{"id":1290,"date":"2007-03-04T01:16:26","date_gmt":"2007-03-03T23:16:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sabado100.com.ar\/?p=1290"},"modified":"2007-03-04T01:16:26","modified_gmt":"2007-03-03T23:16:26","slug":"ideario-marco-de-la-television-catolica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/","title":{"rendered":"Vivir cristianamente en democracia"},"content":{"rendered":"<p>PAMPLONA, s\u00e1bado, 3 marzo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos la Conferencia cuaresmal \u00abVivir cristianamente en democracia\u00bb de monse\u00f1or Fernando Sebasti\u00e1n Aguilar, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela,<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nPara poder vivir con paz en este mundo nuestro, tenemos que tratar de comprender los elementos esenciales de nuestra propia vida. No podemos disfrutar de nuestra condici\u00f3n de cristianos si no la conocemos suficientemente. Los laicistas querr\u00edan recluir la vida cristiana, la vida de los cristianos, al \u00e1mbito privado, como si la vida personal y la vida en familia pudiera estar inmunizada de las influencias del ambiente y del conjunto de la sociedad. Tanto si las aceptamos como si las rechazamos, los cristianos vivimos en este mundo, recibimos las influencias de todo lo que hay en la sociedad y nos sentimos tambi\u00e9n movidos y responsabilizados de influir en la vida de la sociedad, denunciando y eliminando los males y apoyando todas las cosas buenas vengan de donde vengan.<\/p>\n<p>Para cumplir la recomendaci\u00f3n cuaresmal tenemos que tener en cuenta la gravedad del conflicto cultural en que vivimos. Est\u00e1n enfrentadas dos maneras de entender la vida, uno de sus rasgos diferenciantes fundamentales es la valoraci\u00f3n de la religi\u00f3n, vida humana con Dios o sin Dios. Esta es una cuesti\u00f3n capital. Y no solamente como una cuesti\u00f3n social o cultural, este conflicto se hace m\u00e1s agudo porque el gobierno y grandes fuerzas sociales son claramente beligerantes en favor de la implantaci\u00f3n social de la concepci\u00f3n de la vida sin Dios.<\/p>\n<p>Miembros responsables de la sociedad<br \/>\nNo somos de este mundo pero vivimos en el mundo. Somos ciudadanos del cielo y conciudadanos de los santos, pero esta vida celestial tenemos que ejercerla penosamente en las condiciones terrenas de nuestra vida temporal. Esta es la complejidad y la riqueza de la vida cristiana, vivir en comuni\u00f3n con el dios del Cielo mientras peleamos en este mundo, estar bien presentes en la tierra teniendo el coraz\u00f3n en el cielo, vivir intensamente en el hoy, cuando tenemos puesta la esperanza en el ma\u00f1ana de la vida eterna.<\/p>\n<p>Para no confundir las cosas, tenemos que afirmar desde el principio la originalidad y las diferencias de la Iglesia respecto del resto de la sociedad. La Iglesia es la sociedad de los hijos de Dios en el mundo. Despu\u00e9s de una larga preparaci\u00f3n, comienza con la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios en el seno de la Virgen Mar\u00eda. El es el Hijo de Dios hecho hombre, principio de la nueva humanidad, la humanidad de los hijos de Dios encabezados por El y santificados por el Esp\u00edritu Santo. La Iglesia \u00abtiene su origen y su fundamento permanente en Cristo, sus miembros nos incorporamos libremente a ella por la fe y el bautismo y recibimos el don del Esp\u00edritu Santo, principio de renovaci\u00f3n espiritual que nos dispone para actuar justamente en este mundo mientras caminamos en la presencia de Dios hacia la vida eterna. Ninguna otra instituci\u00f3n tiene en la tierra medios ni fines semejantes.\u00bb (Orientaciones morales, n.45).<\/p>\n<p>Los cat\u00f3licos nos sentimos hijos de Dios, llamados a la vida eterna, pero tenemos los pies en el suelo y sabemos que tenemos que afirmar nuestra fe, ejercitar nuestra esperanza y practicar diligentemente nuestra caridad en el contexto real y actual de nuestra vida terrestre. As\u00ed, en la vida de los cristianos se va haciendo poco a poco, penosamente, la reconciliaci\u00f3n y el encuentro entre el Creador y las criaturas, entre el Padre celestial y la humanidad. Viviendo para Dios no nos alejamos del mundo, porque sabemos que el mundo es de Dios y Dios se ha vinculado definitivamente a nuestro mundo en la carne de su Hijo. Quien se acerca a Dios, se siente enviado al mundo con el mismo amor con el cual El vino y se entreg\u00f3 por nosotros. El cristianismo es la religi\u00f3n del hombre para Dios y porque antes Dios quiso vivir y morir para el bien del hombre.<\/p>\n<p>De este modo los cristianos nos sentimos doblemente vinculados a nuestro mundo y a nuestros hermanos. Por nuestra condici\u00f3n humana y por la ley del amor nos sentimos vinculados a nuestro mundo, al bien de la sociedad concreta en que vivimos.<\/p>\n<p>Los cristianos y la misma Iglesia, somos parte de la sociedad, estamos profundamente arraigados en ella por v\u00ednculos naturales y sobrenaturales, por m\u00faltiples v\u00ednculos de convivencia reforzados por el apremio del amor fraterno. El hecho de adorar a Dios y de vivir arraigados en Cristo no nos aleja del mundo sino que nos permite vivir m\u00e1s intensamente nuestras responsabilidades y ofrecer a nuestros conciudadanos los mismos dones sobrenaturales que nosotros hemos recibido y los abundantes bienes de orden cultural y social que se derivan de la iluminaci\u00f3n de la fe y de la sanaci\u00f3n espiritual que los dones del Esp\u00edritu Santo producen en nosotros. Si la raz\u00f3n humana es capaz de organizar la convivencia y elaborar modelos morales de vida y de comportamiento, la fe purifica y enriquece las capacidades naturales, ilumina la raz\u00f3n, purifica los deseos y fortalece la voluntad para percibir y practicar el bien en la vida personal y social.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo los partidos pol\u00edticos y las instituciones temporales pueden y deben enriquecer la vida de la sociedad. Tambi\u00e9n la Iglesia y los cristianos en tanto que cristianos podemos y debemos ofrecer a la sociedad en que vivimos todos los bienes naturales y sobrenaturales que hemos recibido. Creer en Dios y vivir seg\u00fan su voluntad no es algo opcional de lo que podamos prescindir sin padecer graves privaciones y malograr nuestra existencia. Este es precisamente el error tr\u00e1gico del laicismo, pensar que el hombre encerrado en s\u00ed mismo, sin contar con Dios, puede alcanzar la plenitud de su existencia. Si estamos hechos para convivir con Dios, si somos algo m\u00e1s que el resultado de una evoluci\u00f3n estrictamente mundana y material, los hombres no podemos llegar nunca a serlo totalmente sin reconocer a Dios como referencia absoluta y centro definitivo de nuestras aspiraciones. Por eso los cristianos, al sentirnos elegidos y enriquecidos por el conocimiento y el reconocimiento de Dios, nos sentimos obligados a ofrecer a nuestros conciudadanos esta fe que sostiene nuestra existencia y de la cual nacen convicciones y sentimientos que iluminan y fortalecen nuestra existencia tambi\u00e9n en las vicisitudes y obligaciones de nuestra vida social, cultural, econ\u00f3mica y pol\u00edtica. \u00abNo ser\u00edamos fieles a los dones recibidos, ni ser\u00edamos tampoco leales con nuestros conciudadanos, si no intent\u00e1ramos enriquecer la vida social y la propia cultura con los bienes morales y culturales que nacen de una humanidad iluminada por la fe y enriquecida con los dones del Esp\u00edritu Santo\u00bb (ib. n.46).<\/p>\n<p>\u00abLa fe no es un asunto privado\u00bb (ib. n.48). Quienes pretenden reducirla a la vida privada cometen dos equivocaciones. En primer lugar no se dan cuenta de que la fe en Dios es una decisi\u00f3n personal que afecta a la persona entera, en la comprensi\u00f3n de s\u00ed mismo y del mundo, en el proyecto y realizaci\u00f3n de todas sus acciones y realizaciones sociales. Por otra parte, esa distinci\u00f3n que a veces aceptamos sin discusi\u00f3n entre vida privada y vida p\u00fablica no responde la realidad de nuestro ser. Nada en el hombre es del todo privado ni es \u00fanicamente p\u00fablico. Nuestras convicciones personales m\u00e1s \u00edntimas condicionan la manera de manifestar y desarrollar nuestra vida en las relaciones con los dem\u00e1s. Lo que hacemos en la vida p\u00fablica nace de lo que somos en el foro interior de nuestra conciencia, de nuestras convicciones, de nuestras aspiraciones m\u00e1s profundas y personales.<\/p>\n<p>Por eso est\u00e1 plenamente justificado que nos preguntemos c\u00f3mo podemos y debemos portarnos los cristianos en la vida p\u00fablica, y m\u00e1s en concreto qu\u00e9 debemos hacer para vivir adecuadamente como cristianos en una sociedad democr\u00e1tica? Lo que ocurre a nuestro alrededor nos influye profundamente, influye en nuestras familias, nos facilita o nos perjudica vivir de acuerdo con nuestra fe y nuestras convicciones religiosas. De estas cuestiones queremos ocuparnos en esta tercera conferencia.<\/p>\n<p>El servicio de la evangelizaci\u00f3n<br \/>\nA la hora de pensar en los servicios que los cristianos tenemos que hacer a la sociedad en la que vivimos, tendemos a pensar inmediatamente en servicios de orden material, valorando \u00fanicamente lo que la Iglesia hace en el orden de la educaci\u00f3n de la asistencia a los enfermos o los necesitados de cualquier g\u00e9nero. Que esta simplificaci\u00f3n la hagan quienes no conocen ni valoran la fe como una riqueza de la existencia, puede ser explicable y excusable. Pero que esto mismo lo hagamos los mismos cristianos es un error imperdonable.<\/p>\n<p>La Iglesia, y los cristianos como miembros suyos, estamos en este mundo, ante todo, para difundir el evangelio de Jes\u00fas, para ampliar y multiplicar su testimonio sobre la bondad de Dios, para ayudar a nuestros hermanos a descubrir la verdad y grandeza de nuestra existencia, tal como Dios nos la manifest\u00f3 en Cristo, \u00abpara que su nombre sea santificado, para que venga su Reino, para que su voluntad se cumpla en la tierra como en el Cielo\u00bb.<\/p>\n<p>Con frecuencia se piensa que este anuncio del evangelio corresponde s\u00f3lo a los Obispos y sacerdotes, a los religiosos y consagrados. Es cierto que todos tenemos nuestras responsabilidades y tareas espec\u00edficas, pero tenemos que tener muy claro que el anuncio, la presentaci\u00f3n de la Palabra de Dios como palabra de salvaci\u00f3n, consiste en la presencia elocuente de Cristo en nuestro mundo, como Palabra de salvaci\u00f3n, que se hace presente en el testimonio, en la vida y en la actuaci\u00f3n de los cristianos en su conjunto. La Iglesia entera, todas las comunidades, todos las familias cristianas, todos los cristianos en su conjunto, arraigados en Cristo y vivificados por el Esp\u00edritu, somos la ampliaci\u00f3n elocuente de la gran palabra de Dios al mundo que es Cristo.<\/p>\n<p>Tenemos que cambiar muchas cosas en este servicio de la evangelizaci\u00f3n superando cualquier actitud de superioridad o de imposici\u00f3n. Sin condenar, sin juzgar ni menospreciar a nadie, nuestra misi\u00f3n es ofrecer humilde y amablemente, y con toda claridad, lo que hemos recibido, porque estamos seguros de que los dem\u00e1s tambi\u00e9n lo necesitan para vivir su vida adecuadamente, para ser felices, y porque adem\u00e1s el Se\u00f1or merece ser conocido y alabado por todos sus hermanos. Ese es el primer gesto de reconocimiento y alabanza que le debemos. La primera exigencia de nuestra gratitud. Evangelizar sin condenar, ofrecer sin humillar, \u00e9ste tiene que ser el nuevo estilo.<\/p>\n<p>Los derivados culturales de la fe<br \/>\nJunto con el anuncio de la bondad y de las promesas de Dios en Jesucristo, la Iglesia y los cristianos podemos ofrecer a nuestros conciudadanos muchos bienes de orden cultural, ya no directamente religiosos, que hist\u00f3ricamente han nacido de la experiencia cristiana, como la valoraci\u00f3n de la persona, el aprecio de la vida, la igualdad entre var\u00f3n y mujer, el valor del trabajo, el respeto absoluto por la justicia, la unidad e igualdad de razas y pueblos, etc.<\/p>\n<p>Aunque la vida cultural y pol\u00edtica no es competencia directa de la Iglesia, nuestra fe clarifica los contenidos de la justicia y purifica la voluntad para servirla y respetarla. (Benedicto XVI en \u00abDios es amor\u00bb). Este servicio de la Iglesia ha tenido una importancia decisiva en la configuraci\u00f3n de nuestro patrimonio cultural, social, jur\u00eddico y pol\u00edtico. La misma democracia ha nacido y crecido en el humus cultural del cristianismo.<\/p>\n<p>Una distinci\u00f3n fundamental<br \/>\nEn este punto hemos de tener presente una distinci\u00f3n que es fundamental para ver con claridad en este asunto. La Iglesia en su conjunto, quienes la representan y tienen autoridad en ella, los cristianos en cuanto miembros de la Iglesia, tenemos que mantener una distancia en relaci\u00f3n con los asuntos de este mundo, con todo lo que es obra de la raz\u00f3n, de las ciencias y t\u00e9cnicas, de la pol\u00edtica. Los asuntos que forman parte de la vida racional y t\u00e9cnica del hombre y de la sociedad son competencia del hombre y de la sociedad en sus instituciones y actividades naturales. El mundo tiene una consistencia interior que no puede ser alterada al margen de su propia naturaleza. Esta es la verdadera secularidad del mundo. En este terreno la Iglesia no tiene competencia especial. Su misi\u00f3n es religiosa y moral. Otra cosa es que la moral derivada de la fe en Dios, cuando se cree desde el fondo del coraz\u00f3n, influya realmente en la manera de ver y hacer todas las cosas. Anunciando el Reino de Dios la Iglesia trabaja indirectamente en favor de la libertad, de la solidaridad, del desarrollo y de la convivencia. La fe ilumina y humaniza todas los \u00e1mbitos de la vida personal, familiar y social, nacional e internacional (ib. nn.48 y 49).<\/p>\n<p>Responsabilidad social y pol\u00edtica de los laicos cristianos<br \/>\nLos fieles cristianos, en la medida en que forman parte de la sociedad terrestre, tienen que colaborar con todos los dem\u00e1s ciudadanos en la noble tarea de construir la ciudad terrestre de la manera m\u00e1s justa posible, buscando continuamente f\u00f3rmulas de convivencia y de colaboraci\u00f3n en la verdad, la libertad y la justicia. Esta es la doctrina ampliamente ense\u00f1ada en la Iglesia por el Concilio Vaticano y por m\u00faltiples documentos de los Papas y de los Obispos. En Espa\u00f1a la Conferencia Episcopal publico en 1986 un documento sobre este punto \u00abCat\u00f3licos en la vida p\u00fablica\u00bb que tiene hoy plena actualidad.<\/p>\n<p>Los laicos, como ciudadanos de la sociedad secular, en plenitud de sus derechos y obligaciones, tienen preferentemente la tarea de hacer valer las normas nacidas de la recta raz\u00f3n, de la fe y del amor cristiano en las relaciones y actividades de la vida secular. Los laicos cristianos tienen \u00abel deber inmediato de actuar en favor de un orden m\u00e1s justo en la sociedad\u00bb. La caridad tiene que animar toda la vida de los fieles cristianos y por tanto tambi\u00e9n sus actuaciones pol\u00edticas, en forma de lo que se llama \u00abcaridad social\u00bb. Su misi\u00f3n es \u00abconfigurar rectamente la vida social, respetando su leg\u00edtima autonom\u00eda y colaborando con los otros ciudadanos, seg\u00fan las respectivas competencias y baso su propia responsabilidad (ib. n. 29).<\/p>\n<p>Con frecuencia, cuando los cristianos criticamos una ley o proponemos un proyecto, nos dice que queremos imponer a la sociedad nuestras propias convicciones de moral, como hac\u00edamos en los tiempos del Estado confesional y de la Iglesia impositiva. La respuesta es clara. Primero que nosotros no queremos imponer nada, simplemente proponemos nuestras ideas como las dem\u00e1s, porque las consideramos buenas para todos. Reclamamos solamente la posibilidad de que nuestras ideas sean conocidas y lleguen a ser aceptadas como cualquier otra si por los procedimientos previstos alcanzan la mayor\u00eda y la aceptaci\u00f3n requerida.<\/p>\n<p>Por otra parte, la moral cristiana no es una moral ajena a la naturaleza humana, no es algo arbitrario y a\u00f1adido a la vida y a la conciencia humana normal. En su mayor parte, la conciencia cristiana es simplemente la moral com\u00fan, fundada en la naturaleza humana, al alcance de la raz\u00f3n, refrendada por la tradici\u00f3n humana, iluminada y fortalecida por la fe. La fe no nos trae una visi\u00f3n sobrea\u00f1adida, artificial, y por tanto perturbadora y prescindible. Sino que es la misma moral humana, fundada en la misma naturaleza, conocida por la raz\u00f3n com\u00fan, clarificada por la fe y la tradici\u00f3n cristiana, fortalecida por los dones y a las ayudas del esp\u00edritu. Otra cuesti\u00f3n es si la moral cristiana tiene alg\u00fan contenido espec\u00edfico no perceptible por la sola raz\u00f3n al margen de la revelaci\u00f3n divina. Algunos moralistas dicen que no. Pero no parece una opini\u00f3n bien fundada teol\u00f3gicamente. En profunda sinton\u00eda con lo natural, la gracia desborda la naturaleza, no s\u00f3lo te\u00f3ricamente sino tambi\u00e9n en el orden pr\u00e1ctico, en la manifestaci\u00f3n del amor a Dios y al pr\u00f3jimo, como p.e. la abnegaci\u00f3n martirial y asc\u00e9tica, el amor a los enemigos, el perdonar setenta veces siete, etc. La constituci\u00f3n de un patrimonio moral social, din\u00e1micamente entendido, con la aportaci\u00f3n cristiana, en colaboraci\u00f3n con el ejercicio de la recta raz\u00f3n de todos los conciudadanos es aceptable como base moral de la vida pol\u00edtica, pero no como sustitutivo de la moral eclesial tradicional y plena. La Iglesia no puede por qu\u00e9 concordar su patrimonio con nadie ni someterlo a nadie.<\/p>\n<p>Con una plataforma com\u00fan<br \/>\n\u00abLa doctrina social de la Iglesia argumenta desde la raz\u00f3n y el derecho natural, es decir, a partir de lo que es conforme a la naturaleza de todo ser humano. Y sabe que no es tarea de la Iglesia el que ella misma haga valer pol\u00edticamente esta doctrina: quiere servir a la formaci\u00f3n de las conciencias en la pol\u00edtica y contribuir a que crezca la percepci\u00f3n de las verdaderas exigencias de la justicia y, al mismo tiempo, la disponibilidad para actuar conforme a ella, aun cuando esto estuviera en contraste con intereses personales\u00bb \u00abLa Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa pol\u00edtica de establecer la sociedad m\u00e1s justa posible. No puede ni debe sustituir al Estado. Pero tampoco puede desentenderse de las exigencias de la caridad en el mundo. Tampoco puede quedarse al margen de la lucha por la justicia. Tiene el deber de ofrecer, mediante la purificaci\u00f3n de la raz\u00f3n y la formaci\u00f3n \u00e9tica, su contribuci\u00f3n espec\u00edfica, para que las exigencias de la justicia sean comprensibles y pol\u00edticamente realizables.\u00bb (Benedicto XVI, Dios es amor, n.28).<\/p>\n<p>\u00abLa doctrina social de la Iglesia argumenta desde la raz\u00f3n y el derecho natural, es decir, a partir de lo que es conforme a la naturaleza de todo ser humano. Y sabe que no es tarea de la Iglesia el que ella misma haga valer pol\u00edticamente esta doctrina: quiere servir a la formaci\u00f3n de las conciencias en la pol\u00edtica y contribuir a que crezca la percepci\u00f3n de las verdaderas exigencias de la justicia y, al mismo tiempo, la disponibilidad para actuar conforme a ella, aun cuando esto estuviera en contraste con intereses personales\u00bb \u00abLa Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa pol\u00edtica de establecer la sociedad m\u00e1s justa posible. No puede ni debe sustituir al Estado. Pero tampoco puede desentenderse de las exigencias de la caridad en el mundo. Tampoco puede quedarse al margen de la lucha por la justicia. Tiene el deber de ofrecer, mediante la purificaci\u00f3n de la raz\u00f3n y la formaci\u00f3n \u00e9tica, su contribuci\u00f3n espec\u00edfica, para que las exigencias de la justicia sean comprensibles y pol\u00edticamente realizables.\u00bb (Benedicto XVI, Dios es amor, n.28).<\/p>\n<p>En sus juicios y actuaciones sociales, los cristianos tenemos con los dem\u00e1s la plataforma com\u00fan del reconocimiento de la dignidad y los derechos de la persona en la medida en que son conocidos por la recta raz\u00f3n y forman parte del patrimonio cultural y moral de la sociedad. La iluminaci\u00f3n de la fe y del amor cristiano no entran en conflicto con este patrimonio racional y com\u00fan, pues raz\u00f3n y fe son v\u00edas armoniosas y complementarias de conocer la misma realidad y en mismo ser de la persona en todas sus dimensiones. La profunda armon\u00eda entre fe y raz\u00f3n, arraigadas en la mente y en la voluntad del mismo y \u00fanico Dios, hacen posible la colaboraci\u00f3n sincera y paciente entre cristianos y no cristianos. Quien sigue las luces de la recta raz\u00f3n se acerca a la fe, quien vive la fe sinceramente asume con facilidad las verdades adquiridas social y hist\u00f3ricamente por mediante el ejercicio de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque a veces nos acusen de lo contrario, la intervenci\u00f3n de los cristianos en pol\u00edtica no tiende a imponer a los dem\u00e1s la fe o las obligaciones de la moral cristiana, sino en favorecer el bien com\u00fan de todos, en libertad y justicia, tal como es patrimonio de la sociedad con la iluminaci\u00f3n y la purificaci\u00f3n, la rectitud y perseverancia que la vida cristiana aporta a quien la vive sinceramente.<\/p>\n<p>Esta intervenci\u00f3n de los cristianos en la vida p\u00fablica se puede y se debe hacer en muchos ordenes y de diferentes maneras.<\/p>\n<p>Se puede hacer de forma personal o asociada. En la vida ordinaria, por el sistema del boca a boca, familia, amigos, tertulias, si sabemos responder, si tenemos el valor de replicar amablemente y serenamente podemos hacer valer la opini\u00f3n cristiana sobre muchos acontecimientos y pr\u00e1cticas en muchos asuntos. Estamos pecando de demasiado silencio, de demasiadas condescendencias.<\/p>\n<p>Diversos planos<br \/>\nEsta intervenci\u00f3n e influencia de los cristianos en la vida social se puede desarrollar en<\/p>\n<p>-el plano de las actividades profesionales, m\u00e9dicos, abogados, jueces, periodistas, profesores. Hay que saber en qu\u00e9 mundo vivimos y saber replicar serenamente con argumentos s\u00f3lidos defendiendo los puntos de vista cristianos de acuerdo con la ley natural. Este es un elemento fundamental para la identidad de los cristianos y el vigor espiritual de la Iglesia. Los perfiles de la Iglesia se desdibujan si los cristianos no se diferencian por el ejercicio de la caridad en su vida profesional. En muchos casos puede resultar obligatoria la objeci\u00f3n de conciencia, m\u00e9dicos, farmace\u00faticos, abogados, constructores, pol\u00edticos, funcionarios, etc.<\/p>\n<p>-especial importancia tiene lo que podamos hacer mediante actuaciones que influyen directamente en la opini\u00f3n p\u00fablica, en las tendencias culturales, estudios, investigaciones, publicaciones, declaraciones, cartas al director, favorecer unos medios u otros, etc., etc.<\/p>\n<p>El ejercicio del voto<br \/>\nLa participaci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan de los cristianos en la vida pol\u00edtica consiste en el ejercicio del derecho a votar. \u00bfC\u00f3mo votar en unas elecciones en las que ning\u00fan partido asume enteramente las ense\u00f1anzas del evangelio ni de la moral cat\u00f3lica? Los cat\u00f3licos sabemos que en la sociedad actual es muy dif\u00edcil que el programa pol\u00edtico de un partido coincida en todo con la moral cat\u00f3lica, ni siquiera con lo que se podr\u00eda esperar de un gobernante cat\u00f3lico que quisiera en todo atenerse a las directrices de una recta conciencia. Dos cosas quiero se\u00f1alar. La primera es decir que los cat\u00f3licos, como todos los ciudadanos, antes de votar valoramos las propuestas de los partidos en muchos elementos contingentes y opinables acerca de c\u00f3mo resolver los m\u00faltiples problemas temporales de la convivencia. Pero en esta valoraci\u00f3n es necesario que valoremos tambi\u00e9n de manera especial los aspectos y las consecuencias morales de la ideolog\u00eda, los programas y las actuaciones conocidas de los diferentes partidos en asuntos como la educaci\u00f3n religiosa, el apoyo al matrimonio y a la familia, el respeto a la vida desde la concepci\u00f3n hasta la muerte natural, la protecci\u00f3n de la seguridad, la paz social y la convivencia, la atenci\u00f3n y solidaridad con los pobres y necesitados, emigrantes, enfermos, tercer mundo, adem\u00e1s de todos los dem\u00e1s elementos que integran el bien com\u00fan actual de nuestra sociedad.<\/p>\n<p>\u00abEs preciso afrontar con determinaci\u00f3n y claridad de prop\u00f3sitos el peligro de opciones pol\u00edticas y legislativas que contradicen valores fundamentales y principios antropol\u00f3gicos y \u00e9ticos arraigados en la naturaleza del ser humano, en particular con respecto a la defensa de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepci\u00f3n hasta la muerte natural, y a la promoci\u00f3n de la familia fundada en el matrimonio, evitando introducir en el ordenamiento p\u00fablico otras formas de uni\u00f3n que contribuir\u00edan a desestabilizarla, oscureciendo su car\u00e1cter peculiar y su insustituible funci\u00f3n social\u00bb (Benedicto XVI, Discurso al IV\u00ba Congreso Nacional de la Iglesia de Italia, Verona, 19 de octubre de 2006). Podemos los cat\u00f3licos apoyar con nuestro voto a un partido que ha eliminado la figura del matrimonio de nuestra legislaci\u00f3n civil y est\u00e1 preparando el ambiente para legalizar la eutanasia?<\/p>\n<p>En el momento actual, los cat\u00f3licos, adem\u00e1s de pensar en los elementos de orden material y social que podemos esperar de la buena acci\u00f3n de los gobiernos, para votar responsablemente y seg\u00fan nuestra conciencia y nuestras obligaciones como cat\u00f3licos, tendr\u00edamos que preguntarnos c\u00f3mo se sit\u00faa cada partida y cada pol\u00edtico en relaci\u00f3n con la ley natural y la ley de Dios en asuntos tan importantes como:<\/p>\n<p>-el respeto a la vida humana desde la concepci\u00f3n hasta la muerte natural;<\/p>\n<p>-la visi\u00f3n del matrimonio y de la familia, la protecci\u00f3n legal de la familia, desde las pol\u00edticas de la vivienda, la compatibilidad del trabajo exterior con las obligaciones de la familia, las ayudas para la crianza y educaci\u00f3n de los hijos, el reconocimiento del trabajo de la mujer en la casa como una actividad de alto inter\u00e9s social, etc.<\/p>\n<p>-en todo lo referente a la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os y j\u00f3venes, desde el derecho a la elecci\u00f3n de centro, la formaci\u00f3n religiosa en la escuela p\u00fablica, la ayuda a la creaci\u00f3n y mantenimiento de centros de ense\u00f1anza no estatales en igualdad de condiciones, el clima educativo general en materias morales, la lucha contra las drogas, contra la promiscuidad sexual, el apoyo a una buena educaci\u00f3n de ni\u00f1os y j\u00f3venes, etc.<\/p>\n<p>-la actitud ante los temas de convivencia general y pac\u00edfica, la seguridad de los ciudadanos, la lucha efectiva contra el terrorismo, la justicia y la solidaridad entre todos los pueblos de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Los cat\u00f3licos tendr\u00edamos que aprender tambi\u00e9n a hacer valer nuestro voto mediante la presencia de nuestros puntos de vista en la opini\u00f3n p\u00fablica y la cohesi\u00f3n de nuestros votos exigiendo garant\u00edas de los candidatos sobre aquellos puntos que nos interesan a todos. La dispersi\u00f3n y la falta de unidad hace que los pol\u00edticos no nos tengan en cuenta y no acepten nuestros puntos de vista. Es verdad que la Iglesia nos reconoce la libertad de opinar en pol\u00edtica y la libertad de voto, pero tiene que ser nuestra conciencia la que nos mueva a votar teniendo en cuenta las dimensiones morales de la cuesti\u00f3n, apoyando a aquellos partidos que m\u00e1s se acerquen a las exigencias de una conciencia cat\u00f3lica. Aunque la fe cristiana no se identifique con ning\u00fan partido, tampoco los cristianos podemos ser indiferentes o neutrales. Estamos m\u00e1s cerca de los que m\u00e1s se acercan a la concepci\u00f3n cristiana de la vida y menos agresivos son contra la moral natural y cristiana.<\/p>\n<p>La intervenci\u00f3n de los cristianos en los diferentes partidos pol\u00edticos<br \/>\nAunque los partidos no sean confesionales ni est\u00e9n del todo de acuerdo con las exigencias morales del cristianismo, los cristianos pueden participar en ellos, con tal de que tengan la libertad de ser cr\u00edticos y confesantes en aquellos puntos que tienen conexi\u00f3n clara y directa con las propuestas y normas de la moral natural y cristiana. Los cristianos pueden militar libremente en los partidos que mejor les parezca en funci\u00f3n de su servicio al bien com\u00fan. Pero es evidente que a la hora de juzgar la capacidad de un partido para servir al bien com\u00fan, el cristiano tiene que mirar mucho c\u00f3mo se comporta el partido que quiere elegir en los puntos m\u00e1s directamente relacionados con los aspectos morales de la vida social, tal como hemos se\u00f1alado al hablar del voto.<\/p>\n<p>En el caso de la participaci\u00f3n activo en un partido, el cristiano tiene que exigir al menos plena libertad para disentir y manifestar sus puntos de vista en cualquier punto que se discuta y la libertad de conciencia y de actuaci\u00f3n necesaria para no verse obligado a apoyar ning\u00fan acuerdo que vaya en contra de su conciencia, en contra del bien com\u00fan en las materias morales tal como las entendemos y defendemos en la Iglesia.<\/p>\n<p>Con frecuencia se da el caso de que algunos cristianos valoran m\u00e1s su obediencia partidista, incluso en materias morales, que la integridad de su comuni\u00f3n eclesial. Para vivir c\u00f3modamente en un determinado partido esperan que la Iglesia cambie en sus ense\u00f1anzas sobre materia sexual, p.e., sobre la indisolubilidad del matrimonio, el aborto o la eutanasia. Se presentan como cristianos progresistas y pretenden que la Iglesia se someta a los programas de su partido en vez de luchar para que su partido se acerque a las posturas de la Iglesia, o por lo menos las respete, posturas que son de ley natural y del verdadero bien social y personal. Para poder seguir militando en un partido m\u00e1s o menos laico, m\u00e1s o menos laicista, el cristiano debe exigir la libertad para disentir y presentar objeci\u00f3n de conciencia en todo aquello que suponga una infracci\u00f3n contra la ley natural y contra su conciencia cristiana. Tiene que preguntarse si su militancia colabora o no con los proyectos de su partido en lo que tengan de inmorales, si el bien que pueda conseguir mediante esa militancia, dentro y fuera del partida, compensa de alguna manera los riesgos de esa posible colaboraci\u00f3n. Lo que no vale es pretender que la Iglesia y la conciencia cristiana se someta a las exigencias de la identidad partidista.<\/p>\n<p>Democracia y moral<br \/>\nLo que venimos diciendo supone que la pol\u00edtica no es una actividad exenta de las normas y valoraciones morales. La tentaci\u00f3n del laicismo en este punto consiste en considerar la pol\u00edtica exenta de cualquier ley moral objetiva y superior, previa e independiente a las decisiones del parlamento y de las instituciones p\u00fablicas. Con ello que hace de la pol\u00edtica como el techo del mundo que no puede ser traspasado por los ciudadanos y de los pol\u00edticos los dioses de la sociedad moderna que deciden lo que es bueno y malo para el pueblo. Esta concepci\u00f3n de las cosas es inaceptable para los cristianos y resulta insostenible ante la recta raz\u00f3n.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica es obra del hombre y el hombre de la pol\u00edtica. Antes que cualquier instituci\u00f3n y poder pol\u00edtico, existe el hombre, el matrimonio, la familia, la libertad y la conciencia moral de los hombres. La actividad pol\u00edtica, como actividad libre y responsable, tiene que ser una actividad moral, que los hombres tienen que realizar en conformidad con su conciencia. El valor y la condici\u00f3n moral de cualquier actividad pol\u00edtica viene siempre de su servicio a la justicia, de su servicio al bien com\u00fan de los ciudadanos. La pol\u00edtica es justa cuando sirve de verdad a la justicia. Esto supone que podemos conocer y definir lo que es la justicia, lo cual requiere saber previamente qu\u00e9 es el hombre, cu\u00e1les son sus responsabilidades, necesidades y derechos. Conocer todo esto, definirlo y servirlo sinceramente es la justicia personal del pol\u00edtico y la permanente legitimaci\u00f3n de la autoridad que se le concede. En esta moralizaci\u00f3n permanente de la pol\u00edtica y de los pol\u00edticos tienen los cristianos una campo espec\u00edfico de actuaci\u00f3n siempre necesario, urgente y apremiante en la sociedad espa\u00f1ola en estos momentos. (Cf Orientaciones Morales, nn. 52-55).<\/p>\n<p>Si no hubiera ninguna norma moral vinculante a la que tuvieran que atener los gobernantes en sus decisiones, la sociedad entera quedar\u00eda sometida en definitiva a las opiniones y deseos de unas pocas personas que se alzar\u00edan con un poder sobre las conciencias y las vidas de los ciudadanos mucho m\u00e1s amplios de lo permisible. La pol\u00edtica y los pol\u00edticos est\u00e1n al servicio de la convivencia, pero no tienen capacidad ni competencia para definir lo bueno y lo malo, para configurar y dirigir la vida de los ciudadanos. No vale decir que los pol\u00edticos interpretan y ejecutan lo que quieren las mayor\u00edas, porque los ciudadanos en sus preferencias tambi\u00e9n tienen que someterse a las exigencias \u00e9ticas de la conciencia y de la recta raz\u00f3n. Ni se puede desconocer la capacidad incalculable que en la sociedad moderna tienen los pol\u00edticos de dirigir los deseos y preparar los consensos de los ciudadanos mediante el control y la direcci\u00f3n de los poderosos medios de comunicaci\u00f3n. Sin el predominio de la ley moral socialmente reconocida y vigente, la mejor democracia degenera en dictadura de unas pocas personas con apariencias democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>As\u00ed vemos c\u00f3mo aun siendo de orden diferente, religi\u00f3n y pol\u00edtica no son del todo independientes ni aisladas entre s\u00ed. Coinciden en los agentes, pues los cristianos, junto con los dem\u00e1s ciudadanos, son tambi\u00e9n agentes de la pol\u00edtica. Y coinciden en la realizaci\u00f3n de la justicia, conocida y ejercida por la raz\u00f3n y la voluntad del hombre, dej\u00e1ndose iluminar y fortalecer por las revelaci\u00f3n de Dios y los dones del Esp\u00edritu Santo. No conviene engrandecer la pol\u00edtica. La vida no empieza ni termina en la pol\u00edtica. Es un modo de organizarnos para defendernos de los peligros y alcanzar los bienes comunes deseados, seguridad, libertad, salud, cultura, bienestar material, condiciones para vivir libremente en plenitud seg\u00fan la propia conciencia y las propias convicciones, Pero antes de actuar pol\u00edticamente el hombre ya es persona y act\u00faa como tal. Si ha de ser religioso o no, depende de su mismo ser de hombre, de lo que percibimos con nuestra raz\u00f3n, de la magnitud de los deseos y carencias que surgen en nuestra vida. La pregunta sobre el origen de la existencia, la pregunta sobre Dios y sobre el bien y el mal, la pervivencia, salvaci\u00f3n o perdici\u00f3n, no depende de la democracia ni de ninguna otra forma pol\u00edtica, nace de las entra\u00f1as del ser humano, aunque se manifiesta de manera diferente en cada \u00e9poca y en cada circunstancia.<\/p>\n<p>El servicio al bien com\u00fan es el fundamento del valor y de la nobleza de las instituciones pol\u00edticas. Cuanto esta finalidad se oscurece o se sustituye por la rivalidad entre partidos o por las ventajas de un grupo determinado todo se deval\u00faa y se corrompe(Ibn. 57).<\/p>\n<p>Proteger y favorecer la libertad religiosa<br \/>\nEn una pol\u00edtica democr\u00e1tica moderna el objetivo central de las instituciones pol\u00edticas es el de crear unas condiciones de vida en las que los ciudadanos puedan vivir y actuar libremente en un contexto de justicia y solidaridad. Esta defensa y protecci\u00f3n de la vida personal implica la protecci\u00f3n de la libertad religiosa. Ello significa que cada ciudadanos pueda vivir seg\u00fan su propia conciencia y manifestar privada y p\u00fablicamente sus convicciones religiosas. Las democracias europeas se orientan hacia unas formas de estado plenamente respetuosas con la vida religiosa de los ciudadanos, un Estado sin ingerencias ni beligerancias pol\u00edticas, pero tambi\u00e9n sin exclusiones ni discriminaciones en contra de las actividades e instituciones religiosas. \u00abUn Estado laico, verdaderamente democr\u00e1tico, es aquel que valora la libertad religiosa como un elemento fundamental del bien com\u00fan, digno de respeto y protecci\u00f3n\u00bb (ib. n.62)<\/p>\n<p>Al fin y al cabo la religi\u00f3n es una actividad profundamente humana, claramente ben\u00e9fica para las personas y para la sociedad, especialmente la religi\u00f3n cristiana, cuando es vivida correctamente, que una pol\u00edtica respetuosa con los derechos de la persona y servidora del bien com\u00fan, tiene que respetar y favorecer. El Estado aconfesional no es un Estado que desconoce la religi\u00f3n y mucho menos cargado de reticencias en contra de ella, sino un Estado que favorece todo aquello que forma parte de la vida razonables de los ciudadanos y est\u00e1 presente y operante en la sociedad. La religi\u00f3n es parte esencial de la cultura de los pueblos. Gobernar en contra de ella o desconocerla en las gestiones del gobierno es una verdadera agresi\u00f3n contra la historia, la cultura y la identidad de una sociedad determinada. Ning\u00fan pueblo que quiere seguir siendo libre puede permitir que se desarrollen leyes o pol\u00edticas contrarias y perjudiciales para sus convicciones y tradiciones religiosas. Un gobierno laico que pretenda directa o indirectamente debilitar la vida religiosa del pueblo para ir imponiendo e inculcando poco a poco el laicismo y la irreligi\u00f3n de los ciudadanos, es necesariamente un gobierno autoritario y sectario aunque se vista con piel de neutralidad y de respeto.<\/p>\n<p>El gran principio de la subsidariedad<br \/>\nUna cuesti\u00f3n esencial en la concepci\u00f3n cristiana de la pol\u00edtica es la afirmaci\u00f3n de que el ordenamiento y las instituciones pol\u00edticas surgen de la sociedad, por decisi\u00f3n de los ciudadanos, para el servicio del bien com\u00fan de las personas. La pol\u00edtica est\u00e1 al servicio del bien de las personas y no al contrario. De lo cual se sigue que la pol\u00edtica no debe absorber la vida entera de los ciudadanos sino solamente aquellas cosas que las personas solas no pueden hacer, o no pueden hacer las familias, ni tampoco otras instituciones inferiores. En cada instancia se debe llevar a cabo lo que en instancias inferiores no se puede resolver. Este principio es fundamental contra la tendencia a reglamentar todo, a invadir todo desde la administraci\u00f3n, a hacer presente la actividad pol\u00edtica en todos los \u00f3rdenes de la vida, con una reglamentaci\u00f3n cada vez m\u00e1s amplia, m\u00e1s detallada, m\u00e1s invasiva y condicionante de la vida de la sociedad, de las familias y de todos los individuos. Vivimos unos tiempos en los que la reglamentaci\u00f3n y el desarrollo de la administraci\u00f3n est\u00e1 invadiendo demasiado la vida y las actividades de las personas, de las familias, de los municipios, de las asociaciones profesionales, etc. La visi\u00f3n cristiana, tambi\u00e9n en la pol\u00edtica, es siempre personalista, partidaria de que las personas y las familias, con la ayuda de las instituciones, puedan ser los verdaderos protagonistas de su vida, en las mismas condiciones para todos, con paz y justicia.<\/p>\n<p>Lasa circunstancias actuales requieren de los cristianos que reforcemos la consideraci\u00f3n de las consecuencias morales de nuestro voto en temas tan importantes como la educaci\u00f3n religiosa y moral de la juventud, la protecci\u00f3n del matrimonio y de la familia, el respeto a la vida humana desde la fase embrionaria hasta la muerte natural, m\u00e1s otros aspectos de siempre como la justicia social, la debida atenci\u00f3n a los emigrantes, la solidaridad, la unidad y la paz entre los pueblos y regiones de Espa\u00f1a, la solidaridad con los pa\u00edses subdesarrollados, etc. ,<\/p>\n<p>CONCLUSION<\/p>\n<p>Con estas consideraciones en torno a la presencia y actuaci\u00f3n de los cristianos en la vida social y pol\u00edtica, no quiero que nos olvidemos de que nuestra preocupaci\u00f3n central y la importancia social de la Iglesia consiste en la memoria viva y amorosa de la persona de N.S. Jesucristo.<\/p>\n<p>Jes\u00fas es el centro de la humanidad, todo ha sido creado por El y para El, en El tienen su verdad y consistencia todas las cosas, El es la verdad y la consistencia de nuestra vida personal y comunitaria.<\/p>\n<p>Vamos a comenzar los ejercicios de la Santa Cuaresma. Viv\u00e1mosla de tal manera que sea para nosotros una renovaci\u00f3n de nuestro amor a Jesucristo, una renovaci\u00f3n de nuestra fe en El, una renovaci\u00f3n de nuestro amor y de nuestra vida, arraigada en El y en las ense\u00f1anzas de su Iglesia de manera clara y determinante, sin miedos, sin titubeos, sin inhibiciones, sin ego\u00edsmos. Podemos ser d\u00e9biles y pecadores, pero no podemos ser cobardes ni indiferentes. Jes\u00fas nos necesita. Nuestros j\u00f3venes nos necesitan. Nuestra sociedad nos necesita. Los que encuentran dificultades para creer y buscan su felicidad en excursiones alocadas lejos de Dios, lejos de la Iglesia, lejos de su propia intimidad, necesitan de unos cristianos que les muestren con claridad la doctrina y el amor de Jes\u00fas, el ideal universal y permanente de humanidad renovada que es Jesucristo. No lo dudemos, esta sociedad que nos desconoce o nos desprecia, nos necesita, necesita a Jes\u00fas, que solamente los cristianos le podemos ofrecer.<\/p>\n<p>Termino con estas palabras del Papa en \u00abDeus caritas est\u00bb: \u00abEl amor es una luz, en el fondo la \u00fanica, que ilumina constantemente un mundo oscuro y nos da la fuerza para vivir y actuar en \u00e9l. El amor es posible, y nosotros podemos ponerlo en pr\u00e1ctica porque hemos sido creados a imagen de Dios. Vivir el amor, y as\u00ed llevar la luz y la vida de Dios al mundo\u00bb. Esto es lo que he querido deciros y para esto he querido ayudaros con mis palabras en estas conferencias cuaresmales. El Se\u00f1or resucitado nos encuentre despiertos y disponibles, para su gloria y el servicio de nuestros hermanos. Esa ser\u00e1 nuestra salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pamplona, 1 de marzo de 2007<br \/>\n+ Fernando Sebasti\u00e1n Aguilar,<br \/>\nArzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay que tener en cuenta la educaci\u00f3n religiosa y moral de la juventud, la protecci\u00f3n del matrimonio y de la familia, el respeto a la vida humana desde la fase embrionaria hasta la muerte natural, la justicia social, la debida atenci\u00f3n a los emigrantes, la solidaridad, la unidad y la paz entre los pueblos y regiones de Espa\u00f1a, la solidaridad con los pa\u00edses subdesarrollados.<\/p>\n<p>Por Mons. Fernando Sebasti\u00e1n Aguilar (Pamplona)<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-1290","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Vivir cristianamente en democracia - Sabado 100<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Vivir cristianamente en democracia - Sabado 100\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Hay que tener en cuenta la educaci\u00f3n religiosa y moral de la juventud, la protecci\u00f3n del matrimonio y de la familia, el respeto a la vida humana desde la fase embrionaria hasta la muerte natural, la justicia social, la debida atenci\u00f3n a los emigrantes, la solidaridad, la unidad y la paz entre los pueblos y regiones de Espa\u00f1a, la solidaridad con los pa\u00edses subdesarrollados. Por Mons. Fernando Sebasti\u00e1n Aguilar (Pamplona)\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Sabado 100\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/sabadocien\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2007-03-03T23:16:26+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"sabado100\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"sabado100\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"35 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/\"},\"author\":{\"name\":\"sabado100\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/person\/1a82439a05a3356129d4d51dd7ca16b4\"},\"headline\":\"Vivir cristianamente en democracia\",\"datePublished\":\"2007-03-03T23:16:26+00:00\",\"dateModified\":\"2007-03-03T23:16:26+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/\"},\"wordCount\":6969,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#organization\"},\"articleSection\":[\"Pol\u00edtica\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/\",\"url\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/\",\"name\":\"Vivir cristianamente en democracia - Sabado 100\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#website\"},\"datePublished\":\"2007-03-03T23:16:26+00:00\",\"dateModified\":\"2007-03-03T23:16:26+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Vivir cristianamente en democracia\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#website\",\"url\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/\",\"name\":\"Sabado 100\",\"description\":\"\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#organization\",\"name\":\"Sabado 100\",\"url\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/logo3.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/logo3.jpg\",\"width\":300,\"height\":174,\"caption\":\"Sabado 100\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/sabadocien\/\",\"https:\/\/www.instagram.com\/sabado100.com.ar\/\",\"https:\/\/www.youtube.com\/@sabado1003\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/person\/1a82439a05a3356129d4d51dd7ca16b4\",\"name\":\"sabado100\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/litespeed\/avatar\/4048f7037fffe4fd73611d5730c1cb40.jpg?ver=1787136014\",\"contentUrl\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/litespeed\/avatar\/4048f7037fffe4fd73611d5730c1cb40.jpg?ver=1787136014\",\"caption\":\"sabado100\"},\"url\":\"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/author\/sabado1002\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Vivir cristianamente en democracia - Sabado 100","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Vivir cristianamente en democracia - Sabado 100","og_description":"Hay que tener en cuenta la educaci\u00f3n religiosa y moral de la juventud, la protecci\u00f3n del matrimonio y de la familia, el respeto a la vida humana desde la fase embrionaria hasta la muerte natural, la justicia social, la debida atenci\u00f3n a los emigrantes, la solidaridad, la unidad y la paz entre los pueblos y regiones de Espa\u00f1a, la solidaridad con los pa\u00edses subdesarrollados. Por Mons. Fernando Sebasti\u00e1n Aguilar (Pamplona)","og_url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/","og_site_name":"Sabado 100","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/sabadocien\/","article_published_time":"2007-03-03T23:16:26+00:00","author":"sabado100","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"sabado100","Tiempo de lectura":"35 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/"},"author":{"name":"sabado100","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/person\/1a82439a05a3356129d4d51dd7ca16b4"},"headline":"Vivir cristianamente en democracia","datePublished":"2007-03-03T23:16:26+00:00","dateModified":"2007-03-03T23:16:26+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/"},"wordCount":6969,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#organization"},"articleSection":["Pol\u00edtica"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/","url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/","name":"Vivir cristianamente en democracia - Sabado 100","isPartOf":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#website"},"datePublished":"2007-03-03T23:16:26+00:00","dateModified":"2007-03-03T23:16:26+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/ideario-marco-de-la-television-catolica\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Vivir cristianamente en democracia"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#website","url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/","name":"Sabado 100","description":"","publisher":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#organization","name":"Sabado 100","url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/logo3.jpg","contentUrl":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/logo3.jpg","width":300,"height":174,"caption":"Sabado 100"},"image":{"@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/sabadocien\/","https:\/\/www.instagram.com\/sabado100.com.ar\/","https:\/\/www.youtube.com\/@sabado1003"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/person\/1a82439a05a3356129d4d51dd7ca16b4","name":"sabado100","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/litespeed\/avatar\/4048f7037fffe4fd73611d5730c1cb40.jpg?ver=1787136014","contentUrl":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-content\/litespeed\/avatar\/4048f7037fffe4fd73611d5730c1cb40.jpg?ver=1787136014","caption":"sabado100"},"url":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/author\/sabado1002\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1290","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1290"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1290\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1290"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1290"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1290"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}