{"id":123,"date":"2005-08-15T03:22:45","date_gmt":"2005-08-15T01:22:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sabado100.com.ar\/?p=123"},"modified":"2005-08-15T03:22:45","modified_gmt":"2005-08-15T01:22:45","slug":"el-mundo-de-los-jovenes-quienes-son-que-buscan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/el-mundo-de-los-jovenes-quienes-son-que-buscan\/","title":{"rendered":"El mundo de los j\u00f3venes: \u00bfqui\u00e9nes son? \u00bfqu\u00e9 buscan?"},"content":{"rendered":"<p>CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 8 agosto 2005 (ZENIT.org).- Publicamos la intervenci\u00f3n pronunciada por Tony Anatrella, psicoanalista franc\u00e9s, especialista en psiquiatr\u00eda social, sobre \u00abEl mundo de los j\u00f3venes: \u00bfqui\u00e9nes son? \u00bfQu\u00e9 buscan?\u00bb, publicada en un encuentro de preparaci\u00f3n de las Jornadas Mundiales de la Juventud de Colonia (15 al 21 de agosto de 2005), organizado por el Consejo Pontificio para los Laicos.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>Se me ha pedido trazar el perfil de los j\u00f3venes de hoy desde un punto de vista sociol\u00f3gico y psicol\u00f3gico, subrayando c\u00f3mo los j\u00f3venes pueden ser influidos por movimientos ideol\u00f3gicos y c\u00f3mo se ponen en contacto con la Iglesia. Esta es una tarea vasta y ambiciosa que intentar\u00e9 respetar respondiendo de manera sint\u00e9tica.<\/p>\n<p>Hablar\u00e9 de los j\u00f3venes a partir de mi experiencia psicoanal\u00edtica y psiqui\u00e1trica del mundo occidental. Hay que estar muy atentos cuando se habla de los j\u00f3venes para no caer en la generalizaci\u00f3n: por lo tanto, en base a vuestros or\u00edgenes culturales os ruego me confirm\u00e9is o complement\u00e9is cuanto dir\u00e9. A\u00fan se pueden constatar trazos comunes en la psicolog\u00eda y en la sociolog\u00eda de los j\u00f3venes del mundo entero. El peso del modelo econ\u00f3mico del liberalismo, de la globalizaci\u00f3n, de los cambios en la pareja y la familia, de las representaciones de la sexualidad, del impacto de la m\u00fasica, de la televisi\u00f3n, del cine y de Internet influyen y unifican considerablemente la mentalidad juvenil de casi todos los pa\u00edses.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes manifiestan una variada fragilidad aunque permanezcan abiertos, disponibles y generosos. Ya no pesan sobre ellos ideolog\u00edas como en las generaciones precedentes. Aspiran a relaciones aut\u00e9nticas y est\u00e1n en b\u00fasqueda de la verdad, pero al no encontrarlas en la realidad, esperan encontrarlas en su propio interior. Tal actitud los predispone a replegarse dentro de sus propias sensaciones y del individualismo, poniendo a su disposici\u00f3n el v\u00ednculo social y el sentido del inter\u00e9s general. Aunque el contexto social no les ayuda a desarrollar una verdadera y propia dimensi\u00f3n espiritual, est\u00e1n dispuestos a comprometerse con algunas causas m\u00e1s grandes que las suyas.<\/p>\n<p>1. \u00bfQui\u00e9nes son?<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes que aqu\u00ed nos interesan son aqu\u00e9llos entre los 18 y 30 a\u00f1os, es decir, se encuentran en la edad post-adolescente y quieren hacerse psicol\u00f3gicamente aut\u00f3nomos buscando al mismo tiempo afirmar el propio yo. Para ser m\u00e1s precisos, cada uno de ellos necesita poder ser \u00e9l mismo y renunciar a la educaci\u00f3n recibida y a las presiones sociales. Los j\u00f3venes en cuesti\u00f3n pueden estar bastante insertos en el campo del estudio o en una actividad profesional, mientras algunos pueden encontrarse en situaciones profesionales o personales bastante precarias: desocupaci\u00f3n, inestabilidad psicol\u00f3gica, comportamientos disgregados y numerosos problemas de la vida. A menudo expresan el deseo de tener fe en s\u00ed mismos, quieren liberarse de las dudas respecto a la existencia y de los miedos ligados a la idea de un compromiso afectivo. A veces piden ayuda a sus padres, a pesar de experimentar una cierta incomodidad en el trato con ellos. La mayor parte de ellos sigue viviendo con sus padres[1], mientras otros, a pesar de vivir solos, a\u00fan son dependientes. A menudo tienen necesidad de ser apoyados cuando se encuentran confrontados con la realidad, para poderse aceptar, para aceptar la vida y comenzar a actuar[2] en la realidad.<\/p>\n<p>Igualmente est\u00e1n en b\u00fasqueda de las razones para la vida sobre las que construir la existencia: la mayor\u00eda est\u00e1 lejos de preocupaciones religiosas y a menudo reconoce no haber sido sensibilizada ni educada en este campo. A\u00fan les impresiona a estos j\u00f3venes el fen\u00f3meno sectario, el terrorismo y la guerra, que les da una visi\u00f3n inquietante y conflictiva de la religi\u00f3n, en particular el Islam. La religi\u00f3n los atrae y al mismo tiempo los inquieta, sobre todo cuando es presentada como fuente de conflictos en el mundo, cosa que es un error de interpretaci\u00f3n, porque los conflictos en cuesti\u00f3n son de origen pol\u00edtico y econ\u00f3mico. Debemos aprender siempre a vivir los unos con los otros. Por \u00faltimo, su conocimiento de la fe cristiana y de la Iglesia queda ligada a un clich\u00e9 y a la reconstrucci\u00f3n intelectual que circulan en las representaciones sociales, en la ciencia ficci\u00f3n de la televisi\u00f3n y del cine.<\/p>\n<p>En una sociedad que, por diversas razones, cultiva la duda y el cinismo, el miedo y la impotencia, la inmadurez y el infantilismo, los j\u00f3venes tienden a asirse a modalidades de gratificaciones primarias y tienen dificultad en madurar, entendiendo por madurez la personalidad que ha completado la organizaci\u00f3n de las funciones basilares de la vida ps\u00edquica y que por lo tanto es capaz de diferenciar la propia vida interior del mundo externo. Muchos j\u00f3venes, que a\u00fan permanecen en una psicolog\u00eda de fusi\u00f3n, tienen dificultad en realizar esta diferenciaci\u00f3n; aquello que sienten e imaginan, a menudo es sustituido por los hechos y la realidad del mundo externo. Este fen\u00f3meno  es ampliado y alimentado por la psicolog\u00eda medi\u00e1tica, que inerva hoy los \u00e1nimos y el universo virtual, creado por videojuegos y el Internet. Todo esto los predispone a vivir en lo imaginario y en un mundo virtual, sin contacto con la realidad la que no han aprendido a conocer y que los delude y deprime. Tienen un acercamiento l\u00fadico a la vida, con la necesidad de ir de juerga, sobre todo los fines de semana, sin saber bien por qu\u00e9; pero de este modo buscan ambientes totalizantes y sensaciones que les dan la impresi\u00f3n de que existen. Queda a\u00fan por verificar si estas experiencias crean o no relaciones verdaderas y contribuyen al enriquecimiento afectivo e intelectual de su personalidad. Finalmente, son ambivalentes porque quieren encontrar el modo tanto de entrar en la realidad como de huir de ella.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes de hoy son como las generaciones precedentes: capaces de ser generosos, solidarios y comprometidos con causas que los movilizan, pero tienen menos referencias sociales y sentido de pertenencia que sus predecesores. Son individualistas, quieren hacer su propia elecci\u00f3n sin tener en cuenta el conjunto de los valores, de las ideas o de las leyes comunes. Toman sus puntos de referencia de donde sea para despu\u00e9s experimentarlos en su modo de vivir. Tienden con facilidad al igualitarismo y a la tolerancia, embebidos de la moda y de los mensajes impuestos por los modos medi\u00e1ticos, que de hecho les sirve de norma en la cual se basan. Corren el peligro de caer en el conformismo de las modas, como las esponjas que se dejan impregnar, en vez de construir su libertad partiendo de las razones para vivir y amar, hecho que explica su fragilidad afectiva y la duda sobre ellos mismos en la que se debaten.<\/p>\n<p>Su vida afectiva est\u00e1 marcada por muchas dudas, comenzando por aqu\u00e9llas sobre la identidad, el sexo, la familia. A veces experimentan una gran confusi\u00f3n respecto a los sentimientos y no saben distinguir entre una atracci\u00f3n a nivel de amistad y una tendencia homosexual. La coeducaci\u00f3n, en la que han vivido desde la infancia, puede complicar en el momento de la post-adolescencia la relaci\u00f3n entre hombre y mujer. Por \u00faltimo, el considerable aumento de los divorcios no favorece la fe en el otro ni en el futuro.<\/p>\n<p>Estas personalidades son el resultado de una educaci\u00f3n, de una escolarizaci\u00f3n, y a veces de una catequesis que no forman suficientemente la inteligencia. Han sido acostumbradas a vivir constantemente a nivel afectivo y sensorial, en detrimento de la raz\u00f3n en cuanto a conocimiento, memoria y reflexi\u00f3n. Se mantienen cerca de todo tipo de sensaciones, como las que han probado a trav\u00e9s de la droga. En vez de decir: \u00abPienso, luego existo\u00bb, afirman con su comportamiento: \u00abpruebo las sensaciones, luego estoy calmado\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando encuentran adultos que de verdad lo son, que est\u00e1n en el puesto correcto y que son en grado de transmitirles los valores de la vida, tal como lo sabe hacer el Papa Juan Pablo II, escuchan lo que se les transmite sobre la experiencia cristiana, a la espera de poder a su vez inspirarse en ella.<\/p>\n<p>2. Un contexto social que favorece la dependencia psicol\u00f3gica<\/p>\n<p>Nos encontramos en una atm\u00f3sfera verdaderamente parad\u00f3jica que afecta casi todas las \u00e1reas culturales: por un lado se les quiere hacer aut\u00f3nomos a los ni\u00f1os cuanto antes, ya desde la cuna y la guarder\u00eda, y por el otro lado se ven adolescentes, y sobre todo post-adolescentes, que se esfuerzan por llevar a cabo las operaciones ps\u00edquicas de la separaci\u00f3n, aunque desean hacerlo con palabras. Para liberarse de esta dificultad, buscan apoyos psicol\u00f3gicos, sociales y espirituales en los cuales apoyarse.<\/p>\n<p>2. &#8211; 1 Una sociedad que favorece el infantilismo<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n contempor\u00e1nea produce sujetos demasiado apegados a las personas y a las cosas, por lo tanto, aunque lo niegue produce seres dependientes. Durante la infancia sus deseos y expectativas han sido de tal manera estimulados a costa de la realidad externa y de las exigencias objetivas, que terminan por creer que todo es maleable s\u00f3lo en funci\u00f3n de los propios intereses subjetivos. Despu\u00e9s, al inicio de la adolescencia, a falta de recursos suficientes y de un puntal interior, intentan desarrollar lazos de dependencia en la relaci\u00f3n con el grupo o la pareja. Si he inventado la expresi\u00f3n de \u00abpareja- beb\u00e9\u00bb[3], lo he hecho precisamente para designar su econom\u00eda afectiva, que no siempre se distingue entre sexualidad infantil y sexualidad relativa al objeto. De hecho pasan del apego a los padres al apego sentimental, qued\u00e1ndose siempre en la misma econom\u00eda afectiva.<\/p>\n<p>Preocup\u00e1ndose justamente de la calidad de la relaci\u00f3n con el ni\u00f1o, la educaci\u00f3n se ha centrado demasiado en el bienestar afectivo, a veces a costa de la realidad, del saber, de los c\u00f3dices culturales y de los valores morales, sin ayudar a los j\u00f3venes a edificarse interiormente. Por consiguiente, tienden m\u00e1s a una expansi\u00f3n narcisista que a un verdadero y aut\u00e9ntico desarrollo personal, que a menudo crea personalidades ciertamente moldeables y simp\u00e1ticas, pero a menudo tambi\u00e9n superficiales e incluso insignificantes, que no siempre tienen el sentido del l\u00edmite y de la realidad. Pueden ser descarados, a veces demasiado familiares, confundiendo el c\u00f3dice personal con el social, olvid\u00e1ndose del sentido de la jerarqu\u00eda, de la autoridad, de lo sacro y de las formas y las reglas del  \u00abc\u00f3mo se debe hablar\u00bb. Algunos ni han aprendido las reglas de la convivencia social, comenzando por aqu\u00e9llas del c\u00f3digo vial y terminando con los ritos de la vida familiar y social.<\/p>\n<p>Los adultos que han hecho de todo para que no les faltase nada, inducen a los j\u00f3venes a que crean que tienen que satisfacer cada uno de sus deseos, confundi\u00e9ndolos con la necesidad; los deseos, en cambio, no son destinados para ser realizados, pues son \u00fanicamente fuente de inspiraci\u00f3n. Al no haber hecho la experiencia de la falta, de la cual se elaboran los deseos, los j\u00f3venes son indecisos e inciertos y por ello les cuesta diferenciarse y destacarse de los objetos primarios para vivir la propia vida. Crecer implica separarse psicol\u00f3gicamente, abandonar la infancia y la adolescencia; pero para  muchos tal separaci\u00f3n es dif\u00edcil porque los espacios ps\u00edquicos entre padres e hijos se confunden.<\/p>\n<p>Significativa es la experiencia de Laurent, 28 a\u00f1os, casado y padre de un ni\u00f1o:<\/p>\n<p>\u00abMe clasifican de adulto, pero no me reconozco como tal, y el mundo de los adultos no me interesa. Tengo dificultad en hacer m\u00eda esta dimensi\u00f3n. Para m\u00ed, los adultos son mis padres. Estoy en contradicci\u00f3n conmigo mismo: interiormente me veo como un ni\u00f1o o un adolescente, con angustias terribles, pero hacia afuera ya soy un adulto y en el trabajo me consideran como tal. En la sociedad nada nos ayuda a hacernos adultos.\u00bb<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es verdad que, al magnificar la infancia y la adolescencia, la sociedad deja entender que no quiere crecer y existir como adulto, de modo que es dif\u00edcil liberarse de los modos de gratificaci\u00f3n de la infancia para acceder a satisfacciones superiores.<\/p>\n<p>2. &#8211; 2 Una esperanza de vida m\u00e1s larga<\/p>\n<p>El alargamiento de la vida deja suponer que el individuo tenga todo el tiempo para prepararse a vivir una vida comprometida. La esperanza de vida crea por lo tanto hoy m\u00e1s que en el pasado las condiciones objetivas para poder permanecer joven, entendiendo la juventud como el per\u00edodo de la indecisi\u00f3n, si no de la indistinci\u00f3n, entre uno mismo, los dem\u00e1s y la realidad, o a\u00fan de la indiferenciaci\u00f3n sexual , con la ilusi\u00f3n de que la mayor parte de las posibilidades se quedar\u00e1n siempre abiertas. Esta vaga concepci\u00f3n de la existencia, propia de la adolescencia, es muy preocupante cuando contin\u00faa en los post-adolescentes, tan inciertos en sus motivaciones al no tener fe en s\u00ed mismos. Algunos sufren de este estado de cosas, temiendo incluso una cierta despersonalizaci\u00f3n en el trato con los dem\u00e1s. Muchos postergan los plazos y viven de modo provisional, sin saber si podr\u00e1n continuar con lo que han empezado en los diversos \u00e1mbitos de la existencia. Otros a\u00fan viven la \u00e9poca de la juventud como finalidad en s\u00ed y como un estado duradero.<\/p>\n<p>En efecto, hoy hay j\u00f3venes metidos en procesos de maduraci\u00f3n que requieren mucho tiempo y se caracterizan por una condici\u00f3n de moratoria, es decir, por una suspensi\u00f3n de los plazos y de las obligaciones ligadas al paso hacia la vida adulta. Aqu\u00e9llos, a los que no les interesa particularmente hacerse adultos[4], no viven su juventud como una fase proped\u00e9utica para el ingreso de la vida adulta, sino como un tiempo que tiene validez en s\u00ed. En el pasado, en cambio, el per\u00edodo de la juventud se viv\u00eda en funci\u00f3n de la vida sucesiva y de una existencia aut\u00f3noma: la juventud era, por lo tanto, una etapa preparatoria. En nuestros d\u00edas, una juventud as\u00ed prolongada provoca una cierta indeterminaci\u00f3n en la elecci\u00f3n del tipo de vida. Algunos prefieren postergar los plazos definitivos y atrasar as\u00ed el ingreso en la vida adulta o la asunci\u00f3n de compromisos definitivos. Al no preguntarse sobre sus problemas de autonom\u00eda, no se sienten obligados a hacer elecciones fundamentales. Por otro lado, en diversos sectores de la vida se nota una fuerte tendencia a la experimentaci\u00f3n: as\u00ed los j\u00f3venes pueden dejar la familia, pero vuelven a ella despu\u00e9s de un fracaso o una dificultad. La diferencia principal respecto a la mayor parte de las generaciones precedentes (que hac\u00edan una elecci\u00f3n precisa con una prioridad precisa) consiste en la propensi\u00f3n de vivir contempor\u00e1neamente diversos aspectos de la vida, aspectos a veces contradictorios, sin jerarquizar las propias necesidades y valores. Algunos j\u00f3venes son hoy muy dependientes de la necesidad de hacer experiencias porque, por la falta de transmisi\u00f3n de valores, piensan que no se sabe nada de esta vida y que todo a\u00fan se debe descubrir e \u00abinventar\u00bb. Por eso, a menudo presentan una identidad vaga y flexible frente a la multiplicidad de las solicitudes contempor\u00e1neas, sean \u00e9stas regresivas o, por el contrario, enriquecedoras.<\/p>\n<p>2. &#8211; 3 Una infancia acortada por una adolescencia m\u00e1s larga<\/p>\n<p>\u00a1Una de las mayores paradojas de nuestra sociedad occidental consiste en hacer crecer a los ni\u00f1os demasiado r\u00e1pido, anim\u00e1ndolos al mismo tiempo a permanecer adolescentes el mayor tiempo posible![5]<\/p>\n<p>Se incita a los ni\u00f1os a tener comportamientos de adolescentes cuando a\u00fan no tienen las competencias psicol\u00f3gicas para asumirlos. De ese modo, desarrollan una precocidad que no es fuente de madurez, salt\u00e1ndose las tareas psicol\u00f3gicas propias de la infancia, lo que les puede perjudicar en su futura autonom\u00eda, como lo demuestra la multiplicaci\u00f3n de los estados depresivos de muchos j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Los mismos post-adolescentes se lamentan de una falta de puntales interiores y sociales, en particular aqu\u00e9llos que, despu\u00e9s de largos estudios, se embarcan en empresas con su diploma reci\u00e9n sacado y deben de repente asumir responsabilidades. En algunos j\u00f3venes, entre los 26 y 35 a\u00f1os, se detecta una serie de depresiones existenciales, porque no tienen im\u00e1genes-gu\u00eda de la vida adulta que les ayuden a poner su existencia en armon\u00eda con la realidad.<\/p>\n<p>El tiempo de la juventud siempre se ha caracterizado por una cierta inmadurez: ciertamente esto no es ninguna novedad. En cierta \u00e9poca esta inmadurez era compensada por la sociedad que se pon\u00eda m\u00e1s de lado de los adultos, incit\u00e1ndolos por lo tanto a crecer y a alcanzar la realidad de la vida. Hoy, por el contrario, la sociedad no s\u00f3lo ofrece menos apoyo dejando que cada uno se las arregle por s\u00ed mismo, sino que les hace incluso creer que se puede permanecer en los primeros estadios de la vida sin tener que elaborarlos ni tener que vivir demasiado pronto un cierto n\u00famero de experiencias. Hay que decir a un adolescente, que asume conductas precoces, que no tiene la edad para hacerlo, situ\u00e1ndolo as\u00ed en una \u00f3ptica hist\u00f3rica de evoluci\u00f3n y maduraci\u00f3n. Es de este modo que se adquiere la madurez temporal.<\/p>\n<p>3. Las tareas ps\u00edquicas a desarrollar<\/p>\n<p>Desde hace algunos a\u00f1os observamos atrasos en la formaci\u00f3n de la personalidad juvenil. La mayor parte de los adolescentes[6] vive bastante bien el proceso de la pubertad y de la adolescencia propiamente dicha, sin tener verdaderas dificultades, salvo alguna rara excepci\u00f3n. Por el contrario, la situaci\u00f3n de los post-adolescentes entre los 22 y 30 a\u00f1os, es a menudo m\u00e1s delicada, subjetivamente conflictiva y atormentada por luchas ps\u00edquicas que antes aparec\u00edan y se trataban en la adolescencia (18-22 a\u00f1os). A la confrontaci\u00f3n entre la representaci\u00f3n de s\u00ed mismo y la vida se suma ahora un conflicto interno.<\/p>\n<p>3. &#8211; 1 La fe en s\u00ed mismo<\/p>\n<p>La necesidad de conocerse y de tener confianza en s\u00ed mismo es una aspiraci\u00f3n propia de esta fase de la vida. Pero bajo el peso de los interrogativos no resueltos y de los fracasos, el sentido de s\u00ed mismo se puede volver a poner en discusi\u00f3n. De repente el sujeto se siente m\u00e1s fr\u00e1gil porque ya no es capaz de asegurar, como en el pasado, la propia continuidad. Por ello intenta ser \u00e9l mismo y se hace muy sensible a todo aquello que no es aut\u00e9ntico en \u00e9l.<br \/>\n El desarrollo psicol\u00f3gico de la post-adolescencia se efect\u00faa esencialmente en la articulaci\u00f3n de la vida ps\u00edquica con el ambiente circundante, que puede suscitar y reactivar angustias e inhibiciones ligadas, por ejemplo, a un sentido de impotencia que se traduce en el temor de no poder acceder a la realidad y por ello en la autoagresi\u00f3n o en la agresi\u00f3n de las figuras parentales extendidas al mundo de los adultos. Esto incluso puede favorecer una actitud anti-institucional o anti-social, pero tambi\u00e9n puede hacer surgir el problema de la capacidad de valorarse (ligada a la estima o al desprecio de s\u00ed mismo) y la necesidad de ser reconocido por los padres, sobre todo por el padre. El sujeto puede estar a\u00fan m\u00e1s centrado en s\u00ed mismo evitando la realidad externa, que a veces est\u00e1 poco o mal interiorizada: la prueba de la realidad da miedo. Pero cuando choca con los l\u00edmites de lo real, arriesga de perder el propio equilibrio y de ceder a pensamientos depresivos, sin poderse identificar con objetos que despierten su inter\u00e9s o su amor. Uno de estos l\u00edmites es el del tiempo.<\/p>\n<p>La catequesis puede ayudar a los j\u00f3venes a aprender y a amar la vida, a imagen de Cristo, que se ha encarnado en el mundo revel\u00e1ndonos que somos llamados por Dios a la vida y al amor.<\/p>\n<p>3. &#8211; 2 La relaci\u00f3n con el tiempo<\/p>\n<p>El post-adolescente a menudo est\u00e1 empe\u00f1ado en una tarea ps\u00edquica que le permitir\u00e1 acceder a la madurez temporal, la que no obstante entre los 24 y 30 a\u00f1os presentar\u00e1 tambi\u00e9n una dificultad. A veces, en vez de conjugar su existencia asociando el pasado, presente y futuro, algunos j\u00f3venes la viven en un hoy ilimitado, yendo de un instante al otro, de un acontecimiento al otro, de situaciones y decisiones tomadas en el \u00faltimo minuto hasta el momento en que se interrogan sobre la coherencia entre todas las cosas que viven, a menos que no inventen otras divisiones que no les ayudar\u00e1n a hacer la s\u00edntesis en ellos mismos.<\/p>\n<p>La inmadurez temporal no siempre permite proyectarse en el futuro, futuro que puede angustiar a los post-adolescentes no a causa de una incerteza social y econ\u00f3mica, sino porque, psicol\u00f3gicamente hablando, no saben anticipar ni valorar los proyectos ni las consecuencias de la circunstancias y de sus acciones, porque viven \u00fanicamente en el presente. Cuando a\u00fan no han llegado a la madurez temporal, a algunos post-adolescentes les cuesta desarrollar una conciencia hist\u00f3rica. No saben inserir su existencia en el tiempo &#8211; o temen de hacerlo &#8211; y por ello son incapaces de tener el sentido del compromiso en much\u00edsimos campos. Viven con mayor facilidad en la contingencia y en la intensidad de una situaci\u00f3n particular que en la constancia y continuidad de una vida que se elabora en el tiempo. Lo cotidiano aparece como la espera de un momento excepcional, en vez de ser el espacio en el que se teje el compromiso existencial.<\/p>\n<p>El aprendizaje del sentido del compromiso inicia con el desarrollo de una solidaridad y de proyectos en el \u00e1mbito de la comunidad cristiana al servicio de los dem\u00e1s. Tal aprendizaje del compromiso, entendido como entrada en la historia, puede ser estimulado por el descubrimiento y la reflexi\u00f3n en torno a la historia de la salvaci\u00f3n en Jesucristo.<\/p>\n<p>3. &#8211; 3 Ocupar el propio espacio interior<br \/>\nA muchos j\u00f3venes les cuesta llenar su vida psicol\u00f3gica y espacio interior. Incluso se pueden sentir inc\u00f3modos al probar dentro de s\u00ed diversas sensaciones que no saben identificar o, por el contrario, al buscarlas fuera de las relaciones y de las actividades humanas.<\/p>\n<p>Nos encontramos cada vez m\u00e1s ante personalidades impulsivas, muy ocupadas en hacer cosas, pero que dif\u00edcilmente saben, en el mejor de los casos, c\u00f3mo se debe tomar la acci\u00f3n y relacionarla con la reflexi\u00f3n. Puesto que no disponen de recursos internos y culturales, ni saben hacer funcionar la mente, se lamentan a menudo de la falta de concentraci\u00f3n y de la dificultad de un trabajo intelectual continuo a largo plazo, demostrando as\u00ed la pobreza de su interioridad y de los cambios inter-ps\u00edquicos; la reflexi\u00f3n los preocupa. Tienen la necesidad de educar la propia voluntad que amenaza con ser inconstante y fr\u00e1gil.<\/p>\n<p>Ponerlos frente a interrogativos o ante algunos problemas que deben afrontar les desespera, como es el uso de la droga con la que quieren animarse, controlarse u obtener los mejor de s\u00ed mismos. Prefieren refugiarse en la acci\u00f3n y utilizan en modo repetitivo el pasar al acto, no para obtener un placer, sino para descargar la tensi\u00f3n interior, para partir de cero, para no experimentar m\u00e1s tensiones dentro de s\u00ed. De este modo no s\u00f3lo descartan lo que sucede dentro de ellos, sino tambi\u00e9n su propia actividad interna.<\/p>\n<p>En los post-adolescentes a menudo se nota la falta de objetos de identificaci\u00f3n fiables y v\u00e1lidos, que les ayude a desarrollar un material ps\u00edquico con el que construir su interioridad. Aqu\u00ed nos encontramos con el problema de la transmisi\u00f3n en el mundo contempor\u00e1neo: transmisi\u00f3n cultural, moral y religiosa. La carencia de interioridad favorece psicolog\u00edas ansi\u00f3genas, m\u00e1s prontas a responder a los estados primarios de la pulsi\u00f3n que a empe\u00f1arse en la formaci\u00f3n interior[7]. Pero la inmensa mayor\u00eda se busca un pretexto en la propia existencia para alimentarse intelectualmente; lo hace m\u00e1s a partir de lo que percibe subjetivamente que inspir\u00e1ndose en las grandes tradiciones religiosas o morales, de las que permanece relativamente distante.<\/p>\n<p>Tienen un modo de pensar narcisista, en el que cada uno debe bastar se a s\u00ed mismo y debe reconducir todo a uno mismo, seg\u00fan la moda actual del \u00abtodo psicol\u00f3gico\u00bb, la cual quiere hacer creer que es posible hacerse a uno mismo, inspir\u00e1ndose m\u00e1s en las propias emociones y sensaciones  que en los principios de la raz\u00f3n, en una palabra inteligible como la de la fe cristiana y de los valores de la vida. La m\u00ednima dificultad existencial es etiquetada con t\u00e9rminos psicopatol\u00f3gicos que deber\u00eda ser tratada con la psicoterapia: es un error de la perspectiva que se infiltra en el acompa\u00f1amiento psico-espiritual o en los ritos de curaci\u00f3n. De hecho es aberrante querer afrontar los dos discursos, el psicol\u00f3gico y el religioso, desde el \u00e1ngulo de la psicoterapia. Tambi\u00e9n el tema de la \u00abresiliencia\u00bb[8] es la nueva ilusi\u00f3n de las personalidades narcisistas. Por otro lado se trata de una noci\u00f3n confusa que busca tener en cuenta el hecho de que algunos individuos se las arreglan mejor que otros, mientras que el cristianismo, desde hace mucho tiempo, ha demostrado que la persona no se reduce a su propio determinismo. En un mundo privo de recursos morales y religiosos, la \u00abresiliencia\u00bb ser\u00e1 pronto superada, porque, para propagarse necesita un dinamismo interior que no se puede constituir y nutrir si no es mediante el aporte del mundo externo. El sujeto no puede organizar su propia vida interior en un cara a cara consigo mismo, sino s\u00f3lo en la interacci\u00f3n con una dimensi\u00f3n objetiva.<\/p>\n<p>As\u00ed la catequesis y la educaci\u00f3n religiosa corren el riesgo de adoptar el subjetivismo imperante, sobre todo ahora que se afirma que no hay una \u00abrevelaci\u00f3n objetiva\u00bb de la palabra de Dios, sino que \u00e9sta puede manifestarse s\u00f3lo en la fe vivida subjetivamente. En este contexto, Jes\u00fas no es otro que uno de tantos \u00abprofetas\u00bb o \u00absabios\u00bb, completamente apartado de su papel de mediador entre el Padre y los hombres, en cuanto Hijo de Dios. Influidos por una visi\u00f3n imanente y subjetiva de Dios, tan vecina a la de una divinidad pagana, los j\u00f3venes se comprometen en las catequesis escolares y universitarias, en el di\u00e1logo interreligioso (confundido con una especie de ecumenismo) sin estar estructuradas en la fe cristiana; mezclan las ideas de las diferentes confesiones, como si se tratase de la misma representaci\u00f3n de Dios. Al no haber interiorizado la inteligencia de la fe en el Dios trino, construyen un discurso religioso sobre el modelo  de los mecanismos de la relaci\u00f3n de fusi\u00f3n, entreg\u00e1ndose a la tolerancia, a la confusi\u00f3n de los espacios, al igualitarismo para no diferenciarse, y tambi\u00e9n a un modo de expresarse de manera sensorial. Pero las diferentes ideas sobre la representaci\u00f3n de Dios, seg\u00fan las diversas confesiones religiosas, no dan el mismo sentido del hombre, de la vida social y de la fe.<\/p>\n<p>La mayor parte de la sociedad occidental no ha querido efectuar la transmisi\u00f3n hasta poner en duda los fundamentos sobre los cuales \u00e9sta se ha desarrollado. La dimensi\u00f3n cristiana a menudo ha sido excluida, mientras &#8211; por el contrario &#8211; contribuye en la edificaci\u00f3n del v\u00ednculo social y en la constituci\u00f3n de la vida interior de los individuos. La crisis de la interioridad contempor\u00e1nea comienza precisamente con carencia de iniciaci\u00f3n para despu\u00e9s perderse en el individualismo y subjetivismo psicol\u00f3gico. La psicologizaci\u00f3n ideol\u00f3gica de la sociedad es desestructurante porque los individuos no hacen otra cosa que contarse cosas y analizarse hasta el desvanecimiento. La reflexi\u00f3n subjetiva, que en ciertos casos puede ser necesaria, nunca es exclusiva: hace falta poder construir la propia existencia teniendo en cuenta tambi\u00e9n otra dimensi\u00f3n que no sea la de uno mismo, dimensi\u00f3n que a su vez revela y dinamiza al individuo, dimensi\u00f3n que es social, cultural, moral y religiosa. Hace falta poder concebir la propia vida en un contexto de todas estas realidades, sin encerrarse en las propuestas psicol\u00f3gicas tan de moda hoy en d\u00eda.<\/p>\n<p>La catequesis, la educaci\u00f3n para el sentido de la oraci\u00f3n y de la vida lit\u00fargica y sacramental puede hacer mucho para ayudar a los j\u00f3venes a apropiarse de su interioridad, de su espacio ps\u00edquico y f\u00edsico. Los ritos, las insignias y los s\u00edmbolos cristianos pueden participar en esta construcci\u00f3n interior y precisamente por esto son tan apreciados por los j\u00f3venes, para sorpresa de los adultos. La vida interior se constituye as\u00ed en relaci\u00f3n con una realidad y una presencia externa. La Palabra de Dios, transmitida por la Iglesia, desempe\u00f1a este papel poniendo a los j\u00f3venes en relaci\u00f3n con Dios, que se puede encontrar a trav\u00e9s de las mediaciones humanas inauguradas por Cristo, que de este modo se han convertido en signo de su presencia. En la oraci\u00f3n confiada, guiada y sostenida por la Iglesia, se establece una relaci\u00f3n privilegiada entre Dios y aquellos que \u00c9l llama para que lo conozcan. La experiencia orante es el crisol de la interioridad humana como en tantas ocasiones lo ha demostrado la JMJ. Es por lo tanto en esta l\u00ednea en la que se debe continuar con el esfuerzo educativo.<\/p>\n<p>4. La vida afectiva de los j\u00f3venes<\/p>\n<p>4. &#8211; 1 Estado general de la afectividad<\/p>\n<p>Las psicolog\u00edas contempor\u00e1neas est\u00e1n influidas por representaciones sociales centradas en una vida afectiva y sexual fragmentada. La expresi\u00f3n afectiva debe ser inmediata, como una llamada telef\u00f3nica o una conexi\u00f3n por Internet, sin respetar los t\u00e9rminos y el sentido de la construcci\u00f3n de una relaci\u00f3n. Tambi\u00e9n las im\u00e1genes de los medios de comunicaci\u00f3n y de las pel\u00edculas se caracterizan actualmente por una expresi\u00f3n sexual f\u00e1cil, de fusi\u00f3n y del momento.<\/p>\n<p>Algunos j\u00f3venes tambi\u00e9n est\u00e1n condicionados por la separaci\u00f3n y el divorcio de sus padres, que en lo profundo de su vida ps\u00edquica han imprimido la desilusi\u00f3n y la falta de confianza en el otro y a veces en el futuro. Las personalidades actuales reivindican la autonom\u00eda, mas no saben separarse de los objetos infantiles. El problema es trasladado a las personas, de las cuales se separan cuando apenas surge un problema. Parad\u00f3jicamente, los j\u00f3venes manifiestan tambi\u00e9n el miedo de ser rechazados, unido a la necesidad de ser tranquilizado por la imagen que les es remitida por los dem\u00e1s. Esta actitud es el resultado del tipo de vida familiar fragmentada que se est\u00e1 difundiendo en el occidente.<\/p>\n<p> Finalmente, son bastante influidos por el exhibicionismo sexual que se ensa\u00f1a por medio de la pornograf\u00eda y la banalizaci\u00f3n de una sexualidad impulsiva y anti-relacional. Estudios recientes han mostrado que el 75% de las pel\u00edculas que se ven en la televisi\u00f3n por cable son pornogr\u00e1ficas, con escenas cada vez m\u00e1s violentas y agresivas, porcentaje que aumenta hasta un 92% entre los clientes de los hoteles. La proliferaci\u00f3n de im\u00e1genes sexuales demuestra que vivimos en una sociedad er\u00f3tica, que permanentemente excita a los individuos desde el punto de vista sexual, condicionando fuertemente la elaboraci\u00f3n de la sexualidad juvenil. Muchos j\u00f3venes, de hecho, visitan las p\u00e1ginas web pornogr\u00e1ficas, y algunos de ellos, as\u00ed alimentados, se encierran en una sexualidad imaginaria y violenta, en la que domina una masturbaci\u00f3n vivida como fracaso de llegar al otro y que por lo tanto puede complicar la elaboraci\u00f3n del impulso sexual. La masturbaci\u00f3n, si dura en el tiempo, es siempre s\u00edntoma de un problema afectivo y de una falta de madurez sexual: la posterior vida de pareja, en su expresi\u00f3n sexual, puede resentirse de esta dependencia de una sexualidad narcisista.<\/p>\n<p>La mayor parte de los j\u00f3venes a\u00fan es sensible a un discurso que revele el sentido del amor humano, de pareja y de la familia, hecho que manifiesta la necesidad de aprender a amar y de ser creadores de relaciones y de vida.<\/p>\n<p>4. &#8211; 2 De la coeducaci\u00f3n a la relaci\u00f3n unisexuada<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes est\u00e1n acostumbrados a una forma de coeducaci\u00f3n de ambos sexos que no contribuye, como se hab\u00eda esperado, al desarrollo de una relaci\u00f3n igualitaria y de mejor cualidad entre el hombre y la mujer, por el contrario, ha favorecido la confusi\u00f3n de la identidad sexual y de la vacilaci\u00f3n en las relaciones. Recojamos aqu\u00ed los frutos ideol\u00f3gicos del feminismo que confunde la igualdad de sexos, que no existe, con la de las personas. El feminismo norteamericano y conductual ha empujado al odio hacia el hombre y al rechazo de la procreaci\u00f3n, animando al puritanismo y a nuevas inhibiciones, interpretando el m\u00ednimo gesto, palabra o mirada como un intento de agresi\u00f3n, de acoso sexual o incluso de estupro. Adem\u00e1s de estas aberraciones, que se incluyen cada vez m\u00e1s en las leyes europeas, se ha presentado la procreaci\u00f3n como una limitaci\u00f3n para la mujer y como una dimensi\u00f3n que no debe entrar en la definici\u00f3n de la femineidad. La coeducaci\u00f3n ha sido condicionada por este feminismo, que no ha preparado a los j\u00f3venes para que aprendieran a vivir una relaci\u00f3n de pareja formada por un hombre y una mujer, y por ello es una coeducaci\u00f3n que oscila entre la unisexualidad (confusi\u00f3n sexual) y el alejamiento de los individuos (celibato y aislamiento).<\/p>\n<p> La mayor parte de los post-adolescentes ha pasado la infancia en el universo de la coeducaci\u00f3n. Era f\u00e1cil de prever[9] que la coeducaci\u00f3n, que nunca se hab\u00eda pensado en t\u00e9rminos de psicolog\u00eda diferencial y de pedagog\u00eda, diera origen a nuevas inhibiciones entre chicos y chicas y a la alteraci\u00f3n de los v\u00ednculos sociales. Hoy apenas se comienza a prestar atenci\u00f3n a los interrogativos que suscita y a salir del moralismo que la ha provocado. Hay edades en las que la coeducaci\u00f3n es m\u00e1s indicada que otro tipo de educaci\u00f3n. La experiencia demuestra una vez m\u00e1s que durante la adolescencia \u00e9sta es un freno y que impide el desarrollo de la inteligencia, de la afectividad y de la sexualidad. A menudo termina por ser vivida por medio de la seducci\u00f3n y agresi\u00f3n sexual o, por el contrario, algunos j\u00f3venes  se apartan de ah\u00ed para volverse a encontrar con los del propio sexo; este pasatiempo corresponde con la necesidad de asegurar y sostener la propia identidad, mientras que la coeducaci\u00f3n desemboca en la confusi\u00f3n de los sexos. La coeducaci\u00f3n ha favorecido la indecisi\u00f3n en la relaci\u00f3n entre el hombre y la mujer durante la post-adolescencia, incluso el celibato y una forma de homosexualidad reactiva para diferenciarse, parad\u00f3jicamente, del otro sexo y confirmarse en la propia identidad sexual. Los ni\u00f1os y los adolescentes necesitan elaborar su tendencia de fusi\u00f3n, mientras que la coeducaci\u00f3n termina por encerrarlos en \u00e9sta, impidi\u00e9ndoles adquirir el sentido de la diferencia sexual y de la relaci\u00f3n entre un sujeto y otro.<\/p>\n<p>As\u00ed algunos han podido vivir durante la adolescencia uniones sentimentales y relaciones de pareja provisionales, o incluso experiencias sexuales. Su despertar afectivo-sexual comienza por lo tanto por medio de elecciones sentimentales, pero que por lo general no perdurar\u00e1n o que se mantendr\u00e1n como relaciones fraternales sin expresi\u00f3n sexual. Despu\u00e9s, en el momento de la post-adolescencia, cuando podr\u00edan comprometerse en una relaci\u00f3n afectivo-sexual, sucede todo lo contrario. De hecho a menudo experimentan la necesidad de encontrarse entre \u00absolteros\u00bb y con compa\u00f1eros sociales del mismo sexo para compartir juntos diversas actividades y momentos de diversi\u00f3n. Despu\u00e9s de haber hecho la experiencia de uniones sentimentales sin llegar a un compromiso y finalizados a manera de Edipo, en la post-adolescencia quieren vivir su vida afectiva a nivel social y de mantener las distancias en relaci\u00f3n al sexo opuesto, cosa que no han podido hacer durante la adolescencia.<\/p>\n<p>Algunos j\u00f3venes adultos, pero tambi\u00e9n los menos j\u00f3venes, est\u00e1n descubriendo la necesaria separaci\u00f3n de los sexos. Por ejemplo, hay mujeres que tienen la necesidad de estar entre ellas para discutir sus cosas, salir o compartir actividades s\u00f3lo \u00abentre mujeres\u00bb, sin sus compa\u00f1eros. Los hombres a su vez hacen exactamente lo mismo, frecuentando lugares y manteniendo actividades s\u00f3lo para ellos. Volvemos a encontrar este fen\u00f3meno en la nueva situaci\u00f3n de co-inquilinos en la que los j\u00f3venes entre 25 y 35 a\u00f1os, con una actividad profesional, alquilan juntos un apartamento que comparten con j\u00f3venes del mismo sexo, pero raramente con j\u00f3venes de ambos sexos.<\/p>\n<p>Es importante que los hombres y las mujeres se puedan estructurar en su propia y respectiva identidad, y la educaci\u00f3n debe preocuparse de esto desde la infancia.<\/p>\n<p>4. &#8211; 3 El miedo a comprometerse<\/p>\n<p>Es t\u00edpico que la pareja formada por j\u00f3venes sea incierta y temporal, cuando est\u00e1 fundada \u00fanicamente en la necesidad de ser protegidos y estar cobijados, y tambi\u00e9n en la inestabilidad de los sentimientos, sin que \u00e9stos est\u00e9n integrados en un proyecto de vida y en el sentido del amor.<br \/>\n La mentalidad reinante, a su vez, tampoco simplifica la tarea de los j\u00f3venes, porque presenta la separaci\u00f3n y el divorcio como norma para tratar los problemas afectivos y relacionales en el \u00e1mbito de la pareja. En Francia, la ley del 1974 sobre el divorcio consensual no ha hecho m\u00e1s que extender y normalizar el divorcio, que sigue siendo un flagelo social. Una sociedad que pierde el sentido del compromiso y la elaboraci\u00f3n de los conflictos y de las fases del desarrollo es una sociedad priva del sentido del futuro y de la continuidad. El divorcio se ha convertido en una de las causas de la inseguridad afectiva de los individuos que repercute en los v\u00ednculos sociales y en la visi\u00f3n del sentido del compromiso en todos los campos de la vida, visi\u00f3n esta que se transmite a los j\u00f3venes. Queriendo facilitar cada vez m\u00e1s el divorcio, el poder p\u00fablico pierde el tiempo con el s\u00edntoma, sin ver las causas sobre las que habr\u00eda que actuar, y mucho menos las consecuencias de las leyes que est\u00e1n minando la cohesi\u00f3n social.<\/p>\n<p>El temor a comprometerse afectivamente domina la psicolog\u00eda juvenil, que es vacilante, incierta y esc\u00e9ptica en el sentido de una relaci\u00f3n duradera. Los j\u00f3venes piensan que permanecen libres al no comprometerse, y mientras act\u00faan as\u00ed terminan por rechazar la libertad, porque al comprometerse se descubren libres y se hace uso de la propia libertad. El celibato prolongado los habit\u00faa a vivir y a organizarse por su cuenta. A algunos les cuesta aceptar la presencia continua de otro en su vida cotidiana; esto les angustia, d\u00e1ndoles la sensaci\u00f3n de perder la propia libertad. Por lo tanto alternan momentos en los que viven con otros y momentos en los que viven solos. A los 35 a\u00f1os piensan todav\u00eda que son inmaduros y que no est\u00e1n preparados para comprometerse, y que a\u00fan necesitan tiempo. Pero cu\u00e1nto m\u00e1s pasa el tiempo, menos se desarrolla su mentalidad para hacerlos capaces de relacionarse con el otro que, por otro lado, quieren amar.<\/p>\n<p>Los sondeos a\u00fan demuestran que la mayor\u00eda de los j\u00f3venes quiere casarse y fundar una familia, aunque los j\u00f3venes no siempre sepan c\u00f3mo se constituye una relaci\u00f3n en el tiempo. Quisieran estabilizar la relaci\u00f3n ya desde el inicio y resolver todos los problemas respecto al presente y al futuro. Sin duda los j\u00f3venes tienen la necesidad de aprender a hacer la experiencia de la fidelidad en la vida cotidiana: es un valor que recoge el consenso un\u00e1nime de los j\u00f3venes, pero que no es valorizado por los medios contempor\u00e1neos. En el mensaje de la sociedad predominan el miedo al matrimonio y a tener hijos, hecho que no ayuda a tener fe en s\u00ed mismo y a\u00fan menos en la vida,  que seg\u00fan ellos  deber\u00eda limitarse y agotarse con su historia personal.<\/p>\n<p>De hecho, tanto la sociedad como sus leyes (ver en Francia el \u00abpacs\u00bb, pacto civil de solidaridad, que da un estatuto jur\u00eddico a una relaci\u00f3n antin\u00f3mica y a menudo provisional) no favorecen el sentido de la duraci\u00f3n y del compromiso, mientras cultivan la precariedad afectiva y la fragilidad del v\u00ednculo social en vez de privilegiar el matrimonio. Sin embargo muchos j\u00f3venes sienten la necesidad de saber perseverar frente a una concepci\u00f3n de tiempo breve y dividido.<\/p>\n<p>Vivimos en una sociedad que siembra la duda respecto a la idea de comprometerse en el nombre del amor. Los j\u00f3venes desean hacerlo y por ello se les debe acompa\u00f1ar para que puedan descubrir que es posible la fidelidad como tambi\u00e9n los caminos que conducen a ella.<\/p>\n<p>4. &#8211; 4 La bisexualidad ps\u00edquica<br \/>\nEl post-adolescente tambi\u00e9n debe afrontar la bisexualidad ps\u00edquica, resultado de sus identificaciones con ambos sexos y no debido al hecho de ser a la vez hombre y mujer, para as\u00ed poder interiorizar la propia identidad sexual y encaminarse hacia la heterosexualidad. La bisexualidad ps\u00edquica es la capacidad de relacionarse con el otro sexo, en coherencia con la propia identidad sexual tanto en la vida afectiva como en la social. Ya lo hemos dicho, durante la post-adolescencia la vida ps\u00edquica comienza a interactuar con la realidad externa. Pero la sociedad actual mantiene una cierta confusi\u00f3n acerca de las dos \u00fanicas identidades sexuales existentes, aqu\u00e9lla del hombre y la de la mujer, mediante tendencias sexuales mult\u00edplices y pr\u00e1cticas sexuales relativas a la separaci\u00f3n de las pulsiones. No hay que confundir la identidad con las orientaciones sexuales, y menos a\u00fan cuando \u00e9stas est\u00e1n en contradicci\u00f3n con la identidad sexual. En tal contexto no es f\u00e1cil encontrar la propia identidad y la coherencia a nivel sexual, sobre todo cuando la homosexualidad es valorizada y presentada como una alternativa a la heterosexualidad. La elaboraci\u00f3n de la bisexualidad ps\u00edquica corre el riesgo de comprometerse y, como las relaciones entre hombres y mujeres se complican hasta el punto de animar al celibato del &#8216;cada uno en su casa&#8217;, el modelo social de la homosexualidad es banalizado.<\/p>\n<p>Muchos adolescentes y post-adolescentes son inquietos e inestables cuando se encuentran con que tienen que afrontar la bisexualidad ps\u00edquica. Algunos a veces interpretan como homosexualidad constitutiva y permanente su ambivalencia pasajera, frecuente en la adolescencia. Piensan que son homosexuales sin desearlo ni quererlo, pero a veces viven de pasada como tales para experimentar la homosexualidad, hecho que los ir\u00e1 minando psicol\u00f3gicamente. Cierto que todos los individuos han sido llevados a vivir identificaciones homosexuales para confrontar la propia identidad sexual, comenzando por el padre o la madre del mismo sexo, pero cuando estas identificaciones sufren un fracaso, corren el riesgo de ser erotizadas y desembocan en la homosexualidad. Hay que recordar que la elecci\u00f3n del objeto homosexual, inherente a la vida ps\u00edquica, no se confunde con la homosexualidad en la cual un sujeto puede eventualmente orientarse.<\/p>\n<p>La homosexualidad no es una \u00abvariante\u00bb de la sexualidad humana comparable con la heterosexualidad, pero es la expresi\u00f3n de una tensi\u00f3n conflictiva no resuelta en el \u00e1mbito de una tendencia que se aparta de la identidad sexual.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n al sentido del otro y al sentido de la diferencia entre el hombre y la mujer es el punto cardinal del descubrimiento del verdadero sentido de la alteridad.<\/p>\n<p>5. Los j\u00f3venes y las nuevas influencias ideol\u00f3gicas<\/p>\n<p>El derrumbe de las ideolog\u00edas pol\u00edticas en provecho del liberalismo de la sociedad de consumo y del crecimiento del individualismo, han favorecido el menosprecio  respecto a la actividad pol\u00edtica y del sistema de representaci\u00f3n democr\u00e1tica. Los grandes desaf\u00edos sociales han sido reemplazados por las reivindicaciones subjetivas y sectoriales.<\/p>\n<p> Por otro lado se nota que la actividad pol\u00edtica pierde cr\u00e9dito ante los ojos de las j\u00f3venes generaciones cuando ya no es capaz de perseguir el inter\u00e9s general. La valorizaci\u00f3n del matrimonio, la familia compuesta de un hombre y una mujer con sus hijos, la escuela y la educaci\u00f3n, la formaci\u00f3n al sentido de la ley civil y moral, la inserci\u00f3n social y profesional de las nuevas generaciones, la calidad del ambiente, el sentido de la justicia y la paz, son algunos de los proyectos que hay que sostener para despertar el inter\u00e9s de los j\u00f3venes en la vida pol\u00edtica. Examinemos ahora la influencia que algunas tendencias ideol\u00f3gicas ejercen sobre los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>5. &#8211; 1 La teor\u00eda del gender<\/p>\n<p>Como ya hemos dicho, nuestra sociedad est\u00e1 actualmente influenciada por la confusi\u00f3n sexual. La teor\u00eda del gender deja entender que la diferencia sexual, o sea el hecho de ser un hombre o una mujer, es de una importancia secundaria a la hora de fundar el v\u00ednculo social y las relaciones afectivas que se contraen en le matrimonio y que contribuyen a crear una familia. Seg\u00fan esta teor\u00eda se deber\u00eda, por el contrario, privilegiar y reconocer el g\u00e9nero sexual, que ya no depende del g\u00e9nero masculino o femenino, sino aqu\u00e9l que cada uno se construye subjetivamente y que se orienta hacia la heterosexualidad, la homosexualidad, la transexualidad. As\u00ed se podr\u00e1 hablar de pareja y de familia heterosexual u homosexual, dicho de otra manera, la diferencia sexual se sustituir\u00eda por la diferencia de la sexualidad.<\/p>\n<p>La teor\u00eda del gender est\u00e1 ampliamente difundida por la Comisi\u00f3n de las Poblaciones de la ONU y del Parlamento europeo para obligar a los pa\u00edses a que modifiquen su legislaci\u00f3n para que reconozcan, por ejemplo, la uni\u00f3n homosexual o la \u00abhomogenitorialidad\u00bb mediante la adopci\u00f3n. Esta nueva ideolog\u00eda representa una verdadera manipulaci\u00f3n sem\u00e1ntica porque aplica la noci\u00f3n de pareja y de ser padres a la homosexualidad, mientras que la pareja implica la asimetr\u00eda sexual y se basa s\u00f3lo en la relaci\u00f3n entre un hombre y una mujer. Adem\u00e1s la homosexualidad no puede estar en el origen del matrimonio y del ser padres y carece de cualquier valor social. En cuanto a la problem\u00e1tica individual, aqu\u00e9lla no puede ser una norma social reconocida como valor a partir de la cual se eduque a los hijos.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n tiene que tener como meta la renovaci\u00f3n de una civilizaci\u00f3n fundada en la pareja formada por un hombre y una mujer. No en vano la Biblia comienza con la existencia de una pareja cuya relaci\u00f3n es a imagen de la relaci\u00f3n de Dios con la humanidad. Tenemos que abrirnos a una cultura de la alianza para no caer en el torbellino de una lucha de poderes entre los sexos.<\/p>\n<p>5. &#8211; 2 La sociedad del mercado y liberalismo<\/p>\n<p>La mayor parte de los j\u00f3venes es esclavo de las normas de la sociedad del mercado; la publicidad exige ampliamente la satisfacci\u00f3n de los deseos inmediatos. La organizaci\u00f3n pol\u00edtica de la sociedad reposa en la mentalidad mercantilista, que transforma a los ciudadanos en consumidores. Las reglas econ\u00f3micas reemplazan las reglas morales, dictan leyes e imponen su sistema de referencia y de valoraci\u00f3n en todos los campos de la existencia con el consenso del poder pol\u00edtico: la educaci\u00f3n, la ense\u00f1anza, la salud, el trabajo, la vejez son regulados seg\u00fan las normas econ\u00f3micas en detrimento de los valores de la vida. Al centro de este mecanismo no est\u00e1n la persona y el bien com\u00fan, sino el costo y el beneficio. La dictadura del dinero y de la econom\u00eda construye, a trav\u00e9s de la publicidad, una visi\u00f3n de la existencia en la que aquello que no rinde no debe existir, lo que contribuye a alterar el sentido de la persona humana, del v\u00ednculo social y del bien com\u00fan.<\/p>\n<p>5. &#8211; 3 Laicizaci\u00f3n y exclusi\u00f3n de lo religioso<\/p>\n<p>El cristianismo est\u00e1 al inicio de la noci\u00f3n que distingue el poder religioso del poder temporal. En el curso de la Historia, aunque hayan existido momentos de confusi\u00f3n, el poder pol\u00edtico a menudo a querido dictar leyes a la Iglesia, interviniendo, por ejemplo, en las decisiones de los concilios. No es tanto el poder religioso el que ha querido extender la propia influencia sobre el poder temporal, aunque en alguna sociedad la Iglesia a veces ha tenido que organizar la vida de la sociedad antes de devolverle el poder a aquel que deb\u00eda ejercerlo; pero es el poder pol\u00edtico el que a menudo se ha mostrado celoso del poder religioso, vigil\u00e1ndolo, encuadr\u00e1ndolo, poni\u00e9ndolo en duda e incluso neutraliz\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>La laicizaci\u00f3n, cuando supera el \u00e1mbito de la diferenciaci\u00f3n de los poderes, pone varios problemas e influye en concepci\u00f3n de la dimensi\u00f3n religiosa inherente a la existencia. La laicizaci\u00f3n as\u00ed se ha desarrollado en oposici\u00f3n al papel y a la influencia de la Iglesia: se deb\u00eda excluir lo religioso del campo social, releg\u00e1ndolo a una cuesti\u00f3n privada dependiente de la conciencia individual; esta era la manera de mutilar a la Iglesia. Es un fen\u00f3meno que ha continuado con la laicizaci\u00f3n de la moral, separada de los principios universales que pueden ser descubiertos por la raz\u00f3n, para confundirla con la ley civil votada democr\u00e1ticamente. As\u00ed la legalidad ha sustituido la moralidad creando confusi\u00f3n en las conciencias de muchos j\u00f3venes, de modo que llegan a creer  que aquello que es legal tiene tambi\u00e9n un valor moral. La ley civil, al contrario, no dice qu\u00e9 cosa es moral: organiza s\u00f3lo la vida de la sociedad, pero esta organizaci\u00f3n o reglamentaci\u00f3n mediante los derechos y los deberes de los ciudadanos s\u00f3lo se pueden fundar sobre los principios que respeten la dignidad de la persona humana y los valores de la vida[10] que trascienden todas las leyes.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber laicizado a la sociedad y la moral, le toca ahora a la religi\u00f3n de ser laicizada. La vida espiritual se confunde con la vida intelectual y po\u00e9tica, la Biblia es traducida por no-creyentes y por escritores de diferentes corrientes de opini\u00f3n, mientras se va promoviendo una lectura laica de los Evangelios. El Papa Juan Pablo II a menudo ha subrayado el modo contradictorio en el que se aborda la Biblia: \u00ab&#8230;el hombre de hoy, defraudado por numerosas respuestas insatisfactorias a los interrogantes fundamentales de la vida, parece abrirse a la voz que proviene de la Trascendencia y se expresa en el mensaje b\u00edblico. Pero, al mismo tiempo, se muestra cada vez m\u00e1s refractario a la exigencia de comportamientos en armon\u00eda con los valores que la Iglesia presenta desde siempre como fundados en el Evangelio. Se producen entonces intentos muy variados de separar la revelaci\u00f3n b\u00edblica de las propuestas de vida m\u00e1s comprometedoras\u00bb.[11] Por ello la palabra de Dios se trasladar\u00eda a un discurso mundano, al un\u00edsono con las costumbres y a la inteligencia religiosa, reducida al m\u00ednimo denominador com\u00fan en nombre de la \u00abmodernidad\u00bb y de una \u00abreligi\u00f3n moderada\u00bb. Ser\u00edan, por lo tanto, los c\u00e1nones imperantes en una sociedad los que deber\u00edan regular la religi\u00f3n y sobre todo la fe cristiana: visi\u00f3n que consiste en eliminar del campo social la dimensi\u00f3n religiosa y las exigencias que derivan de ella.<\/p>\n<p>El rechazo de reconocer la herencia religiosa y cristiana como una de las bases del desarrollo de la civilizaci\u00f3n en Europa y en el mundo occidental, como tambi\u00e9n en otras zonas culturales, es el testimonio de esta laicizaci\u00f3n rampante. La laicizaci\u00f3n as\u00ed concebida no respeta la dimensi\u00f3n religiosa de la existencia humana. Los que sostienen este orden de cosas son los primeros en reconocer la libertad de la fe, que seg\u00fan ellos depende \u00fanicamente de la vida privada, pero que rechazan aceptar la realidad religiosa y el derecho a la religi\u00f3n, que implica una dimensi\u00f3n social e institucional, mientras que es importante que el poder religioso, en cuanto a instituci\u00f3n, pueda estar representado en el concierto europeo y de las naciones al servicio del bien com\u00fan y de los intereses superiores de la conciencia humana. Dios no puede estar ausente del campo social.<\/p>\n<p>Las j\u00f3venes generaciones necesitan ser educadas hacia una dimensi\u00f3n social e institucional de la religi\u00f3n cristiana; lo que no necesitan es experimentar la Iglesia como un grupo puramente intimista e individual.<\/p>\n<p>6. Los j\u00f3venes y la Iglesia<\/p>\n<p>6. &#8211; 1 J\u00f3venes sin ra\u00edces religiosas<\/p>\n<p>La mayor parte de las encuestas sobre los j\u00f3venes y la religi\u00f3n confirma cuanto ya sabemos. Los j\u00f3venes son los hijos de aquellos que fueron adolescentes entre 1960 y 1970 y que en su tiempo hab\u00edan hecho la elecci\u00f3n de no transmitir siempre aquello que ellos mismos hab\u00edan recibido en su educaci\u00f3n. Por lo tanto, han dejado que sus hijos se las arreglaran por s\u00ed mismos en el \u00e1mbito moral y espiritual, sin tener otra preocupaci\u00f3n en la educaci\u00f3n que cuidar de su realizaci\u00f3n afectiva. As\u00ed en muchos casos han carecido de referencias espirituales, qued\u00e1ndose desamparados. Los quer\u00edan ver felices, pero sin ense\u00f1arles las reglas de la urbanidad, de c\u00f3mo se emplean las riquezas de un pueblo y de la fe cristiana, que ha sido la fuente de muchas civilizaciones. Hay que reconocerlo, el sentido de la persona humana, el sentido de la propia conciencia, el sentido de la libertad, el sentido de la fraternidad, el sentido del igualitarismo, todo esto se lo debemos al mensaje de Cristo transmitido por la Iglesia. Se han banalizado estos valores separ\u00e1ndolos de su fuente, con el riesgo de ya no poderlos transmitir, una vez que se desconoce su origen. Por este planteamiento mental anti-educativo, los hijos no han sido bautizados ni catequizados. Necesitaban hacer tabula rasa del pasado para liberarse de la tradici\u00f3n, actitud que ha producido ignorantes culturales, privados de una formaci\u00f3n y cultura religiosa. Son incapaces de entender per\u00edodos enteros de la Historia de nuestra civilizaci\u00f3n, como tambi\u00e9n del arte, de la literatura, de la m\u00fasica. No son al\u00e9rgicos a los dogmas, o sea a las verdades de la fe cristiana, y menos a la Iglesia; \u00a1la cosa es que no saben nada de ella! Por ello, en las encuestas m\u00e1s serias, sus respuestas revelan ignorancia, indiferencia y falta de educaci\u00f3n religiosa. Est\u00e1n condicionados por todos los clich\u00e9s y por todos los conformismos que circulan sobre la fe cristiana. En pocas palabras, est\u00e1n lejos de la Iglesia, porque al no haber sido educados en ella no se han integrado en la tradici\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>6. &#8211; 2 Confusi\u00f3n entre lo religioso y lo paranormal<\/p>\n<p>Hay que reconocer que muchos j\u00f3venes son bastante ajenos a cualquier dimensi\u00f3n religiosa, la cual, a pesar de todo, no quiere otra cosa que surgir. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda ser de otro modo en un mundo que elimina lo religioso? Lo confunden con lo parapsicol\u00f3gico, lo irracional y la magia. Son atra\u00eddos por los fen\u00f3menos del \u00abm\u00e1s all\u00e1 de la realidad\u00bb que provocan una resonancia emotiva y suscitan sentimientos capaces de hacerles creer en la existencia de un ser del m\u00e1s all\u00e1. Pero en este caso s\u00f3lo se encuentran a s\u00ed mismos, sus sensaciones y su imaginaci\u00f3n. La espiritualidad que est\u00e1 ahora de moda es aqu\u00e9lla carente de palabras, de reflexiones y de contenido intelectual, o sea, aqu\u00e9lla consistente en muchas corrientes de filosof\u00eda y de sabidur\u00eda sin Dios que, venidas del Oriente y de Asia; \u00e9stas son en s\u00ed interesantes, pero no son religiones, a pesar de ser valorizadas y deformadas actualmente, a\u00fan sin representar un movimiento de masas. Seg\u00fan esta mentalidad hay que ser \u00abcool\u00bb, \u00abzen\u00bb y tranquilos, o sea, no hay que probar nada, sino hay que vivir en una inercia moderada. Toda desviaci\u00f3n es posible porque no hay ning\u00fan control institucional o intelectual.<\/p>\n<p>Todo, y lo contrario de todo, puede ser puesto en lugar de Dios, actitud totalmente opuesta al cristianismo que es la religi\u00f3n de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios y que transmite un mensaje de verdad y de amor con el que se puede construir la vida y luchar contra todo lo que la arruina y la destruye. Los j\u00f3venes cristianos advierten que la presencia de Dios y su mensaje llevan consigo una esperanza inmensa que les abre los caminos de la vida. Pero cuando el sentimiento religioso, inherente a la psicolog\u00eda humana, no ha sido educado y enriquecido con un mensaje aut\u00e9ntico, permanece primitivo y prisionero de una mentalidad supersticiosa y m\u00e1gica. La falta de educaci\u00f3n religiosa anima a las sectas y a los falsos profetas a que se autoproclamen como tales para hablar en nombre de una divinidad hecha a su imagen. El hombre necesita ser introducido en una dimensi\u00f3n diferente a la suya, dimensi\u00f3n que el Creador ha inscrito en el coraz\u00f3n de cada ser humano. As\u00ed es vinculado por Dios a los dem\u00e1s, a la Historia, y, sobre todo, a un proyecto de vida que lo revela a s\u00ed mismo, lo humaniza y lo enriquece. He aqu\u00ed el sentido de la Palabra del Evangelio transmitida por la Iglesia.<\/p>\n<p>6. &#8211; 3 Los j\u00f3venes de la JMJ est\u00e1n en b\u00fasqueda de una vida espiritual<\/p>\n<p>La mayor parte de los j\u00f3venes que participan en la JMJ irradian bienestar y la alegr\u00eda de vivir, llaman la atenci\u00f3n por su calma, la sonrisa, la delicadeza, la gentileza, la cooperaci\u00f3n y la apertura. Tenemos que tener fe en estos j\u00f3venes, que preparan una revoluci\u00f3n espiritual silenciosa, pero muy activa. Como sus coet\u00e1neos, tambi\u00e9n ellos tienen problemas: alguno ya habr\u00e1 tenido cierta experiencia con la droga o se habr\u00e1 comportado de cierta manera sin tener en cuenta la moral cristiana. Viven experiencias y fracasos, pero tienen hambre de otra cosa y est\u00e1n en b\u00fasqueda de una esperanza. Anhelan un ideal de vida y una espiritualidad fundada en alguien, en Dios. La sociedad europea que cada vez est\u00e1 m\u00e1s vieja, esc\u00e9ptica y sin esperanza, es sacudida por estos j\u00f3venes que creen en Dios y que quieren vivir en consecuencia. La mayor parte proviene de comunidades cristianas y ha invitado a j\u00f3venes que est\u00e1n en b\u00fasqueda. Saben que la vida no es f\u00e1cil, pero al tener una esperanza firme no se resignan. M\u00e1s o menos cristianos, se dirigen a la Iglesia para encontrar respuestas a su inmensa necesidad espiritual. Su presencia radiante deja un signo en todos pa\u00edses en los que se desarrolla la JMJ. Invierten, de hecho, la imagen reducida que se tiene de la juventud, porque cada vez que se habla de ella, es s\u00f3lo para evocar una sexualidad impulsiva, la droga, la delincuencia, etc. Pero si algunos viven de ese modo es porque han sido abandonados a su suerte.<\/p>\n<p>La sociedad es infantil hacia los j\u00f3venes porque los utiliza como modelo, cuando en realidad son los j\u00f3venes los que necesitan puntos de referencia. Se les adula, pero la sociedad no ama a los propios hijos, a juzgar por todas las dimensiones educativas de las cuales son objeto. Tambi\u00e9n la acci\u00f3n pastoral local tiene su propia parte de responsabilidad en la medida en que a veces se han desatendido las tareas educativas o han sido abandonadas por las \u00f3rdenes religiosas y los sacerdotes, que las hab\u00edan tenido como vocaci\u00f3n. Pero hay que reconocer que su tarea no era f\u00e1cil en aquella \u00e9poca de rotura (1960-1970), en la que los j\u00f3venes rechazaban masivamente toda reflexi\u00f3n religiosa. Los j\u00f3venes de hoy carecen totalmente de una base desde el punto de vista religioso y hacen unas afirmaciones sorprendentes. Hace poco uno de ellos pregunt\u00f3 a un sacerdote: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 mezcl\u00e1is la Navidad con la religi\u00f3n?\u00bb. \u00a1\u00c9l no sab\u00eda que la Navidad es el d\u00eda en el que se celebra la natividad de Jes\u00fas! La Navidad es as\u00ed reducida a una fiesta comercial en familia. Gracias al \u00e9xito de la JMJ, este modo de ver las cosas puede cambiar desde el momento en el que los j\u00f3venes se empe\u00f1en en una b\u00fasqueda espiritual y descubran que gran parte de la visi\u00f3n del hombre, como tambi\u00e9n enteros sectores de la vida social, han sido modelados por el mensaje de la Iglesia y de generaciones de cristianos.<\/p>\n<p>6. &#8211; 4 \u00bfPor qu\u00e9 Juan Pablo II atrae a tantos j\u00f3venes, a pesar de que el mensaje cristiano es exigente, sobre todo en materia de moral sexual?<\/p>\n<p>A menudo hacen esta pregunta y la respuesta viene por s\u00ed sola: es el mensaje de Cristo transmitido por la Iglesia, y siempre ha sido exigente; pero tambi\u00e9n es fuente de alegr\u00eda. Es dif\u00edcil vivir no s\u00f3lo en el campo sexual sino en todas las realidades de la vida. Nada aut\u00e9ntico, coherente y duradero se construye sin dificultad. Juan Pablo II presenta el camino a seguir para vivir como cristianos en nombre del amor de Dios, y este amor es un modo de buscar el bien y la vida para s\u00ed mismo y para los dem\u00e1s. Siempre seremos capaces de este amor que no es un sentimiento, ni tampoco un bienestar afectivo, pero corresponde al deseo de buscar en Dios aquello que nos hace vivir. Los j\u00f3venes son sensibles a este lenguaje y a la persona de Juan Pablo II que lo afirma tranquilamente, a pesar de las cr\u00edticas y el sarcasmo. Les habla de la vida all\u00ed donde no escuchan otra cosa que muerte, droga y suicidio, de fracasos en el campo afectivo con el divorcio, de desempleo, por no citar una sociedad que los descuida.<\/p>\n<p>Juan Pablo II tiene fe en ellos y les da fe en la vida. Les dice que es posible vivir y triunfar en la vida, y les explica incluso c\u00f3mo se hace. La generaci\u00f3n precedente no siempre les ha transmitido convicciones firmes, ni les ha ense\u00f1ado a vivir con un cierto n\u00famero de valores, limit\u00e1ndose a repetir hasta la saciedad los valores de la sociedad de consumo. \u00bfQu\u00e9 cosa hacen los j\u00f3venes? Se dirigen a los ancianos para obtener aquello que no han tenido: son los ancianos los que, como lo hace el Papa, los enlazan con la Historia y la memoria cultural y religiosa, desbancando as\u00ed a sus padres. No hay divisiones entre el Papa y los j\u00f3venes. Cuando los j\u00f3venes perciben palabras aut\u00e9nticas, se sienten respetados y valorizados: \u00abPor fin hemos sido tomados en serio, \u00e9l tiene fe en nosotros\u00bb.<\/p>\n<p>A la Iglesia se le atribuye una obsesi\u00f3n en cuanto a la moral sexual. Aunque este tema no represente ni el 9% de los discursos y de los escritos del Papa, los medios de comunicaci\u00f3n se detienen s\u00f3lo en este aspecto, silenciando todo el resto. La historia del preservativo[12] es caracter\u00edstica de esta desinformaci\u00f3n y de la manipulaci\u00f3n de la que son objeto sus discursos. Juan Pablo II en cambio dice una cosa diferente: se apoya en el Evangelio y no depende de las ideas ligadas a una moda pasajera. Apela al sentido del amor y de la responsabilidad. Como Cristo, prefiere dirigirse a la conciencia humana, para que cada uno se interrogue sobre el propio comportamiento para saber si se ha vivido en el sentido de un amor aut\u00e9ntico, leal y honesto hacia uno mismo y hacia el otro.<\/p>\n<p>Persigue su misi\u00f3n. La reflexi\u00f3n sobre la sexualidad no puede reducirse a un discurso sobre la salud, sobre todo cuando \u00e9sta descuida la responsabilidad moral de las personas. La valoraci\u00f3n moral concierne tambi\u00e9n a la sexualidad y no s\u00f3lo a la vida social, a no ser que se quiera crear una escisi\u00f3n aberrante. Los cristianos son invitados a inspirarse en este modelo y as\u00ed su propio comportamiento nazca de una conciencia evang\u00e9lica iluminada.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>Los post-adolescentes aspiran a realizar su propio ingreso en la vida. A pesar de cierta falta de ra\u00edces culturales, religiosas y morales, intentan encontrar las v\u00edas de acceso, porque a menudo se han formado a s\u00ed mismos, en un narcisismo difuso e inconstancia. La fragilidad del yo, una visi\u00f3n temporal reducida a los deseos del momento y a las circunstancias, y una interioridad restringida s\u00f3lo a la resonancia ps\u00edquica lo confinan al individualismo. Por eso algunos est\u00e1n angustiados por el empe\u00f1o y la relaci\u00f3n institucional, a pesar de desear casarse y fundar una familia. Prefieren mantener relaciones intimistas y l\u00fadicas, naturalmente entre m\u00e1s personas, pero que son relaciones que permanecen fuera del v\u00ednculo social. Su perfil psicol\u00f3gico es tambi\u00e9n el resultado de una educaci\u00f3n centrada en lo afectivo, en el placer inmediato y en la separaci\u00f3n de los padres a causa del divorcio que, entre otras cosas, en las representaciones sociales es el origen de la inseguridad afectiva, de la duda de uno mismo con respecto al otro y del sentido del compromiso. Es posible promover una educaci\u00f3n m\u00e1s realista que no encierre a la persona en los objetos mentales y en el narcisismo de la adolescencia, sino que estimule el inter\u00e9s por hacerse adulto.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes de la generaci\u00f3n actual est\u00e1n haciendo una revoluci\u00f3n religiosa  silenciosa, pero decidida. Suscitan interrogativos entre los cristianos y no tienen miedo de manifestarse como tales. No quieren dejarse intimidar ni constre\u00f1ir al silencio y menos  a\u00fan insultar. Los j\u00f3venes provenientes de \u00c1frica, de Am\u00e9rica Latina, Asia y del Oriente viven su fe como una emancipaci\u00f3n y una liberaci\u00f3n en Dios, a veces en el martirio, actitud que deber\u00eda inspirar las viejas comunidades cristianas.<\/p>\n<p>Cada JMJ es una etapa hist\u00f3rica para los j\u00f3venes participantes. Ya no podemos hablar de la religi\u00f3n del mismo modo como lo hac\u00edamos antes. Adem\u00e1s esto se nota f\u00e1cilmente en la prensa: la mayor parte de los informadores y comentaristas pol\u00edticos, esclavos de determinadas categor\u00edas sociol\u00f3gicas o de clich\u00e9s, no consiguen dar una valoraci\u00f3n exacta del evento. Desde hace varios a\u00f1os los encuentros de j\u00f3venes promovidos por la Iglesia re\u00fanen un n\u00famero significativo de participantes, pero raramente se habla de estos j\u00f3venes en b\u00fasqueda de los espiritual. \u00c9stos no dan que hablar en los telediarios. \u00bfEs que un encuentro de j\u00f3venes por motivos religiosos no es acaso un evento para la prensa? La informaci\u00f3n a menudo es desfasada respecto a lo que se vive y se prepara silenciosamente en la sociedad, hasta el d\u00eda en el que alguno se despierta pregunt\u00e1ndose: \u00ab\u00bfQu\u00e9 ha sucedido?\u00bb. Los desaf\u00edos nacidos de la sed de un ideal y una espiritualidad de los j\u00f3venes no son tomados en serio por la sociedad.<\/p>\n<p>La Iglesia no est\u00e1 agonizando, como pretenden algunos: encuentra la misma dificultad que todas las dem\u00e1s instituciones que padecen los efectos del individualismo, del subjetivismo y de una forma de socializaci\u00f3n. En una sociedad en la que el individuo vive como v\u00edctima de la vida de los dem\u00e1s, con la mentalidad del consumador, a un ritmo concebido en funci\u00f3n del instante y con una representaci\u00f3n de la vida medi\u00e1tica y virtual, es urgente hacer descubrir el sentido de la realidad, promover v\u00ednculos de socializaci\u00f3n y transmisi\u00f3n entre las generaciones, para adquirir el sentido de las instituciones. La experiencia espiritual cristiana implica tal dimensi\u00f3n y constituye su riqueza, que se despliega en las diferentes tradiciones a trav\u00e9s de los siglos.<\/p>\n<p>Le toca a la Iglesia asegurar una continuidad a la JMJ y poner en pr\u00e1ctica una catequesis m\u00e1s activa y renovada. La inteligencia de la fe necesita ser nutrida. La acci\u00f3n pastoral tendr\u00e1 que preocuparse de sensibilizar a las familias sobre la importancia de la educaci\u00f3n religiosa y del catecismo en particular. Pero las familias, a su vez, plantean una cuesti\u00f3n a la sociedad, que ha cancelado la dimensi\u00f3n religiosa de la vida con una precisa voluntad pol\u00edtica. La laicizaci\u00f3n, como hab\u00edamos dicho, es la distinci\u00f3n entre el poder pol\u00edtico y el religioso y no la exclusi\u00f3n de la religi\u00f3n del campo social. La vida escol\u00e1stica debe respetar el tiempo que se debe dedicar a la ense\u00f1anza religiosa.<\/p>\n<p>Aunque es verdad que cada uno es libre de abrazar o no un fe religiosa, la sociedad no puede relegar la religi\u00f3n a la secci\u00f3n de lo opcional de la vida, al campo de lo escondido y lo privado, pensando que la fe no debe tener ninguna repercusi\u00f3n en la vida y la sociedad. El hecho religioso es un hecho social que no se puede relegar a la esfera de lo privado; es m\u00e1s bien la fuente del v\u00ednculo social y permanece inscrito en el ritmo del calendario. A esta privatizaci\u00f3n de la vida religiosa han respondido los j\u00f3venes, con su comportamiento, con un \u00abno\u00bb contundente con ocasi\u00f3n de la Jornada Mundial de la Juventud. La vida espiritual es una exigencia humana que el poder p\u00fablico debe reconocer, respetar y honrar porque califica a cada persona y constituye uno de los componentes esenciales de la realidad social.<\/p>\n<p>En su Mensaje con ocasi\u00f3n de la XVIII Jornada Mundial de la Juventud 2003, el Santo Padre recuerda el papel que los j\u00f3venes pueden desarrollar: \u00abLa humanidad tiene necesidad imperiosa del testimonio de j\u00f3venes libres y valientes, que se atrevan a caminar contra corriente y a proclamar con fuerza y entusiasmo la propia fe en Dios,  Se\u00f1or y Salvador\u00bb (n1 6).<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>[1] El 65% de los j\u00f3venes europeos vive todav\u00eda con su familia. Informe publicado por la sociedad de estudios de mercado Datamonitor brit\u00e1nica, Quotidien du M\u00e9d\u00e9cin (Francia), p\u00e1g. 17, N1 7302, mi\u00e9rcoles 26 de marzo de 2003.<\/p>\n<p>[2] El acompa\u00f1amiento de los j\u00f3venes profesionales se ha convertido en una realidad que ata\u00f1e a los de 25-40 a\u00f1os, sobre todo a los solteros, aunque se puede discutir sobre el concepto de &#8216;joven&#8217; aplicado a este grupo de edad, praxis que responde a una necesidad, pero que a veces los mantiene en una especie de infantilismo afectivo.<\/p>\n<p>[3] Anatrella, Tony, Interminabiles adolescences, le 12\/30 ans, Paris, Cerf Cujas.<\/p>\n<p>[4]Idem.<\/p>\n<p>[5] Idem.<\/p>\n<p>[6] Algunos estudios muestran que, del total de la poblaci\u00f3n adolescente, el 10% des los j\u00f3venes entre 15 y 19 a\u00f1os presenta dificultades psicol\u00f3gicas (Cfr. Comit\u00e9 general de la Salud P\u00fablica francesa,  La souffrance psychique des adolescents et des jeunes adultes, ediciones ENSP, febrero 2000). El incremento de las emisiones radio-televisivas sobre los problemas de algunos adolescentes deja entender que la mayor parte de ellos se encontrar\u00eda en una situaci\u00f3n complicada que no refleja la realidad. Se tiende as\u00ed a generalizar pocos casos espec\u00edficos, mientras que se incluyen sobre todo las cuestiones pedag\u00f3gico-educativas de la post-adolescencia.<\/p>\n<p>[7] La fragilidad de los procesos de interiorizaci\u00f3n da origen a  psicolog\u00edas m\u00e1s superficiales, m\u00e1s fragmentadas, que tienen dificultad en recurrir a la racionalidad. En cuanto al lenguaje utilizado, su pobreza no favorece el dominio de lo real. Las f\u00f3rmulas, repetidas como esl\u00f3ganes, indican el p\u00e1nico y el sufrimiento frente a la idea de reflexionar. As\u00ed la expresi\u00f3n: \u00abMe martillea la cabeza\u00bb hace entender el hecho de que pensar podr\u00eda provocar hemicr\u00e1nea. A los j\u00f3venes les falta una verdadera formaci\u00f3n intelectual que, entre otras cosas, se adquiere poni\u00e9ndose en contacto con la literatura. No tienen una vida intelectual porque no entienden los textos y autores, ni saben reflexionar sobre ellos. En los programas actuales del Ministerio de Educaci\u00f3n y Ciencia franc\u00e9s, los profesores tienen que tener principalmente en cuenta la subjetividad de los alumnos y ense\u00f1arles a ellos el conocimiento a partir de cuanto perciben; esto hace subir el n\u00famero de cuantos se lamentan de tener dificultad en concentrarse intelectualmente como tambi\u00e9n en controlarse. El conocimiento del sentido de la ley comienza siempre por medio de la adquisici\u00f3n del lenguaje y de las reglas de la gram\u00e1tica, cosa que hoy d\u00eda ya no sucede, pues los ling\u00fcistas han tomado el puesto de los gram\u00e1ticos en la elaboraci\u00f3n de los programas ministeriales. El m\u00e9todo global o los m\u00e9todos llamados mixtos, que hoy est\u00e1n de moda en las escuelas, producen analfabetismo, dislexia y una visi\u00f3n fragmentada de la realidad.<\/p>\n<p>[8] La resiliencia corresponder\u00eda a la capacidad de algunos individuos a salir reforzados o incluso completamente renovados ante las adversidades de la vida; algunas corrientes ideol\u00f3gicas podr\u00edan haber ideado un camino para alcanzar tal resiliencia (NdR).<\/p>\n<p>[9] ROLLIN, France, La mixit\u00e9\u00e0 l&#8217;\u00e9cole, ETUDES, Vol. 367, n1 6 (3676), diciembre 1987. ANATRELLA, Tony, La mixit\u00e9, ETUDES, vol. 368, n1 6 (3686), junio 1988. Ver tambi\u00e9n ANATRELLA, Tony, La diff\u00e9rence interdite, Flammarion.<\/p>\n<p>[10] Ver Juan Pablo II, Veritatis Splendor (1993) y Evangelium Vitae (1995).<\/p>\n<p>[11] Juan Pablo II, Discurso a los participantes en la sesi\u00f3n plenaria anual de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica, n1 2, martes 29 de abril 2003, en L&#8217;Osservatore Romano, n1 20 &#8211; 16 de mayo de 2003, p\u00e1g. 8.<\/p>\n<p>[12] ANATRELLA, Tony, L&#8217;amour et le pr\u00e9servatif, Par\u00eds, Flammarion. Reeditado con el t\u00edtulo, L&#8217;amour et l&#8217;Eglise, Par\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Tony Anatrella, psicoanalista, especialista en psiquiatr\u00eda social <\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[4,26],"tags":[],"class_list":["post-123","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura-y-sociedad","category-general"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El mundo de los j\u00f3venes: \u00bfqui\u00e9nes son? 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