes de hoy (v\u00e9ase, por ejemplo, la cuesti\u00f3n de la atenci\u00f3n en el hogar &#8211; \u201cama de casa\u201d; el creciente aislamiento y la p\u00e9rdida de verdadero \u201creconocimiento\u201d de numerosos sacerdotes en medio de muchas comunidades; la falta de nitidez de la imagen sacerdotal; la indecisi\u00f3n y la inestabilidad psicol\u00f3gica de cuantiosos j\u00f3venes para llevar adelante hoy d\u00eda en la sociedad sexualmente sobre-estimulada una \u201csaludable\u201d vida de celibato, etc.) La situaci\u00f3n totalmente modificada por todo esto no es por s\u00ed misma un argumento concluyente contra la ley del celibato, pero requiere sin embargo una revisi\u00f3n muy seria de la cuesti\u00f3n desde numerosos puntos de vista.<br \/>\nV<br \/>\n1. El nuevo examen sobre la cuesti\u00f3n del celibato deber\u00eda ser realizado por los obispos alemanes entre s\u00ed, en primer lugar. Por supuesto, deber\u00edan ser invitados a participar expertos de todos los \u00e1mbitos que puedan aportar un esclarecimiento real a esta cuesti\u00f3n. Tampoco hay razones para excluir otros representantes imparciales, no manipulados y genuinos de los sacerdotes y sobre todo del clero m\u00e1s joven. En caso contrario, el episcopado s\u00f3lo dar\u00eda la impresi\u00f3n de no creer realmente en la fuerza interior de la recomendaci\u00f3n evang\u00e9lica del celibato \u201cpor el bien del Reino Divino\u201d, sino \u00fanicamente en el poder de la autoridad formal. Tal inventario positivo y an\u00e1lisis del problema debe llevarse a cabo, a su vez, porque el asunto del celibato debe ser expuesto comprensiblemente y con sentido, mismo dentro de los condicionamientos de la opini\u00f3n p\u00fablica y de la sociedad actuales \u2013 en tanto esto sea posible &#8211; conociendo los l\u00edmites muy claros de este esfuerzo. Constituir\u00e1 un \u201cestorbo\u201d, permanente pero no eximir\u00e1 de ser presentado con los mejores argumentos, si se realiza una revisi\u00f3n seria y se puede arribar a resultados positivos (ver tambi\u00e9n m\u00e1s arriba la secci\u00f3n l). Por m\u00e1s que sepamos, que el celibato es ante todo un fruto de experiencia espiritual, como representantes de la ciencia teol\u00f3gica, tenemos que llamar la atenci\u00f3n sobre la funci\u00f3n positiva, esclarecedora e indispensable de una revisi\u00f3n.<br \/>\n2. Adem\u00e1s, estamos convencidos de que los obispos alemanes deben propiciar ante Pablo VI una revisi\u00f3n seria de la ley de celibato y sugerir aclaraciones y medidas pertinentes. Los obispos tienen el derecho a esto y, en la situaci\u00f3n actual, creemos tambi\u00e9n una real obligaci\u00f3n. Un verdadero \u201cdebate\u201d, que ya debiera haberse producido en lugar de la charla p\u00fablica, tampoco ser\u00eda un precedente para una respuesta negativa a la cuesti\u00f3n. Dicha revisi\u00f3n no deber\u00eda realizarse bajo la premisa, que la Iglesia y el Papa se encuentren s\u00f3lo ante el dilema de \u201cabolir\u201d el celibato o mantener la legislaci\u00f3n y pr\u00e1ctica vigentes sin todos los matices. El dilema as\u00ed planteado no existe. Creemos que esta cuesti\u00f3n de Roma s\u00f3lo puede resolverse en cooperaci\u00f3n verdaderamente sincera y colegial con el episcopado del mundo. Cualquier proceder seg\u00fan los \u00faltimos pasos pone en extremo peligro la autoridad efectiva del ministerio eclesi\u00e1stico (del Papa y los obispos). Pedimos a los obispos alemanes una pronta intervenci\u00f3n en Roma, en vistas de la evoluci\u00f3n reciente de este asunto. La experiencia hecha con \u201cHumanae Vitae\u201d y tambi\u00e9n en nuestra presente cuesti\u00f3n (sobre todo en los \u00faltimos 10 d\u00edas) demuestra lo que ocurre y como las dificultades van en aumento casi tr\u00e1gico, si falta la cooperaci\u00f3n. Esta opini\u00f3n no cuestiona ni limita la primac\u00eda papal. Es s\u00f3lo la aplicaci\u00f3n de la afirmaci\u00f3n impl\u00edcita, que tambi\u00e9n el Papa debe utilizar en sus decisiones las \u201capta media\u201d para encontrar la decisi\u00f3n adecuada. En la situaci\u00f3n actual, esta cooperaci\u00f3n con el episcopado mundial es, al tratar estas cuestiones, pr\u00e1cticamente parte de estas \u201capta et \u2013 hodie necessaria &#8211; media\u201d, y no un simple \u201csimulacro de disputa\u201d.<br \/>\nTal vez nuestra opini\u00f3n sea rotulada con el veredicto de la ambig\u00fcedad o incluso de la contradicci\u00f3n, y sea pasada por alto. Pero las reales dificultades descansan en la situaci\u00f3n objetiva muchas veces confusa, resultado de diversos factores. Hemos querido enfrentarnos a esta situaci\u00f3n, sin ignorar la fuerza y la exigencia del Evangelio. No debemos hacer prescripciones a los obispos alemanes. Pero tenemos el derecho y el deber de decir en esta grave situaci\u00f3n a los miembros de la Conferencia Episcopal Alemana, bas\u00e1ndonos en nuestro ministerio como te\u00f3logos y en nuestra misi\u00f3n como consultores con todo respecto a la dignidad y gran responsabilidad de su cargo, que deben tomar una nueva iniciativa en el asunto del celibato y no pueden considerarse dispensados s\u00f3lo debido a la pr\u00e1ctica actual de la Iglesia y a las declaraciones del Papa.<br \/>\n9 de febrero de 1970<br \/>\nsuscribe Ludwig Berg, Mainz<br \/>\nsuscribe Alfons Deissler, Freiburg<br \/>\nsuscribe Richard Egenter, M\u00fcnchen<br \/>\nsuscribe Walter Kasper, M\u00fcnster<br \/>\nsuscribe Karl Lehmann, Mainz<br \/>\nsuscribe Karl Rahner, M\u00fcnster-M\u00fcnchen<br \/>\nsuscribe Joseph Ratzinger, Regensburg<br \/>\nsuscribe Rudolf Schnackenburg, W\u00fcrzburg<br \/>\nsuscribe Otto Semmelroth, Frankfurt<br \/>\n(Al final publicamos la versi\u00f3n en alem\u00e1n)<br \/>\nJuan Pablo II \/ 1992<br \/>\nDe la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica postsinodal Pastores Dabo Vobis (sobre la formaci\u00f3n de los sacerdotes)<br \/>\nLos Padres sinodales han expresado con claridad y fuerza su pensamiento con una Proposici\u00f3n importante, que merece ser transcripta \u00edntegra y literalmente: \u201cQuedando en pie la disciplina de las Iglesias Orientales, el S\u00ednodo, convencido de que la castidad perfecta en el celibato sacerdotal es un carisma, recuerda a los presb\u00edteros que ella constituye un don inestimable de Dios a la Iglesia y representa un valor prof\u00e9tico para el mundo actual. Este S\u00ednodo afirma nuevamente y con fuerza cuanto la Iglesia Latina y algunos ritos orientales determinan, a saber, que el sacerdocio se confiera solamente a aquellos hombres que han recibido de Dios el don de la vocaci\u00f3n a la castidad c\u00e9libe (sin menoscabo de la tradici\u00f3n de algunas Iglesias orientales y de los casos particulares del clero casado proveniente de las conversiones al catolicismo, para los que se hace excepci\u00f3n en la enc\u00edclica de Pablo VI sobre el celibato sacerdotal). El S\u00ednodo no quiere dejar ninguna duda en la mente de nadie sobre la firme voluntad de la Iglesia de mantener la ley que exige el celibato libremente escogido y perpetuo para los candidatos a la ordenaci\u00f3n sacerdotal en el rito latino. El S\u00ednodo solicita que el celibato sea presentado y explicado en su plena riqueza b\u00edblica, teol\u00f3gica y espiritual, como precioso don dado por Dios a su Iglesia y como signo del Reino que no es de este mundo, signo tambi\u00e9n del amor de Dios a este mundo, y del amor indiviso del sacerdote a Dios y al Pueblo de Dios, de modo que el celibato sea visto como enriquecimiento positivo del sacerdocio\u201d.<br \/>\nEs particularmente importante que el sacerdote comprenda la motivaci\u00f3n teol\u00f3gica de la ley eclesi\u00e1stica sobre el celibato. En cuanto ley, ella expresa la voluntad de la Iglesia, antes a\u00fan que la voluntad que el sujeto manifiesta con su disponibilidad. Pero esta voluntad de la Iglesia encuentra su motivaci\u00f3n \u00faltima en la relaci\u00f3n que el celibato tiene con la ordenaci\u00f3n sagrada, que configura al sacerdote con Jesucristo, Cabeza y Esposo de la Iglesia. La Iglesia, como Esposa de Jesucristo, desea ser amada por el sacerdote de modo total y exclusivo como Jesucristo, Cabeza y Esposo, la ha amado. Por eso el celibato sacerdotal es un don de s\u00ed mismo en y con Cristo a su Iglesia y expresa el servicio del sacerdote a la Iglesia en y con el Se\u00f1or.<br \/>\nBenedicto XVI \/ 2007<br \/>\nDe la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica postsinodal Sacramentum caritatis (sobre la Eucarist\u00eda)<br \/>\nRespetando la praxis y las diferentes tradiciones orientales, es necesario reafirmar el<br \/>\nsentido profundo del celibato sacerdotal, considerado con raz\u00f3n como una riqueza inestimable y confirmado por la praxis oriental de elegir como obispos s\u00f3lo entre los que viven el celibato, y que tiene en gran estima la opci\u00f3n por el celibato que hacen numerosos presb\u00edteros.<br \/>\nEn efecto, esta opci\u00f3n del sacerdote es una expresi\u00f3n peculiar de la entrega que lo configura con Cristo y de la entrega exclusiva de s\u00ed mismo por el Reino de Dios. El hecho de que Cristo mismo, sacerdote para siempre, viviera su misi\u00f3n hasta el sacrificio de la cruz en estado de virginidad, es el punto de referencia seguro para entender el sentido de la tradici\u00f3n de la Iglesia latina a este respecto. No basta con comprender el celibato sacerdotal en t\u00e9rminos meramente funcionales. En realidad representa una especial configuraci\u00f3n con el estilo de vida del propio Cristo. Dicha opci\u00f3n es ante todo esponsal; es una identificaci\u00f3n con el coraz\u00f3n de Cristo Esposo que da la vida por su Esposa. Junto con la tradici\u00f3n eclesial, el Concilio Vaticano II y los Sumos Pont\u00edfices predecesores m\u00edos, reafirmo la belleza e importancia de una vida sacerdotal vivida en el celibato, como signo que expresa la dedicaci\u00f3n total y exclusiva a Cristo, a la Iglesia y al Reino de Dios, y confirmo por tanto su car\u00e1cter obligatorio para la tradici\u00f3n latina. El celibato sacerdotal, vivido con madurez, alegr\u00eda y entrega, es una grand\u00edsima bendici\u00f3n para la Iglesia y para la sociedad misma.<br \/>\nGisbert Greshake<br \/>\nTe\u00f3logo alem\u00e1n, profesor em\u00e9rito en teolog\u00eda dogm\u00e1tica y ecum\u00e9nica (Universidad de Friburgo).<br \/>\nEl celibato no es s\u00f3lo un \u201csigno escatol\u00f3gico\u201d, sino que adem\u00e1s es un constante \u201caguij\u00f3n en la carne\u201d (\u2026) Precisamente la vida c\u00e9libe representa una exigencia existencial elevada y es una norma seg\u00fan la cual un joven puede medir \u2013y por cierto a lo largo de toda una vida\u2013 la seriedad de su compromiso y la intensidad con la que est\u00e1 dispuesto a poner su vida al servicio de Cristo.<br \/>\nFinalmente, aunque no sea lo de menor importancia, el celibato deja libre al sacerdote para ponerse de manera \u00edntegra al servicio de la \u201ccausa de Cristo\u201d. Aunque el celibato s\u00f3lo pertenece al \u201cderecho eclesi\u00e1stico\u201d, sin embargo est\u00e1 profundamente enraizado en la Sagrada Escritura, en la historia de la Iglesia y en la esencia del servicio ministerial. (\u2026)<br \/>\nCuando la Iglesia cat\u00f3lica de Occidente presupone esta unidad como condici\u00f3n para impartir las sagradas \u00f3rdenes, entonces expresa con claridad insuperable que s\u00f3lo quiere tener como ministros a \u201ccarism\u00e1ticos\u201d, es decir, a personas que hayan recibido los dones especiales de gracia del Esp\u00edritu santo y aspiren a recibir m\u00e1s dones. Demuestra con esta praxis que, para ella, se trata de la unidad \u2013 atestiguada ya en la Escritura\u2013 entre ministerio sacerdotal y existencia sacerdotal. (\u2026) La vinculaci\u00f3n institucional entre el carisma y el celibato, por un lado, y la vocaci\u00f3n al ministerio, por otro, no tiene por qu\u00e9 significar una limitaci\u00f3n de la libertad, sino que puede muy bien significar \u2013en sentido perfectamente b\u00edblico\u2013 una invitaci\u00f3n a \u201caspirar\u201d a ese carisma.<br \/>\nEl v\u00ednculo jur\u00eddico-institucional entre el ministerio sacerdotal y el celibato no debe suprimirse sin sustituir por algo lo que el celibato expresa y logra concretamente: la unidad entre la misi\u00f3n ministerial y la existencia del sacerdote. Por consiguiente, si alguien, bas\u00e1ndose en buenas razones, est\u00e1 convencido de que en el futuro debe existir tambi\u00e9n la figura del sacerdote casado, tendr\u00e1 que desarrollar un modelo en el que pueda quedar realizada esa unidad, de manera diferente pero an\u00e1loga.<br \/>\nDe su libro Ser sacerdote hoy S\u00edgueme, Salamanca 2003, pp.381-90<br \/>\nReflexi\u00f3n final<br \/>\nCelibato sacerdotal: el ideal y la realidad<br \/>\nLa conexi\u00f3n \u00edntima entre el celibato y el ministerio sacerdotal se cristaliz\u00f3 en la conciencia de la Iglesia desde muy temprano, cuando la visi\u00f3n de la sexualidad no permit\u00eda apreciar la real complejidad de semejante ideal.<br \/>\nHoy, esta complejidad del celibato sacerdotal es lo primero que salta a la vista para la cultura, la opini\u00f3n p\u00fablica y la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. No se trata, sin embargo, de enfoques contradictorios: el primero se refiere ante todo al valor del celibato en s\u00ed mismo; el segundo se centra en su realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica; dos cuestiones que se relacionan, pero no se identifican entre s\u00ed.<br \/>\nEn efecto, las estad\u00edsticas m\u00e1s serias, al mismo tiempo que se\u00f1alan algunos datos preocupantes sobre vivencias fallidas del celibato, constatan la existencia de un porcentaje no despreciable de ministros c\u00e9libes que logran vivir en este estado con relativo \u00e9xito, manifestado en la alegr\u00eda de vivir, en la madurez, la creatividad y la fecundidad pastoral, lo que impide cuestionar la disciplina actual de modo indiscriminado.<br \/>\nSin embargo, los numerosos fracasos constituyen un serio desaf\u00edo, ante todo en lo referente a la selecci\u00f3n y formaci\u00f3n de los candidatos al sacerdocio, y al acompa\u00f1amiento de los ya ordenados, m\u00e1s all\u00e1 de los progresos verificados en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Los criterios de selecci\u00f3n se ven relajados muchas veces por una confianza excesiva en la obra de la gracia (que de ordinario perfecciona la naturaleza pero no la suple). En la formaci\u00f3n, prevalece un discurso idealizado y voluntarista, poco apto para incidir eficazmente en la afectividad y en la conducta. Finalmente, a los ministros ya ordenados no se les brinda suficiente acompa\u00f1amiento institucional, a la vez que se los inserta en estructuras que suelen favorecer el individualismo y el aislamiento. A mi juicio, mientras no se encaren adecuadamente estas cuestiones, un eventual cambio de la disciplina eclesi\u00e1stica se parecer\u00e1 m\u00e1s a una escapatoria que a una soluci\u00f3n.<br \/>\nAus dem Archiv<br \/>\nAnno 1970<br \/>\nDen Unterfertigten zur Erinnerung<br \/>\nMEMORANDUM ZUR Z\u00d6LIBATSDISKUSSION<br \/>\nDie Unterzeichneten, die durch das Vertrauen der deutschen Bisch\u00f6fe als Theologen in die Kommission f\u00fcr Fragen der Glaubens- und Sittenlehre der Deutschen Bischofskonferenz berufen worden sind, f\u00fchlen sich gedr\u00e4ngt, den deutschen Bisch\u00f6fen folgende Erw\u00e4gungen zu unterbreiten.<br \/>\nUnsere \u00dcberlegungen betreffen die Notwendigkeit einer eindringlichen \u00dcberpr\u00fcfung und differenzierten Betrachtung des Z\u00f6libatsgesetzes der lateinischen Kirche f\u00fcr Deutschlandund die Weltkirche in ganzen (weil beide Gesichtspunkte nicht g\u00e4nzlich voneinander getrennt werden k\u00f6nnen). Ob man diese erneute Pr\u00fcfung \u201cDiskussion\u201d nennen will oder nicht, ist ein sekund\u00e4res, terminologisches Problem. \u00dcber die Frage, wie diese \u00dcberpr\u00fcfung angestellt werden k\u00f6nnte, soll in folgenden noch einiges gesagt werden (vgl. bes. V).<br \/>\nI<br \/>\nDie dringliche Forderung nach einer solchen \u00dcberpr\u00fcfung pr\u00e4judiziert in keiner Weise eine Entscheidung dar\u00fcber, was als Ergebnis resultieren soll oder faktisch herauskommt, Diese Petition ist keine Forderung von Gegnern des priesterlichen Z\u00f6libats. Die Unterzeichneten haben sich bis jetzt auch gar nicht zu einer gemeinsamen Ansicht dar\u00fcber verst\u00e4ndigt, was sie \u00fcber die Sachfrage selbst im einzelnen meinen. Aber sie sind alle davon \u00fcberzeugt, da\u00df eine solche \u00dcberpr\u00fcfung auf hoher und h\u00f6chster kirchlicher Ebene angebracht, ja notwendig ist, Nur dazu soll im folgenden etwas gesagt werden, nicht aber schon zum konkreten Inhalt einer solchen \u201cDiskussion\u201d selbst. Die Unterzeichner bitten die deutschen Bisch\u00f6fe, die hier unternommenen \u00dcberlegungen in keiner Weise als eine Bek\u00e4mpfung dos Z\u00f6libats selber mi\u00dfzuverstehen.<br \/>\nWir sind davon \u00fcberzeugt, da\u00df die freigew\u00e4hlte Ehelosigkeit in Sinne von Mt 19 nicht nur eine sinnvolle M\u00f6glichkeit christlicher Existenz darstellt, die f\u00fcr die Kirche als Zeichen ihres eschatologischen Charakters zu jeder Zeit unabdingbar ist, sondern da\u00df es auch gute theologische Gr\u00fcnde f\u00fcr die Verbindung von freigew\u00e4hlter Ehelosigkeit und priesterlichem Amt gibt, weil dieses Amt seinen Tr\u00e4ger eben endg\u00fcltig und umfassend in den Dienst Christi und seiner Kirche nimmt. In diesem Sinne bejahen wir, was j\u00fcngst in dem \u201cSchreiben der deutschen Bisch\u00f6fe \u00fcber das priesterliche Amt\u201d zum Z\u00f6libat gesagt wurde (vgl. Nr. 45,4.Absatz; Nr. 53,2.Ab\u00adsatz). Und in diesem Sinne sind wir auch davon \u00fcberzeugt, da\u00df unbeschadet des Ausgangs der Diskussion das ehelose Priestertum eine wesentliche Form des Priestertums in der lateinischen Kirche bleiben wird. Es ist dar\u00fcber hinaus klar, da\u00df in unserer Kirche f\u00fcr den Weltklerus &#8211; im Unterschied zur protestantischen Praxis &#8211; auch im psychologischen und gesellschaftlich-\u00f6ffentlichen Bewu\u00dftsein ein eheloses Priestertum als echte und reale M\u00f6glichkeit bestehen bleiben mu\u00df, wobei das ehelose Leben durchaus als Verpflichtung auch der Kirche gegen\u00fcber \u00fcbernommen wird. Es unterliegt auch keinem Zweifel, da\u00df die schon geweihten Priester selbstverst\u00e4ndlich nicht einfach generell und durch eine neue, m\u00f6glicherweise modifizierte Gesetzgebung, wie immer sie ausfallen sollte, aus ihrem Versprechen bei der Weihe entlassen werden k\u00f6nnten. Im Prinzip bleibt der einmal frei \u00fcbernommene Z\u00f6libat verbindlich und kann nicht in eine Verpflichtung auf Widerruf umgewandelt werden. Von diesen Gr\u00fcnden her braucht eine echte Diskussion des Z\u00f6libatsgesetzes die Verwirrung in unseren Priesterseminaren nicht bis zur Unertr\u00e4glichkeit zu steigern oder zur weitgehenden Suspendierung aller Entscheidungen bei jungen Menschen zu f\u00fchren. Unsere Bitte ist also auch nicht einfachhin mit der Art der Er\u00f6rterung oder der \u201cL\u00f6sung\u201d dieser Frage in Holland zu identifizieren, wenn auch die gemeinsame Not und die Dringlichkeit des Problems f\u00fcr die ganze Weltkirche nicht au\u00dfer acht gelassen werden d\u00fcrfen.<br \/>\nDie Fragerichtung der hier gemeinten \u00dcberpr\u00fcfung geht folglich nur dahin, ob die bisherige Weise, in der die priesterliche Existenz realisiert wird, in der lateinischen Kirche die einzige Lebensform sein k\u00f6nne und bleiben m\u00fcsse. Die \u00f6fter vorgetragenen Einw\u00e4nde gegen eine solche \u00dcberpr\u00fcfung sind bekannt; Es k\u00f6nne konkret nur eine Form des priesterlichen Lebens geben; im Falle der Zulassung anderer Lebensformen sei zu erwarten, da\u00df der ehelose Priester aussterben w\u00fcrde. Wir verkennen diese Gr\u00fcnde nicht. Wer aber von vornherein deswegen eine solche Kl\u00e4rung f\u00fcr \u00fcberfl\u00fcssig h\u00e4lt, scheint uns wenig Glauben an die Kraft dieser Empfehlung des Evangeliums und an die Gnade Gottes zu haben, von der er dann an anderer Stelle wieder behauptet, sie &#8211; also nicht das blo\u00dfe \u201cGesetz\u201d &#8211; wirke diese Gnadengabe Christi.<br \/>\nII<br \/>\nEine solche \u00dcberpr\u00fcfung kann stattfinden. &#8211; Es ist theologisch einfach nicht richtig, da\u00df man in neuen geschichtlichen und gesellschaftlichen Situationen etwas nicht \u00fcberpr\u00fcfen und in diesem Sinne \u201cdiskutieren\u201d k\u00f6nne, was einerseits ein menschliches Gesetz (Gebot der Ehelosigkeit) in der Kirche ist und was als eine anerkannte Wirklichkeit in einem anderen Bereich der Kirche als reale \u00dcbung besteht (vgl. die Ostkirchen). Das Gegenteil zu behaupten, wird durch kein ernsthaftes theologisches Argument gest\u00fctzt. Wenn gesagt w\u00fcrde, der oberste Hirte der Kirche verbiete eine solche \u201cDiskussion\u201d und er habe daf\u00fcr mindestens psychologisch sehr gute und darum auch schwerwiegende Gr\u00fcnde (weil n\u00e4mlich eine weitere Diskussion den faktischen Willen zum Z\u00f6libat in der Kirche untergrabe), so ist zu dieser Argumentation mindestens folgendes zu sagen:<br \/>\na) Bei der Stellung, die die kirchliche Lehre des II. Vatikanischen Konzils den Bisch\u00f6fen zuweist, k\u00f6nnen die Bisch\u00f6fe durch eine solche p\u00e4pstliche Erkl\u00e4rung (sie einmal im obigen Sinne vorausgesetzt) nicht aus ihrer eigenen Verantwortung entlassen werden, diese Frage auch selbst und eigens neu zu \u00fcberdenken; diese Verantwortung kann ihnen auch der Papst nicht abnehmen. Sie sind keine Beamte des Papstes oder lediglich Exekutoren des p\u00e4pstlichen Willens, sondern als Kollegium (mit dem Nachfolger Petri) selbst Tr\u00e4ger h\u00f6chster Entscheidungsgewalt in der Kirche. Als solches Kollegium sind sie auch mindestens anzuh\u00f6rende Ratgeber des Papstes (auch wo der Papst von seiner eigenen Primatialgewalt Gebrauch macht!) , selbst wenn ein solcher Rat ungern geh\u00f6rt w\u00fcrde (vgl. Paulus und Petrus: Gal 2). Um diese Aufgabe aber erf\u00fcllen zu k\u00f6nnen, m\u00fcssen die Bisch\u00f6fe unter sich und kollegial in eigener Initiative eine solche Frage pr\u00fcfen. Wenn schon ein einfacher Untergebener Recht und Pflicht hat, sich zu fragen, ob er den ihn \u00dcbergeordneten nicht in wichtigen Dingen ungefragt Bedenken und Warnungen vortragen d\u00fcrfe und m\u00fcsse, um wieviel mehr gilt dies auch f\u00fcr die Bisch\u00f6fe in der katholischen Kirche, auch gegen\u00fcber dem Papst. Und eben dies verlangt eine eigene Pr\u00fcfung der Angelegenheit.<br \/>\nEs w\u00e4re viel besser gewesen, die verantwortlichen Amtstr\u00e4ger der Kirche h\u00e4tten schon vor ein paar Jahren ernsthaft und genau die entstandene Situation gepr\u00fcft. Dann w\u00e4ren die notwendigen \u00dcberlegungen wahrscheinlich in einer Atmosph\u00e4re vorlaufen, die der Sache g\u00fcnstiger gewesen und nicht mit so viel Emotionen geladen worden w\u00e4re. Dies \u00e4ndert aber nichts daran, da\u00df die erw\u00e4hnte \u00dcberpr\u00fcfung heute noch dringender geworden ist.<br \/>\nb) Eine Diskussion ist bekannterma\u00dfen schon in Gang, und es ist eine Tatsache, mit der hart und n\u00fcchtern zu rechnen ist, da\u00df diese Auseinandersetzung weitergeht. Wenn sie nicht auf hoher und h\u00f6chster Ebene fortgef\u00fchrt wird, dann sicher auf den niedrigeren Stufen (ganz abgesehen von den Massenmedien). Wenn sie aber nur hier weitergef\u00fchrt wird, dann ist zu erwarten, da\u00df sie Formen annimmt, welche die Bisch\u00f6fe vor \u00e4u\u00dferst schwierige Situationen stellen, die sie nicht leichten Herzens zulassen k\u00f6nnen, z. B. \u00f6ffentliche Abstimmungen, die ihrer Autorit\u00e4t aufs h\u00f6chste schaden; kollektiv sich \u00e4u\u00dfernder Ungehorsam; Massenaustritte von Priestern aus ihrem priesterlichen Beruf usw. Es ist &#8211; wie schon das Beispiel Roboams im Alten Testament beweist &#8211; auch nicht wahr, da\u00df jede H\u00e4rte in der Aufrechterhaltung einer Position zum Sieg und jedes \u201cNachgeben\u201d zum Untergang f\u00fchrt (vgl. l Kg 11 &#8211; 12). Diejenigen, welche entschieden f\u00fcr die bisherige Z\u00f6libatsgesetz\u00adgebung eintreten, h\u00e4tten sich im Laufe der letzten Jahre in einem Geist des Mutes und des pers\u00f6nlichen Engagements auch durch praktisch \u00fcberzeugende Argu\u00admente einsetzen sollen, also in einer \u201coffensiven\u201d Taktik. Stattdessen hat man sich doch weitgehend hinter dem \u201cGesetz\u201d verschanzt, und lie\u00df Regenten, Spirituale und andere an der konkreten Front k\u00e4mpfen. Diese Situation kommt nun an den Tag und dr\u00e4ngt unaufhaltsam nach einer genuinen Antwort.<br \/>\nIII<br \/>\nSolche Erw\u00e4gungen in Sinne einer \u00dcberpr\u00fcfung m\u00fcssen angestellt werden. &#8211; Es ist nicht wahr, da\u00df in dieser Frage alles klar bzw. sicher sei und da\u00df man nur mit Gottvertrauen und Mut an dem Bisherigen festhalten m\u00fcsse. Man mu\u00df ehrlich zugeben, da\u00df die Enzyklika \u201cSacerdotalis Coelibatus\u201d vom 24. Juni 1967 \u00fcber vieles nichts sagt, wor\u00fcber h\u00e4tte gesprochen werden m\u00fcssen, und da\u00df sie in manchem sogar hinter der Theologie des Zweiten Vatikanischen Konzils zur\u00fcckbleibt (ganz abgesehen von der gew\u00e4hlten Sprachform, in der \u00fcber diesen Sachverhalt die Rede ist). Auf jeden Fall ist sie h\u00f6chst ineffizient geblieben und hat bei jungen Priestern eher den Eindruck erweckt, hier werde etwas verteidigt, was dann doch fallen werde, so wie es in manchen R\u00fcckzugsgefechten der amt\u00adlichen Kirche geschehen ist (vgl. z.B. nur die verschiedenen Phasen der Liturgiereform). Es ist sehr vieles ge\u00adnauer zu \u00fcberlegen hinsichtlich psychologischer, soziolo\u00adgischer, rechtlicher, spiritueller, moralischer und theologischer Fragen und in Blick auf die h\u00e4ufig zu sehr \u00fcbersehenen Probleme der konkreten Lebensform des heutigen ehelosen Priestertums (bis zu den Fragen \u00fcber auch heute noch unw\u00fcrdige Formen, unter denen sich die Dispens von der Z\u00f6libatsverpflichtung abspielt).<br \/>\nEs ist auch nicht so, da\u00df das ganze Problem des Priestermangels in Zusammenhang dieser \u00dcberlegungen keine Rolle zu spielen habe. Nat\u00fcrlich ist der Priestermangel nicht allein durch die Z\u00f6libatsverpflichtung bedingt, sondern hat auch viele andere und tiefer liegende Gr\u00fcnde. Es w\u00e4re aber dennoch falsch, daraus zu schlie\u00dfen, da\u00df die beiden Dinge gar nichts miteinander zu tun h\u00e4tten. Wenn ohne Modifizierung der Z\u00f6libatsgesetzgebung ein gen\u00fcgend gro\u00dfer Priesternachwuchs nicht zu gewinnen ist \u2013 und diese Frage ist auch f\u00fcr unser Land immer noch bedrohlich offen &#8211; , dann hat die Kirche einfach die Pflicht, eine gewisse Modifizierung vorzunehmen. Die \u00dcberzeugung, da\u00df Gott auf jeden Fall gen\u00fcgend ehelose Priester durch seine Gnade zu allen Zeiten erwirken werde, ist eine gute und fromme Hoffnung, theologisch aber unbeweisbar und kann in diesen \u00dcberlegungen nicht der einzige, ausschlaggebende Gesichtspunkt bleiben. Gerade die jungen Priester, die noch einen gro\u00dfen Teil ihres priesterlichen Lebens und ein steigendes Ausma\u00df ihres Dienstes f\u00fcr die Kirche vor sich sehen, fragen sich angesichts dieses akuter werdenden Priestermangels, wie diese Lebensprobleme der Kirche und ihres eigenen Amtes in einigen Jahren noch gemeistert werden k\u00f6nnen, wenn sie selbst einmal gr\u00f6\u00dfere Verantwortung \u00fcbernehmen m\u00fcssen. F\u00fcr sie gen\u00fcgt der ideale Blick nach r\u00fcckw\u00e4rts nicht, auch wenn sie selbst an der von ihnen gew\u00e4hlten Lebensform festhalten.<br \/>\nEs ist auch dringend vor der Argumentation zu warnen, die Zahl der wirklichen Katholiken werde in Zukunft sehr rasch so klein sein, da\u00df auch ein zahlenm\u00e4\u00dfig kleiner eheloser Klerus gen\u00fcgen werde. Wenn wir vielleicht auch aus den verschiedensten Gr\u00fcnden eine solche Entwicklung in etwa vorauszusehen haben, so darf so etwas dennoch nicht zum Grund eines resignierenden Defaitismus oder zu einer Ideologie des \u201ckleinen Restes\u201d gemacht worden. Die Kirche mu\u00df missionarische Kr\u00e4fte zur Offensive haben, wo immer eine solche m\u00f6glich ist. Die bisherige Z\u00f6libatsgesetzgebung kann jedenfalls nicht zum absoluten Fixpunkt der \u00dcberlegungen gemacht werden, nach dem sich alle anderen kirchlichen und pastoralen Erw\u00e4gungen ausschlie\u00dflich zu richten h\u00e4tten. Wenn bei allen \u201cschwersten Bedenken\u201d selbst der Papst offenbar die Vorstellung der Weihe \u00e4lterer verheirateter M\u00e4nner (\u201dviri probati\u201d) nicht von vornherein und schlechterdings als indiskutabel zur\u00fcckweist (sie wird ja auch in einigen F\u00e4llen schon praktiziert), dann ist doch schon damit gesagt, da\u00df neue \u00dcberlegungen die bisherige Z\u00f6libatsgesetzgebung und -praxis \u00fcberpr\u00fcfen k\u00f6nnen. Wir m\u00fcssen auch &#8211; soweit wir unsere Theologiestudenten kennen &#8211; gestehen, sehr oft den Eindruck zu haben, da\u00df die jetzige Regelung bei uns in einen nicht unerheblichen Ausma\u00df nicht blo\u00df zu einer Schrumpfung der Zahl der Priesteramtskandidaten, sondern auch zu einer Senkung der Begabung, damit faktisch der Anforderungen und auch der Einsatzf\u00e4higkeit der k\u00fcnftig noch zur Verf\u00fcgung stehenden Priester f\u00fchrt; dies gilt unbeschadet einer sehr kleinen Zahl hochbegabter Theologen, die nicht selten \u00fcber ein Zweitstudium zu uns sto\u00dfen. Diejenigen, die ihrem Bischof versichern, sie h\u00e4tten hinsichtlich der \u00dcbernahme des Z\u00f6libats keine Schwierigkeiten, haben dadurch noch l\u00e4ngst nicht bewiesen, da\u00df sie f\u00fcr die Weihe geeignet sind.<br \/>\nDabei bleibt auch die Frage noch offen, wie weit solche Erkl\u00e4rungen wirklich ohne innere Vorbehalte gegeben werden und von den Bisch\u00f6fen ernst genommen werden k\u00f6nnen. J\u00fcngste Erfahrungen be\u00adlegen dies fast \u00fcberall. Die gegebenen oder zu bef\u00fcrchtenden Abstimmungsergebnisse \u00fcber den Z\u00f6libat unter den Alumnen veranlassen ihrerseits sehr ernste Bedenken. Die wirkliche Lage ist in den meisten Konvikten und Seminaren h\u00f6chst alarmierend.<br \/>\nIV<br \/>\nWo es sich um eine Sache handelt, die kein Dogma im strengen Sinne ist, hat auch ein kirchlicher Gesetzgeber die Pflicht, die Auswirkungen seiner Gesetzgebung (einschlie\u00dflich des Festhaltens an einer solchen) geb\u00fchrend mitzuber\u00fccksichtigen. Dabei mu\u00df zuerst an jene Auswirkungen gedacht werden, die einerseits voraussehbar sind und anderseits einen gr\u00f6\u00dferen Schaden (im Vergleich zum Guten seiner Absichten) bewirken. Dies gilt auch dann, wenn diese Auswirkungen \u201can sich\u201d nicht zu sein brauchten und in gewisser Weise eine nicht sein sollende Reaktion derer darstellen, die von einem solchen \u201cGesetz\u201d betroffen werden. Auch ein kirchlicher Gesetzgeber kann nicht blo\u00df sagen: Unser \u201cGesetz\u201d und unsere Absichten sind an und f\u00fcr sich inhaltlich gut, formal legitim und k\u00f6nnen nur gute Folgen haben, sofern dieses \u201cGesetz\u201d (wie es sein sollte) beachtet wird. Jeder Gesetzgeber mu\u00df auch die faktischen Folgen seiner Anordnungen mitbedenken. Diese einfache, im ersten Augenblick abstrakt erscheinende, aber keineswegs nebens\u00e4chliche Erw\u00e4gung scheint nicht \u00fcberall hinreichend angestellt zu werden. Wir haben diese Frage schon objektiv von seiten der Erf\u00fcllung des kirchlichen Auftrags und des Amtes her in den Blick gefa\u00dft (Vorrangigkeit des pastoralen Heilsdienstes, Priestermangel, qualitative Anforderungen an den Priester usf.). Dieses Problem ist aber auch von der Realisierbarkeit des ehelosen Lebens des heutigen jungen Priesters her zu bedenken (vgl. z.B. die Frage der h\u00e4uslichen Versorgung &#8211; \u201cHaush\u00e4lterin\u201d; Die zunehmende Vereinsamung und der Verlust echter \u201cAnerkennung\u201d bei vielen Priestern inmitten vieler Gemeinden; die Unsicherheit des Priesterbildes; die Entscheidungsschw\u00e4che und die psychische Labilit\u00e4t vieler junger Menschen, in der heutigen sexuell \u00fcberreizten Gesellschaft ein \u201cgesundes\u201d eheloses Leben f\u00fchren zu k\u00f6nnen usw.). Die dadurch im ganzen stark ver\u00e4nderte Situation ist f\u00fcr sich noch kein durchschlagendes Argument gegen das Z\u00f6libatsgesetz, verlangt aber eine sehr ernsthafte \u00dcberpr\u00fcfung der Frage unter sehr vielenGesichtspunkten.<br \/>\nV<br \/>\n1. Die Neu\u00fcberpr\u00fcfung der Z\u00f6libatsfrage m\u00fc\u00dfte von den deutschen Bisch\u00f6fen zun\u00e4chst unter sich geschehen. Selbstverst\u00e4ndlich w\u00e4ren dabei Fachleute aus allen Gebieten heranzuziehen, die f\u00fcr eine wirkliche Kl\u00e4rung dieser Frage in Betracht kommen. Es ist auch nicht einzusehen, warum hierbei nicht unbefangene unmanipulierte und wirkliche Vertretungen der Priester und vor allem der j\u00fcngeren Geistlichen herangezogen werden k\u00f6nnten. In einem anderen Falle w\u00fcrde der Episkopat nur den Eindruck erwecken, er glaube gar nicht wirklich an die innere Kraft der evangelischen Empfehlung des ehelosen Lebens \u201cum des Himmelreiches willen\u201d, sondern nur an die Macht einer formalen Autorit\u00e4t. Eine solche positive Bestandsaufnahme und Aufarbeitung des Problems mu\u00df auch deswegen stattfinden, weil die Sache des Z\u00f6libats selbst unter den Bedingungen der heutigen \u00d6ffentlichkeit und Gesellschaft &#8211; soweit dies nur geht &#8211; bei allem Wissen um sehr deutliche Grenzen dieses Bem\u00fchens verst\u00e4ndlich und sinnvoll dargestellt werden mu\u00df. Er wird ein \u201c\u00c4rgernis\u201d bleiben, aber dies entbindet nicht, ihn mit den besten Gr\u00fcnden werbend zu empfehlen, falls eine \u00dcberpr\u00fcfung ernsthaft angestellt wird und zu positiven Ergebnissen kommen kann (vgl. auch oben Abschnitt l). Wenn wir auch wissen, da\u00df der Z\u00f6libat prim\u00e4r eine Frucht geistlicher Erfahrung ist, so m\u00fcssen wir doch auch als Vertreter der theologischen Wissenschaft auf diese positive, kl\u00e4rende und unumg\u00e4ngliche Funktion einer \u00dcberpr\u00fcfung aufmerksam machen.<br \/>\n2. Wir sind dar\u00fcber hinaus auch der \u00dcberzeugung, da\u00df der deutsche Episkopat bei Paul VI. f\u00fcr eine ernsthafte \u00dcberpr\u00fcfung der Z\u00f6libatsgesetzgebung und seiner eigenen Erkl\u00e4rungen und Ma\u00dfnahmen eintreten sollte. Dazu haben die Bisch\u00f6fe das Recht und nach unserer Meinung in der heutigen Situation auch eine wirkliche Pflicht. Eine echte \u201cDiskussion\u201d, die schon l\u00e4ngst an die Stelle des \u00f6ffentlichen Geredes h\u00e4tte treten sollen, w\u00fcrde auch hier kein Pr\u00e4judiz f\u00fcr eine negative L\u00f6sung der Frage bedeuten. Eine solche \u00dcberpr\u00fcfung sollte nicht unter der Voraussetzung erfolgen, Kirche und Papst st\u00e4nden einfach vor den Dilemma, den Z\u00f6libat \u201cabzuschaffen\u201d oder ohne jede Nuance an der bisherigen Gesetzgebung und Praxis festzuhalten. Dieses Dilemma besteht in dieser Form nicht. Wir sind der \u00dcberzeugung, da\u00df diese Frage von Rom nur in einer wirklich echten und kollegialen Zusammenarbeit mit dem Episkopat der Welt gekl\u00e4rt werden kann. Jedes weitere Vorgehen nach Art der letzten Schritte gef\u00e4hrdet die effektive Autorit\u00e4t des kirch\u00adlichen Amtes (des Papstes und der Bisch\u00f6fe) auf das \u00e4u\u00dferste. Wir bitten die deutschen Bisch\u00f6fe angesichts der j\u00fcngsten Entwicklungen in dieser Frage um eine baldige Intervention in Rom. Die Erfahrungen, die man mit \u201cHumanae vitae\u201d und auch in dieser unserer Frage (gerade in den letzten 10 Tagen) bisher gemacht hat, zeigen, was sich ereignet und wie die Schwierigkeiten sich geradezu tragisch steigern, wenn diese Zusammenarbeit fehlt. Eine solche Meinung bestreitet oder beschr\u00e4nkt den p\u00e4pstlichen Primat nicht. Sie ist nur die Anwendung des selbstverst\u00e4ndlichen Satzes, da\u00df auch der Papst bei seinen Entscheidungen die \u201capta media\u201d zur Findung einer richtigen Entscheidung anwenden mu\u00df. In der heutigen Situation geh\u00f6rt eine solche Zusammenarbeit mit dem Weltepiskopat, die kein blo\u00dfes \u201cScheingefecht\u201d ist, praktisch f\u00fcr solche Fragen wie die eben genannten, zu diesen \u201capta et &#8211; hodie necessaria &#8211; media\u201d.<br \/>\nUnsere Stellungnahme wird man vielleicht mit dem Urteil der Zwiesp\u00e4ltigkeit oder gar der Widerspr\u00fcchlichkeit belegen oder \u00fcbergehen. Die tats\u00e4chlichen Schwierigkeiten liegen aber in der vielfach verwirrten objektiven Situation, die ein Ergebnis vieler Faktoren ist. Wir wollten uns dieser Lage stellen, ohne die Kraft und den Anspruch des Evangeliums zu \u00fcbergehen. Wir haben den deutschen Bisch\u00f6fen keine Vorschriften zu machen. Wir haben aber das Recht und die Pflicht, in dieser notvollen Situation den Mitgliedern der Deutschen Bischofskonferenz auf Grund unseres Amtes als Theologen und unseres Auftrags als Consultoren in aller Ehrfurcht vor ihrem hohen und verantwortungsvollen Amt zu sagen, da\u00df sie in der Z\u00f6libatsfrage eine neue Initiative ergreifen m\u00fcssen und weder durch die bisherige Praxis der Kirche noch durch die Erkl\u00e4rungen des Papstes allein sich davon dispensiert halten d\u00fcrfen.<br \/>\n9. Februar 1970<br \/>\ngez. Ludwig Berg, Mainz<br \/>\ngez. Alfons Deissler, Freiburg<br \/>\nges. Richard Egenter, M\u00fcnchen<br \/>\ngez. Walter Kasper, M\u00fcnster<br \/>\ngez. Karl Lehmann, Mainz<br \/>\ngez. Karl Rahner, M\u00fcnster-M\u00fcnchen<br \/>\ngez. Joseph Ratzinger, Regensburg<br \/>\ngez. Rudolf Schnackenburg, W\u00fcrzburg<br \/>\ngez. Otto Semmelroth, Frankfurt<\/p>\n<p>Fuente: revista Criterio, Buenos Aires, N\u00ba 2371 \u00bb JUNIO 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La conexi\u00f3n \u00edntima entre el celibato y el ministerio sacerdotal se cristaliz\u00f3 en la conciencia de la Iglesia desde muy temprano. Hoy es lo primero que salta a la vista para la cultura, la opini\u00f3n p\u00fablica y la investigaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p>Por Arturo Prins y Gustavo Irraz\u00e1bal (Buenos Aires)<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[4,26,29],"tags":[],"class_list":["post-2933","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura-y-sociedad","category-general","category-religion"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Debates para el di\u00e1logo: el celibato sacerdotal - Sabado 100<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Debates para el di\u00e1logo: el celibato sacerdotal - Sabado 100\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La conexi\u00f3n \u00edntima entre el celibato y el ministerio sacerdotal se cristaliz\u00f3 en la conciencia de la Iglesia desde muy temprano. Hoy es lo primero que salta a la vista para la cultura, la opini\u00f3n p\u00fablica y la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Por Arturo Prins y Gustavo Irraz\u00e1bal (Buenos Aires)\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Sabado 100\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/sabadocien\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2011-06-30T19:48:03+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"sabado100\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"sabado100\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"46 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/\"},\"author\":{\"name\":\"sabado100\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/person\/1a82439a05a3356129d4d51dd7ca16b4\"},\"headline\":\"Debates para el di\u00e1logo: el celibato sacerdotal\",\"datePublished\":\"2011-06-30T19:48:03+00:00\",\"dateModified\":\"2011-06-30T19:48:03+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/\"},\"wordCount\":9147,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#organization\"},\"articleSection\":[\"Cultura y Sociedad\",\"General\",\"Religi\u00f3n\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/\",\"url\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/\",\"name\":\"Debates para el di\u00e1logo: el celibato sacerdotal - Sabado 100\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#website\"},\"datePublished\":\"2011-06-30T19:48:03+00:00\",\"dateModified\":\"2011-06-30T19:48:03+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Debates para el di\u00e1logo: el celibato sacerdotal\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#website\",\"url\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/\",\"name\":\"Sabado 100\",\"description\":\"\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#organization\",\"name\":\"Sabado 100\",\"url\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/logo3.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/logo3.jpg\",\"width\":300,\"height\":174,\"caption\":\"Sabado 100\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/sabadocien\/\",\"https:\/\/www.instagram.com\/sabado100.com.ar\/\",\"https:\/\/www.youtube.com\/@sabado1003\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/person\/1a82439a05a3356129d4d51dd7ca16b4\",\"name\":\"sabado100\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/litespeed\/avatar\/4048f7037fffe4fd73611d5730c1cb40.jpg?ver=1786531115\",\"contentUrl\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/litespeed\/avatar\/4048f7037fffe4fd73611d5730c1cb40.jpg?ver=1786531115\",\"caption\":\"sabado100\"},\"url\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/author\/sabado1002\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Debates para el di\u00e1logo: el celibato sacerdotal - Sabado 100","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Debates para el di\u00e1logo: el celibato sacerdotal - Sabado 100","og_description":"La conexi\u00f3n \u00edntima entre el celibato y el ministerio sacerdotal se cristaliz\u00f3 en la conciencia de la Iglesia desde muy temprano. Hoy es lo primero que salta a la vista para la cultura, la opini\u00f3n p\u00fablica y la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Por Arturo Prins y Gustavo Irraz\u00e1bal (Buenos Aires)","og_url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/","og_site_name":"Sabado 100","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/sabadocien\/","article_published_time":"2011-06-30T19:48:03+00:00","author":"sabado100","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"sabado100","Tiempo de lectura":"46 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/"},"author":{"name":"sabado100","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/person\/1a82439a05a3356129d4d51dd7ca16b4"},"headline":"Debates para el di\u00e1logo: el celibato sacerdotal","datePublished":"2011-06-30T19:48:03+00:00","dateModified":"2011-06-30T19:48:03+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/"},"wordCount":9147,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#organization"},"articleSection":["Cultura y Sociedad","General","Religi\u00f3n"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/","url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/","name":"Debates para el di\u00e1logo: el celibato sacerdotal - Sabado 100","isPartOf":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#website"},"datePublished":"2011-06-30T19:48:03+00:00","dateModified":"2011-06-30T19:48:03+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/debates-para-el-dialogo-el-celibato-sacerdotal\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Debates para el di\u00e1logo: el celibato sacerdotal"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#website","url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/","name":"Sabado 100","description":"","publisher":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#organization","name":"Sabado 100","url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/logo3.jpg","contentUrl":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/logo3.jpg","width":300,"height":174,"caption":"Sabado 100"},"image":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/sabadocien\/","https:\/\/www.instagram.com\/sabado100.com.ar\/","https:\/\/www.youtube.com\/@sabado1003"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/person\/1a82439a05a3356129d4d51dd7ca16b4","name":"sabado100","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/litespeed\/avatar\/4048f7037fffe4fd73611d5730c1cb40.jpg?ver=1786531115","contentUrl":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/litespeed\/avatar\/4048f7037fffe4fd73611d5730c1cb40.jpg?ver=1786531115","caption":"sabado100"},"url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/author\/sabado1002\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2933","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2933"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2933\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2933"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2933"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2933"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}