{"id":1447,"date":"2007-05-15T16:38:00","date_gmt":"2007-05-15T14:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sabado100.com.ar\/?p=1447"},"modified":"2007-05-15T16:38:00","modified_gmt":"2007-05-15T14:38:00","slug":"aparecida-esperanzas-y-temores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/aparecida-esperanzas-y-temores\/","title":{"rendered":"Aparecida, esperanzas y temores"},"content":{"rendered":"<p>En el primer encuentro del ciclo de debates de Criterio 2007, realizado en el Centro Cultural Borges el 12 del mes pasado, fueron panelistas los doctores en teolog\u00eda Maria Clara Lucchetti de Bingemer y Carlos M. Galli. Respectivamente, decanos en la Universidad Cat\u00f3lica de Rio de Janeiro y en la Universidad Cat\u00f3lica Argentina. Bajo el t\u00edtulo: \u201c\u00bfQu\u00e9 futuro tiene la Iglesia en Am\u00e9rica latina?\u201d, coordin\u00f3 las ponencias y el di\u00e1logo el periodista Jos\u00e9 Ignacio L\u00f3pez.<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n central, ante la V Conferencia de Obispos latinoamericanos a realizarse en Aparecida, Brasil, con la apertura de Benedicto XVI (en su primer viaje en cuanto pont\u00edfice al continente latinoamericano), fue el interrogante sobre si las expectativas son de esperanza o de temor. Esperanza en que la Iglesia recoja los m\u00faltiples desaf\u00edos de la sociedad contempor\u00e1nea. Temor de que no sepa o quiera hacerlo.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Ignacio L\u00f3pez, quien lament\u00f3 con fuerza la ausencia de laicos argentinos entre los participantes, escribi\u00f3 en el n\u00famero anterior un interesante art\u00edculo sobre el tema.<\/p>\n<p>De Carlos M. Galli, que adem\u00e1s ser\u00e1 perito en Aparecida, esperamos un an\u00e1lisis posterior a la Conferencia.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed publicamos el texto de Maria Clara Bingemer expuesto, en parte, en la charla mencionada.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>La V Conferencia General del episcopado latinoamericano suscita reacciones tanto de esperanza como de temor. Esperanza, en el \u201ccontinente de la esperanza\u201d de que el pueblo reciba una palabra de aliento en los dif\u00edciles tiempos que corren. Temor de que defraude las expectativas si no recoge los avances de Medell\u00edn y Puebla, y repita de alguna manera a Santo Domingo. En ese sentido, hay disconformidad con los contenidos y el m\u00e9todo del documento de participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por otro lado, es innegable que Aparecida 2007 es el principal acontecimiento eclesial del a\u00f1o. Aunque, al menos en Brasil, pa\u00eds sede, los medios de comunicaci\u00f3n se interesan m\u00e1s por la venida del Papa que por la Conferencia y su lema: disc\u00edpulos y misioneros de Jesucristo hoy. Nuestra atenci\u00f3n y reflexi\u00f3n pueden ayudar a que las conclusiones de Aparecida respondan a los deseos y preocupaciones de muchos cat\u00f3licos que hoy, en Am\u00e9rica latina, no se sienten c\u00f3modos en su Iglesia, a la que aman.<\/p>\n<p>El giro metodol\u00f3gico<\/p>\n<p> Muchos no se sintieron identificados con el an\u00e1lisis metodol\u00f3gico del documento. Encontraron pobre y conservador el an\u00e1lisis de la realidad. Incluso que estuviera despu\u00e9s de la parte teol\u00f3gica, eludiendo el m\u00e9todo consagrado en conferencias anteriores: ver-juzgar-actuar. Se advierte la ausencia de la Iglesia en el di\u00e1logo con el mundo acad\u00e9mico, con la universidad y en los grandes temas que hoy interpelan al ser humano. Tambi\u00e9n es insuficiente el concepto de cultura y de culturas ante la complejidad actual. La cuesti\u00f3n de la nueva gen\u00e9tica, de la bio\u00e9tica presenta adem\u00e1s un enfoque pobre y conservador. Se tiene la impresi\u00f3n de que no se enfrentan con valor y transparencia cuestiones que angustian a much\u00edsimos cat\u00f3licos en el continente y que constituyen la principal \u00e1rea de roce con no creyentes, ateos y agn\u00f3sticos: cuestiones relativas a la moral sexual (limitaci\u00f3n de la natalidad, m\u00e9todos naturales y\/o artificiales, relaciones sexuales antes del matrimonio, etc.). Asimismo, las indagaciones relativas a la muerte digna (eutanasia, distanasia, etc.). La percepci\u00f3n de que estas cuestiones son urgentes y deber\u00edan ser consideradas por la Conferencia emana del hecho de que buena parte del laicado cat\u00f3lico en Am\u00e9rica latina vive una especie de \u201ccisma blanco\u201d (hay toda una corriente de cristianos laicos, incluso apoyados por sacerdotes, que viven una \u00e9tica sexual paralela o al margen de la posici\u00f3n oficial y no se sienten excluidos de la comuni\u00f3n eclesial).<\/p>\n<p>Es un signo esperanzador, por otro lado, constatar que el documento de s\u00edntesis retomara el m\u00e9todo ver-juzgar-actuar, fruto de una escucha atenta y positiva.<\/p>\n<p>En el an\u00e1lisis de la realidad impacta fuertemente la merma en las filas cat\u00f3licas del continente. A pesar de que la mayor\u00eda de los cat\u00f3licos de todo el mundo se encuentran todav\u00eda en Am\u00e9rica latina, ese rostro del pueblo \u201cpobre y creyente\u201d trazado en Puebla ha cambiado mucho y r\u00e1pidamente. No es s\u00f3lo el \u201csubstrato cat\u00f3lico\u201d sino el de todas las religiones institucionales el que es corro\u00eddo por fuertes cambios culturales. Siempre hubo pluralismo religioso en nuestro continente. Lo nuevo es el fin de la cultura de unanimidad cat\u00f3lica. Por un lado, una legitimaci\u00f3n de la libertad religiosa, cuyo pluralismo, expuesto a la mercantilizaci\u00f3n de todas las esferas de la vida humana, relativiza el catolicismo y reduce las religiones a un denominador com\u00fan; y, por otro, un individualismo que tiende a hacer de la religi\u00f3n una opci\u00f3n restringida a la esfera de la subjetividad.<\/p>\n<p>La Conferencia de Aparecida deber\u00e1 afrontar la realidad desafiante del \u00e9xodo de cat\u00f3licos hacia otras denominaciones religiosas; y, dentro de ellas, el constante \u201ctr\u00e1nsito religioso\u201d que va de \u201cconversi\u00f3n\u201d en \u201cconversi\u00f3n\u201d. Y por otro lado, afrontar tambi\u00e9n el anonimato de la masa y la d\u00e9bil participaci\u00f3n activa de los fieles centrada sobre todo en celebraciones lit\u00fargicas de poca incidencia en la vida concreta. Frente a esta situaci\u00f3n, las diferentes reacciones van desde la postura apolog\u00e9tica de la disputa del mercado religioso hasta la apat\u00eda y la perplejidad o, lo que es peor, la redogmatizaci\u00f3n feroz de la religi\u00f3n y el atrincheramiento identitario.<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n al documento de participaci\u00f3n, muchas conferencias episcopales han recordado la necesidad de no olvidar dos opciones fundamentales: la preferencial por los pobres y la del protagonismo de los laicos. A ese respecto, la contribuci\u00f3n de Brasil afirma: \u201cLa credibilidad y la fuerza de la acci\u00f3n evangelizadora reside en la opci\u00f3n por los pobres, que es la opci\u00f3n del propio Jes\u00fas. En la historia de la Iglesia, se constata que, cuando no se ha sido fiel en el servicio a los m\u00e1s pobres, se dej\u00f3 de ser fiel al Reino de Dios, que es vida en abundancia para todos. Lamentablemente, tambi\u00e9n en los d\u00edas de hoy, la Iglesia no siempre consigue dar un testimonio convincente de la opci\u00f3n evang\u00e9lica por los pobres. Una Iglesia que se vuelve tibia en el compromiso con los peque\u00f1os y sufrientes traiciona en su esencia el Evangelio de Jes\u00fas, que vino a traer vida en abundancia para todos\u201d. Y sigue: \u201cSobre todo el \u00e9xodo de cat\u00f3licos impone a la Iglesia recapacitar, con urgencia, la ministerialidad en el seno de las comunidades eclesiales. Los ministerios contin\u00faan centralizados en el ministro ordenado que, a su vez, es cada vez m\u00e1s escaso, en comparaci\u00f3n con otras denominaciones religiosas. Adem\u00e1s de la necesidad de la creaci\u00f3n de nuevos ministerios laicos, como el de las mujeres que son mayor\u00eda en nuestras comunidades, no es un desprop\u00f3sito pensar la posibilidad de reinserci\u00f3n en la vida pastoral de los sacerdotes que dejaron el ministerio\u201d.<\/p>\n<p>La cristolog\u00eda de Aparecida<\/p>\n<p>Al ser el discipulado y la misi\u00f3n cristianas el tema central de Aparecida, la cristolog\u00eda cobra una importancia fundamental. Ya el documento de participaci\u00f3n se\u00f1alaba la carencia de una cristolog\u00eda que recuperara la humanidad de Jes\u00fas, su inserci\u00f3n en su contexto vital, la centralidad de su ministerio en favor de los pobres, recogiendo la rica tradici\u00f3n de Israel, en donde Dios es el go\u00b4el (pariente) del pobre, del hu\u00e9rfano, de la viuda, del extranjero, en suma, de todos los carecientes de plenitud.<\/p>\n<p>Se ha advertido la ausencia de las afirmaciones cristol\u00f3gicas que describen a Jes\u00fas como el rostro humano de Dios, entregado a la humanidad, y el rostro de los hombres y de las mujeres en conversaci\u00f3n con el Padre. La religiosidad popular latinoamericana, sintiendo la presencia solidaria de Dios en la prueba y en el dolor, da especial valor al Jes\u00fas sufriente, aunque no pierda la esperanza de \u201cvida en abundancia\u201d en el Cristo resucitado.<\/p>\n<p>En el encuentro con los disc\u00edpulos, Jes\u00fas promete la vida plena. El seguimiento y el discipulado, por lo tanto, nacen de esta experiencia. Y la misi\u00f3n es el anuncio a todos de esta novedad.<\/p>\n<p>De la misma forma en que el Reino fue central en la vida y en la obra de Jes\u00fas, \u201cbuscar primero el Reino de Dios\u201d tambi\u00e9n es lo \u00fanico que le importa al cristiano, pues \u201ctodo lo dem\u00e1s le ser\u00e1 dado por a\u00f1adidura\u201d. La categor\u00eda \u201cReino de Dios\u201d es, por lo tanto, fundamental en toda cristolog\u00eda y, de manera especial, en una elaborada a partir y desde Am\u00e9rica latina. El Reino es el proyecto de Jes\u00fas y los que lo siguen asumen igualmente su proyecto. Los m\u00e1rtires del continente son testigos de esta fidelidad a Jes\u00fas y su Reino.<\/p>\n<p>El Reino de Dios es justicia, paz y amor para toda la humanidad, salvaci\u00f3n integral, liberaci\u00f3n de todos los signos de muerte que sofocan la vida. Se trata de un Reino escatol\u00f3gico, con una dimensi\u00f3n inmanente y otra trascendente. En la primera, el Reino de Dios se identifica con personas que volvieron a nacer del Esp\u00edritu, empe\u00f1adas en la construcci\u00f3n de una nueva sociedad, justa y solidaria para todos.<\/p>\n<p>A diferencia de Conferencias anteriores, se ech\u00f3 de menos en el documento de participaci\u00f3n la faceta liberadora de la misi\u00f3n de Jes\u00fas, ya que la eficacia de la evangelizaci\u00f3n exige su presencia. En cuanto Palabra que se hizo carne, forma parte del profetismo descubrir el rostro desfigurado de Jes\u00fas en el de millones de marginados, sumergidos en la miseria, desempleados, sin techo y sin-tierra, enfermos, emigrantes, los que no tienen posibilidad de vivir dignamente.<\/p>\n<p>La opci\u00f3n evang\u00e9lica por los pobres es la del propio Jes\u00fas, \u201cque siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza\u201d. Su vida y misi\u00f3n se caracterizaron por la atenci\u00f3n a los m\u00e1s d\u00e9biles y excluidos de la sociedad de su tiempo, no respetados en su dignidad de hijos de Dios. La acci\u00f3n de Jes\u00fas junto a los pobres no es una acci\u00f3n asistencialista, sino defensora y promotora de la vida en abundancia que \u00e9l vino a traer a todos, no dudando trastocar las estructuras excluyentes, tanto de la religi\u00f3n judaica cuanto de la sociedad.<\/p>\n<p>En la vida de Jes\u00fas, los pobres no son meros objetos de caridad. Por su acci\u00f3n, la Buena Noticia los pone de pie, los integra en la comunidad tratando de hacer de ellos sujetos de un mundo nuevo, solidario e inclusivo de todos.<\/p>\n<p>El seguimiento de Jes\u00fas implica, por tanto, la opci\u00f3n preferencial por los pobres, sobre todo en un continente marcado por la injusticia social que, a los ojos de la fe, se constituye en el esc\u00e1ndalo del pecado estructural.<\/p>\n<p>En el documento de s\u00edntesis hay una cristolog\u00eda muy densa y bella, tomada del cuarto Evangelio. No se destaca tanto la elaboraci\u00f3n de los Evangelios sin\u00f3pticos y no se valora como central la cuesti\u00f3n del Reino de Dios; por lo tanto apunta hacia un discipulado m\u00e1s centrado en la conversi\u00f3n individual y subjetiva. La opci\u00f3n evang\u00e9lica por los pobres est\u00e1 mencionada sin llegar a ser, sin embargo, el centro mismo del apartado. Eso seguramente habr\u00e1 frustrado a algunas corrientes m\u00e1s progresistas de la Iglesia del continente, m\u00e1s identificadas con la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n. Sobre todo cuando la injusticia social estructural no ha mejorado en nada desde la \u00faltima conferencia del CELAM. Por el contrario, ha empeorado.<\/p>\n<p>\u00bfAparecida confirmar\u00e1 y consumar\u00e1 el entierro de la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n? \u00bfHay otro modelo de teolog\u00eda que reemplace a la que durante mucho tiempo fue identificada como el modo propio de hacer teolog\u00eda en Latinoam\u00e9rica?<\/p>\n<p>Una teolog\u00eda contextual<\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de dos mil a\u00f1os, cuando la primera comunidad cristiana reconoci\u00f3 que Jes\u00fas de Nazareth, que hab\u00eda caminado en medio de ellos haciendo el bien y hablando con autoridad, que hab\u00eda sido matado por los poderes de la teocracia jud\u00eda y de la pax romana, que hab\u00eda resucitado por el poder de Dios Padre, era el Mes\u00edas esperado, surg\u00eda un nuevo acontecimiento hist\u00f3rico y transhist\u00f3rico: el cristianismo.<\/p>\n<p>El genio de Pablo de Tarso comprendi\u00f3 inmediatamente que aquella espl\u00e9ndida novedad no pod\u00eda quedar aprisionada dentro de los estrechos l\u00edmites de la sinagoga so pena de morir atrofiada. Enfrentando incluso a Pedro, jefe del colegio apost\u00f3lico, Pablo entiende que el cristianismo debe ganar el mundo, y que para eso debe entrar en las culturas adonde le sea dado llegar y hablar el idioma que hablan los del lugar donde la misi\u00f3n lo lleve.<\/p>\n<p>Es as\u00ed que, al pretender dirigirse y hacerse entender por los c\u00edrculos m\u00e1s letrados del mundo greco-romano, el mundo culto de entonces, la comunidad eclesial cristiana va a tener que descubrir un nuevo lenguaje que rescate las categor\u00edas de la antropolog\u00eda hebrea y entre en comuni\u00f3n profunda y fecunda con las categor\u00edas de la ciencia de la \u00e9poca, que era la de la filosof\u00eda griega.<\/p>\n<p>La teolog\u00eda, por lo tanto, nace inmersa y determinada por un contexto. Nace ya contextual y no tiene posibilidad de no serlo. Es fruto de un feliz casamiento entre la antropolog\u00eda hebrea y la filosof\u00eda griega. Con esa reflexi\u00f3n y ese discurso el cristianismo conseguir\u00e1 penetrar en las diferentes culturas, expresarse a s\u00ed mismo y expresar el misterio que lo configura, ser recibido y entendido en los diferentes contextos culturales. Se convierte no solamente en la religi\u00f3n de unos pocos, sino de muchos y ha adquirido un cariz de fuerza civilizatoria, sin el cual la historia de Occidente hoy no ser\u00eda comprensible.<\/p>\n<p>Sin embargo, los contextos cambian y se reconfiguran y la teolog\u00eda est\u00e1 llamada a acompa\u00f1ar ese proceso vivo y cambiante, a fin de poder seguir siendo entendida en diferentes contextos y culturas y seguir respondiendo a las preguntas de los hombres y mujeres de ayer y de hoy.<\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, la Iglesia reunida en concilio rescat\u00f3 la importancia de esto. En su ardiente deseo de dialogar con el ser humano, el mundo y la cultura modernos, la teolog\u00eda comprende que no puede seguir pensando y hablando con las categor\u00edas medievales. Es por eso que la teolog\u00eda conciliar y post-conciliar tiene algunos rasgos fundamentales que se reflejan en un sano y profundo cambio en su reflexi\u00f3n, en su discurso y en su lenguaje:<\/p>\n<p>1. Un giro antropoc\u00e9ntrico.<\/p>\n<p>2. La historia como categor\u00eda teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>3. Vuelta a las fuentes.<\/p>\n<p>Hace poco menos de 40 a\u00f1os, al final de los sesenta e inicio de los setenta, la Iglesia en Am\u00e9rica latina expresa su deseo de dar nuevos pasos en su ser eclesial y en su quehacer teol\u00f3gico y pastoral: dejar de ser una Iglesia reflejo y pasar a ser una Iglesia fuente. La conferencia de Medell\u00edn, en 1968, segunda del episcopado latinoamericano, iba al encuentro de ese deseo: la propagaci\u00f3n de la fe inseparable de la lucha por la justicia; la articulaci\u00f3n de las bases comunitarias alrededor de la palabra de Dios; un nuevo modo de hacer teolog\u00eda, que parte de la realidad y la piensa a la luz de la Escritura.<\/p>\n<p>En 1979, la Conferencia de Puebla llegaba a su t\u00e9rmino consagrando los mismos ejes ya madurados y consolidados: la opci\u00f3n preferencial por los pobres, las comunidades eclesiales de base, y la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los sectores m\u00e1s progresistas de la Iglesia ve\u00edan la necesidad de un cambio de alianzas. El proceso de evangelizaci\u00f3n del continente, que hab\u00eda elegido preferencialmente las clases dirigentes y las \u00e9lites como destinatarios de su labor misionera y evangelizadora, ve\u00eda ahora la necesidad de dar preferencia a los pobres y a los medios populares para desde ah\u00ed llegar a todos. En un momento en que la mayor\u00eda de los pa\u00edses latinoamericanos sufr\u00edan por la falta de libertad bajo sangrientas dictaduras y cuando los sistemas explotaban cruelmente a las clases desfavorecidas, la voz de la Iglesia se hacia o\u00edr como portavoz y defensora de los derechos humanos.<\/p>\n<p>La teolog\u00eda hecha en Am\u00e9rica latina gan\u00f3 mundo y fue discutida favorable o negativamente, aunque siempre con inter\u00e9s. Provoc\u00f3 respeto en Europa y en los Estados Unidos. Y aqu\u00ed en el continente gan\u00f3 credibilidad junto a las bases, a los movimientos populares, a otras fuerzas que no siendo eclesiales encontraban lenguaje e ideales comunes al comprometerse con las luchas de los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>Los tiempos cambiaban, nuevos vientos soplaban, en el Vaticano y aqu\u00ed. La democracia parec\u00eda florecer de nuevo en Latinoam\u00e9rica, el muro de Berl\u00edn ca\u00eda en 1989, el socialismo real era ya superado por nuevas propuestas y por un mundo donde las utop\u00edas parec\u00edan cosas del pasado. La modernidad y la raz\u00f3n potente entraban en crisis y empezaba un nuevo momento hist\u00f3rico llamado \u2013bien o mal\u2013 post-modernidad. El contexto dentro del cual se deb\u00eda elaborar el discurso teol\u00f3gico pas\u00f3 muy r\u00e1pidamente a ser otro y diferente.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos veinte a\u00f1os hemos venido asistiendo y viviendo ese cambio. Sin embargo, es importante constatar y afirmar que el deseo y la convicci\u00f3n fundamental que animaba a la Iglesia del continente en los a\u00f1os 60, 70 y 80 est\u00e1 vigente todav\u00eda. Deseo y convicci\u00f3n de evangelizar atacando igualmente las causas de la injusticia que sufren cada d\u00eda millones de personas. El problema de la injusticia no ha mejorado. Por el contrario, ha aumentado y hoy es mucho m\u00e1s grande el n\u00famero de quienes gimen bajo el cruel peso de la pobreza, de la miseria, de la violencia, de la exclusi\u00f3n. Excluidos de todos los beneficios del progreso, hombres y mujeres no tienen posibilidad de acceder a los derechos humanos, porque no resolvieron siquiera el problema de los derechos animales, como escribe Frei Betto.<\/p>\n<p>Cambi\u00f3 y se torn\u00f3 m\u00e1s complejo el contexto donde nuestra teolog\u00eda se piensa y se dice. Nuevos elementos han sido integrados sin que desaparecieran los antiguos. El cuadro contextual es por lo tanto m\u00e1s rico, m\u00e1s complejo y m\u00e1s desafiante para la teolog\u00eda que quiere ser dialogante con el pueblo.<\/p>\n<p>A la pobreza socio-econ\u00f3mico-pol\u00edtica se ha agregado otra cuesti\u00f3n seria e interpelante: la pobreza antropol\u00f3gica. Es el \u00e1rea que va a contemplar todas las cuestiones emergentes de g\u00e9nero, de raza, de etnia, de ecolog\u00eda. La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica va a llegar a la conclusi\u00f3n de que si una persona es pobre, es excluida. Si es pobre y mujer, es doblemente excluida. Si es pobre, mujer y negra, lo es triplemente.<\/p>\n<p>Si Puebla todav\u00eda pod\u00eda hablar a un continente m\u00e1s o menos homog\u00e9neo en t\u00e9rminos eclesiales y teol\u00f3gicos, un pueblo \u201cpobre y creyente\u201d, la Iglesia hoy se confronta con un nuevo estado de cosas. El campo religioso se ha vuelto cada vez m\u00e1s plural, reflejando una p\u00e9rdida de hegemon\u00eda del cristianismo hist\u00f3rico en t\u00e9rminos de capacidad de influencia y n\u00famero de adeptos.<\/p>\n<p>El contexto en el que vivimos, por lo tanto, no es m\u00e1s como el que vivieron nuestros antepasados, nuestras abuelas, las generaciones que nacieron y se criaron entre s\u00edmbolos y afirmaciones de la fe cristiana y cat\u00f3lica. Hoy vivimos en un contexto donde la religi\u00f3n muchas veces desempe\u00f1a m\u00e1s el papel de cultura y fuerza civilizatoria que de credo de adhesi\u00f3n configurador la vida. M\u00e1s a\u00fan: vivimos en un contexto secularizado y plural en todos los aspectos y t\u00e9rminos. Hoy, globalizaci\u00f3n mediante, las personas nacen y crecen en medio de un mundo donde se cruzan, dialogan e interact\u00faan el ate\u00edsmo, la no creencia, la indiferencia religiosa y varias religiones, antiguas y nuevas. El cristianismo hist\u00f3rico \u2013y en \u00e9l, el catolicismo\u2013 se encuentra en medio de esta interpelaci\u00f3n y de esta pluralidad.<\/p>\n<p>Hoy asistimos a la privatizaci\u00f3n de la vida religiosa, que va de la mano de la autonom\u00eda del hombre moderno versus la heteronom\u00eda que reg\u00eda el mundo teoc\u00e9ntrico medieval. Cada uno elabora su propia \u201creceta\u201d y el campo religioso pasa a asemejarse a un gran supermercado, as\u00ed como tambi\u00e9n a un \u201clugar de tr\u00e1nsito\u201d donde se entra y se sale. La modernidad no termin\u00f3 con la religi\u00f3n: resurge con nueva fuerza y nuevas formas, no tanto institucionalizada como antes, sino plural y multiforme, salvaje e incluso an\u00e1rquica, sin aspiraciones de volver a lo pre-moderno.<\/p>\n<p>El ser humano que vivi\u00f3 la crisis de la modernidad, o que ya naci\u00f3 en medio de su cl\u00edmax y nada en aguas post-modernas \u2013a diferencia del adepto a la religi\u00f3n institucional, que adhiere a una sola y permanece en ella, o incluso del ateo o agn\u00f3stico que niega la pertenencia y la creencia en cualquier religi\u00f3n\u2013 es como un \u201cperegrino\u201d que camina entre los meandros de las diferentes propuestas religiosas, sin reparo a pasar de una a otra, o de armar su propia composici\u00f3n religiosa con elementos de una y otra propuesta.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de la sacralidad presenta, pues, un rostro que convive con el del secularismo moderno, generador de sospecha y ate\u00edsmo, para el cual la trascendencia est\u00e1 sometida a la constante e incesante cr\u00edtica de la raz\u00f3n y de la l\u00f3gica iluminista.<\/p>\n<p>Sin duda, el catolicismo y la Iglesia son llamados a encontrar su lugar en medio del tejido plurirreligioso que atraviesa la sociedad contempor\u00e1nea. De esta forma, deber\u00eda participar de un proyecto com\u00fan donde las religiones tendr\u00edan un papel importante en beneficio de la humanidad. Las religiones del mundo entero est\u00e1n siendo convocadas, seg\u00fan el parecer de importantes pensadores, a aportar en la elaboraci\u00f3n de una nueva \u00e9tica mundial, y no pueden abstraerse de esa convocatoria o ignorarla. Pero tampoco pueden acudir renunciando a lo que constituye el fondo m\u00e1s profundo de su identidad.<\/p>\n<p>En v\u00edsperas de una V Conferencia del episcopado latinoamericano, la fe y la teolog\u00eda cristianas se ven interpeladas por la cuesti\u00f3n de su identidad, a veces perdida y fragmentada en medio de un mar de experiencias que se pretenden religiosas, pero que no necesariamente pasan por la Alteridad, que en su absoluta libertad se revela como Santidad, o sea: \u201cAlteridad totalmente otra\u201d.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de esta sacralidad plurirreligiosa no necesariamente implica un crep\u00fasculo de la adhesi\u00f3n a una religi\u00f3n tradicional, con todas sus consecuencias, pero s\u00ed exige un constante y agudo discernimiento.<\/p>\n<p>En este contexto plural y cambiante, la teolog\u00eda latinoamericana sigue encontr\u00e1ndose con interpelaciones y cuestiones tan serias y fundamentales que la llevaron a elaborar un discurso nuevo en los a\u00f1os 60 y 70. Pero tiene igualmente el grave deber de abrir sus o\u00eddos y volver su atenci\u00f3n a los nuevos desaf\u00edos.<\/p>\n<p>La fuerza de la fe en Jesucristo \u2013experiencia desde la cual surge y se configura el discurso teol\u00f3gico\u2013 sabr\u00e1 dar a la teolog\u00eda nacida y elaborada en el contexto actual la forma y el tono adecuado para conformar una respuesta convincente y consistente frente a las inquietudes del pueblo de Dios. Pero, si la teolog\u00eda quiere seguir siendo una palabra que contribuya eficazmente para la liberaci\u00f3n del hombre todo y de todos los hombres, y no un discurso elaborado en ambientes acad\u00e9micos al que s\u00f3lo tengan acceso algunos pocos eruditos, grandes conocedores de libros y tratados, pero no necesariamente peritos en humanidad, la presencia de lo nuevo debe ser o\u00edda, acogida e incorporada con armon\u00eda y generosidad. Ser experta en humanidad es el compromiso de la Iglesia despu\u00e9s del Concilio, seg\u00fan expresi\u00f3n de Pablo VI. Seguir si\u00e9ndolo es su compromiso hoy, en este momento, en este continente de la esperanza que necesita ver su esperanza reforzada y confirmada.<\/p>\n<p>Expectativas que persisten<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n, la V Conferencia General deber\u00eda pronunciarse en torno de estos grandes temas:<\/p>\n<p>&#8211; La persistente injusticia social. La tremenda contradicci\u00f3n de ser portadores del Evangelio y disc\u00edpulos de Jesucristo, ser pa\u00edses cristianos (Brasil es cuantitativamente el mayor pa\u00eds cat\u00f3lico del mundo) y albergar injusticias vociferantes y absurdas como que un tercio de sus habitantes est\u00e9n por debajo de la l\u00ednea de pobreza. Es, en suma, la cuesti\u00f3n de los pobres y de la opci\u00f3n de la Iglesia por ellos a fin de dar credibilidad a su anuncio. Este punto lo considero important\u00edsimo para acallar las afirmaciones acerca de que la opci\u00f3n por los pobres \u201cya pas\u00f3\u201d, como si se tratase de una moda. Creo urgente que la V Conferencia asuma esa cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; La violencia. Nuestros pa\u00edses se han convertido en focos de verdadera guerra civil urbana. Est\u00e1 muriendo toda una generaci\u00f3n, sobre todo de hombres j\u00f3venes y negros. Esto sucede en Brasil, Colombia, Venezuela, Per\u00fa y otros. El tema de la paz y del perd\u00f3n, de la reconciliaci\u00f3n, est\u00e1 en el coraz\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico. Ser disc\u00edpulo de Jesucristo implica, por lo tanto, hacer del meollo del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a y de las Bienaventuranzas una prioridad absoluta en el ministerio ejercido, en la evangelizaci\u00f3n, la catequesis, la organizaci\u00f3n de la pastoral. Sin un decidido compromiso en favor de la paz, fruto de la justicia, la Iglesia del continente estar\u00e1 dejando pasar por alto algo fundamental para la credibilidad de su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Las nuevas cuestiones morales de los cat\u00f3licos. O sea, lo relativo a la vivencia de la sexualidad, la procreaci\u00f3n, la familia, la defensa de la vida (aborto, eutanasia), la homosexualidad, etc. Todas esas cuestiones se les plantean a los cat\u00f3licos cotidianamente y no pueden ser minimizadas o pensadas con ligereza. Es necesaria una palabra franca de la Iglesia que, sin ceder respecto de la moral que emana del evangelio, tenga la apertura suficiente para poder entablar un di\u00e1logo, sobre todo con las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes que por no ver esa apertura terminan alej\u00e1ndose de la Iglesia.<\/p>\n<p>&#8211; El di\u00e1logo con el mundo intelectual, con los formadores de opini\u00f3n, con los que trabajan con ideas y que est\u00e1n formando la cabeza de las nuevas generaciones, en la escuela, en las universidades, en los medios de comunicaci\u00f3n. La cuesti\u00f3n de las nuevas tecnolog\u00edas tambi\u00e9n deber\u00eda ser contemplada con extrema atenci\u00f3n. El advenimiento de Internet que crea un mundo virtual que abarca y desvanece fronteras de espacio y tiempo, de los tel\u00e9fonos celulares como extensi\u00f3n del cuerpo humano, de constantemente nuevas tecnolog\u00edas al punto de que ya se habla de un post-humano que exceder\u00eda el \u00e1mbito tanto de la antropolog\u00eda filos\u00f3fica tradicional como la de la antropolog\u00eda teol\u00f3gica cristiana. Esto plantea a la Iglesia el enorme desaf\u00edo de seguir comunicando y transmitiendo un mensaje milenario, cargado de fuerza trascendente y con peso de eternidad a trav\u00e9s medios pluriformes, siempre nuevos y diferentes, so pena de ser incapaz de comunicarse y hablar con los j\u00f3venes, ricos o pobres, letrados o incultos. Los medios de comunicaci\u00f3n social y los medios digitales progresivamente van incluyendo y abarcando a todos y creando un nuevo lenguaje que es preciso aprender.<\/p>\n<p>&#8211; La pluralidad religiosa. Vamos velozmente hacia un mundo donde el cristianismo ya no es hegem\u00f3nico. Ganan espacio religiones tradicionales (por ejemplo, el islam) y a la vez surgen otras. Esta situaci\u00f3n suscita en la Iglesia el desaf\u00edo de dialogar humildemente con otras propuestas religiosas y escucharlas respetuosamente. El incidente por la interpretaci\u00f3n de las afirmaciones del papa Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona muestra c\u00f3mo los ojos del mundo se vuelven hacia la Iglesia esperando de ella una apertura dialogal cada vez m\u00e1s amplia y una posici\u00f3n que no sea r\u00edgida ni de rechazo frente a la creencia diferente del otro. No obstante, si bien por un lado, hay una expectativa de apertura y di\u00e1logo, por otro hay tambi\u00e9n una fundamental necesidad de discernimiento ante esta pluralidad religiosa que se ve en toda Am\u00e9rica latina. La proliferaci\u00f3n de nuevas propuestas pretendidamente religiosas necesita ser cuidadosamente discernida, dado que una cultura de sensaciones como la que vivimos puede generar propuestas que en realidad no son religiosas en el sentido pleno del t\u00e9rmino, sino meros intentos de auto-ayuda, epid\u00e9rmicos y superficiales. La Iglesia no puede renunciar a esto, porque de lo contrario se convertir\u00eda en una mercader\u00eda m\u00e1s del supermercado religioso. O incluso en otro lugar de tr\u00e1nsito, de pasaje, para personas que van de propuesta en propuesta, de iglesia en iglesia, de religi\u00f3n en religi\u00f3n buscando nuevas y excitantes sensaciones que luego descartar\u00e1n y remplazar\u00e1n por otras. Asimismo con las religiones antiguas y tradicionales, la Iglesia debe buscar cada vez m\u00e1s caminos de di\u00e1logo sin abdicar de su identidad. S\u00f3lo hay di\u00e1logo entre diferentes. La uniformidad no genera di\u00e1logo, como tampoco lo generan la mismidad y la repetici\u00f3n mon\u00f3tona y no creativa. Hay un movimiento mundial que convoca a las religiones a luchar juntas por los valores que constituyen los fundamentos b\u00e1sicos de la condici\u00f3n humana: paz, justicia, verdad. La V Conferencia podr\u00eda brindar una valiosa contribuci\u00f3n deteni\u00e9ndose en la diversidad religiosa de un continente donde, sin embargo, el cristianismo tiene much\u00edsima importancia.<\/p>\n<p>&#8211; Los laicos y su identidad y misi\u00f3n dentro de la Iglesia. En la d\u00e9cada del 90 hubo un gran esfuerzo en el continente, en muchos niveles, para formar laicos, ayudarlos a asumir su papel dentro de la Iglesia, autocomprenderse como productores de los bienes eclesiales y no meros consumidores. Creo que eso llev\u00f3 a que se multiplicaran los centros de fe y cultura, los centros de formaci\u00f3n de laicos y hoy podamos ver muchas vocaciones teol\u00f3gicas laicales, ministerios laicales que con \u00e9xito van asumiendo en la comunidad eclesial creciente importancia en el campo de la liturgia, de la espiritualidad, de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, de la asesor\u00eda pastoral, de la coordinaci\u00f3n comunitaria, etc. Sin embargo, todav\u00eda existen resistencias por parte de significativos sectores del clero y de la Iglesia en general. La novedad del cristiano laico, con su rostro y su papel dentro de la Iglesia y de la sociedad, todav\u00eda advierte dificultades. Ah\u00ed merecer\u00edan un especial cap\u00edtulo las mujeres que son siempre y necesariamente laicas, ya que no tienen acceso al ministerio ordenado. El laicado espera de la V Conferencia una palabra que aliente su vida y su fe, que lo anime a seguir adelante buscando la vivencia de la santidad sin sentirse rechazado o disminuido porque se le ha asignado la esfera de lo profano y, por lo tanto, no tiene mucho que decir en su Iglesia. Ser\u00eda importante que la V Conferencia tuviera la osad\u00eda de mostrar que obispos, sacerdotes, laicos y religiosos son todos disc\u00edpulos de Cristo y encuentran la fuente de su discipulado en su mismo Bautismo.<\/p>\n<p>Creo que la V Conferencia puede ser una ocasi\u00f3n de oro para decirle a Am\u00e9rica latina y al mundo que la Iglesia quiere anunciar a Jesucristo y engendrar disc\u00edpulos mostr\u00e1ndose ella misma como la primera disc\u00edpula, confes\u00e1ndose ignorante y pecadora y necesitada de o\u00edr, escuchar, aprender much\u00edsimas cosas a fin de poder hablar realmente como fiel portavoz del maestro y no como anunciadora de s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Fuente: revista Criterio, Buenos Aires N \u00b0 2326, mayo 2007. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ante la conferencia de obispos latinoamericanos en Brasil, reflexiones desde la teolog\u00eda.<\/p>\n<p>Por Mar\u00eda Clara Lucchetti Bingemer<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[4,29],"tags":[],"class_list":["post-1447","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura-y-sociedad","category-religion"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Aparecida, esperanzas y temores - Sabado 100<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/aparecida-esperanzas-y-temores\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Aparecida, esperanzas y temores - Sabado 100\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Ante la conferencia de obispos latinoamericanos en Brasil, reflexiones desde la teolog\u00eda. 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