{"id":2586,"date":"2010-02-18T22:50:14","date_gmt":"2010-02-18T20:50:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sabado100.com.ar\/?p=2586"},"modified":"2010-02-18T22:50:14","modified_gmt":"2010-02-18T20:50:14","slug":"cincuenta-anos-de-vida-diocesana-en-clave-de-mision","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/cincuenta-anos-de-vida-diocesana-en-clave-de-mision\/","title":{"rendered":"Cincuenta a\u00f1os de vida diocesana en clave de misi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>CINCUENTA A\u00d1OS DE VIDA DIOCESANA EN CLAVE DE MISI\u00d3N<br \/>\n(Orientaciones pastorales para el pr\u00f3ximo trienio)<\/p>\n<p>\u201c\u2026De esta manera, nuestra Iglesia diocesana ser\u00e1 fiel a su vocaci\u00f3n m\u00e1s profunda: ser memoria, presencia y profec\u00eda del que dice \u201c\u2026Yo hago nuevas todas las cosas\u2026\u201d (Ap  21,5). A nosotros nos toca ayudarnos en este camino pastoral para discernir \u201c\u2026lo que el Esp\u00edritu dice a las Iglesias\u2026\u201d (Ap 2,7) y, con actitud d\u00f3cil y disponible, ponernos a trabajar responsablemente en la misi\u00f3n que hemos recibido: \u201c\u2026dar testimonio de la Buena Noticia de la Gracia de Dios\u2026\u201d (Hch 20,24). Se trata de una tarea fascinante y comprometedora, de la que nadie puede excusarse. Todos somos necesarios en la misi\u00f3n y cada uno tiene un lugar irremplazable. Es el mismo Se\u00f1or Resucitado que \u2013como a los Ap\u00f3stoles- nos dice a nosotros: \u201c\u2026Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis disc\u00edpulos, bautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo y ense\u00f1\u00e1ndoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estar\u00e9 siempre con ustedes hasta el fin del mundo\u2026\u201d (Mt 28, 19-20)<\/p>\n<p>Queridos hermanos:<\/p>\n<p>1.\tCon esta cita de mi \u00faltima Carta Pastoral quiero retomar nuestro di\u00e1logo para seguir avanzando en el camino que juntos venimos recorriendo como Iglesia particular de Rafaela. El mandato misionero de Jes\u00fas a los Ap\u00f3stoles sigue resonando entre nosotros, actualizado ahora por la fuerte experiencia de comuni\u00f3n vivida en la Asamblea Diocesana que celebramos en el pasado mes de octubre. En ella volvimos a reconocer la presencia del Resucitado entre nosotros que nos convoca, nos hace Iglesia y nos  env\u00eda para ser testigos y servidores suyos en las diferentes realidades de nuestra Di\u00f3cesis, como nos hab\u00edamos propuesto en la anterior Asamblea.<\/p>\n<p>2.\tCon la Asamblea de octubre hemos comenzado una nueva etapa en el camino pastoral de esta joven Iglesia que est\u00e1 por celebrar sus primeros cincuenta a\u00f1os de vida. Y la mejor manera de hacerlo ser\u00e1 renovando nuestra vocaci\u00f3n de disc\u00edpulos-misioneros porque  \u201c\u2026conocer a Jes\u00fas es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y nuestras obras es nuestro gozo\u2026\u201d , como nos recuerdan los obispos latinoamericanos en Aparecida.<\/p>\n<p>3.\tEl cincuentenario de la di\u00f3cesis nos deber\u00eda encontrar en una renovada movilizaci\u00f3n espiritual que nos permita vivirlo en clave de misi\u00f3n. Ser\u00e1, adem\u00e1s, nuestro modesto pero espec\u00edfico y eficaz aporte a la celebraci\u00f3n del bicentenario de la Patria que tambi\u00e9n celebramos en estos a\u00f1os. En la preparaci\u00f3n a la \u00faltima Asamblea recordamos nuestra vocaci\u00f3n a la profec\u00eda misionera y solidaria y al discernir los nuevos desaf\u00edos pastorales reconocimos que necesitamos ir al encuentro de realidades que nos cuestionan y piden respuesta. As\u00ed fueron surgiendo los objetivos que parecieron m\u00e1s adecuados y que ahora les propongo a trav\u00e9s de esta Carta Pastoral. Ellos orientar\u00e1n nuestro camino pastoral que en este trienio estar\u00e1 inevitablemente signado por la celebraci\u00f3n jubilar que queremos vivir con verdadera gratitud y m\u00edstica misionera.<\/p>\n<p>4.\tEl discernimiento hecho en la preparaci\u00f3n a la Asamblea nos confirm\u00f3 que los desaf\u00edos pastorales que hab\u00edamos se\u00f1alado para el anterior per\u00edodo segu\u00edan vigentes y, en cierta medida, a\u00fan m\u00e1s desafiantes. Ello hizo que a la hora de formular el objetivo general y los objetivos espec\u00edficos para este nuevo per\u00edodo insisti\u00e9ramos en algunas ideas sobre las que ven\u00edamos trabajando pero poniendo algunas acentuaciones y matices propios de esta nueva etapa de la vida diocesana. Al mismo tiempo la celebraci\u00f3n de los cincuenta a\u00f1os de la di\u00f3cesis y el bicentenario de nuestra Patria le dan un marco hist\u00f3rico peculiar a este per\u00edodo que iniciamos con la Asamblea y que no podemos dejar de tener en cuenta. Es en esta perspectiva de continuidad y renovaci\u00f3n que debemos encarar la nueva etapa para vivir con m\u00e1s hondura y compromiso nuestra comuni\u00f3n misionera. Para ello nos ayudar\u00e1 tener siempre en el horizonte personal y comunitario el objetivo general que habr\u00e1 de guiarnos en el pr\u00f3ximo trienio:<\/p>\n<p>AFIANZAR EL ENCUENTRO CON JESUCRISTO<br \/>\nPRESENTE EN LA PALABRA, LA EUCARIST\u00cdA Y LOS HERMANOS<br \/>\nPARA CELEBRAR LOS 50 A\u00d1OS DE LA DI\u00d3CESIS<br \/>\n COMO DISCIPULOS MISIONEROS EN UNA IGLESIA ABIERTA Y SOLIDARIA<\/p>\n<p>5.\tEste objetivo quiere darnos la \u201cm\u00edstica\u201d de nuestro camino pastoral, el ideal hacia el que orientamos todos nuestros esfuerzos, el \u201ctono\u201d con el que queremos caminar como Iglesia. Hablamos de afianzar el encuentro con Jesucristo porque en realidad ya nos hemos encontrado con \u00c9l; es este encuentro el que da sentido a nuestra vida cristiana y por el cual formamos parte de su comunidad de disc\u00edpulos-misioneros. Sin embargo -como sucede en todo encuentro entre personas- se trata de algo ya dado que necesita crecer constantemente para ser aut\u00e9ntico y no morir. A nadie se le ocurrir\u00eda pensar en un amigo sin querer profundizar cada d\u00eda m\u00e1s en esa amistad. As\u00ed tambi\u00e9n sucede con el Se\u00f1or que nos dice a nosotros como a los Ap\u00f3stoles: \u201cUstedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores porque el servidor ignora lo que hace su se\u00f1or; yo los llamo amigos porque les he dado a conocer todo lo que o\u00ed de mi Padre\u2026\u201d (Jn 15, 14-15). Se trata, por tanto, de afianzar cada d\u00eda m\u00e1s el encuentro con Jesucristo, amigo que no falla, como dec\u00eda Santa Teresa de \u00c1vila. Es el programa, el objetivo permanente de la Iglesia, como nos ense\u00f1aba Juan Pablo II al inicio del nuevo milenio . En otras palabras, hemos de sabernos y sentirnos destinatarios primeros y privilegiados de esta gran misi\u00f3n. Lo debemos reconocer, hay \u00e1mbitos de nuestra vida y de nuestro coraz\u00f3n donde la presencia amiga de Jes\u00fas a\u00fan no ha podido llegar. No hay gesta misionera posible si no somos misionados por Jes\u00fas.<\/p>\n<p>6.\tPero el encuentro con Jesucristo se verifica aut\u00e9ntico s\u00f3lo en la medida de nuestra apertura a la misi\u00f3n. Toda amistad verdadera no encierra a los amigos en ellos mismos; eso ser\u00eda un \u201cego\u00edsmo de a dos\u201d. La amistad, cuando es madura, nos hace m\u00e1s generosos y disponibles, m\u00e1s capaces de salir de nosotros mismos para compartir la vida con los dem\u00e1s. As\u00ed tambi\u00e9n al afianzar nuestro encuentro con Jesucristo hemos de ir creciendo en nuestra apertura y disponibilidad para la misi\u00f3n y el servicio. Tenemos que desconfiar de una espiritualidad intimista y cerrada que s\u00f3lo  nos hace girar sobre nosotros mismos. Esta es una tentaci\u00f3n que nos acecha tanto a las personas como a las comunidades. Por ello tambi\u00e9n nos proponemos crecer como disc\u00edpulos-misioneros para ir construyendo, guiados por el Esp\u00edritu, una Iglesia abierta y solidaria. Es decir una Iglesia consciente de que su vocaci\u00f3n y dicha m\u00e1s profunda es la evangelizaci\u00f3n; una Iglesia que no es \u201cautoreferencial\u201d ni narcisista; una Iglesia que si bien no es del mundo est\u00e1 en el mundo, lo ama y se sabe enviada a \u00e9l para ofrecerle la Buena Nueva de la alegr\u00eda y la esperanza. Una Iglesia, por tanto, llamada a dialogar con todos, a acoger a todos los que se acerquen con coraz\u00f3n disponible, a buscar y servir a todos pero especialmente a los pobres, d\u00e9biles y sufrientes, que son los predilectos del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>7.\tPrecisamente esta disposici\u00f3n de apertura y solidaridad es lo que buscamos concretar con los objetivos espec\u00edficos, con los que queremos responder a los desaf\u00edos que oportunamente discernimos como m\u00e1s urgentes en nuestra realidad diocesana. Seguramente hay otros desaf\u00edos y realidades que nos preocupan y a los que nos gustar\u00eda responder. Sin embargo hemos se\u00f1alado algunos para destacarlos e intentar dar respuestas en las que cada comunidad podr\u00e1 volcar su ingenio y creatividad pastoral.<\/p>\n<p>8.\tEn este camino nos encontramos con otras Iglesias de Argentina y de Am\u00e9rica Latina que tambi\u00e9n inspiradas en el acontecimiento de Aparecida se proponen llevar adelante una Misi\u00f3n Continental. Hace pocos meses los obispos argentinos se\u00f1alamos con referencia a este tema: \u201c\u2026hablar de Misi\u00f3n Continental es decir al mismo tiempo dos cosas: trabajar en una conversi\u00f3n pastoral que lleve a un estado de misi\u00f3n permanente, a partir de la pastoral ordinaria, y realizar misiones organizadas que encarnen y hagan visible este renovado estilo misionero. Esto permite que cada Iglesia particular pueda adecuar su camino misionero vincul\u00e1ndolo con las prioridades pastorales que se vienen trabajando. As\u00ed la misi\u00f3n no aparece como punto de partida sin tener en cuenta el camino anterior, sino que viene a potenciar y renovar lo que se est\u00e1 haciendo\u2026\u201d<\/p>\n<p>9.\tY tambi\u00e9n hemos querido se\u00f1alar el nuevo \u201cestilo\u201d que ha de caracterizar la misi\u00f3n: \u201c\u2026la gran \u201cconversi\u00f3n pastoral\u201d pasa por el modo de relacionarse con los dem\u00e1s. Es un tema \u201crelacional\u201d. Importa el v\u00ednculo que se crea, que permite transmitir \u201cactitudes\u201d evang\u00e9licas. Como Jes\u00fas en el encuentro con el ciego de Jeric\u00f3, que lo llam\u00f3, le abri\u00f3 un espacio para que compartiera su dolor, le devolvi\u00f3 la vista, y as\u00ed finalmente, en un v\u00ednculo nuevo, el ciego \u201clo sigui\u00f3 por el camino\u201d (cfr. Mc 10, 46 \u2013 52)\u2026\u201d  Y un poco m\u00e1s adelante: \u201c\u2026La misi\u00f3n lleva al encuentro personal para transmitir a Cristo. La misi\u00f3n es relaci\u00f3n, es v\u00ednculo. No hay misi\u00f3n si no me relaciono con el pr\u00f3jimo. La misi\u00f3n necesita de la cercan\u00eda cordial. Y el desaf\u00edo, desde esta cercan\u00eda, es llegar a todos sin excluir a nadie\u2026\u201d<\/p>\n<p>10.\tAs\u00ed, ante la creciente crisis de la familia y de la misma instituci\u00f3n familiar, hemos vuelto a proponernos el gozoso anuncio del evangelio de la familia ofreci\u00e9ndolo como un invalorable servicio para afianzar esta instituci\u00f3n b\u00e1sica de la Iglesia y de la sociedad. Para ello queremos:<\/p>\n<p>Promover una pastoral que salga al encuentro de todas las realidades familiares<br \/>\npara que la familia cumpla su misi\u00f3n de Iglesia Dom\u00e9stica,<br \/>\ncomo primera educadora de la fe y los valores<\/p>\n<p>11.\tNo es \u00e9ste el lugar ni el momento para volver a describir las muchas manifestaciones de la crisis que la familia est\u00e1 atravesando. Se trata de una crisis amplia y profunda que golpea duramente la vida de la Iglesia y de la sociedad. Sus causas son variadas y sus consecuencias son muy graves; todos sentimos que de alguna manera somos afectados por esta crisis. Frente a ello no hemos de permanecer indiferentes o perplejos; mucho menos quejosos o nost\u00e1lgicos de tiempos idos, supuestamente mejores.  Como Iglesia, la familia de los hijos de Dios, tenemos una gran experiencia de la riqueza de la instituci\u00f3n familiar: creemos en un Dios que es familia-comuni\u00f3n y que se encarn\u00f3 en el seno de una familia; reconocemos el testimonio de multitud de santos y santas que han vivido la experiencia fecunda de la vida familiar;  contamos con abundante doctrina sobre la familia, fundada en la Palabra de Dios y en la Tradici\u00f3n de la Iglesia; hemos experimentado distintas expresiones de la pastoral familiar de nuestras parroquias y movimientos; y, de manera particular, en la inmensa mayor\u00eda de los casos hemos recibido y madurado nuestra fe en el marco de la vida familiar.<\/p>\n<p>12.\tCon este rico \u201cbagaje\u201d que nos permite apreciar y disfrutar la alegr\u00eda de ser familia es que hemos de encarar una misi\u00f3n familiar, que sea un sencillo pero eficaz aporte para responder a este desaf\u00edo.  Empezando por la catequesis familiar que tanto bien ha hecho y tanto ha contribuido a la renovaci\u00f3n de las familias y de las comunidades cristianas en las \u00faltimas d\u00e9cadas. El ingenio misionero deber\u00eda llevarnos a encontrar nuevas modalidades, adaptadas a los nuevos tiempos, pero rescatando  el valor permanente del espacio familiar como primera \u201ccomunidad eclesial\u201d que evangeliza a sus propios miembros. La renovaci\u00f3n de la iniciaci\u00f3n cristiana no deber\u00eda soslayar el lugar irremplazable de la familia en el itinerario catecumenal, si queremos que sea s\u00f3lido y perseverante. La pastoral bautismal ser\u00e1 tambi\u00e9n un privilegiado espacio misionero para afianzar la vida familiar desde los compromisos que se siguen de recibir y transmitir la fe. La preparaci\u00f3n al sacramento del matrimonio, el acompa\u00f1amiento a las j\u00f3venes parejas, la contenci\u00f3n de los matrimonios con dificultades y los espacios eclesiales adecuados para distintas realidades familiares, son todas realizaciones que ya se dan entre nosotros y que \u2013sostenidas con empe\u00f1o y creatividad- podr\u00e1n ir dando respuestas a los crecientes desaf\u00edos que se presentan a las familias. Pero al mismo tiempo este empe\u00f1o sostenido nos ir\u00e1 ayudando a encontrar nuevas respuestas, desprendi\u00e9ndonos de cuanto ya no sirve pero ofreciendo caminos alternativos que revitalicen la pastoral familiar d\u00e1ndole un estilo claramente misionero. A este valioso itinerario de nuestra pastoral ordinaria deber\u00edamos acompa\u00f1arlo con acciones misioneras puntuales destinadas a la familia, que nos estimulen y hagan m\u00e1s palpable el estilo misionero que nos proponemos.<\/p>\n<p>13.\tDe esta manera una pastoral familiar vigorosa y consistente ofrecer\u00e1 tambi\u00e9n un invalorable aporte al bien com\u00fan de la Patria. Los valores fundamentales de la convivencia ciudadana se aprenden en la familia: el di\u00e1logo y el respeto; el servicio y la solidaridad; el amor a la verdad y la justicia; el perd\u00f3n y la tolerancia; el sentido de responsabilidad y el esp\u00edritu de trabajo son todos valores que se reciben en la vida familiar, cuando es sana y equilibrada. Una pastoral familiar lograda es promotora no s\u00f3lo de buenos cristianos sino tambi\u00e9n de personas maduras y equilibradas y de ciudadanos comprometidos.<\/p>\n<p>14.\t\u00cdntimamente ligada a la crisis de la familia est\u00e1 una realidad juvenil cada vez m\u00e1s desafiante, seg\u00fan formulamos nuestro segundo desaf\u00edo pastoral para este trienio. Las muchas y serias respuestas pastorales que hemos venido dando tanto a nivel parroquial como diocesano no llegan a contener una realidad que nos desborda y nos llena de interrogantes. Sin embargo no nos desanimamos, seguros de tener tambi\u00e9n hoy respuesta para las b\u00fasquedas sinceras de los j\u00f3venes. Estamos convencidos que el Evangelio sigue siendo capaz de cautivar a los j\u00f3venes de hoy, como lo ha sido desde hace veinte siglos, aunque haya muchos que \u2013como el joven rico- no est\u00e9n dispuestos a seguir a Jes\u00fas que los mira con amor y les propone un camino exigente. La gran tarea que nos toca a nosotros es precisamente transparentar el rostro manso y provocativo del Se\u00f1or que llama, invita y cuestiona. Por ello nos proponemos:<\/p>\n<p>Salir al encuentro de los j\u00f3venes en sus propios espacios,<br \/>\n favoreciendo el encuentro con Cristo,<br \/>\npara que descubran, acepten y vivan el proyecto de Dios<br \/>\n desde una comunidad eclesial que los integre y acompa\u00f1e<\/p>\n<p>15.\tFieles a una larga tradici\u00f3n pastoral de esta Iglesia diocesana queremos salir al encuentro de los j\u00f3venes y para ello queremos buscarlos all\u00ed donde se encuentran, como hac\u00eda Jes\u00fas y como hizo San Pablo. La misi\u00f3n joven para estos a\u00f1os deber\u00e1 llevarnos a los nuevos \u201care\u00f3pagos\u201d en los que se desarrolla la cultura juvenil: los \u00e1mbitos de estudio (escuela, universidad) y de trabajo (campo, taller, f\u00e1brica); los lugares de esparcimiento y recreaci\u00f3n; el deporte, la actividad pol\u00edtica o gremial; los medios de comunicaci\u00f3n y el arte, son todos espacios donde se vive y expresa la cultura juvenil que necesita ser iluminada y enriquecida con los valores del Evangelio. Pero m\u00e1s a\u00fan, la misi\u00f3n nos empuja a buscar al joven que ha quedado al margen del camino, v\u00edctima de la desocupaci\u00f3n, el alcohol, la droga y otras formas de exclusi\u00f3n social.  No se trata, por tanto, de esperar que los j\u00f3venes vengan a nosotros. M\u00e1s bien hay que ir a su encuentro con amor perseverante y paciente, ofreci\u00e9ndoles el Evangelio y la posibilidad de encontrarse con Jes\u00fas para que puedan dar as\u00ed \u201cun nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci\u00f3n decisiva\u2026\u201d .<\/p>\n<p>16.\tComo nos recuerdan los obispos en Aparecida los j\u00f3venes \u201c\u2026no temen el sacrificio ni la entrega de la propia vida, pero s\u00ed una vida sin sentido\u2026\u201d . Por ello una pastoral juvenil aut\u00e9nticamente misionera les ayudar\u00e1 a descubrir a Jes\u00fas como Aqu\u00e9l que llena de sentido sus vidas, haci\u00e9ndolas generosas y fecundas; adem\u00e1s les dar\u00e1 la posibilidad de descubrir su mirada tierna y comprometedora que los llama y cuenta con ellos; y tambi\u00e9n les ofrecer\u00e1 un camino cierto y posible de felicidad, esa felicidad que buscan apasionadamente y que s\u00f3lo Jes\u00fas puede darles.<\/p>\n<p>17.\tEn este sentido una pastoral juvenil misionera debe ser necesariamente vivida en clave vocacional. La juventud es la etapa de las b\u00fasquedas y definiciones sobre el rumbo que la persona quiere dar a su vida. Es la etapa en la que se hace particularmente clara la llamada a un proyecto de vida pensado por Dios para cada uno desde toda la eternidad. Es la etapa en la que se descubre que la vida se la \u201cgana\u201d d\u00e1ndola al servicio de Dios y de los dem\u00e1s. Es la etapa donde descubrimos que s\u00f3lo saliendo de nosotros mismos podemos ser verdaderamente maduros y felices. Por eso la pastoral juvenil deber\u00e1 ayudar a los j\u00f3venes a reconocer la invitaci\u00f3n que Jes\u00fas le hace a cada uno para la vida matrimonial o la vida consagrada; para una actividad profesional o laboral determinada; para el servicio y el compromiso en la construcci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s justa y solidaria\u2026 En definitiva les ayudar\u00e1 a descubrir que s\u00f3lo se realizar\u00e1n como personas y ser\u00e1n aut\u00e9nticamente felices si se insertan el proyecto amoroso de Dios para la salvaci\u00f3n de todos los hombres.<\/p>\n<p>18.\tPara esto los j\u00f3venes necesitan del compromiso y la respuesta de toda la comunidad eclesial que los integre y acompa\u00f1e. La pastoral juvenil no es s\u00f3lo \u201ccuesti\u00f3n de los j\u00f3venes\u201d sino de todos los miembros de la comunidad, cada uno seg\u00fan su lugar y responsabilidad en ella. En primer lugar de los pastores, pero tambi\u00e9n de los dem\u00e1s agentes pastorales, cada uno seg\u00fan sus carismas y posibilidades, pero todos igualmente comprometidos e interesados por este objetivo, que es de todos. Si realmente estamos preocupados por una realidad juvenil cada vez m\u00e1s desafiante, todos debemos sentirnos  estimulados a ir buscando, con la ayuda de Dios, las respuestas nuevas y creativas que estamos necesitando. Tambi\u00e9n para cumplir con este objetivo nos ayudar\u00e1 acompa\u00f1ar la pastoral juvenil ordinaria con experiencias misioneras dirigidas a las realidades juveniles m\u00e1s significativas de nuestro extenso territorio diocesano.<\/p>\n<p>19.\tAs\u00ed todo nuestro camino pastoral diocesano nos lleva a volver a constatar la necesidad de una vida cristiana cada vez m\u00e1s vigorosa para poder responder a la insistente llamada a la misi\u00f3n que el Se\u00f1or nos sigue haciendo. Por ello nos proponemos:<\/p>\n<p>Fomentar la participaci\u00f3n plena y activa de los bautizados<br \/>\n en la eucarist\u00eda y la comunidad eclesial<br \/>\npara impulsar la vida sacramental, el esp\u00edritu misionero,<br \/>\nel amor a los m\u00e1s pobres y la b\u00fasqueda constante del bien com\u00fan<\/p>\n<p>20.\tComo nos ense\u00f1an el Evangelio y muchos santos a lo largo de los siglos, la genuina espiritualidad no se verifica tanto en sensaciones subjetivas o experiencias interiores cuanto en un estilo de vida caracterizado por la disponibilidad a la voluntad de Dios y el servicio a los hermanos, sobretodo a los m\u00e1s pobres. Una hermosa p\u00e1gina del Papa Benedicto XVI es el mejor fundamento y comentario a este objetivo espec\u00edfico: \u201c\u2026en Dios y con Dios, amo tambi\u00e9n a la persona que no me agrada o ni siquiera conozco. Esto s\u00f3lo puede llevarse a cabo a partir del encuentro \u00edntimo con Dios, un encuentro que se ha convertido en comuni\u00f3n de voluntad, llegando a implicar el sentimiento\u2026Si en mi vida falta completamente el contacto con Dios, podr\u00e9 ver siempre en el pr\u00f3jimo solamente al otro, sin conseguir reconocer en \u00e9l la imagen divina. Por el contrario, si en mi vida omito del todo la atenci\u00f3n al otro, queriendo ser s\u00f3lo \u00ab piadoso \u00bb y cumplir con mis \u00ab deberes religiosos \u00bb, se marchita tambi\u00e9n la relaci\u00f3n con Dios. Ser\u00e1 \u00fanicamente una relaci\u00f3n \u00ab correcta \u00bb, pero sin amor. S\u00f3lo mi disponibilidad para ayudar al pr\u00f3jimo, para manifestarle amor, me hace sensible tambi\u00e9n ante Dios. S\u00f3lo el servicio al pr\u00f3jimo abre mis ojos a lo que Dios hace por m\u00ed y a lo mucho que me ama. Los Santos \u2014pensemos por ejemplo en la beata Teresa de Calcuta\u2014 han adquirido su capacidad de amar al pr\u00f3jimo de manera siempre renovada gracias a su encuentro con el Se\u00f1or eucar\u00edstico y, viceversa, este encuentro ha adquirido realismo y profundidad precisamente en su servicio a los dem\u00e1s. Amor a Dios y amor al pr\u00f3jimo son inseparables, son un \u00fanico mandamiento. Pero ambos viven del amor que viene de Dios, que nos ha amado primero\u2026<\/p>\n<p>21.\tLa prueba m\u00e1s contundente de que hemos afianzado nuestro encuentro con Jesucristo y el par\u00e1metro m\u00e1s concreto para evaluarnos ser\u00e1 la misi\u00f3n solidaria que hemos de encarar como fruto y expresi\u00f3n de nuestro camino pastoral. Una vez m\u00e1s la ense\u00f1anza del Se\u00f1or en el Evangelio (Mt 25, 31-46) ha de marcar toda nuestra vida cristiana y nuestra pr\u00e1ctica pastoral. El cincuentenario diocesano es una buena oportunidad para plasmar nuestro compromiso solidario en favor de los m\u00e1s pobres y celebrarlo en este sentido: no reduci\u00e9ndolo a meras evocaciones nost\u00e1lgicas o a eventos festivos sino dando vida y afianzando el estilo misionero y solidario de la Iglesia diocesana y de todas nuestras comunidades parroquiales. De esta forma tambi\u00e9n estaremos respondiendo al deseo que los obispos argentinos expresamos en noviembre de 2008: \u201c\u2026Anhelamos poder celebrar un Bicentenario con justicia e inclusi\u00f3n social. Estar a la altura de este desaf\u00edo hist\u00f3rico depende de cada uno de los argentinos. La gran deuda de los argentinos es la deuda social. Podemos preguntarnos si estamos dispuestos a cambiar y a comprometernos para saldarla\u2026\u201d<\/p>\n<p>22.\tPor ello, en sinton\u00eda con la Enc\u00edclica \u201cDios es Amor\u201d y con Aparecida me animo a proponerles que el trienio que estamos comenzando se caracterice por un fuerte compromiso solidario de todas las comunidades. Para dar cumplimiento a este objetivo cada parroquia, escuela y movimiento laical deber\u00eda cuestionarse qu\u00e9 hacer para que los tres componentes esenciales de toda comunidad cristiana (la fe anunciada en la catequesis, la fe celebrada en la liturgia y la fe hecha servicio en Caritas y otros servicios solidarios) est\u00e9n desarrollados de manera adecuada en ellas. Lamentablemente debemos reconocer que de estos tres elementos el tercero suele ser el menos cuidado y desarrollado. De aqu\u00ed que me permita hacerles esta propuesta. M\u00e1s a\u00fan cuando todos lamentamos y sufrimos la creciente situaci\u00f3n de pobreza y exclusi\u00f3n que tambi\u00e9n verificamos en nuestra di\u00f3cesis, como en todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p>23.\tCaritas Diocesana viene desarrollando una importante tarea de formaci\u00f3n y animaci\u00f3n de un estilo aut\u00e9nticamente promocional en sus servicios. Cada Parroquia deber\u00eda plantearse desde sus Consejos Pastorales la manera de aprovechar estas ofertas y de desarrollar con los propios recursos el rostro \u201cservicial\u201d de toda comunidad cristiana. Ello supone dedicar tiempo, dinero y agentes id\u00f3neos para renovar el perfil de los servicios solidarios de la comunidad. La misi\u00f3n solidaria deber\u00eda llevarnos a encarar y sostener proyectos solidarios concretos y realistas; sea en cada comunidad parroquial, movimiento o escuela; sea entre varias comunidades reunidas; sea a nivel decanal.<\/p>\n<p>24.\tUna hermosa forma de celebrar el cincuentenario diocesano ser\u00eda procurar que de cada una de nuestras comunidades pueda decirse lo que el Beato Juan XXIII dec\u00eda de la Iglesia toda: que sea de verdad \u201cIglesia de los pobres\u201d, donde los pobres no son s\u00f3lo destinatarios privilegiados sino tambi\u00e9n protagonistas, que se sientan en ella como en su propia casa. A este respecto tambi\u00e9n nos ense\u00f1aba Juan Pablo II:\u201d\u2026tenemos que actuar de tal manera que los pobres, en cada comunidad cristiana, se sientan como \u00ab en su casa \u00bb. \u00bfNo ser\u00eda este estilo la m\u00e1s grande y eficaz presentaci\u00f3n de la buena nueva del Reino? Sin esta forma de evangelizaci\u00f3n, llevada a cabo mediante la caridad y el testimonio de la pobreza cristiana, el anuncio del Evangelio, aun siendo la primera caridad, corre el riesgo de ser incomprendido o de ahogarse en el mar de palabras al que la actual sociedad de la comunicaci\u00f3n nos somete cada d\u00eda. La caridad de las obras corrobora la caridad de las palabras\u2026\u201d  El gesto solidario que realizamos en la Cuaresma nos estimula a ponernos a trabajar en este sentido, para desarrollar la \u201cnueva imaginaci\u00f3n de la caridad\u201d que nos ped\u00eda el mismo Papa al inicio del nuevo milenio.<\/p>\n<p>25.\tPero como bien se se\u00f1ala en el tercer objetivo nuestro compromiso solidario no acaba en las distintas tareas en favor de los hermanos pobres, d\u00e9biles y sufrientes de nuestras comunidades. Conscientes de que la pobreza tiene causas estructurales que s\u00f3lo ser\u00e1n superadas con un compromiso estable y perseverante de todos por el bien com\u00fan, es necesario que nuestro encuentro con el Se\u00f1or nos lleve tambi\u00e9n a un mayor compromiso ciudadano, en el que cada uno pueda hacer su aporte a la transformaci\u00f3n social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica de nuestra realidad. Conviene recordar que la ense\u00f1anza de la Iglesia recuerda a los laicos que su lugar es el mundo de las realidades temporales para transformarlas seg\u00fan el Evangelio. Una espiritualidad madura e integral nos lanza y estimula en este necesario compromiso transformador. Con frecuencia nos lamentamos de las falencias de ciertas dirigencias pol\u00edticas y sociales. \u00bfCu\u00e1nto estamos dispuestos a dar de nosotros mismos para que las cosas cambien? Los obispos argentinos hemos hecho un vibrante llamado a trabajar  activamente hacia la celebraci\u00f3n del bicentenario en justicia y solidaridad ; cada uno puede hacer algo en este sentido. Tambi\u00e9n ac\u00e1 se juega la verdad de nuestro encuentro con el Se\u00f1or. La abundante ense\u00f1anza social cristiana, pedag\u00f3gicamente recogida en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, nos ofrece un rico material para nutrir y alentar nuestro compromiso ciudadano. Un buen modo de dar cumplimiento al objetivo diocesano y concretar la misi\u00f3n solidaria ser\u00eda dedicar tiempo a su difusi\u00f3n y conocimiento en el seno de las comunidades.<\/p>\n<p>26.\tQueridos hermanos: estamos iniciando una nueva Cuaresma, en camino hacia la Pascua. La Cuaresma nos habla de conversi\u00f3n, personal y comunitaria. Tambi\u00e9n hemos comenzado a transitar un nuevo per\u00edodo de nuestro camino pastoral, marcado por la celebraci\u00f3n del bicentenario de la Patria y el cincuentenario de la di\u00f3cesis. Con el  esp\u00edritu de conversi\u00f3n pastoral que nos regala la Cuaresma quiero invitarlos a vivir este tiempo lit\u00fargico pidiendo al Se\u00f1or que nos haga vivir la preparaci\u00f3n a la Pascua, y toda la vida, con un renovado compromiso  misionero. Como les dec\u00eda al inicio de esta Carta: Todos somos necesarios en la misi\u00f3n y cada uno tiene un lugar irremplazable. Es el Se\u00f1or Resucitado quien nos env\u00eda y quien nos ha prometido estar con nosotros hasta el fin del mundo.<\/p>\n<p>Los saludo y bendigo con afecto y los encomiendo al cuidado de nuestra Madre de Guadalupe y de San Jos\u00e9,<\/p>\n<p>                                                                                                   + Carlos Mar\u00eda Franzini<br \/>\n                                                                                                          Obispo de Rafaela<br \/>\n                                                                                                              Cuaresma 2010<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se trata de la carta pastoral del obispo de la di\u00f3cesis de Rafaela con orientaciones pastorales para el pr\u00f3ximo trienio. 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