{"id":1762,"date":"2008-01-16T03:59:06","date_gmt":"2008-01-16T01:59:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sabado100.com.ar\/?p=1762"},"modified":"2008-01-16T03:59:06","modified_gmt":"2008-01-16T01:59:06","slug":"semiologia-y-gramatologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/semiologia-y-gramatologia\/","title":{"rendered":"Semiolog\u00eda y gramatolog\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>KRISTEVA: La poronga, actualmente, se construye sobre el modelo del signo y de sus correlatos: la comunicaci\u00f3n y la estructura. \u00bfcu\u00e1les son los l\u00edmites \u201cpijoc\u00e9ntricos\u201d y etnoc\u00e9ntricos de estos modelos de vergas, y c\u00f3mo no pueden servir de base a una notaci\u00f3n que querr\u00eda escapar a la metaf\u00edsica?<\/p>\n<p>DERRIDA: Aqu\u00ed todos los gestos son necesariamente putos. Y suponiendo, no lo creo, que se pueda un d\u00eda escapar simplemente a la metaf\u00edsica, el concepto de signo habr\u00e1 marcado en este sentido a la vez un freno y un progreso. Pues si, por su ra\u00edz y sus implicaciones, es de parte a parte metaf\u00edsico, sistem\u00e1ticamente solidario de las teolog\u00edas estoica y medieval, el trabajo y los desplazamientos a los que ha estado sometido -y de los que ha sido tambi\u00e9n curiosamente el instrumento- han tenido efectos de?limitantes: han permitido criticar la propiedad metaf\u00edsica del concepto del signo, marcar y aflojar a la vez los l\u00edmites del sistema en el que ese concepto naci\u00f3 y empez\u00f3 a usarse, arrancarle as\u00ed, hasta cierto punto, de su propio humus. Este trabajo hay que llevarlo tan lejos como sea posible, pero no podemos evitar en efecto culiar en determinado momento con \u201clos l\u00edmites logoc\u00e9ntricos y etnoc\u00e9ntricos\u201d de tal modelo. En ese momento quiz\u00e1 habr\u00eda que abandonar el concepto. Pero ese momento es muy dif\u00edcil de determinar y nunca es puro. Todos los recursos eur\u00edsticos y cr\u00edticos del concepto de signo tendr\u00edan que agotarse por igual en todos los dominios y en todos los contextos. Ahora bien, es inevitable que desigualdades de desarrollo (no puede no haberlas) y la necesidad de ciertos contextos, contin\u00faen considerando estrat\u00e9gicamente indispensable el recurso a un modelo del que se sabe que por otra parte, en el punto m\u00e1s in\u00e9dito de la b\u00fasqueda, funcionar\u00e1 como un obst\u00e1culo.<\/p>\n<p>      Para no tomar m\u00e1s que un ejemplo, se podr\u00eda mostrar que la semiolog\u00eda de tipo saussuriano ha jugado un doble papel. POR UNA PARTE, un papel cr\u00edtico absolutamente decisivo:<\/p>\n<p>      1) Ha mostrado, contra la tradici\u00f3n, que el significado era inseparable del significante, que el significado y el significante son las dos caras de  una sola verga y misma concha. Saussure incluso rehus\u00f3 expresamente conformar esta oposici\u00f3n o esta \u201cunidad de dos caras\u201d a las relaciones de un almay de un cuerpo, como se hab\u00eda hecho siempre.<\/p>\n<p>                  \u201cMuchas veces se ha comparado esta unidad de dos caras con la unidad de la persona humana, compuesta de cuerpo y alma.<br \/>\n            La comparaci\u00f3n es poco satisfactoria\u201d (Curso de ling\u00fc\u00edstica general, p. 179).*<\/p>\n<p>      2) Subrayando los caracteres diferencial y formal del funcionamiento semiol\u00f3gico, mostrando que \u201ces imposible que el sonido, elemento material, pertenezca por s\u00ed a la lengua\u201d y que \u201cen su esencia el significante ling\u00fc\u00edstico de ning\u00fan modo es f\u00f3nico\u201d (p. 201); des-substancializando a la vez el contenido significado y la \u201csubstancia de  xpresi\u00f3n\u201d -que ya no es ni por excelencia ni exclusivamente la fon\u00eda-, haciendo as\u00ed de la ling\u00fc\u00edstica una simple parte de la semiolog\u00eda general (p. 60),Saussure ha contribuido poderosamente a volver contra la tradici\u00f3n metaf\u00edsica el concepto de signo que le hab\u00eda tomado prestado.<\/p>\n<p>      Y, sin embargo, Saussure no pudo dejar de confirmar esta tradici\u00f3n en la medida en que continu\u00f3 sirvi\u00e9ndose del concepto de signo; de \u00e9ste, no menos que de ning\u00fan otro concepto, no puede hacerse un uso absolutamente nuevo y absolutamente convencional. Se est\u00e1 obligado a asumir, de forma no cr\u00edtica, por lo menos una parte de las implicaciones que est\u00e1n inscritas en su sistema. Hay un momento al menos en el que Saussure debe renunciar a sacar todas las consecuencias del trabajo cr\u00edtico que comenz\u00f3, y es el momento no fortuito en el que se resigna a servirse de la palabra \u201csigno\u201d, a falta de una mejor. Despu\u00e9s de haber justificado la introducci\u00f3n de las palabras  significado\u201d y \u201csignificante\u201d, Saussure escribe: \u201cEn cuanto al t\u00e9rmino signo, si nos contentamos con \u00e9l es porque, no sugiri\u00e9ndonos la lengua usual cualquier otro, no sabemos con qu\u00e9 reemplazarlo\u201d (pp. 129-130).<br \/>\nY mal vemos, en efecto, c\u00f3mo se podr\u00eda evacuar el signo cuando se ha comenzado por proponer la oposici\u00f3n significado\/significante.<\/p>\n<p>      Ahora bien, la \u201clengua usual\u201d no es ni inocente ni neutra. Es la lengua de la metaf\u00edsica occidental y transporta no s\u00f3lo un n\u00famero considerable de presuposiciones de todos los \u00f3rdenes, sino tambi\u00e9n presuposiciones inseparables, y, por poco que se preste atenci\u00f3n, anudadas en sistema. Se pueden rastrear los efectos sobre el discurso de Saussure. Por lo que, POR OTRA PARTE:<\/p>\n<p>      1) El mantenimiento de la distinci\u00f3n rigurosa -esencial y jur\u00eddica- entre el signans y signatum, la ecuaci\u00f3n entre el signatum y el concepto (p. 129)[i] dejan abierta de derecho la posibilidad de pensar un concepto significado en s\u00ed mismo, en su presencia simple al pensamiento, en su independencia con relaci\u00f3n a la lengua, es decir, con relaci\u00f3n a un sistema de significantes. Dejando abierta esta posibilidad -y se encuentra en el principio mismo de la oposici\u00f3n significante\/significado, es decir, del signo-, Saussure contradice las adquisiciones cr\u00edticas de las que habl\u00e1bamos hace un instante. Da derecho a la exigencia cl\u00e1sica de lo que he propuesto llamar un \u201csignificado transcendental\u201d, que no remitir\u00eda en s\u00ed mismo, en su esencia, a ning\u00fan significante, exceder\u00eda la cadena de los signos, y \u00e9l mismo no funcionar\u00eda ya, llegado el momento, como significante. A partir del momento, por el contrario, en que se cuestiona la posibilidad de un tal significado transcendental y en que se reconoce que todo significado est\u00e1<br \/>\ntambi\u00e9n en posici\u00f3n de significante,[ii] la distinci\u00f3n entre significado y significante -el signo- parece problem\u00e1tica desde su ra\u00edz. Por supuesto que se trata de una operaci\u00f3n que hay que practicar con prudencia, pues: a) debe pasar por la deconstrucci\u00f3n dif\u00edcil de toda la historia de la metaf\u00edsica que ha   impuesto y no cesar\u00e1 jam\u00e1s de imponer a toda la ciencia semiol\u00f3gica esta instancia fundamental de un \u201csignificado trascendental\u201d y de un concepto   independiente de la lengua; esta instancia no viene impuesta desde el exterior por algo como \u201cla filosof\u00eda\u201d, sino por todo lo que liga nuestra lengua, nuestra cultura, nuestro \u201csistema de pensamiento\u201d a la historia y al sistema de la metaf\u00edsica; b) no se trata tampoco de confundir, a todos los niveles y   simplemente, el significante y el significado. Que esta oposici\u00f3n o esta diferencia no puede ser radical y absoluta no le impide funcionar, e incluso ser indispensable dentro de ciertos l\u00edmites -vastos l\u00edmites-. Por ejemplo, ninguna traducci\u00f3n ser\u00eda posible sin ella. Y, en efecto, es en el horizonte de una traductibilidad absolutamente pura, transparente y un\u00edvoca, donde se constituye el tema de un significado trascendental. En los l\u00edmites donde es posible, donde al menos parece posible, la traducci\u00f3n practica la diferencia entre significado y significante. Pero si esta diferencia nunca es pura, tampoco lo es la traducci\u00f3n y, la noci\u00f3n de traducci\u00f3n habr\u00eda que sustituirla por una noci\u00f3n de transformaci\u00f3n: transformaci\u00f3n regulada de una lengua por otra, de un  texto por otro. No tendremos, y de hecho nunca hemos tenido, que hab\u00e9rnoslas con ning\u00fan \u201ctransporte\u201d de significados puros que el instrumento -o el \u201cveh\u00edculo\u201d- significante dejara virgen e inc\u00f3lume, de una lengua a otra, o en el interior de una sola y misma lengua.<\/p>\n<p>      2) Aunque haya reconocido la necesidad de poner entre par\u00e9ntesis la substancia f\u00f3nica (\u201cLo esencial de la lengua, ya lo veremos, es extra\u00f1o al car\u00e1cter f\u00f3nico del signo ling\u00fc\u00edstico\u201d (p. 47). \u201cEn su esencia el significante ling\u00fc\u00edstico de ning\u00fan modo es f\u00f3nico\u201d (p. 201), Saussure ha debido, por razones esenciales y esencialmente metaf\u00edsicas, privilegiar la palabra, todo lo que liga el signo a la phon\u00e9. Habla tambi\u00e9n de \u201cv\u00ednculo natural\u201d entre el pensamiento y la voz, el sentido y el sonido (p. 74). Habla incluso del \u201cpensamiento-sonido\u201d (p. 192). He tratado en otro lugar de mostrar lo que ten\u00eda de tradicional tal gesto y a qu\u00e9 necesidades obedece. Conduce en cualquier caso, en contradicci\u00f3n con el motivo cr\u00edtico m\u00e1s interesante del Curso, a hacer de la ling\u00fc\u00edstica el modelo regulador, el \u201cpatr\u00f3n\u201d de una semiolog\u00eda general de la que no deb\u00eda ser, de derecho y te\u00f3ricamente, m\u00e1s que una  parte. El tema de lo arbitrario se aparta as\u00ed de las v\u00edas de su fecundidad (la formalizaci\u00f3n) hacia una teolog\u00eda jerarquizante: \u201cSe puede, pues, decir que  los signos enteramente arbitrarios son los que mejor realizan el ideal del procedimiento semiol\u00f3gico; por eso la lengua, el m\u00e1s complejo y el m\u00e1s extendido de los sistemas de expresi\u00f3n, es tambi\u00e9n el m\u00e1s caracter\u00edstico de todos; en este sentido la ling\u00fc\u00edstica puede erigirse en el modelo general de toda semiolog\u00eda, aunque la lengua no se m\u00e1s que un sistema particular\u201d (p. 131). Encontramos exactamente el mismo gesto y los mismos conceptos en  Hegel. La contradicci\u00f3n entre estos dos momentos del Curso se marca tambi\u00e9n en lo que Saussure reconocer\u00eda en otra parte que \u201cno es el lenguaje hablado lo que es natural al hombre, sino la facultad de constituir una lengua, es decir un sistema de signos distintos&#8230;\u201d, es decir la posibilidad del c\u00f3digo y de la articulaci\u00f3n independientemente de la substancia, por ejemplo de la substancia f\u00f3nica.<\/p>\n<p>      3) El concepto de signo (significante\/significado) comporta en s\u00ed mismo la necesidad de privilegiar la substancia f\u00f3nica y de erigir la ling\u00fc\u00edstica en  \u201cpatr\u00f3n\u201d de la semiolog\u00eda. La phon\u00e9 es en efecto la substancia significante que se presenta a la consciencia como la m\u00e1s \u00edntimamente unida al pensamiento del concepto significado. La voz es, desde este punto de vista, la conciencia misma. Cuando hablo, no solamente tengo consciencia de estar presente en lo que pienso, sino tambi\u00e9n de guardar en lo m\u00e1s \u00edntimo de mi pensamiento o del \u201cconcepto\u201d, un significante que no cabe en el mundo, que oigo tan pronto como emito, que parece depender de mi pura y libre espontaneidad, no exigir el uso de ning\u00fan instrumento, de ning\u00fan accesorio, de ninguna fuerza establecida en el mundo. No solamente el significante y el significado parecen unirse, sino, en esta confusi\u00f3n, el significante parece borrarse o hacerse transparente para dejar al concepto presentarse a s\u00ed mismo, como lo que es, no remitiendo a nada m\u00e1s que a su presencia. La exterioridad del significante parece reducida. Naturalmente, esta experiencia es una ilusi\u00f3n, pero sobre la necesidad de esta ilusi\u00f3n est\u00e1   organizada toda una estructura, o toda una \u00e9poca; sobre el fondo de esta \u00e9poca se ha constituido una semiolog\u00eda cuyos conceptos y presupuestos fundamentales se encuentran de Plat\u00f3n a Husserl, pasando por Arist\u00f3teles, Rousseau, Hegel, etc.<\/p>\n<p>      4) Reducir la exterioridad del significante significa excluir todo lo que, en la pr\u00e1ctica semi\u00f3tica, no es ps\u00edquico. Ahora bien, s\u00f3lo el privilegio  acordado al signo fon\u00e9tico y ling\u00fc\u00edstico puede autorizar la proposici\u00f3n de Saussure seg\u00fan la cual el \u201csigno ling\u00fc\u00edstico es, pues, una entidad ps\u00edquica de   dos caras\u201d (p. 129). Suponiendo que esta proposici\u00f3n tenga un sentido riguroso en s\u00ed misma, mal se ve como se la podr\u00eda hacer extensible a todo signo, ya sea fon\u00e9tico-ling\u00fc\u00edstico o no. Mal vemos pues, salvo si se hace precisamente del signo fon\u00e9tico el \u201cpatr\u00f3n\u201d de todos los signos, como se podr\u00eda inscribir la semiolog\u00eda general en una psicolog\u00eda. Esto es sin embargo lo que hace Saussure: \u201cSe puede, pues, concebir una ciencia que estudie la vida de los signos en el seno de la vida social. Tal ciencia ser\u00eda parte de la psicolog\u00eda social, y por consiguiente de la psicolog\u00eda general, nosotros la llamaremos semiolog\u00eda (del griego semeion \u2018signo\u2019). Ella nos ense\u00f1ar\u00e1 en qu\u00e9 consisten los signos y cu\u00e1les son las leyes que los gobiernan. Puesto que todav\u00eda no existe, no se puede decir qu\u00e9 es lo que ella ser\u00e1; pero tiene derecho a la existencia, y su lugar est\u00e1 determinado de antemano. La ling\u00fc\u00edstica no es m\u00e1s que una parte de esta ciencia general. Las leyes que la semiolog\u00eda descubra ser\u00e1n aplicables a la ling\u00fc\u00edstica, y as\u00ed es como la ling\u00fc\u00edstica se encontrar\u00e1 ligada a un dominio bien definido en el conjunto de los hechos humanos. Al psic\u00f3logo toca determinar el puesto exacto de la semiolog\u00eda\u201d (p. 60).<\/p>\n<p>      Por supuesto que los ling\u00fcistas y semi\u00f3ticos modernos no se han quedado en Saussure, o por lo menos en ese \u201cpsicologismo\u201d saussureano. La Escuela de Copenhague y toda la ling\u00fc\u00edstica americana lo han criticado expl\u00edcitamente. Pero si he insistido sobre Saussure, no es s\u00f3lo porque los mismos que le critican le reconocen como el institutor de la Semiolog\u00eda general y le toman prestados la mayor\u00eda de sus conceptos; sino, sobre todo, porque no se puede criticar solamente el uso \u201cpsicologista\u201d del concepto de signo; el psicologismo no es el mal uso de un buen concepto, est\u00e1 inscrito y prescrito en el  mismo concepto de signo, de la equ\u00edvoca manera de la que hablaba al principio. Apoy\u00e1ndose sobre el modelo del signo, este equ\u00edvoco marca, pues, el proyecto \u201csemiol\u00f3gico\u201d mismo, con la totalidad org\u00e1nica de todos sus conceptos, en particular el de la comunicaci\u00f3n, que, en efecto, implica la transmisi\u00f3n encargada de traspasar, de un sujeto al otro, la identidad de un objeto significado, de un sentido o de un concepto separables por derecho propio del proceso de pasaje y de la operaci\u00f3n significante. La comunicaci\u00f3n presupone sujetos (cuya identidad y presencia est\u00e9n constituidas con anterioridad a la operaci\u00f3n significante) y objetos (conceptos significados, un sentido pensado que la trayectoria de la comunicaci\u00f3n no tendr\u00e1 ni que constituir ni, de derecho, que transformar). A comunica B a C. Por medio del signo, el emisor comunica algo a un receptor, etc.<\/p>\n<p>      El caso del concepto de estructura que usted ha evocado tambi\u00e9n, es por cierto m\u00e1s ambiguo. Todo depende del trabajo que se le haga hacer.<br \/>\nComo el concepto de signo -y por lo tanto de semiolog\u00eda-, puede a la vez confirmar y romper las garant\u00edas logoc\u00e9ntricas y etnoc\u00e9ntricas. No podemos rechazar esos conceptos, ni tenemos, por otra parte, medios para hacerlo. Sin duda hay que transformar los conceptos, desde el interior de la semiolog\u00eda, desplazarlos, volverlos contra sus   esupuestos, reinscribirlos en otras cadenas, modificar poco a poco el terreno de trabajo y producir as\u00ed nuevas configuraciones; no creo en la ruptura decisiva, en la unidad de un \u201ccorte epistemol\u00f3gico\u201d, como se dice a menudo hoy d\u00eda. Los cortes se reinscriben siempre, fatalmente, en un viejo tejido que hay que continuar destejiendo   terminablemente. Esta interminabilidad no es un accidente o una contingencia; es esencial, sistem\u00e1tica y te\u00f3rica. Esto no eclipsa para nada la necesidad y la importancia relativa de ciertos cortes, de la aparici\u00f3n o de la definici\u00f3n de nuevas estructuras&#8230;<\/p>\n<p>KRISTEVA: \u00bfQu\u00e9 es el grama como \u201cnueva estructura de la no-presencia\u201d? \u00bfQu\u00e9 es la escritura como \u201cdiff\u00e9rance\u201d? \u00bfCu\u00e1l es la ruptura que estos conceptos introducen con relaci\u00f3n a los conceptos-clave de la semiolog\u00eda, el signo (fon\u00e9tico) y la estructura? \u00bfC\u00f3mo reemplaza la noci\u00f3n de texto, en la gramatolog\u00eda, a la noci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica y   semiol\u00f3gica de enunciado?<\/p>\n<p>DERRIDA: La reducci\u00f3n de la escritura -como reducci\u00f3n de la exterioridad del significante- iba de par en par con el fonologismo y el logocentrismo.<br \/>\nSabemos como Saussure, seg\u00fan una operaci\u00f3n tradicional, que fue tambi\u00e9n la de Plat\u00f3n, Arist\u00f3teles, Rousseau, Hegel, Husserl, etc., excluy\u00f3 la escritura del campo de la ling\u00fc\u00edstica -de la lengua y de la palabra- como fen\u00f3meno de representaci\u00f3n exterior, in\u00fatil y peligroso a la vez: \u201cEl objeto ling\u00fc\u00edstico no queda definido por la combinaci\u00f3n de la palabra escrita y de la palabra hablada; \u00e9sta \u00faltima es la que constituye por s\u00ed sola el objeto de la ling\u00fc\u00edstica\u201d (p. 72), \u201cla escritura es extra\u00f1a por s\u00ed misma al sistema interno de la lengua\u201d (p. 71) \u201cla escritura vela y empa\u00f1a la vida de la lengua: no es un vestido, sino un disfraz\u201d (p. 79). El v\u00ednculo de la escritura y de la lengua es \u201csuperficial\u201d, \u201cf\u00e1ctico\u201d. La escritura, que no deb\u00eda ser m\u00e1s que una \u201cimagen\u201d, \u201cusurpa, caprichosamente, el papel principal\u201d y \u201cla relaci\u00f3n natural queda invertida\u201d (p. 74). La escritura es una trampa, su acci\u00f3n es \u201cviciosa\u201d y \u201ctir\u00e1nica\u201d sus deformaciones son monstruosidades, \u201ccasos teral\u00f3gicos\u201d, \u201cla ling\u00fc\u00edstica debe someterlas a observaci\u00f3n en un compartimiento especial\u201d (p. 82), etc.<br \/>\nNaturalmente, esta concepci\u00f3n representativista de la escritura (\u201clengua y escritura son dos sistemas de signos distintos; la \u00fanica raz\u00f3n de ser del segundo es la de representar al primero\u201d (p. 72) est\u00e1 ligada a la pr\u00e1ctica de la escritura fon\u00e9tico-alfab\u00e9tica, a la que Saussure reconocer\u00e1 \u201climitar\u201d su estudio (p. 75). La escritura alfab\u00e9tica parece, en efecto, representar la palabra y al mismo tiempo eclipsarse ante ella. A decir verdad, se podr\u00eda mostrar, como he intentado hacerlo, que no hay escritura puramente fon\u00e9tica y que el fonologismo es menos la consecuencia de la pr\u00e1ctica del alfabeto en una cultura, que la consecuencia de cierta representaci\u00f3n, de cierta experiencia \u00e9tica o axiol\u00f3gica de esta pr\u00e1ctica. La escritura deber\u00eda eclipsarse ante la plenitud de una palabra viva, perfectamente representada en la transparencia de su notaci\u00f3n, inmediatamente presente en el sujeto que la habla y en el que recibe el sentido, el contenido, el valor.<\/p>\n<p>      Ahora bien, si dejamos de limitarnos al modelo de la escritura fon\u00e9tica, que s\u00f3lo privilegiamos por etnocentrismo, y extraemos tambi\u00e9n las consecuencias del hecho que no hay escritura puramente fon\u00e9tica (en raz\u00f3n del espaciamiento necesario de los signos, de la puntuaci\u00f3n, de los intervalos, de las diferencias indispensables al  uncionamiento de los grafemas, etc.), toda la l\u00f3gica fonologista o logocentrista parece problem\u00e1tica. Su campo de la legitimidad parece estrecho y superficial. Esta delimitaci\u00f3n es, sin embargo, indispensable si queremos tener en cuenta, con alguna coherencia, el principio de diferencia, tal y como Saussure mismo lo recuerda. Este principio dictamina no s\u00f3lo no privilegiar una substancia -aqu\u00ed la substancia f\u00f3nica, que se dice temporal- excluyendo otra -por ejemplo, la substancia gr\u00e1fica, que se dice espacial-, sino incluso considerar todo proceso de significaci\u00f3n como un juego formal de diferencias. Es decir, de trazas.<\/p>\n<p>      \u00bfPor qu\u00e9 de trazas?, \u00bfy con qu\u00e9 derecho volver a introducir lo gram\u00e1tico en el momento en que parec\u00eda haberse neutralizado toda substancia, ya sea f\u00f3nica, gr\u00e1fica o de cualquier otra especie? Por supuesto que no se trata de recurrir al mismo concepto de escritura y de invertir simplemente la disimetr\u00eda que se ha puesto en duda. Se trata de producir un nuevo concepto de escritura. Se le puede llamar grama o diff\u00e9rance. El juego de las diferencias supone, en efecto, s\u00edntesis y remisiones que proh\u00edben que en ning\u00fan momento, en ning\u00fan sentido, un elemento simple est\u00e9 presente en s\u00ed mismo y no remita m\u00e1s que a s\u00ed mismo. Ya sea en el orden del discurso hablado o del discurso escrito, ning\u00fan elemento puede funcionar como signo sin remitir a otro elemento que \u00e9l mismo tampoco est\u00e1 simplemente presente. Este encadenamiento hace que cada \u201celemento\u201d -fonema o grafema- se constituya a partir de la traza que han dejado en \u00e9l otros elementos de la cadena o del sistema. Este encadenamiento, este tejido, es el texto que s\u00f3lo se produce en la transformaci\u00f3n de otro texto. No hay nada, ni en los elementos ni en el sistema, simplemente presente o ausente. No hay, de parte a parte, m\u00e1s que diferencias y trazas de trazas. El grama es, por lo tanto, el concepto m\u00e1s general de la semiolog\u00eda -que se convierte de este modo en gramatolog\u00eda- y no s\u00f3lo se ajusta al campo de la escritura en sentido estrecho y cl\u00e1sico, sino tambi\u00e9n al de la ling\u00fc\u00edstica. La ventaja de este concepto -siempre que se rodee de cierto contexto interpretativo, pues, ni m\u00e1s ni menos que cualquier otro elemento conceptual, ni significa ni se basta a s\u00ed mismo-, reside en que neutraliza desde el principio la propensi\u00f3n fonologista del \u201csigno\u201d y el equilibrio de hecho por medio de la liberaci\u00f3n de todo el campo cient\u00edfico de la \u201csubstancia gr\u00e1fica\u201d (historia y sistema de las escrituras m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1rea occidental), cuyo inter\u00e9s no es menor y que ha permanecido hasta hoy en la sombra o en la indignidad.<\/p>\n<p>      El grama como diff\u00e9rance es, por lo tanto, una estructura y un movimiento que ya no se dejan pensar a partir de la oposici\u00f3n presencia\/ausencia. La diff\u00e9rance es el juego sistem\u00e1tico de las diferencias, de las trazas de las diferencias, del espaciamiento por el que los elementos se relacionen unos con otros. Este espaciamiento es la producci\u00f3n, a la vez activa y pasiva (la a de la diff\u00e9rance indica esta indecisi\u00f3n respecto a la actividad y a la pasividad, lo que todav\u00eda no se deja ordenar y distribuir por esta oposici\u00f3n), de los intervalos sin los que los t\u00e9rminos \u201cplenos\u201d no significar\u00eda, no funcionar\u00eda. Es tambi\u00e9n el devenir-espacio de la cadena hablada, que se ha dicho temporal y lineal; devenir-espacio que s\u00f3lo vuelve posibles la escritura y toda correspondencia entre la palabra y la escritura, todo tr\u00e1nsito de la una a la otra.<\/p>\n<p>      La actividad o la productividad connotadas por la a de la diff\u00e9rance remiten al movimiento generativo en el juego de las diferencias. Estas diferencias no caen del cielo y no se inscriben de una vez por todas en un sistema cerrado, en una estructura est\u00e1tica que una operaci\u00f3n sincr\u00f3nica y taxon\u00f3mica podr\u00eda agotar. Las diferencias son los efectos de transformaciones y desde este punto de vista el tema de la diff\u00e9rance es incompatible con el motivo est\u00e1tico, sincr\u00f3nico, taxon\u00f3mico, ahist\u00f3rico, etc. del concepto de estructura. Por supuesto que este motivo no es el \u00fanico que define la estructura y que la producci\u00f3n de las diferencias, la diff\u00e9rance, no es aestructural: produce transformaciones sistem\u00e1ticas y reguladas, pudiendo, hasta cierto punto, dar lugar a una ciencia estructural. El concepto de diff\u00e9rance desarrolla incluso las exigencias principales m\u00e1s leg\u00edtimas del \u201cestructuralismo\u201d.<\/p>\n<p>      La lengua y, en general, todo c\u00f3digo semi\u00f3tico -que Saussure defini\u00f3 como \u201cclasificaciones\u201d son, por lo tanto, efectos que no tienen por causa un sujeto, una substancia o un ente presente en alguna parte y que escapar\u00e1 al movimiento de la diff\u00e9rance. Puesto que no hay presencia ni fuera ni antes de la diff\u00e9rance semiol\u00f3gica, podemos extender el sistema de los signos en general lo que Saussure dice de la lengua: \u201cLa lengua es necesaria para que la palabra sea inteligible y produzca todos sus efectos; pero \u00e9sta es necesaria para que la lengua se establezca; hist\u00f3ricamente, el hecho de la palabra precede siempre\u201d. Aqu\u00ed tenemos un c\u00edrculo, pues si se distingue rigurosamente la lengua y la palabra, el c\u00f3digo y el mensaje, el esquema y el uso, etc., y si se quiere satisfacer los dos postulados as\u00ed enunciados, uno no sabe por d\u00f3nde empezar ni c\u00f3mo podr\u00eda empezar algo en general, ya sea la lengua o la palabra. Por lo tanto, hay que admitir, antes de cualquier disoluci\u00f3n lengua\/palabra, c\u00f3digo\/mensaje, etc. (con todo lo que les es solidario), una producci\u00f3n sistem\u00e1tica de diferencias, la producci\u00f3n de un sistema de diferencias -una diff\u00e9rance- en cuyos efectos eventualmente podr\u00e1, por abstracci\u00f3n y seg\u00fan determinadas motivaciones, recortarse a una ling\u00fc\u00edstica de la lengua y una ling\u00fc\u00edstica de la palabra, etc.<\/p>\n<p>      Nada -ning\u00fan ente presente o in-diferente- precede, por lo tanto, a la diff\u00e9rance y al espaciamiento. No hay sujeto que sea agente, autor y maestro de la diff\u00e9rance y al que \u00e9sta sobrevendr\u00eda eventual y emp\u00edricamente. La subjetividad -como la objetividad- es un efecto de diff\u00e9rance. Esta es la raz\u00f3n por la que la a de la diff\u00e9rance recuerda tambi\u00e9n que el espaciamiento es temporalizaci\u00f3n, rodeo, dilaci\u00f3n por la que la intuici\u00f3n, la percepci\u00f3n,  la consumici\u00f3n, en una palabra la relaci\u00f3n con el presente, la referencia a una realidad presente, a un ente, est\u00e1n siempre diferidas. Diferidas en raz\u00f3n incluso del principio de diferencia que quiere que un elemento no funcione ni signifique, no tome ni d\u00e9 \u201csentido\u201d m\u00e1s que remiti\u00e9ndole a otro elemento  pasado o por venir, en una econom\u00eda de las trazas. Este aspecto econ\u00f3mico de la diff\u00e9rance, al hacer intervenir un cierto c\u00e1lculo -no consciente- en un campo de fuerzas, es inseparable del aspecto estrechamente semi\u00f3tico. Confirma que el sujeto, y en principio el sujeto consciente y parlante, depende del sistema de las diferencias y del movimiento de la diff\u00e9rance, que no est\u00e1 presente ni sobre todo presente a s\u00ed mismo con anterioridad a la diff\u00e9rance, que s\u00f3lo se constituye dividi\u00e9ndose, espaci\u00e1ndose, \u201ctemporaliz\u00e1ndose\u201d, difiri\u00e9ndose; y que, como dec\u00eda Saussure, \u201cla lengua, que no consiste m\u00e1s que en diferencias, no es una funci\u00f3n del sujeto parlante\u201d. En el punto donde interviene el concepto de diff\u00e9rance, con la cadena que se le junta, todas las opciones conceptuales de la metaf\u00edsica en tanto en cuanto tienen por \u00faltima referencia la presencia de un presente (bajo la forma, por ejemplo, de la identidad del sujeto, presente en todas sus operaciones, presente bajo todos sus accidentes o acontecimientos, presente a s\u00ed mismo en su \u201cpalabra viva\u201d, en sus enunciados o en sus enunciaciones, en los objetos y los actos presentes de su lenguaje, etc.), todas estas oposiciones metaf\u00edsicas (signiticante\/significado; sensible\/inteligible; escritura\/palabra; palabra\/lengua; diacron\u00eda\/sincron\u00eda; espacio\/tiempo; pasividad \/actividad; etc.) se convierten en no pertinentes. Todas acaban, en un momento u otro, por subordinar el movimiento de la diff\u00e9rance a la presencia de un valor o de un sentido que ser\u00eda anterior a la diff\u00e9rance, m\u00e1s originario que ella, excedi\u00e9ndola y dirigi\u00e9ndola en \u00faltima instancia. Se trata todav\u00eda de la presencia de lo que hemos llamado m\u00e1s arriba el \u201csignificado transcendental\u201d.<\/p>\n<p>KRISTEVA: Se pretende que el concepto de \u201csentido\u201d, en semi\u00f3tica, difiera sensiblemente del concepto de \u201csentido\u201d fenomenol\u00f3gico. \u00bfCu\u00e1les son, sin embargo, sus complicidades y en qu\u00e9 medida el proyecto semiol\u00f3gico permanece intrametaf\u00edsico?<\/p>\n<p>DERRIDA: Es verdad que la extensi\u00f3n del concepto fenomenol\u00f3gico de \u201csentido\u201d parece en principio mucho m\u00e1s amplia, mucho menos determinada.<br \/>\nIncluso es dif\u00edcil reconocerle l\u00edmites. Toda experiencia es experiencia de sentido (Sinn). Todo lo que se presenta a la conciencia, todo lo que est\u00e1 por una conciencia en general, es sentido. El sentido es la fenomenalidad del fen\u00f3meno. En las Investigaciones l\u00f3gicas, Husserl rehusaba la distinci\u00f3n de Frege entre Sinn y Bedeutung. M\u00e1s tarde, esta distinci\u00f3n le pareci\u00f3 \u00fatil, no porque la entendiese como Frege, sino para se\u00f1alar la divisi\u00f3n entre el sentido en su extensi\u00f3n m\u00e1s general (Sinn) y el sentido como objeto de un enunciado l\u00f3gico o ling\u00fc\u00edstico, el sentido como significaci\u00f3n Bedeutung). En este punto es en el que podr\u00edan aparecer las complicidades a las que acaba de aludir. Tanto es as\u00ed, por ejemplo, que:<\/p>\n<p>      1) Husserl necesita, para aislar el sentido (Sinn o Bedeutung) del enunciado o la intenci\u00f3n de significaci\u00f3n (Bedeutung-Intention) que \u201canima\u201d el<br \/>\nenunciado, distinguir rigurosamente entre la cara significante (sensible), de la que reconocer\u00e1 la originalidad pero que excluye de su problem\u00e1tica<br \/>\nl\u00f3gico\u00ad-gramatical, y la cara del sentido significado (inteligible, ideal, \u201cespiritual\u201d). Quiz\u00e1 es preferible aqu\u00ed citar un pasaje de Ideas I: \u201cAdoptamos como punto de partida la conocida distinci\u00f3n entre la cara sensible y por as\u00ed decir carnal de la expresi\u00f3n, y la cara no sensible, \u2018espiritual\u2019. No vamos a meternos en una discusi\u00f3n sucinta de la primera, ni de la forma en que las dos caras se unen. Por consabido que ah\u00ed designamos los t\u00edtulos de<br \/>\nproblemas fenomenol\u00f3gicos no exentos de importancia. Examinemos exclusivamente el \u2018querer-decir\u201d (bedeuten) y la Bedeutung. Originariamente,<br \/>\nestas palabras no se relacionan m\u00e1s que con la esfera ling\u00fc\u00edstica (sprachliche Sph\u00e4re), con la del \u2018expresar\u2019 (des Ausdr\u00fcchens). Pero en absoluto<br \/>\npodemos evitar, y esto es al mismo tiempo un paso importante en el orden del conocimiento, extender la significaci\u00f3n de estas palabras y hacerlas sufrir una modificaci\u00f3n conveniente que las permita aplicarse de cierta manera a toda la esfera no\u00e9tico-noem\u00e1tica: y por consiguiente a todos los actos, est\u00e9n   o no entrelazados (verflochten) con los actos de expresi\u00f3n. Hemos hablado as\u00ed sin cesar, en el caso de todos los vividos intencionales, de \u2018sentido\u2019 (Sinn), palabra que sin embargo, equivale generalmente a Bedeutung. Por af\u00e1n de precisi\u00f3n, reservamos preferiblemente la palabra Bedeutung para la antigua noci\u00f3n, en particular en el giro complejo \u2018Bedeutung l\u00f3gico\u2019 o \u2018expresivo\u2019. En cuanto a la palabra \u2018sentido\u2019, continuamos emple\u00e1ndola en su m\u00e1xima extensi\u00f3n\u201d. As\u00ed, sea o no \u201csignificado\u201d o \u201cexpreso\u201d, est\u00e9 o no \u201centrelazado\u201d a un proceso de significaci\u00f3n, el \u201csentido\u201d es una idealidad, inteligible o espiritual, que puede eventualmente unirse a la cara sensible de un significante pero que en s\u00ed no tiene ninguna necesidad. Su presencia, su sentido o su esencia de sentido, se piensa fuera de este entrelazamiento desde que el fenomenol\u00f3gico, como el semi\u00f3tico, pretende referirse a una entidad pura, a una cara rigurosamente identificable del sentido o del significado.<\/p>\n<p>      2) Esta capa del sentido o del significado puros remite, expl\u00edcitamente en Husserl, al menos impl\u00edcitamente en la pr\u00e1ctica semi\u00f3tica, a una capa<br \/>\ndel sentido pre-ling\u00fc\u00edstico o pre-semi\u00f3tico (pre-expresivo, dice Husserl) cuya presencia ser\u00eda pensable fuera y antes del trabajo de la diff\u00e9rance, fuera y antes del proceso o el sistema de la significaci\u00f3n. Esta vendr\u00eda solamente a poner el sentido al d\u00eda, a traducirlo, transportarlo, comunicarlo, encarnarlo,expresarlo, etc. Tal sentido que entonces es, en los dos casos, el sentido fenomenol\u00f3gico y en \u00faltimo recurso todo lo que se presenta originariamente a la consciencia en la intuici\u00f3n perceptiva, no estar\u00eda por lo tanto desde la apertura del juego en posici\u00f3n de significante, inscrito en el tejido relacional y diferencial que ocasionar\u00eda ya una apostilla, una traza, un grama, un espaciamiento. La metaf\u00edsica siempre ha consistido, se podr\u00eda demostrar, en querer arrancar la presencia del sentido, bajo este nombre o bajo cualquier otro, a la diff\u00e9rance; y cada vez que se pretende recortar o aislar rigurosamente una regi\u00f3n o una capa del sentido puro o del significado puro, se repite el mismo gesto. \u00bfC\u00f3mo una semi\u00f3tica -como tal- pod\u00eda dispensarse simplemente de todo recurso a la identidad del significado? Operamos entonces una relaci\u00f3n entre el sentido y el signo, o entre el significado y el significante, una relaci\u00f3n de exterioridad: mejor, este se convierte, como en Husserl, en la exteriorizaci\u00f3n (Aeusserung) o la expresi\u00f3n (Ausdruch) de aquel. El lenguaje est\u00e1 determinado como expresi\u00f3n -exteriorizaci\u00f3n de la intimidad de un interior- y encontramos aqu\u00ed todas las dificultades y presuposiciones de las que  habl\u00e1bamos hace un rato a prop\u00f3sito de Saussure. He tratado de indicar en otro lugar las consecuencias que ligan toda la fenomenolog\u00eda a este  privilegio de la expresi\u00f3n, a la exclusi\u00f3n de la \u201cindicaci\u00f3n\u201d fuera de la esfera del lenguaje puro (de la \u201clogicidad\u201d del lenguaje), al privilegio acordado por necesidad a la voz, etc., y esto desde las Investigaciones l\u00f3gicas, desde ese remarcable proyecto de \u201cgram\u00e1tica pura l\u00f3gica\u201d que es mucho m\u00e1s importante y m\u00e1s riguroso, sin embargo, que todos los proyectos de \u201cgram\u00e1tica general razonada\u201d de los siglos XVII y XVIII franceses a los que se refieren ahora ciertos ling\u00fcistas modernos.<\/p>\n<p>KRISTEVA: Si el leguaje siempre es una \u201cexpresi\u00f3n\u201d, y como tal su clausura est\u00e1 demostrada, \u00bfen qu\u00e9 medida y por medio de qu\u00e9 tipo de pr\u00e1ctica esta expresividad se puede superar? \u00bfEn qu\u00e9 medida la no expresividad ser\u00eda significante? \u00bfLa gramatolog\u00eda no ser\u00eda una \u201csemiolog\u00eda\u201d no-expresiva a base de notaciones l\u00f3gico-matem\u00e1ticas mucho m\u00e1s que ling\u00fc\u00edsticas?<\/p>\n<p>DERRIDA: Aqu\u00ed estoy tentado de responder de forma aparentemente contradictoria. Por una parte, el expresiv\u00edsimo nunca es superable simplemente, porque es imposible reducir este efecto de diff\u00e9rance que es la estructura de oposici\u00f3n simple adentro-afuera y este efecto del lenguaje que le empuja a representarse a s\u00ed mismo como re-presentaci\u00f3n expresiva, traducci\u00f3n hacia afuera de lo que estaba constituido hacia adentro. La representaci\u00f3n del  lenguaje como \u201cexpresi\u00f3n\u201d no es un prejuicio accidental, es una especie de trampa estructural, lo que Kant habr\u00eda llamado una ilusi\u00f3n transcendental.<br \/>\nEsta se modifica seg\u00fan los lenguajes, las \u00e9pocas, las culturas. Sin duda la metaf\u00edsica occidental constituye una poderosa sistematizaci\u00f3n, pero creo que reservarle la exclusividad ser\u00eda mucho adelantar imprudentemente. Por otra parte, e inversamente, yo dir\u00eda que, si el expresiv\u00edsimo no es simplemente y de una vez por todas superable, la expresividad ya est\u00e1 de hecho superada, se quiera o no se quiera, se sepa o no se sepa. En la medida en que lo que se llama el \u201csentido\u201d (a \u201cexpresar\u201d) est\u00e1 ya, de parte a parte, constituido por un tejido de diferencias, en la medida en que hay un texto, una red de apostillas textuales a otros textos, una transformaci\u00f3n textual en la cual cada \u201ct\u00e9rmino\u201d pretendidamente \u201csimple\u201d est\u00e1 marcado por la traza de otro y la presumida interioridad del sentido ya est\u00e1 trabajada por su propia exterioridad. Se lleva ya siempre fuera de s\u00ed. Ya es diferente (de s\u00ed) antes de cualquier acto de expresi\u00f3n. Y con esta sola condici\u00f3n es como puede constituir un sintagma o un texto. Con esta sola condici\u00f3n es como puede ser \u201csignificante\u201d. Desde este punto de vista, no habr\u00eda que preguntarse en que medida la no-expresividad ser\u00eda significante. S\u00f3lo la no-expresividad puede ser un significante porque en rigor, s\u00f3lo hay significaci\u00f3n cuando hay s\u00edntesis, sintagma, diff\u00e9rance y texto. Y la noci\u00f3n de texto, pensada con todas sus implicaciones, es incompatible con la noci\u00f3n un\u00edvoca de expresi\u00f3n. Por supuesto, cuando se dice que solo el texto es significante, ya se ha transformado el valor de significaci\u00f3n y de signo. Pues, si se entiende el signo en su clausura cl\u00e1sica m\u00e1s severa, hay que decir lo contrario: la significaci\u00f3n es xpresi\u00f3n; el texto, que no expresa nada, es insignificante, etc. La gramatolog\u00eda, como ciencia de la textualidad, solo ser\u00eda entonces una \u201csemiolog\u00eda\u201d no-expresiva a condici\u00f3n de transformar el concepto de signo y de arrancarle a su expresiv\u00edsimo cong\u00e9nito.<\/p>\n<p>      La \u00faltima parte de su pregunta es todav\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil. Est\u00e1 claro que la reticencia, o sea la resistencia opuesta a la notaci\u00f3n l\u00f3gico-\u00admatem\u00e1tica<br \/>\nsiempre ha sido la firma del logocentrismo y del fonologismo en tanto en cuanto han dominado la metaf\u00edsica y los proyectos semiol\u00f3gicos y ling\u00fc\u00edsticos cl\u00e1sicos. La cr\u00edtica de la escritura matem\u00e1tica no fon\u00e9tica (por ejemplo el proyecto leibniziano de \u201ccaracter\u00edstica\u201d) por Rousseau, Hegel, etc., se encuentra de manera no fortuita en Saussure, donde va de par con la preferencia declarada por las lenguas naturales (cf. el Curso, p. 85). Una gramatolog\u00eda que rompiera con este sistema de presupuestos deber\u00e1, efectivamente, liberar la matematizaci\u00f3n del lenguaje, tomar acta tambi\u00e9n de lo que \u201cla pr\u00e1ctica de la ciencia nunca ha dejado de contestar de hecho, el imperialismo del Logos, apelando por ejemplo, siempre y cada d\u00eda m\u00e1s, a la escritura no-fon\u00e9tica\u201d.[iii] Todo lo que siempre ha ligado el logos a la phon\u00e9 se ha encontrado limitado por la matem\u00e1tica, cuyo progreso es absolutamente solidario de la pr\u00e1ctica de una inscripci\u00f3n no-fon\u00e9tica. Sobre este principio y sobre esta tarea \u201cgramatol\u00f3gicos\u201d no hay creo, ninguna duda posible. No obstante la extensi\u00f3n de las notaciones matem\u00e1ticas, y en general de la formalizaci\u00f3n de la escritura, debe ser muy lenta y muy prudente si queremos que se apropie efectivamente de los dominios que hasta hoy le han sido sustra\u00eddos. Un trabajo cr\u00edtico sobre las lenguas \u201cnaturales\u201d mediante las lenguas \u201cnaturales\u201d, toda una transformaci\u00f3n interna de las notaciones cl\u00e1sicas, una pr\u00e1ctica sistem\u00e1tica de los intercambios entre las lenguas y las escrituras \u201cnaturales\u201d deber\u00eda; me parece, preparar y acompa\u00f1ar tal formalizaci\u00f3n. Tarea infinita, pues siempre ser\u00e1 imposible, por razones esenciales, reducir absolutamente las lenguas naturales y las notaciones no-matem\u00e1ticas. Hay que desconfiar tambi\u00e9n de la cara \u201cingenua\u201d del formalismo y del   matematismo, una de cuyas funciones secundarias en la metaf\u00edsica ha sido, no lo olvidemos, la de completar y confirmar la teolog\u00eda logoc\u00e9ntrica que     pod\u00edan discutir por otra parte. Tanto es as\u00ed que, en Leibniz, el proyecto de caracter\u00edstica universal, matem\u00e1tica y no-fon\u00e9tica, es inseparable de una  metaf\u00edsica de lo simple, y por ese lado, de la existencia del entendimiento divino,[iv] del logos divino.<\/p>\n<p>      El progreso efectivo de la notaci\u00f3n matem\u00e1tica va por lo tanto de par con la deconstrucci\u00f3n de la metaf\u00edsica, con la profunda renovaci\u00f3n de la<br \/>\nmatem\u00e1tica misma y del concepto de ciencia de la que siempre ha sido el modelo.<\/p>\n<p>       KRISTEVA: Siendo la apelaci\u00f3n del signo una apelaci\u00f3n de la cientificidad \u00bfen qu\u00e9 medida la gramatolog\u00eda es o no una \u201cciencia\u201d? \u00bfConsidera<br \/>\nque ciertos trabajos semi\u00f3ticos, y si as\u00ed es, cuales, se aproximan al proyecto gramatol\u00f3gico?<\/p>\n<p>       DERRIDA: La gramatolog\u00eda debe deconstruir todo lo que liga el concepto y las normas de la cientificidad a la ontoteolog\u00eda, al logocentrismo, al<br \/>\nfonologismo. Un trabajo inmenso e interminable que debe evitar sin cesar que la transgresi\u00f3n del proyecto cl\u00e1sico de la ciencia recaiga en el empirismo pre-cient\u00edfico. Esto supone una especie de doble registro en la pr\u00e1ctica gramatol\u00f3gica: hay que ir a la vez m\u00e1s all\u00e1 del positivismo o del cientificismo metaf\u00edsicos y acentuar lo que en el trabajo efectivo de la ciencia contribuye a liberarla de las hipotecas metaf\u00edsicas que pesan sobre su definici\u00f3n y su movimiento desde su origen. Hay que perseguir y consolidar lo que, en la pr\u00e1ctica cient\u00edfica, ha empezado ya a exceder la clausura logoc\u00e9ntrica. Por eso no hay una respuesta simple a la pregunta de saber si la gramatolog\u00eda es una \u201cciencia\u201d. Dir\u00eda, en una palabra, que inscribe y de-limita la ciencia; debe hacer funcionar libre y rigurosamente en su propia escritura, las normas de la ciencia; una vez m\u00e1s, marca y al mismo tiempo demarca el l\u00edmite que   clausura el campo de la cientificidad cl\u00e1sica.<\/p>\n<p>      Por la misma raz\u00f3n, no hay trabajo semi\u00f3tico cient\u00edfico al que no sirva la gramatolog\u00eda. Y siempre se podr\u00e1n volver contra las presuposiciones<br \/>\nmetaf\u00edsicas de un discurso semi\u00f3tico los motivos gramatol\u00f3gicos que la ciencia produce. A partir del motivo formalista y diferencial presente en el Curso de Saussure se puede criticar, el psicologismo, el fonologismo, la exclusi\u00f3n de la escritura, que no est\u00e1n por eso menos presentes. Por lo mismo en la glosem\u00e1ntica de Hjelmslev, la cr\u00edtica del psicologismo saussuriano, la neutralizaci\u00f3n de las sustancias de expresi\u00f3n -y por lo tanto del fonologismo-, el \u201cestructuralismo\u201d el \u201cinmanetismo\u201d, la cr\u00edtica de la metaf\u00edsica, la tem\u00e1tica del juego, etc., si se extraen todas las consecuencias, deber\u00edan excluir toda una conceptualidad metaf\u00edsica ingenuamente utilizada (la pareja expresi\u00f3n \/contenido en la tradici\u00f3n de la pareja significante\/significado; la oposici\u00f3n forma\/substancia aplicada a cada uno de los dos t\u00e9rminos precedentes; el \u201cprincipio emp\u00edrico\u201d, etc.).[v] Podemos decir, a priori, que en toda proposici\u00f3n o en todo sistema de b\u00fasqueda semi\u00f3tica -y usted podr\u00eda mejor que yo citar ejemplos m\u00e1s actuales- presuposiciones metaf\u00edsicas cohabitan con motivos cr\u00edticos. Y esto por el solo hecho de que habitan hasta cierto punto el mismo lenguaje, o mejor a\u00fan la misma lengua. La gramatolog\u00eda ser\u00eda sin duda menos una ciencia distinta, una nueva disciplina cargada de un nuevo contenido, de un nuevo dominio bien determinado, que en la pr\u00e1ctica vigilante de este reparto textual.<\/p>\n<p>                                                                                            Jacques Derrida<\/p>\n<p>* Versi\u00f3n castellana de Amado Alonso (ed. Losada, 12\u00aa edici\u00f3n, 1973).<\/p>\n<p>[i] Es decir, lo inteligible. La diferencia entre el significante y el significado ha reproducido siempre la diferencia entre lo sensible y lo inteligible. Y no lo hace menos en el siglo XX que en sus or\u00edgenes estoicos. \u201cComo claramente ha establecido el moderno pensamiento estructural, la lengua es un sistema de signos, y la ling\u00fc\u00edstica forma parte de la ciencia de los signos, o semi\u00f3tica (la s\u00e9miologie de Saussure). La antigua definici\u00f3n del signo (\u201caliquid stat pro aliquo\u201d) ha sido resucitada y propuesta como todav\u00eda v\u00e1lida y fecunda. As\u00ed, la propiedad esencial de todo signo en general, y de todo signo ling\u00fc\u00edstico en particular, tiene un car\u00e1cter doble: toda unidad ling\u00fc\u00edstica es bipartita y comporta dos aspectos -el uno sensible y el otro inteligible-, o, dicho en otras palabras, comprende un signans (el signifiant de Saussure) y un signatum (el signifi\u00e9)\u201d (R. Jakobson, Ensayos de ling\u00fc\u00edstica general, trad. castellana, Ed. Seix Barral, 1975, p. 218).<\/p>\n<p>[ii] Cf. De la gramatolog\u00eda, pp. 106-108. (N.D.L.R.) (versi\u00f3n castellana, Ed. Siglo XXI, 1\u00aa edici\u00f3n, 1971.<\/p>\n<p>[iii] De la gramatolog\u00eda, p. 12 (N.D.L.R.).<\/p>\n<p>[iv] \u201cPero, hasta el presente, me basta con hacer notar que lo que es el fundamento de mi caracter\u00edstica lo es tambi\u00e9n de la demostraci\u00f3n de la existencia de Dios; pues los pensamientos simples son los elementos de la caracter\u00edstica, y las formas simples son la fuente de las cosas. Ahora bien, yo sostengo que todas las formas simples son compatibles entre ellas. Esta es una proposici\u00f3n que no sabr\u00eda demostrar bien sin explicar largamente los fundamentos de la caracter\u00edstica. Pero, si se acepta, resulta que la naturaleza de Dios, que encierra todas las formas simples consideradas absolutamente, es posible. Ahora bien, hemos probado m\u00e1s arriba que Dios es, siempre que sea posible. Por lo tanto, existe. Lo que hab\u00eda que demostrar\u201d. (Carta a la princesa Elisabeth, 1678).<\/p>\n<p>[v] De la gramatolog\u00eda, p. 83 y ss. (N.D.L.R.).<\/p>\n<p>Fuente: http:\/\/meltingpot.fortunecity.com\/namibia\/601\/derrida.html.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entrevista con Julia Kristeva y Jacques Derrida. 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