{"id":1440,"date":"2007-05-13T01:36:39","date_gmt":"2007-05-12T23:36:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sabado100.com.ar\/?p=1440"},"modified":"2007-05-13T01:36:39","modified_gmt":"2007-05-12T23:36:39","slug":"homilia-del-papa-a-los-obispos-de-brasil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/homilia-del-papa-a-los-obispos-de-brasil\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda del Papa a los obispos de Brasil"},"content":{"rendered":"<p>SAO PAULO, viernes, 11 mayo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos la homil\u00eda que pronunci\u00f3 este viernes Benedicto XVI a los obispos de Brasil en la catedral de la ciudad de Sao Paulo, dedicada a Nuestra Se\u00f1ora de la Anunciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Amados hermanos en el Episcopado,<br \/>\n\u00abEl Hijo de Dios con lo que padeci\u00f3 aprendi\u00f3 la obediencia; y llegado a la perfecci\u00f3n, se convirti\u00f3 en causa de salvaci\u00f3n eterna para todos los que le obedecen\u00bb (cf. Hb 5,8-9).<\/p>\n<p>1. El texto que acabamos de o\u00edr en la Lectura Breve de las V\u00edsperas de hoy contiene una ense\u00f1anza profunda. Tambi\u00e9n en este caso constatamos como la Palabra de Dios es viva y m\u00e1s penetrante que una espada de dos filos, llega hasta la juntura del alma, reconfort\u00e1ndola, estimulando a sus fieles servidores (cf. Hb 4,12).<\/p>\n<p>Agradezco a Dios por haber permitido encontrarme con un Episcopado prestigioso, que est\u00e1 al frente de una de las m\u00e1s numerosas poblaciones cat\u00f3licas del mundo. Yo os saludo con sentimientos de profunda comuni\u00f3n y de afecto sincero, conociendo bien la dedicaci\u00f3n con que segu\u00eds las comunidades que os fueron confiadas. La calurosa acogida del Se\u00f1or P\u00e1rroco de la Catedral de la S\u00e9 y de todos los presentes me hizo sentir en casa, en esta grande Casa com\u00fan que es nuestra Santa Madre la Iglesia Cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Dirijo un especial saludo a la nueva Presidencia de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil y, al agradecer las palabras de su presidente, monse\u00f1or Geraldo Lyrio Rocha, hago votos por un provechoso desempe\u00f1o en la tarea de consolidar siempre m\u00e1s la comuni\u00f3n entre los obispos y de promover la acci\u00f3n pastoral com\u00fan en un territorio de dimensiones continentales.<\/p>\n<p>2. Brasil est\u00e1 acogiendo a los participantes de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano con su tradicional hospitalidad. Expreso mi agradecimiento por la atenta recepci\u00f3n de sus miembros y mi profundo aprecio por las oraciones del pueblo brasile\u00f1o, formuladas especialmente en pro del buen \u00e9xito del encuentro de los obispos en Aparecida.<\/p>\n<p>Es un gran evento eclesial que se sit\u00faa en el \u00e1mbito del esfuerzo misionero que Am\u00e9rica Latina deber\u00e1 proponerse, precisamente a partir de aqu\u00ed, del suelo brasile\u00f1o. Fue por eso que quise dirigirme inicialmente a vosotros, Obispos del Brasil, evocando aquellas palabras densas de contenido de la Carta a los Hebreos: \u00abEl Hijo de Dios con lo que padeci\u00f3 aprendi\u00f3 la obediencia; y llegado a la perfecci\u00f3n, se convirti\u00f3 en causa de salvaci\u00f3n eterna para todos los que le obedecen\u00bb (Hb 5, 8-9).<\/p>\n<p>Exuberante en su significado, este vers\u00edculo habla de la compasi\u00f3n de Dios para con nosotros, concretada en la pasi\u00f3n de su Hijo; y habla de su obediencia, de su adhesi\u00f3n libre y consciente a los designios del Padre, explicitada especialmente en la oraci\u00f3n en el monte de los Olivos: \u00abNo se haga mi voluntad, sino la tuya\u00bb (Lc 22,42).<\/p>\n<p>As\u00ed, es el propio Jes\u00fas quien nos ense\u00f1a que la verdadera v\u00eda de salvaci\u00f3n consiste en conformar nuestra voluntad a la voluntad de Dios. Es exactamente lo que pedimos en la tercera invocaci\u00f3n de la oraci\u00f3n del Padre Nuestro: que sea hecha la voluntad de Dios, as\u00ed en la tierra como en el cielo, porque donde reina la voluntad de<br \/>\nDios, ah\u00ed est\u00e1 presente el reino de Dios. Jes\u00fas nos atrae hacia su voluntad, la voluntad del Hijo, y de este modo nos gu\u00eda hacia la salvaci\u00f3n. Yendo al encuentro de la voluntad de Dios, con Jesucristo, abrimos el mundo al reino de Dios.<\/p>\n<p>Nosotros los Obispos, somos convocados para manifestar esa verdad central, pues estamos vinculados directamente a Cristo, Buen Pastor. La misi\u00f3n que nos es confiada, como Maestros de la fe, consiste en recordar, como el mismo Ap\u00f3stol de los Gentiles escrib\u00eda, que nuestro Salvador \u00abquiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad\u00bb (1Tm 2, 4-6). \u00c9sta es la finalidad, y no otra, la finalidad de la Iglesia, la salvaci\u00f3n de las almas, una a una. Por eso el Padre envi\u00f3 a su Hijo, y \u00abcomo el Padre me envi\u00f3, tambi\u00e9n yo os env\u00edo\u00bb (Jn 20,21). De aqu\u00ed, el mandato de evangelizar: \u00abId, pues, ense\u00f1ad a todas las naciones; bautizadlas en nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. ense\u00f1adles a observar todo lo que os mand\u00e9. He aqu\u00ed que estoy con vosotros todos los d\u00edas, hasta el fin del mundo\u00bb (Mt 28,19-20).<\/p>\n<p>Son palabras simples y sublimes en las cuales est\u00e1n indicadas el deber de predicar la verdad de la fe, la urgencia de la vida sacramental, la promesa de la continuada asistencia de Cristo a su Iglesia. \u00c9stas son realidades fundamentales y se refieren a la instrucci\u00f3n en la fe y en la moral cristiana, y a la pr\u00e1ctica de los sacramentos. Donde Dios y su voluntad no son conocidos, donde no existe la fe en Jesucristo ni su presencia en las celebraciones sacramentales, falta lo esencial tambi\u00e9n para la soluci\u00f3n de los urgentes problemas sociales y pol\u00edticos.<\/p>\n<p>La fidelidad al primado de Dios y de su voluntad, conocida y vivida en comuni\u00f3n con Jesucristo, es el don esencial, que nosotros Obispos y sacerdotes debemos ofrecer a nuestro pueblo (cf. Populorum progressio 21).<\/p>\n<p>3. El ministerio episcopal nos impele al discernimiento de la voluntad salv\u00edfica, en la b\u00fasqueda de una pastoral que eduque el Pueblo de Dios a reconocer y acoger los valores trascendentes, en la fidelidad al Se\u00f1or y al Evangelio. Es verdad que los tiempos de hoy son dif\u00edciles para la Iglesia y muchos de sus hijos est\u00e1n atribulados. La vida social est\u00e1 atravesando momentos de confusi\u00f3n desorientadora. Se ataca impunemente la santidad del matrimonio y de la familia, comenzando por hacer concesiones delante de presiones capaces de incidir negativamente sobre los procesos legislativos; se justifican algunos cr\u00edmenes contra la vida en nombre de los derechos de la libertad individual; se atenta contra la dignidad del ser humano; se extiende la herida del divorcio y de las uniones libres. A\u00fan m\u00e1s: en el seno de la Iglesia, cuando el valor del compromiso sacerdotal es cuestionado como entrega total a Dios a trav\u00e9s del celibato apost\u00f3lico y como disponibilidad total para servir a las almas, d\u00e1ndose preferencia a las cuestiones ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas, incluso partidarias, la estructura de la consagraci\u00f3n total a Dios empieza a perder su significado m\u00e1s profundo.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo no sentir tristeza en nuestra alma? Pero tened confianza: la Iglesia es santa e incorruptible (cf. Ef 5,27). Dec\u00eda San Agust\u00edn: \u00ab\u00bfTitubear\u00e1 la Iglesia si titubea su fundamento, pero podr\u00e1 quiz\u00e1 Cristo titubear? Visto que Cristo no titubea, la Iglesia permanecer\u00e1 intacta hasta el fin de los tiempos\u00bb (\u00abEnarrationes in Psalmos\u00bb, 103,2,5; PL, 37, 1353.)<\/p>\n<p>Entre los problemas que abruman vuestra solicitud pastoral est\u00e1, sin duda, la cuesti\u00f3n de los cat\u00f3licos que abandonan la vida eclesial. Parece claro que la causa principal, entre otras, de este problema, pueda ser atribuida a la falta de una evangelizaci\u00f3n en la que Cristo y su Iglesia est\u00e9n en el centro de toda explicaci\u00f3n. Las personas m\u00e1s vulnerables al proselitismo agresivo de las sectas &#8211; que es motivo de justa preocupaci\u00f3n \u2013 e incapaces de resistir a las embestidas del agnosticismo, del relativismo y del laicismo son generalmente los bautizados no suficientemente evangelizados, f\u00e1cilmente influenciabais porque poseen una fe fragilizada y, a veces, confusa, vacilante e ingenua, aunque conserven una religiosidad innata.<\/p>\n<p>En la Enc\u00edclica \u00abDeus caritas est\u00bb record\u00e9 que \u00abno se comienza a ser cristiano por una decisi\u00f3n \u00e9tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci\u00f3n decisiva\u00bb (N. 1). Es necesario, por tanto, encaminar la actividad apost\u00f3lica como una verdadera misi\u00f3n dentro del reba\u00f1o que constituye la Iglesia Cat\u00f3lica en Brasil, promoviendo una evangelizaci\u00f3n met\u00f3dica y capilar en vista de una adhesi\u00f3n personal y comunitaria a Cristo. Se trata efectivamente de no ahorrar esfuerzos en la b\u00fasqueda de los cat\u00f3licos apartados y de aqu\u00e9llos que poco o nada conocen sobre Jesucristo, a trav\u00e9s de una pastoral de la acogida que les ayude a sentir a la Iglesia como lugar privilegiado del encuentro con Dios y mediante un itinerario catequ\u00e9tico permanente.<\/p>\n<p>Una misi\u00f3n evangelizadora que convoque todas las fuerzas vivas de este inmenso reba\u00f1o. Mi pensamiento se dirige, por tanto, a los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que se prodigan, muchas veces con inmensas dificultades, para la difusi\u00f3n de la verdad evang\u00e9lica. Entre ellos, muchos colaboran o participan activamente en las Asociaciones, en los Movimientos y en otras nuevas realidades eclesiales que, en comuni\u00f3n con sus Pastores y de acuerdo con las orientaciones diocesanas, llevan su riqueza espiritual, educativa y misionera al coraz\u00f3n de la Iglesia, como preciosa experiencia y propuesta de vida cristiana.<\/p>\n<p>En este esfuerzo evangelizador, la comunidad eclesial se destaca por las iniciativas pastorales, al enviar, sobretodo entre las casas de las periferias urbanas y del interior, sus misioneros, laicos o religiosos, buscando dialogar con todos en esp\u00edritu de comprensi\u00f3n y de delicada caridad. Pero si las personas encontradas est\u00e1n en una situaci\u00f3n de pobreza, es necesario ayudarlas, como hac\u00edan las primeras comunidades cristianas, practicando la solidaridad, para que se sientan amadas de verdad. El pueblo pobre de las periferias urbanas o del campo necesita sentir la proximidad de la Iglesia, sea en el socorro de sus necesidades m\u00e1s urgentes, como tambi\u00e9n en la defensa de sus derechos y en la promoci\u00f3n com\u00fan de una sociedad fundamentada en la justicia y en la paz.<\/p>\n<p>Los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio y un Obispo, modelado seg\u00fan la imagen del Buen Pastor, debe estar particularmente atento en ofrecer el divino b\u00e1lsamo de la fe, sin descuidar del \u00abpan material\u00bb. Como pude evidenciar en la Enc\u00edclica \u00abDeus caritas est\u00bb, \u00abLa Iglesia no puede descuidar el servicio de la caridad, como no puede omitir los Sacramentos y la Palabra\u00bb (N. 22).<\/p>\n<p>La vivencia sacramental, especialmente a trav\u00e9s de la Confesi\u00f3n y de la Eucarist\u00eda, adquiere aqu\u00ed una importancia de primera grandeza. A vosotros Pastores les cabe la principal tarea de asegurar la participaci\u00f3n de los fieles en la vida eucar\u00edstica y en el Sacramento de la Reconciliaci\u00f3n; deb\u00e9is estar vigilantes para que la confesi\u00f3n y la absoluci\u00f3n de los pecados sean, de modo ordinario, individual, tal como el pecado es un hecho hondamente personal (cf. Exort. ap. post-sinodal \u00abReconciliatio et penitentia\u00bb, N. 31, III). Solamente la imposibilidad f\u00edsica o moral excusa al fiel de esta forma de confesi\u00f3n, pudiendo en este caso conseguir la reconciliaci\u00f3n por otros medios (C\u00e2n. 960; cf. Compendio del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, N. 311). Por eso, conviene infundir en los sacerdotes la pr\u00e1ctica de la generosa disponibilidad para atender a los fieles que recurren al Sacramento de la misericordia de Dios (Carta ap. \u00abMisericordia Dei\u00bb, 2).<\/p>\n<p>4. Recomenzar desde Cristo en todos los \u00e1mbitos de la misi\u00f3n. Redescubrir en Jes\u00fas el amor y la salvaci\u00f3n que el Padre nos da, por el Esp\u00edritu Santo. \u00c9sta es la substancia, la ra\u00edz, de la misi\u00f3n episcopal que hace del Obispo el primero responsable por la catequesis diocesana. En efecto, tiene la direcci\u00f3n superior de la catequesis, rode\u00e1ndose de colaboradores competentes y merecedores de confianza. Es obvio, por tanto, que sus catequistas no son simples comunicadores de experiencias de fe, sino que deben ser aut\u00e9nticos transmisores, bajo la gu\u00eda de su Pastor, de las verdades reveladas.<\/p>\n<p>La fe es una caminata conducida por el Esp\u00edritu Santo que se condensa en dos palabras: conversi\u00f3n y seguimiento. \u00c9sas dos palabras-llave de la tradici\u00f3n cristiana indican con claridad, que la fe en Cristo implica una praxis de vida basada en el doble mandamiento del amor, a Dios y al pr\u00f3jimo, y expresan tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n social de la vida cristiana.<\/p>\n<p>La verdad supone un conocimiento claro del mensaje de Jes\u00fas, transmitida gracias a un comprensible lenguaje inculturado, pero necesariamente fiel a la propuesta del Evangelio. En los tiempos actuales es urgente un conocimiento adecuado de la fe, como est\u00e1 bien sintetizada en el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica con su Compendio.<\/p>\n<p>Hace parte de la catequesis esencial tambi\u00e9n la educaci\u00f3n a las virtudes personales y sociales del cristiano, como tambi\u00e9n la educaci\u00f3n a la responsabilidad social. Exactamente porque fe, vida y celebraci\u00f3n de la sagrada liturgia como fuente de fe y de vida, son inseparables, es necesaria una aplicaci\u00f3n m\u00e1s correcta de los principios indicados por el Concilio Vaticano II en lo que respecta a la Liturgia de la Iglesia, incluyendo las disposiciones contenidas en el Directorio para los Obispos (nn.145-151), con el prop\u00f3sito de devolver a la Liturgia su car\u00e1cter sagrado.<\/p>\n<p>Es con esta finalidad que mi Venerable predecesor en la C\u00e1tedra de Pedro, Juan Pablo II, quiso renovar \u00abun vehemente apelo para que las normas lit\u00fargicas sean observadas, con gran fidelidad, en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica\u00bb (&#8230;) \u00abLa liturgia jam\u00e1s es propiedad privada de alguien, ni del celebrante, ni de la comunidad donde son celebrados los santos misterios\u00bb (Carta encl. \u00abEcclesia de Eucharistia\u00bb N. 52). Redescubrir y valorar la obediencia a las normas lit\u00fargicas por parte de los Obispos, como \u00abmoderadores de la vida lit\u00fargica de la Iglesia\u00bb, significa dar testimonio de la misma Iglesia, una y universal, que preside en la caridad.<\/p>\n<p>5. Es necesario un salto de calidad en la vivencia cristiana del pueblo, para que pueda testimoniar su fe de forma l\u00edmpida y elucidada. Esa fe, celebrada y participada en la liturgia y en la caridad, nutre y fortifica la comunidad de los disc\u00edpulos del Se\u00f1or y los edifica como Iglesia misionera y prof\u00e9tica. El Episcopado brasile\u00f1o posee una estructura de gran envergadura, cuyos Estatutos fueron hace poco revisados para su mejor desempe\u00f1o y una dedicaci\u00f3n m\u00e1s exclusiva al bien de la Iglesia. El Papa vino a Brasil para pediros que, en el seguimiento de la Palabra de Dios, todos los Venerables Hermanos en el episcopado sepan ser portadores de eterna salvaci\u00f3n para todos los que le obedecen (cf. Hb 5,10).<\/p>\n<p>Nosotros, pastores, en la l\u00ednea del compromiso asumido como sucesores de los Ap\u00f3stoles, debemos ser fieles servidores de la Palabra, sin visiones reductivas y confusiones en la misi\u00f3n que nos es confiada. No basta observar la realidad desde la fe; es necesario trabajar con el Evangelio en las manos y fundamentados en la correcta herencia de la Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica, sin interpretaciones movidas por ideolog\u00edas racionalistas.<\/p>\n<p>Es as\u00ed que, \u00aben las Iglesias particulares compete al Obispo conservar e interpretar la Palabra de Dios y juzgar con autoridad aquello que est\u00e1 o no de acuerdo con ella\u00bb (Congr. para la Doctrina de la Fe, \u00abInstr. sobre la vocaci\u00f3n eclesial del te\u00f3logo\u00bb, N. 19). \u00c9l, como Maestro de fe y de doctrina, podr\u00e1 contar con la colaboraci\u00f3n del te\u00f3logo que \u00aben su dedicaci\u00f3n al servicio de la verdad, deber\u00e1, para permanecer fiel a su funci\u00f3n, llevar en cuenta la misi\u00f3n propia del Magisterio y colaborar con \u00e9l\u00bb (ib. 20). El deber de conservar el dep\u00f3sito de la fe y de mantener su unidad exige estrecha vigilancia, de modo que \u00e9ste sea \u00abconservado y transmitido fielmente y que las posiciones particulares sean unificadas en la integridad del Evangelio de Cristo\u00bb (Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, N. 126).<\/p>\n<p>He aqu\u00ed entonces la enorme responsabilidad que asum\u00eds como formadores del pueblo, mayormente de vuestros sacerdotes y religiosos. Son ellos vuestros fieles colaboradores. Conozco el empe\u00f1o con que busc\u00e1is formar las nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas. La formaci\u00f3n teol\u00f3gica y en las disciplinas eclesi\u00e1sticas exige una constante actualizaci\u00f3n, pero siempre de acuerdo con el Magisterio aut\u00e9ntico de la Iglesia.<\/p>\n<p>Apelo a vuestro celo sacerdotal y al sentido de discernimiento de las vocaciones, tambi\u00e9n para saber complementar la dimensi\u00f3n espiritual, psicoafectiva, intelectual y pastoral en j\u00f3venes maduros y disponibles al servicio de la Iglesia. Un buen y asiduo acompa\u00f1amiento espiritual es indispensable para favorecer la maduraci\u00f3n humana y evita el riesgo de desv\u00edos en el campo de la sexualidad. Tened siempre presente que el celibato sacerdotal es un don \u00abque la Iglesia recibi\u00f3 y quiere guardar, convencida de que \u00e9l es un bien para ella y para el mundo\u00bb (\u00abDirectorio para el ministerio y la vida de los presb\u00edteros\u00bb, N. 57).<\/p>\n<p>Me gustar\u00eda encomendar a vuestra solicitud tambi\u00e9n las Comunidades religiosas que se insertan en la vida de la propia Di\u00f3cesis. Es una contribuci\u00f3n preciosa que ofrecen, pues, a pesar de la \u00abdiversidad de dones, el Esp\u00edritu es el mismo\u00bb (1 Color 12,4). La Iglesia no puede sino manifestar alegr\u00eda y aprecio por todo aquello que los Religiosos vienen realizando mediante Universidades, escuelas, hospitales y otras obras e instituciones.<\/p>\n<p>6. Conozco la din\u00e1mica de vuestras Asambleas y el esfuerzo por definir los diversos planes pastorales, que den prioridad a la formaci\u00f3n del clero y de los agentes de la pastoral. Algunos entre vosotros fomentasteis movimientos de evangelizaci\u00f3n para facilitar la agrupaci\u00f3n de los fieles en una l\u00ednea de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Sucesor de Pedro cuenta con vosotros para que vuestra preparaci\u00f3n se apoye siempre en aquella espiritualidad de comuni\u00f3n y de fidelidad a la Sede de Pedro, a fin de garantizar que la acci\u00f3n del Esp\u00edritu no sea vana. Con efecto, la integridad de la fe, junto a la disciplina eclesial, es, y ser\u00e1 siempre, tema que exigir\u00e1 atenci\u00f3n y desvelo por parte de todos vosotros, sobretodo cuando se trata de sacar las consecuencias del hecho que existe \u00abuna sola fe y un solo bautismo\u00bb.<\/p>\n<p>Como sab\u00e9is, entre los varios documentos que se ocupan de la unidad de los cristianos est\u00e1 el \u00abDirectorio para el ecumenismo\u00bb publicado por el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos. El Ecumenismo, o sea, la b\u00fasqueda de la unidad de los cristianos se vuelve en \u00e9se nuestro tiempo, en el cual se verifica el encuentro de las culturas y el desaf\u00edo del secularismo, una tarea siempre m\u00e1s urgente de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Con la multiplicaci\u00f3n, sin embargo, de cada vez nuevas denominaciones cristianas y, sobretodo delante de ciertas formas de proselitismo, frecuentemente agresivo, el empe\u00f1o ecum\u00e9nico se vuelve una tarea compleja. En tal contexto es indispensable una buena formaci\u00f3n hist\u00f3rica y doctrinal, que posibilite el necesario discernimiento y ayude a entender la identidad espec\u00edfica de cada una de las comunidades, los elementos que dividen y aquellos que ayudan en el camino de construcci\u00f3n de la unidad.<\/p>\n<p>El gran campo com\u00fan de colaboraci\u00f3n deber\u00eda ser la defensa de los fundamentales valores morales, transmitidos por la tradici\u00f3n b\u00edblica, contra su destrucci\u00f3n en una cultura relativista y consumista; m\u00e1s a\u00fan, la fe en Dios creador y en Jesucristo, su Hijo encarnado. Adem\u00e1s vale siempre el principio del amor fraterno y de la b\u00fasqueda de comprensi\u00f3n y de proximidad mutuas; pero tambi\u00e9n la defensa de la fe de nuestro pueblo, confirm\u00e1ndolo en la feliz certeza, de que la \u00abunica Christi Ecclesia&#8230; subsistit in Ecclesia catholica, a successore Petri et Episcopis in eius communione gubernata\u00bb (\u00abla \u00fanica Iglesia de Cristo&#8230; subsiste en la Iglesia Cat\u00f3lica gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comuni\u00f3n con \u00e9l\u00bb) (\u00abLumen gentium\u00bb 8).<\/p>\n<p>En este sentido se proceder\u00e1 a un franco di\u00e1logo ecum\u00e9nico, a trav\u00e9s del Consejo Nacional de las Iglesias Cristianas, celando por el pleno respeto de las dem\u00e1s confesiones religiosas, deseosas de mantenerse en contacto con la Iglesia Cat\u00f3lica en Brasil.<\/p>\n<p>7. No es ninguna novedad la constataci\u00f3n de que vuestro pa\u00eds convive con un d\u00e9ficit hist\u00f3rico de desarrollo social, cuyos rasgos extremos son el inmenso contingente de brasile\u00f1os viviendo en situaci\u00f3n de indigencia y una desigualdad en la distribuci\u00f3n de la renta que alcanza niveles muy elevados. A vosotros, venerables Hermanos, como jerarqu\u00eda del pueblo de Dios, os compete promover la b\u00fasqueda de soluciones nuevas y llenas de esp\u00edritu cristiano.<\/p>\n<p>Una visi\u00f3n de la econom\u00eda y de los problemas sociales, desde la perspectiva de la doctrina social de la Iglesia, lleva a considerar las cosas siempre desde el punto de vista de la dignidad del hombre, que trasciende el simple juego de los factores econ\u00f3micos. Se debe, por eso, trabajar incansablemente por la formaci\u00f3n de los pol\u00edticos, de los brasile\u00f1os que tienen alg\u00fan poder decisivo, grande o peque\u00f1o y, en general, de todos los miembros de la sociedad, de modo que asuman plenamente las propias responsabilidades y sepan dar un rostro humano y solidario a la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Ocurre formar en las clases pol\u00edticas y empresariales un aut\u00e9ntico esp\u00edritu de veracidad y de honestidad. Quien asuma un liderazgo en la sociedad, debe buscar prever las consecuencias sociales, directas e indirectas, a corto y a largo plazo, de las propias decisiones, actuando seg\u00fan criterios de maximizaci\u00f3n del bien com\u00fan, en vez de buscar ganancias personales.<\/p>\n<p>8. Queridos hermanos, si Dios quiere, encontraremos otras oportunidades para profundizar las cuestiones que interpelan nuestra solicitud pastoral conjunta. Esta vez, quise exponer, ciertamente de manera no exhaustiva, los temas m\u00e1s relevantes que se imponen a mi consideraci\u00f3n de Pastor de la Iglesia universal.<\/p>\n<p>Os transmito mi afectuoso \u00e1nimo que es, al mismo tiempo, una fraterna y sentida plegaria: para que proced\u00e1is y trabaj\u00e9is siempre, como ven\u00eds haciendo, en concordia, teniendo como vuestro fundamento una comuni\u00f3n que en la Eucarist\u00eda encuentra su momento cumbre y su manantial inagotable. Conf\u00edo todos vosotros a Mar\u00eda Sant\u00edsima, Madre de Cristo y Madre de la Iglesia, mientras que de todo coraz\u00f3n os concedo, a cada uno de vosotros y a vuestras respectivas Comunidades, la Bendici\u00f3n Apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>\u00a1Gracias!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abConstatamos como la Palabra de Dios es viva y m\u00e1s penetrante que una espada de dos filos, llega hasta la juntura del alma, reconfort\u00e1ndola, estimulando a sus fieles servidores\u00bb, dijo Benedicto XVI a los obispos en la catedral de la ciudad de Sao Paulo.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[29],"tags":[],"class_list":["post-1440","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-religion"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.2 - 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