{"id":10516,"date":"2021-01-08T12:28:04","date_gmt":"2021-01-08T15:28:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sabado100.com.ar\/?p=10516"},"modified":"2021-01-08T12:28:04","modified_gmt":"2021-01-08T15:28:04","slug":"los-dos-ultimos-rinocerontes-blancos-del-norte-de-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sabado100.com.ar\/es-ar\/los-dos-ultimos-rinocerontes-blancos-del-norte-de-la-tierra\/","title":{"rendered":"Los dos \u00faltimos rinocerontes blancos del norte de la Tierra"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/by\/sam-anderson\">Sam Anderson<\/a>.-<\/strong> El d\u00eda que muri\u00f3 Sud\u00e1n, todo se sinti\u00f3 monumental y ordinario.&nbsp;Fue lunes.&nbsp;Cielo gris, lluvia ligera.&nbsp;En el horizonte, el sol luchaba por hacerse ver por encima de los agudos picos dobles del monte Kenia.&nbsp;Peque\u00f1os monos de cara negra entraron desliz\u00e1ndose por la cerca para intentar robar las zanahorias de la ma\u00f1ana.&nbsp;Las puertas de metal crujieron y traquetearon.&nbsp;Los hombres hablaban en suave suajili.&nbsp;Sud\u00e1n yac\u00eda inm\u00f3vil en el suelo, con las piernas gruesas dobladas debajo de \u00e9l y la enorme cabeza inclinada como un barco que se hunde.&nbsp;Su gran cuerno delantero estaba desafilado, lleno de cicatrices, gastado.&nbsp;Su respiraci\u00f3n era \u00e1spera y desigual.&nbsp;A su alrededor, por millas en todas direcciones, la sabana rebosaba de vida: jabal\u00edes, cebras, elefantes, jirafas, leopardos, leones, babuinos, criaturas que hac\u00edan lo que hab\u00edan estado haciendo durante eones, cazando, alimentando y hurgando, respirando y yendo y haciendo. siendo.&nbsp;Hasta hace poco, Sud\u00e1n hab\u00eda sido parte de este pulso.&nbsp;Pero ahora apenas pod\u00eda moverse.&nbsp;Era una quietud gigante en el centro de todo el movimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sud\u00e1n fue el \u00faltimo rinoceronte blanco del norte macho en la tierra: el final de una cuerda evolutiva que se remonta a millones de a\u00f1os.&nbsp;Aunque su muerte fue un desastre, no fue una sorpresa.&nbsp;Fue el sombr\u00edo cl\u00edmax de una crisis de conservaci\u00f3n que se hab\u00eda estado acelerando, durante muchas d\u00e9cadas, precisamente hacia este momento.&nbsp;Todas las medidas desesperadas &#8211; legales, pol\u00edticas, cient\u00edficas &#8211; ya se hab\u00edan agotado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sud\u00e1n ten\u00eda 45 a\u00f1os, antiguo para un rinoceronte.&nbsp;Su piel estaba arrugada por todas partes.&nbsp;Las arrugas irradiaban de sus ojos.&nbsp;Era gris, del color de la piedra;&nbsp;parec\u00eda una roca que respiraba.&nbsp;Durante meses, su cuerpo hab\u00eda estado fallando.&nbsp;Cuando caminaba, sus dedos de los pies raspaban el suelo.&nbsp;Ten\u00eda las piernas cubiertas de llagas;&nbsp;una herida profunda se hab\u00eda infectado gravemente.&nbsp;El d\u00eda anterior, poco antes del atardecer, se derrumb\u00f3 por \u00faltima vez.&nbsp;Luch\u00f3, al principio, para volver a levantarse (sus cuidadores se agacharon y jadearon, tratando de ayudar), pero sus piernas estaban demasiado d\u00e9biles.&nbsp;Los hombres le dieron de comer pl\u00e1tanos rellenos de analg\u00e9sicos, 24 pastillas a la vez.&nbsp;Los veterinarios cubrieron sus heridas con arcilla m\u00e9dica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, Sud\u00e1n se hab\u00eda convertido en una celebridad mundial, un \u00edcono de la conservaci\u00f3n.&nbsp;Viv\u00eda, como un ex presidente, bajo la protecci\u00f3n de guardias armados 24 horas al d\u00eda, 7 d\u00edas a la semana.&nbsp;Los visitantes viajaron de todas partes para verlo.&nbsp;Sud\u00e1n era un embajador perfecto: pesaba m\u00e1s de dos toneladas pero ten\u00eda la personalidad de un golden retriever.&nbsp;Dejaba que la gente lo tocara y le diera bocadillos: una zanahoria entera, sujeta en su boca grande y cuadrada, parec\u00eda un palillo de dientes de naranja.&nbsp;Los turistas se emocionaron porque sab\u00edan que estaban imponiendo sus manos sobre una criatura singular, un gigante primordial a punto de deslizarse hacia el vac\u00edo.&nbsp;Muchos se apresuraron a regresar a sus autos y lloraron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque Sud\u00e1n fue el \u00faltimo hombre, en realidad no fue el \u00faltimo de su especie.&nbsp;Todav\u00eda ten\u00eda dos descendientes vivos, ambas mujeres: Najin, una hija, y Fatu, una nieta.&nbsp;Mientras Sud\u00e1n declinaba, estos dos pastaban en un campo cercano.&nbsp;Vivir\u00edan sus d\u00edas en un extra\u00f1o crep\u00fasculo existencial, un estado de limbo que los cient\u00edficos llaman, con una sequedad desgarradora, \u00abextinci\u00f3n funcional\u00bb.&nbsp;Su subespecie ya no era viable.&nbsp;Dos hembras, solas, no podr\u00edan salvarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En sus momentos finales, Sud\u00e1n estuvo rodeado por los hombres que lo amaban.&nbsp;Sus cuidadores eran veteranos de la espesura y no, en ning\u00fan nivel, extra\u00f1os a la muerte.&nbsp;Hab\u00edan sobrevivido a encuentros cercanos con leones, elefantes, b\u00fafalos y babuinos.&nbsp;Pero esto era algo nuevo.&nbsp;Esperamos que la extinci\u00f3n se desarrolle fuera del escenario, en las brumas de la prehistoria, no frente a nuestras caras, en un d\u00eda calendario espec\u00edfico.&nbsp;Y, sin embargo, aqu\u00ed estaba: 19 de marzo de 2018. Los hombres rascaron la piel \u00e1spera de Sud\u00e1n, se despidieron, hicieron promesas, se disculparon por los pecados de la humanidad.&nbsp;Finalmente, los veterinarios lo sacrificaron.&nbsp;Por un corto tiempo, respir\u00f3 con dificultad.&nbsp;Y luego muri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los hombres lloraron.&nbsp;Pero tambi\u00e9n quedaba trabajo por hacer.&nbsp;Los cient\u00edficos extrajeron el poco esperma que le quedaba a Sud\u00e1n, lo empacaron en una hielera y lo llevaron r\u00e1pidamente a un laboratorio.&nbsp;All\u00ed mismo, en su corral, un equipo quit\u00f3 la piel de Sud\u00e1n en grandes s\u00e1banas.&nbsp;Los cuidadores hirvieron sus huesos en una tina.&nbsp;Estaban preparando un regalo para el futuro lejano: alg\u00fan d\u00eda, Sud\u00e1n ser\u00eda reensamblado en un museo, como un dodo o un gran auk o un Tyrannosaurus rex, y los ni\u00f1os aprender\u00edan que una vez hubo algo llamado rinoceronte blanco del norte.&nbsp;Las criaturas vivientes mirar\u00edan al muerto e intentar\u00edan imaginarlo vivo.&nbsp;Pero no podr\u00edan hacerlo, en realidad no.&nbsp;Nunca podremos reconstruir todos los peque\u00f1os momentos, aburridos y emocionantes, que hacen de una criatura una criatura, que dan vida a la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2018\/03\/20\/science\/rhino-sudan-extinct.html\">La muerte de Sud\u00e1n<\/a>&nbsp;inspir\u00f3 un frenes\u00ed medi\u00e1tico.&nbsp;Una foto de \u00e9l siendo&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.nationalgeographic.com\/animals\/2019\/09\/life-changing-lessons-of-the-last-male-northern-white-rhino\/\" target=\"_blank\">acariciado por uno de sus cuidadores se<\/a>&nbsp;volvi\u00f3 viral, acumulando millones de me gusta en las redes sociales.&nbsp;La zona de los rinocerontes fue invadida.&nbsp;Y luego, inevitablemente, la atenci\u00f3n del mundo sigui\u00f3 adelante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En mayo de 2019, poco m\u00e1s de un a\u00f1o despu\u00e9s de la muerte de Sud\u00e1n, las Naciones Unidas emitieron&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.un.org\/sustainabledevelopment\/blog\/2019\/05\/nature-decline-unprecedented-report\/#:~:text=The%20Report%20finds%20that%20around,20%25%2C%20mostly%20since%201900.\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">un informe apocal\u00edptico sobre la extinci\u00f3n masiva.&nbsp;<\/a>Un mill\u00f3n de especies de plantas y animales, advirti\u00f3, estaban en riesgo de aniquilaci\u00f3n.&nbsp;Esto, obviamente, fue un horror.&nbsp;La extinci\u00f3n masiva es la crisis final, la ruina de todas las fatalidades, el desastre hacia el que fluyen todos los dem\u00e1s desastres.&nbsp;\u00bfQu\u00e9 podr\u00edan hacer los humanos que fuera peor que matar la vida que nos rodea, de manera irreversible, a gran escala?&nbsp;Un mill\u00f3n de especies.&nbsp;Un n\u00famero tan grande supera la mente: se convierte, como dice Albert Camus en \u00abLa plaga\u00bb, en \u00abuna bocanada de humo en la imaginaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, sin embargo, no podemos permitirnos olvidar la realidad que oculta esa bocanada de humo.&nbsp;Un mill\u00f3n no es solo un n\u00famero, contiene innumerables criaturas vivientes: ranas individuales, murci\u00e9lagos, tortugas, tigres, abejas, anguilas, frailecillos, b\u00fahos.&nbsp;Cada uno tan real como t\u00fa o como yo, cada uno con su propia historia de vida y lazos familiares y colecci\u00f3n de h\u00e1bitos.&nbsp;Juntos, estos animales forman un archivo vasto e incre\u00edble: una colecci\u00f3n de historias evolutivas tan ricas y complejas que nuestros cerebros altamente evolucionados apenas pueden empezar a albergarlas.&nbsp;Los humanos modernos, sin una buena raz\u00f3n, han incendiado ese archivo.&nbsp;Estamos destruyendo la vaquita marina, una peque\u00f1a marsopa que se desliza por el golfo de California.&nbsp;La musara\u00f1a de la Isla de Navidad, que se escurre (o se escurre, puede que no quede ninguna) a trav\u00e9s de las selvas tropicales en una mancha de tierra en medio del Oc\u00e9ano \u00cdndico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, por supuesto, el rinoceronte blanco del norte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.sabado100.com.ar\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/unnamed-45.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.sabado100.com.ar\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/unnamed-45.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10518\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Zacharia Mutai, cuidadora principal de rinocerontes en la conservaci\u00f3n de Ol Pejeta en Kenia, con Najin. (Jack Davison para The New York Times).<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia evolutiva del rinoceronte se remonta aproximadamente a 55 millones de a\u00f1os, a una \u00e9poca extra\u00f1a cuando Europa era un grupo de islas tropicales, cuando&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.livescience.com\/18627-global-warming-shrunk-horses.html\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">los caballos del tama\u00f1o de un gato<\/a>&nbsp;galopaban por Am\u00e9rica del Norte, cuando los carn\u00edvoros lobos apenas comenzaban a meterse en el oc\u00e9ano para iniciar el proceso muy extra\u00f1o de convertirse en ballenas.&nbsp;En todo el planeta, los mam\u00edferos estaban sintiendo lo que significaba ser mam\u00edferos, buscando a tientas sus mejores formas.&nbsp;Algunos tipos tempranos de rinocerontes parec\u00edan hipop\u00f3tamos o tapires;&nbsp;un pariente especialmente enorme ten\u00eda un cuello tan largo que a veces se le llama&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.britannica.com\/animal\/Indricotherium\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">\u00abrinoceronte jirafa\u00bb.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En alg\u00fan momento, retumbando a lo largo de los eones, el rinoceronte adopt\u00f3 la forma b\u00e1sica que conocemos hoy: masivo, grueso y cargado al frente, con ojos peque\u00f1os detr\u00e1s de un cuerno amenazador, a menudo dos.&nbsp;Aunque los rinocerontes parecen peligrosos, su misi\u00f3n en la vida siempre ha sido pac\u00edfica: masticar plantas y reproducirse.&nbsp;Durante muchos millones de a\u00f1os, los rinocerontes cumplieron sus objetivos con gran \u00e9xito.&nbsp;Sin muchos depredadores, sin ninguna presa, florecieron en Asia y Am\u00e9rica del Norte, \u00c1frica y Europa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los humanos pusieron fin a eso.&nbsp;Con armas primitivas, cazamos al rinoceronte.&nbsp;Con el tiempo, esas armas se hicieron tan fuertes que la armadura natural del rinoceronte no ten\u00eda ninguna posibilidad.&nbsp;Los mismos activos que los hicieron prehist\u00f3ricamente indestructibles (tama\u00f1o, cuernos) resultaron ser pasivos.&nbsp;El tama\u00f1o hac\u00eda que los rinocerontes fueran objetivos f\u00e1ciles.&nbsp;Los cuernos eran codiciados por todo tipo de razones: como trofeos, como herramientas reputadas para detectar veneno y facilitar el parto, como materia prima para los mangos de las dagas yemen\u00edes decorativas.&nbsp;Y quiz\u00e1s lo m\u00e1s notorio, como ingrediente de la medicina tradicional china, cuyos m\u00e9dicos creen que el cuerno de rinoceronte en polvo puede realizar una larga lista de maravillas: puede enfriar la sangre, aliviar los dolores de cabeza, detener los v\u00f3mitos, curar las mordeduras de serpientes y mucho m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Junto a la violencia aguda de la caza, est\u00e1 la violencia cr\u00f3nica de la p\u00e9rdida de h\u00e1bitat.&nbsp;Centros comerciales, canchas de f\u00fatbol, ??granjas, carreteras, f\u00e1bricas: tambi\u00e9n son armas.&nbsp;Los grandes animales salvajes necesitan grandes espacios salvajes, y la humanidad moderna no ha dejado casi nada intacto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto ha resultado en una p\u00e9rdida casi insondable: un holocausto de rinocerontes.&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.britannica.com\/animal\/Javan-rhinoceros\" target=\"_blank\">El rinoceronte de Java,<\/a>&nbsp;que una vez vag\u00f3 por todo el sudeste asi\u00e1tico, ahora est\u00e1 confinado a un solo parque nacional en Indonesia, su peque\u00f1a poblaci\u00f3n (74) est\u00e1 tan peligrosamente concentrada que los conservacionistas temen que pueda ser aniquilado por la erupci\u00f3n de un volc\u00e1n cercano.&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.britannica.com\/animal\/Sumatran-rhinoceros\" target=\"_blank\">El rinoceronte de Sumatra<\/a>&nbsp;, un solitario peque\u00f1o, peludo y adorable, se encuentra en un estado igualmente pobre;&nbsp;hoy hay menos de 80.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2021\/01\/10\/magazine\/10mag-whiterhinos-05\/10mag-whiterhinos-05-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, ning\u00fan rinoceronte est\u00e1 peor que el blanco del norte.&nbsp;Su h\u00e1bitat nativo, en \u00c1frica Central, se vio afectado por guerras civiles a fines del siglo XX, lo que hizo que la conservaci\u00f3n fuera b\u00e1sicamente imposible.&nbsp;En la d\u00e9cada de 1970, una poblaci\u00f3n de miles se redujo a solo 700. A mediados de la d\u00e9cada de 1980, solo quedaban 15 blancos del norte en estado salvaje.&nbsp;En 2006, ese n\u00famero era de cuatro, y parece que han desaparecido en 2008, casi con certeza v\u00edctimas de cazadores furtivos.&nbsp;El rinoceronte blanco del norte hab\u00eda sido eliminado de su \u00e1rea de distribuci\u00f3n nativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Afortunadamente, hab\u00eda un plan de respaldo: en la d\u00e9cada de 1970, una peque\u00f1a reserva de blancos del norte hab\u00eda sido capturada y reubicada en un zool\u00f3gico, como una especie de p\u00f3liza de seguro de vida biol\u00f3gica.&nbsp;Desafortunadamente, estos animales se estaban muriendo m\u00e1s r\u00e1pido de lo que pod\u00edan reproducirse.&nbsp;En 2009, los \u00fanicos criadores elegibles restantes, Sud\u00e1n, Suni, Najin y Fatu, fueron llevados de regreso a \u00c1frica, a una reserva de vida silvestre en Kenia.&nbsp;Fue un disparo a la luna: la esperanza de que su continente nativo pudiera remover algo profundo en la biolog\u00eda de los cuatro finalistas, que podr\u00eda producir un milagro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por desgracia, no fue as\u00ed.&nbsp;Suni muri\u00f3, luego Sud\u00e1n.&nbsp;De repente, solo quedaban dos blancos del norte.&nbsp;Todav\u00eda estaban en el campo, haciendo las cosas que siempre hab\u00edan hecho sus antepasados: comer hierba, revolcarse en los agujeros de barro, tomar siestas a la sombra de los \u00e1rboles.&nbsp;Pero ahora todo era diferente.&nbsp;Caminaban pesadamente en un mundo entre la vida y la muerte, tanto aqu\u00ed como no aqu\u00ed.&nbsp;Cada bocado de hierba que com\u00edan era un bocado m\u00e1s cercano al \u00faltimo que jam\u00e1s comer\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de la muerte de Sud\u00e1n, no pod\u00eda dejar de pensar en los dos \u00faltimos.&nbsp;\u00bfC\u00f3mo eran ellos?&nbsp;\u00bfQu\u00e9 hicieron todo el d\u00eda?&nbsp;Encontr\u00e9 su existencia extra\u00f1amente alentadora.&nbsp;Aunque su historia fue casi insoportablemente tr\u00e1gica, ellos mismos no lo fueron, solo eran rinocerontes.&nbsp;Encontrarse con ellos ser\u00eda una oportunidad para enfrentar la extinci\u00f3n masiva.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2021\/01\/10\/magazine\/10mag-whiterhinos-06\/10mag-whiterhinos-06-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el largo vuelo de Nueva York a Kenia, dediqu\u00e9 mi tiempo a leer sobre los rinocerontes blancos del norte.&nbsp;En realidad, no son blancos; su nombre, muy probablemente, fue un malentendido colonialista: los colonos holandeses los llamaron&nbsp;<em>wijd, que<\/em>&nbsp;significa \u00abancho\u00bb, y los colonos ingleses pensaron que estaban diciendo \u00abblancos\u00bb, y luego agravaron el error al llamar a las otras especies de \u00c1frica de rinoceronte \u00abnegro\u00bb.&nbsp;Pero todo es una tonter\u00eda total, porque ambos, en realidad, son el cl\u00e1sico gris rinoceronte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Nairobi, abord\u00e9 una avioneta que retumbaba como un autob\u00fas volador hacia el campo.&nbsp;Mientras volaba, mir\u00e9, por d\u00e9cima millon\u00e9sima vez, las fotos de los dos \u00faltimos supervivientes.&nbsp;No eran originarios de Kenia, ning\u00fan rinoceronte blanco del norte lo fue nunca, pero aqu\u00ed es donde terminaron, en un antiguo rancho de ganado que ahora era una reserva de vida silvestre llamada Ol Pejeta, que hab\u00eda tenido \u00e9xito en la cr\u00eda de rinocerontes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un gran cami\u00f3n traqueteante me llev\u00f3 al interior de la reserva, por caminos de tierra pasando cebras y jabal\u00edes y b\u00fafalos de capa de cuernos gruesos ce\u00f1udos, pasando por un letrero oficial que marcaba el Ecuador, en el \u00e1rea de rinocerontes de Ol Pejeta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, despu\u00e9s de todos esos meses de leer e imaginar, me encontr\u00e9 en el campo, y all\u00ed estaban, a lo lejos, pastando: los dos \u00faltimos blancos del norte.&nbsp;Las criaturas reales.&nbsp;Se pararon juntos sobre una extensi\u00f3n ancha y plana de pastos cubiertos de matas, las cabezas bajadas al suelo y, en el horizonte, parec\u00edan partes del paisaje, como dep\u00f3sitos geol\u00f3gicos.&nbsp;C\u00f3mico bandadas de gallinas de Guinea correteaban de un lado a otro, gorjeando.&nbsp;Uno de los cuidadores de rinocerontes sac\u00f3 un gran cubo blanco y, balance\u00e1ndolo, esparci\u00f3 golosinas en pilas cerca de nuestros pies: zanahorias, bolitas de caballo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De repente, los rinocerontes se pusieron en movimiento, acerc\u00e1ndose, pareciendo a la vez torpes y elegantes, voluminosos pero desliz\u00e1ndose, sus pliegues de piel rebotando, sus enormes hocicos movi\u00e9ndose al ritmo de sus pisadas.&nbsp;As\u00ed, mi imaginaci\u00f3n fue anulada por su realidad.&nbsp;Los animales, acerc\u00e1ndose, se convirtieron en animales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada de mi preparaci\u00f3n me prepar\u00f3 realmente para estar en su presencia.&nbsp;Estar cerca de ellos es sentir cosas.&nbsp;Es sentir, en primer lugar, el tama\u00f1o, el significado contundente de la criatura.&nbsp;Los rinocerontes blancos son los segundos mam\u00edferos terrestres m\u00e1s grandes, solo superados por los elefantes.&nbsp;Pueden llegar a pesar 6,000 libras, con un cuerno frontal curvo de hasta cinco pies de largo.&nbsp;Estar cerca de algo tan grande tira de la gravedad de tus c\u00e9lulas.&nbsp;Te sientes presente y encarnado, empeque\u00f1ecido por estos masticadores de sangre caliente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se me permiti\u00f3 estar muy cerca.&nbsp;Lo suficientemente cerca para o\u00edr su respiraci\u00f3n jadeante, para verlos parpadear con sus grandes ojos apacibles, para ver que sus orejas estaban bordeadas por un borde de pelos que parec\u00edan tan delicados como pesta\u00f1as, que sus colas ten\u00edan peque\u00f1os mechones negros.&nbsp;Sus cuernos, de cerca, estaban desgarrados, con parches fibrosos descuidados, como astillas de madera astillada.&nbsp;Los vi presionar sus grandes bocas arrugadas contra el suelo, resoplando y masticando.&nbsp;A veces me miraban inexpresivos.&nbsp;A los rinocerontes blancos a veces se les llama \u00abrinocerontes de boca cuadrada\u00bb, y de cerca pude ver por qu\u00e9.&nbsp;Sus labios se presionan en una l\u00ednea larga y plana, d\u00e1ndoles una expresi\u00f3n constante de seriedad ligeramente c\u00f3mica, como el emoji cl\u00e1sico: ?.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2021\/01\/10\/magazine\/10mag-whiterhinos-09\/10mag-whiterhinos-09-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Mutai con Fatu como Najin yace detr\u00e1s de ellos.&nbsp;Para los cuidadores, son tan distintos como dos miembros de la familia.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un momento, Fatu, la hija, que segu\u00eda una veta de hierba fresca, termin\u00f3 pastando junto a m\u00ed.&nbsp;Estaba tan cerca que pude estudiar su piel, que estaba marcada con patrones intrincados: profundas grietas y l\u00edneas que me hicieron pensar en la corteza de un \u00e1rbol.&nbsp;En algunos lugares parec\u00eda una armadura impenetrable, pero tambi\u00e9n, en otros, suave: se doblaba sobre s\u00ed mismo, alrededor del cuello y las piernas, con la lujosa fluidez de la lava fundida o el dulce de az\u00facar caliente en un anuncio de helado.&nbsp;Estaba tan cerca que, con permiso, extend\u00ed la mano y la toqu\u00e9.&nbsp;Una vez m\u00e1s, todo era diferente de lo que hab\u00eda imaginado: su piel no era suave sino \u00e1spera, seca, \u00e1spera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, tuve que irme, y de regreso a mi tienda por la noche, pas\u00e9 todo el tiempo reviviendo esos momentos en el campo, mirando fotos y videos, tratando de convocar la solidez de estar con ellos.&nbsp;Y, sobre todo, esperar a que salga el sol para poder volver.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 2009, cuando Najin y Fatu llegaron por primera vez a \u00c1frica, ten\u00edan miedo de todo.&nbsp;Se estremec\u00edan cada vez que soplaba el viento, saltaban lejos de cada conejo que saltaba de un arbusto.&nbsp;Nacieron y se criaron en un zool\u00f3gico.&nbsp;Sus nacimientos, en 1989 y 2000, fueron dos de los pocos puntos brillantes en el proyecto internacional, por lo dem\u00e1s condenado, para salvar a los blancos del norte.&nbsp;Aunque sus antepasados ??eran de \u00c1frica, estas criaturas en particular no lo eran.&nbsp;Crecieron en la Rep\u00fablica Checa, en recintos artificiales, comiendo hierba precortada, rodeados de humanos.&nbsp;No ten\u00edan idea de c\u00f3mo ser rinocerontes salvajes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces Ol Pejeta trajo a un tutor: un rinoceronte blanco salvaje del sur llamado Tauwo.&nbsp;La subespecie blanca del sur es un pariente cercano de la del norte.&nbsp;\u00c9rase una vez, solo hab\u00eda una gran poblaci\u00f3n de rinocerontes blancos que se extend\u00eda por \u00c1frica, pero estaba separada, muy probablemente por una edad de hielo, dejando que los dos grupos evolucionaran, a gran distancia, a lo largo de pistas aproximadamente paralelas.&nbsp;(Teddy Roosevelt, un entusiasta de los rinocerontes, lo expres\u00f3 muy bien: \u201cEs casi como si nuestro bisonte nunca hubiera sido conocido en tiempos hist\u00f3ricos excepto en Texas y Ecuador\u201d). Con el tiempo, las poblaciones aisladas se desarrollaron en dos subespecies distintas.&nbsp;Los rinocerontes blancos del norte viv\u00edan en tierras pantanosas, entre pastos altos;&nbsp;desarrollaron pies m\u00e1s anchos, lo que seg\u00fan algunas investigaciones les ayud\u00f3 a caminar sobre el barro, adem\u00e1s de orejas ligeramente m\u00e1s peludas.&nbsp;Los rinocerontes blancos del sur viv\u00edan en la sabana abierta.&nbsp;Hoy, la mayor diferencia entre los dos es que la poblaci\u00f3n de rinocerontes blancos del sur est\u00e1 prosperando, al menos para los est\u00e1ndares de los rinocerontes.&nbsp;Despu\u00e9s de ser casi cazados hasta la extinci\u00f3n a fines del siglo XIX, una serie de estrictas protecciones lograron traerlos de regreso.&nbsp;El rinoceronte blanco del sur es ahora una gran historia de \u00e9xito de conservaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tauwo es r\u00e1pido y agresivo, con un cuerno tan afilado como un diente de drag\u00f3n.&nbsp;Con solo mudarse al \u00e1rea de los rinocerontes y hacer sus cosas de rinocerontes salvajes, les ense\u00f1\u00f3 a los blancos del norte ciertas habilidades b\u00e1sicas para la vida.&nbsp;Les ense\u00f1\u00f3, por ejemplo, a afilar sus cuernos rasp\u00e1ndolos, de un lado a otro, en las puertas de metal que rodeaban su recinto.&nbsp;Ella les ense\u00f1\u00f3 a marcar su territorio haciendo caca, estrat\u00e9gicamente, en grandes pilas.&nbsp;(Antes, iban dondequiera que estuvieran parados). Ella les ense\u00f1\u00f3 a pastar, a encontrar la hierba corta y suave y les cortaba la cabeza de un lado a otro para arrancarla del suelo con los labios.&nbsp;Sobre todo, Tauwo ense\u00f1\u00f3 a los dos blancos del norte a no tener miedo de \u00c1frica: el viento silbando entre las acacias, los conejos, los jabal\u00edes, los pajaritos saltando sobre sus espaldas y caras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy los rinocerontes blancos del norte parecen perfectamente en casa en Ol Pejeta, donde todos se refieren a ellos, cari\u00f1osamente, como \u00ablas ni\u00f1as\u00bb.&nbsp;Viven en un estado de salvajismo supervisado, con una rutina diaria llena de peque\u00f1os rituales y placeres.&nbsp;Al amanecer, los cuidadores entran ruidosamente a trav\u00e9s de una serie de puertas, y las chicas salen de sus corrales para recibirlos.&nbsp;Los rinocerontes tienen ojos bastante d\u00e9biles, pero sus narices y o\u00eddos son poderosos, y las ni\u00f1as pueden identificar a los hombres por su olor y sonido.&nbsp;Los rinocerontes blancos est\u00e1n sorprendentemente relajados.&nbsp;Podr\u00edan matarte si fuera necesario, pero preferir\u00edan no hacerlo.&nbsp;Como dijo Martin Booth, un escritor ingl\u00e9s que pas\u00f3 parte de su infancia en \u00c1frica Oriental: \u201cSiempre que uno ve un rinoceronte blanco en la naturaleza, uno no puede escapar de la impresi\u00f3n de tama\u00f1o, de incre\u00edble fuerza benigna y de una extra\u00f1a pasividad interior.&nbsp;La criatura parece pac\u00edfica&nbsp;amable y seguro.&nbsp;Si se puede decir que una criatura ha descubierto la meditaci\u00f3n trascendental, entonces debe ser el rinoceronte blanco \u00ab.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las ni\u00f1as, que crecieron en un zool\u00f3gico, son especialmente bondadosas.&nbsp;Su ma\u00f1ana a menudo comienza con un rasgu\u00f1o completo de uno de los cuidadores, un registro afectuoso.&nbsp;Najin, la mayor y m\u00e1s suave de las dos, disfruta particularmente de esto: se acercar\u00e1 y esperar\u00e1, luego inclinar\u00e1 su gran cuerpo hacia adentro, exhalando suavemente por las fosas nasales mientras el cuidador le frota la frente, el cuello, el vientre y las orejas con las manos. .&nbsp;Despu\u00e9s de esto, ambas ni\u00f1as se alejar\u00e1n, bajo la bola naranja baja del sol del amanecer, para ocuparse de sus otras tareas: revolcarse en el barro, afilar solemnemente sus cuernos y frotarse el cuerpo, sistem\u00e1ticamente, por minutos a la vez, contra la protuberancia de un viejo poste de madera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para un espectador casual, las chicas pueden parecer id\u00e9nticas.&nbsp;Grandes trozos grises, siempre juntos, siempre haciendo m\u00e1s o menos lo mismo.&nbsp;Pero para sus cuidadores, son tan distintos como dos miembros de la familia.&nbsp;Najin, la madre, tiene patas traseras d\u00e9biles y una l\u00ednea distintiva cerca del final de su cuerno delantero, la marca de una sierra que se utiliz\u00f3, hace a\u00f1os, para recortarlo.&nbsp;Es dulce, apacible, gentil y, al menos con su hija, a veces estricta.&nbsp;En cada parte de la rutina diaria de las ni\u00f1as, Najin lidera el camino.&nbsp;Si Fatu intenta romper la jerarqu\u00eda, hacer fila en el rascador o acostarse primero para tomar una siesta, su madre restablecer\u00e1 el orden con un r\u00e1pido golpe de su cuerno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fatu, que tiene poco m\u00e1s de 20 a\u00f1os, todav\u00eda tiene energ\u00eda joven.&nbsp;(Los rinocerontes en cautiverio pueden vivir hasta bien entrados los 40 a\u00f1os). Es curiosa, impredecible, a veces salvaje.&nbsp;Los cuidadores tambi\u00e9n la tocan pero son un poco m\u00e1s cuidadosos, un poco m\u00e1s atentos a sus estados de \u00e1nimo.&nbsp;Fatu se ha vuelto muy cercano a Tauwo: pastan juntos y ocasionalmente, en broma, se enfrentan para entrenar con sus cuernos.&nbsp;Mientras tanto, los humanos le dan a Tauwo un amplio margen: se sabe que ella ataca, con una amenaza real, una vez obligando a un cuidador a salvarse saltando debajo de un cami\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los cuidadores son un equipo de hombres kenianos que visten uniformes verde oliva y sombreros flexibles y hablan, entre ellos, decenas de idiomas.&nbsp;(Kenia tiene m\u00e1s de 40 tribus reconocidas y alrededor de 70 idiomas, por lo que los kenianos tienden a ser pol\u00edglotas). Los hombres viven en un grupo de chozas redondas y sencillas junto al recinto de las ni\u00f1as, y cocinan comidas modestas con raciones modestas. y sus d\u00edas se estructuran en torno a los ritmos de las chicas.&nbsp;Se despiertan al amanecer, cuando las ni\u00f1as se despiertan, y salen del servicio al atardecer, cuando las ni\u00f1as van a sus corrales a pasar la noche.&nbsp;Como resultado, las chicas y los hombres son muy cercanos.&nbsp;Los hombres pasan m\u00e1s tiempo con las ni\u00f1as que con sus propias familias, algunas de las cuales viven lejos.&nbsp;Con un vistazo, pueden sentir el estado de \u00e1nimo y las necesidades de las ni\u00f1as.&nbsp;Pueden detener a un rinoceronte enojado con una palabra o, si eso no funciona, levantando una mano,&nbsp;o &#8211; en circunstancias verdaderamente espantosas &#8211; lanzando sus gorros verdes al aire.&nbsp;Est\u00e1n tanto cerca de los rinocerontes que por la noche a menudo sue\u00f1an con ellos.&nbsp;En los sue\u00f1os, a veces los rinocerontes hablan: les dan consejos de vida.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2021\/01\/10\/magazine\/10mag-whiterhinos-04\/10mag-whiterhinos-04-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Mutai (centro) con otros dos cuidadores de rinocerontes.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los forasteros, incluido yo, tienden a tener nociones rom\u00e1nticas de este trabajo de cuidado, una custodia sagrada de los animales m\u00e1s raros de la tierra, y en los c\u00edrculos ambientales los cuidadores se han convertido en celebridades menores.&nbsp;Joseph Wachira, que se hace llamar JoJo y apareci\u00f3 en esa foto viral del Sud\u00e1n moribundo, una vez conoci\u00f3 a una mujer estadounidense que se hab\u00eda tatuado su nombre en el brazo.&nbsp;El zool\u00f3gico de Carolina del Norte nombr\u00f3 recientemente a un beb\u00e9 rinoceronte Jojo en su honor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Kenia, sin embargo, la realidad no es nada glamorosa.&nbsp;Los cuidadores est\u00e1n mal pagados y ocupan un lugar bajo en la jerarqu\u00eda social.&nbsp;Los kenianos tienen una relaci\u00f3n compleja con el monte y sus animales, estas criaturas enormes, nativas, a menudo destructivas pero cada vez m\u00e1s amenazadas, cuyo exotismo percibido atrae tanto dinero extranjero.&nbsp;Palear caca de rinoceronte les parece a muchos kenianos ser humildes, retr\u00f3grados y un poco embarazosos.&nbsp;Cuando los cuidadores viajan fuera de Ol Pejeta para ir a la ciudad, nunca usan sus uniformes verdes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pas\u00e9 gran parte de mi tiempo con uno de los cuidadores m\u00e1s j\u00f3venes, James Mwenda.&nbsp;A los 31, tiene la misma edad que Najin.&nbsp;Mwenda creci\u00f3 en un pueblo pobre al pie del monte Kenia y su sue\u00f1o era estudiar literatura en la universidad.&nbsp;Cuando eso fracas\u00f3, termin\u00f3 trabajando en el monte, con animales.&nbsp;Al principio, era m\u00e1s un trabajo que una vocaci\u00f3n.&nbsp;Pero pronto se enamor\u00f3 de los blancos del norte.&nbsp;Les habla con voz ronca y afectuosa, llam\u00e1ndolos \u00abmam\u00e1\u00bb y \u00abbuena ni\u00f1a\u00bb.&nbsp;Lo siguen como perros grandes y raros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Sud\u00e1n se enferm\u00f3, Mwenda sinti\u00f3, de una manera nueva, la profunda carga de la extinci\u00f3n.&nbsp;\u00abEs emocionalmente agotador\u00bb, me dijo.&nbsp;\u201cNo me gusta el fracaso.&nbsp;\u00bfTe imaginas ver una especie que se est\u00e1 extinguiendo? \u00ab<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le prometi\u00f3 al rinoceronte moribundo que compartir\u00eda la tragedia de los blancos del norte con el resto del mundo, que convertir\u00eda ese dolor en una energ\u00eda que podr\u00eda ayudar a rescatar a otras especies.&nbsp;\u201cLa extinci\u00f3n es algo muy lejano para la gente\u201d, me dijo Mwenda.&nbsp;\u00abAs\u00ed que tienes que convertir la extinci\u00f3n en una historia, una historia en la que la gente pueda verse a s\u00ed misma\u00bb.&nbsp;Lo hace principalmente a trav\u00e9s de las redes sociales.&nbsp;En el campo, Mwenda acecha a las chicas con una elegante c\u00e1mara de lente larga, un regalo de un amigo extranjero.&nbsp;A veces, se tumbar\u00e1 en la hierba para conseguir \u00e1ngulos interesantes para sus seguidores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mwenda protagoniz\u00f3 recientemente&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=31YiOAl4X20\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">\u00abKifaru\u00bb,<\/a>&nbsp;un documental estadounidense sobre los blancos del norte en Ol Pejeta, y ha viajado desde Kenia para dar charlas en Gran Breta\u00f1a, Estados Unidos y Hong Kong, donde recuerda a la gente llorando cuando les mostr\u00f3 fotos de rinocerontes. asesinados por cazadores furtivos (les hab\u00edan ense\u00f1ado cuando eran ni\u00f1os que los cuernos se caen naturalmente y los guardabosques los recogen).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A Mwenda le gustar\u00eda cambiar la forma en que la gente piensa sobre los viajes africanos, romper el paradigma de los turistas que miran por las ventanillas de los autom\u00f3viles, marcan a los animales en las listas de verificaci\u00f3n y siguen adelante.&nbsp;\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no dedicar tiempo a ver c\u00f3mo viven?\u00bb&nbsp;\u00e9l me pregunt\u00f3.&nbsp;\u201cPasar tiempo te ayuda a conectarte.&nbsp;Del mismo modo que le gustar\u00eda pasar tiempo con un amigo o con una persona nueva.&nbsp;Conocer qui\u00e9nes son, c\u00f3mo viven, c\u00f3mo hacen las cosas.&nbsp;Lo mismo con estas chicas.&nbsp;Son seres contempor\u00e1neos.&nbsp;Hay un aspecto curativo, verlos como seres contempor\u00e1neos \u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las ni\u00f1as pasan sus d\u00edas pastando, desde el amanecer hasta el anochecer, en un campo de 100 acres.&nbsp;Est\u00e1 protegido por una valla el\u00e9ctrica alta, a lo largo de un lado de la cual corre una carretera donde los veh\u00edculos de safari pueden detenerse para mirar.&nbsp;A veces hay atascos.&nbsp;Puede que Najin y Fatu no sean tan famosos como Sud\u00e1n, pero todav\u00eda son bien conocidos en los c\u00edrculos de safaris, todav\u00eda criaturas de la lista de deseos.&nbsp;Cuatro veces al d\u00eda, un cami\u00f3n lleno de visitantes que hayan pagado una tarifa especial y hayan firmado exenciones de seguridad pueden ingresar al recinto.&nbsp;Las chicas rodean el cami\u00f3n, comiendo bocadillos, mientras los turistas (chinos, australianos, alemanes, estadounidenses) toman fotos.&nbsp;Durante la temporada alta, el estacionamiento del \u00e1rea de rinocerontes se llena de cuatro por cuatro y autobuses escolares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pas\u00e9 una semana en el campo con las chicas.&nbsp;Ir\u00eda a verlos al amanecer y me ir\u00eda cuando se pusiera el sol.&nbsp;No era el momento en absoluto, en el esquema de las cosas, ni siquiera un abrir y cerrar de ojos de la evoluci\u00f3n, y solo la fracci\u00f3n m\u00e1s peque\u00f1a de las grandes y arrugadas vidas de las chicas.&nbsp;Pero all\u00e1 afuera, en el campo, el tiempo pend\u00eda espeso como la niebla.&nbsp;Cada d\u00eda se sent\u00eda como un fragmento de la eternidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era la temporada de fr\u00edo en Kenia, y me qued\u00e9 all\u00ed durante todo tipo de clima, bajo cielos anaranjados y cielos amarillos y cielos tan grises como las ni\u00f1as.&nbsp;Vi a Fatu enojarse con una garceta que aterriz\u00f3 sobre su espalda y trat\u00f3 de zafarse.&nbsp;Vi a Najin sumergir su enorme cabeza en el abrevadero y beber tan suavemente, con sorbos tan delicados, que apenas dej\u00f3 una onda.&nbsp;Observ\u00e9 a los escarabajos peloteros rodar esferas perfectas de excremento de rinoceronte y luego luchar para llevarlos a sus nidos a trav\u00e9s de la hierba alta.&nbsp;Vi a las chicas afilar sus cuernos, torpe, adorablemente, en una peque\u00f1a puerta de metal, raspando la pintura de inmediato, amenazando con arrancar todo el conjunto de sus bisagras.&nbsp;Fui perseguido, brevemente, por un b\u00fafalo ciego llamado Russell.&nbsp;Vi a Fatu electrocutarse una ma\u00f1ana en la cerca el\u00e9ctrica, justo en la cara, se estremeci\u00f3 y sali\u00f3 corriendo,&nbsp;a una velocidad m\u00e1s r\u00e1pida de la que sab\u00eda que los rinocerontes pod\u00edan correr, y una aterrorizada Najin se volvi\u00f3 y corri\u00f3 a su lado.&nbsp;Durante las tormentas, me qued\u00e9 all\u00ed empap\u00e1ndome, viendo a las chicas cambiar de color &#8211; chocolateadas, relucientes &#8211; mientras el polvo de sus espaldas se convert\u00eda, gota a gota, en barro.&nbsp;Un d\u00eda sostuve una bola de caca de rinoceronte del tama\u00f1o de un mel\u00f3n en mi palma y luego la part\u00ed por la mitad: pura hierba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pas\u00e9 una incre\u00edble cantidad de horas mirando a las chicas pastar.&nbsp;Eso puede sonar aburrido, pero lo elevan a una forma de arte.&nbsp;Los rinocerontes blancos comen tanta hierba que a veces se los llama \u00abrinocerontes de hierba\u00bb.&nbsp;Sus bocas est\u00e1n perfectamente dise\u00f1adas para la tarea, de la misma manera que la boca de un gran tibur\u00f3n blanco est\u00e1 perfectamente dise\u00f1ada para comer focas.&nbsp;Los hocicos de los rinocerontes blancos son planos, como accesorios de vac\u00edo, y arrancan la hierba no con los dientes, sino con los labios, que est\u00e1n estriados para sujetar los brotes m\u00e1s peque\u00f1os.&nbsp;Pueden encontrar hierba en lo que parece ser un trozo de tierra.&nbsp;Mientras pastan, las ni\u00f1as mueven la cabeza hacia adelante y hacia atr\u00e1s, rasgando y masticando, rasgando y masticando, masticando cada bocado con el sonido de un trueno apagado.&nbsp;Segu\u00ed pregunt\u00e1ndome: \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan estas diminutas plantas soportar criaturas tan enormes?&nbsp;\u00bfY c\u00f3mo pod\u00eda la hierba ser tan ruidosa?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un d\u00eda, poco despu\u00e9s del amanecer, tuve que darle a Najin su borrador matutino.&nbsp;JoJo la estaba rascando, como hac\u00eda la mayor\u00eda de las ma\u00f1anas, y cuando se detuvo, Najin se qued\u00f3 all\u00ed, esperando, pareciendo querer m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">JoJo pregunt\u00f3 si quer\u00eda intentarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo hice.&nbsp;Camin\u00e9 hacia la madre rinoceronte, curv\u00e9 los dedos y, un poco vacilante, mucho m\u00e1s vacilante que JoJo, comenc\u00e9 a rascar.&nbsp;Le rasqu\u00e9 la sien, el cuello, sus grandes y gruesos pliegues.&nbsp;Sent\u00ed su aspereza y su suavidad.&nbsp;No era muy bueno en eso, para ser honesto, estaba un poco asustado, listo para salir corriendo en cualquier momento, as\u00ed que realmente no me dediqu\u00e9 a la tarea como los cuidadores, no compromet\u00ed todo mi fr\u00e1gil cuerpo a la tarea, y creo que Najin se dio cuenta.&nbsp;Pero ella se qued\u00f3 all\u00ed de todos modos, acept\u00e1ndolo, y luego, cuando me detuve, gir\u00f3 su larga cabeza hacia m\u00ed, me mir\u00f3 fijamente, se qued\u00f3 quieta.&nbsp;JoJo dijo que esto significaba que estaba pidiendo m\u00e1s.&nbsp;As\u00ed que segu\u00ed rascando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la mayor\u00eda de nosotros se nos ense\u00f1a que los rinocerontes son ex\u00f3ticos.&nbsp;Quiz\u00e1s ning\u00fan animal ha sido m\u00e1s incomprendido, especialmente en Occidente.&nbsp;Durante m\u00e1s de 1.000 a\u00f1os, se\u00f1ala la historiadora Kelly Enright, no se vio ni un solo rinoceronte en Europa.&nbsp;En esa ausencia, floreci\u00f3 la desinformaci\u00f3n.&nbsp;Seg\u00fan \u00abLos viajes de Marco Polo\u00bb, los rinocerontes eran unicornios muy feos que no mataban a sus enemigos, como era de esperar, con sus cuernos, los inmovilizaban debajo de las rodillas y los lam\u00edan hasta matarlos con sus lenguas puntiagudas.&nbsp;Incluso hoy, en el mundo moderno, los rinocerontes est\u00e1n mitologizados y fetichizados hasta el punto de la irrealidad.&nbsp;Los miramos como dinosaurios que han sobrevivido a su tiempo, aunque no son mayores que los caballos.&nbsp;Vemos sus cuernos como extra\u00f1os y fant\u00e1sticos, pero en realidad solo son queratina comprimida, el mismo material que compone nuestro cabello.&nbsp;El mismo material,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estar con las chicas, ver la vida que comparten con sus cuidadores, es el ant\u00eddoto perfecto contra cualquier exotismo.&nbsp;Los hombres tratan a los rinocerontes como un cruce entre hermanitas y perros muy buenos y premian a las vacas y bisabuelas.&nbsp;La relaci\u00f3n no es depredadora, no extractiva.&nbsp;Todas las peque\u00f1as interacciones diarias &#8211; las caricias y los ara\u00f1azos, los apodos, las miradas &#8211; son intercambios de monedas tan antiguas que son imposibles de atesorar y apenas necesitan nombres: amabilidad, comodidad, fricci\u00f3n, calidez, placer, presencia, seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Justo al final de la calle de las chicas, Ol Pejeta tiene un monumento a los rinocerontes.&nbsp;Es un lugar de profunda tristeza.&nbsp;Un \u00e1rbol alto est\u00e1 solo en medio de un campo abierto, y alrededor de \u00e9l hay una veintena de montones de piedras en bruto, cada uno con una placa con el nombre de un rinoceronte.&nbsp;Algunos de los animales honrados eran famosos y estaban muy protegidos y, por lo tanto, pod\u00edan morir por causas naturales: Suni y Sud\u00e1n, por ejemplo, los dos \u00faltimos machos blancos del norte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la gran mayor\u00eda no eran famosos y sus vidas terminaron terriblemente a manos de los cazadores furtivos.&nbsp;Les dispararon con pistolas o flechas venenosas, les cortaron los cuernos.&nbsp;Vi marcadores de rinocerontes llamados Carol, Mia, Shemsha, Zulu, Kaka, Batian.&nbsp;Algunos murieron r\u00e1pidamente, pero otros sobrevivieron durante semanas antes de sucumbir a sus heridas.&nbsp;Vi una placa de Ishirini, un rinoceronte negro de 19 a\u00f1os: \u201cEl equipo de seguridad la encontr\u00f3 retorci\u00e9ndose de dolor y con los cuernos cortados.&nbsp;Estaba embarazada de 12 meses \u00ab.&nbsp;Un joven de 28 a\u00f1os llamado Job: \u00abRinoceronte ciego semi-domesticado asesinado a tiros en un recinto de rinocerontes y sin los dos cuernos\u00bb.&nbsp;Los nombres segu\u00edan llegando: Mwanzo, Kiriamiti, Muigo, Chema.&nbsp;Max, un rinoceronte blanco de 6 a\u00f1os, hab\u00eda hecho que los guardabosques le cortaran los cuernos de forma preventiva para disuadir a los cazadores furtivos.&nbsp;Pero los cazadores furtivos le dispararon de todos modos, tal vez solo por despecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Incluso en una reserva de vida silvestre, es imposible proteger a todos los animales.&nbsp;Ol Pejeta es enorme y est\u00e1 rodeado, por todos lados, de una pobreza desesperada.&nbsp;En el mercado negro, el cuerno de rinoceronte vale m\u00e1s que el oro.&nbsp;La ley de la oferta y la demanda dicta que cuanto m\u00e1s se acercan los rinocerontes a la extinci\u00f3n, m\u00e1s valiosos se vuelven sus cuernos.&nbsp;Aunque la matanza ocurre localmente, el mercado es internacional y est\u00e1 controlado por sindicatos del crimen altamente organizados.&nbsp;(El cuerno de rinoceronte en polvo, de hecho, a veces se consume como una droga: la gente lo mezcla con vino en fiestas en Vietnam). En los \u00faltimos a\u00f1os, la caza furtiva ha aumentado r\u00e1pidamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las ni\u00f1as, en ausencia de guardias armados, probablemente ser\u00edan asesinadas de inmediato.&nbsp;Sin duda, alg\u00fan multimillonario pagar\u00eda una fortuna por poseer los cuernos de los dos \u00faltimos blancos del norte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a toda esta tristeza, y contra todo pron\u00f3stico, todav\u00eda hay un \u00faltimo esfuerzo para salvar la subespecie.&nbsp;Desde la d\u00e9cada de 1970, los cient\u00edficos han estado recolectando tejidos de los blancos del norte.&nbsp;Muchos de ellos est\u00e1n alojados, a varios cientos de grados bajo cero, en el zool\u00f3gico Frozen, parte de un centro de investigaci\u00f3n de San Diego.&nbsp;Como muchos animales grandes, los rinocerontes son criadores meticulosos.&nbsp;Tanto Najin como Fatu tienen problemas reproductivos;&nbsp;ninguno puede llevar un beb\u00e9 a t\u00e9rmino.&nbsp;Pero sus \u00f3vulos, fertilizados con esperma congelado e implantados en el \u00fatero de un rinoceronte blanco del sur sano, a\u00fan pueden crear un ternero viable.&nbsp;Es un Ave Mar\u00eda reproductiva, pero tambi\u00e9n es la mejor opci\u00f3n que queda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi visita a Kenia se produjo solo unas semanas antes del primer intento de extraer los \u00f3vulos de las ni\u00f1as, una operaci\u00f3n importante que ten\u00eda a todos nerviosos.&nbsp;Algunos de los posibles resultados fueron malos: es posible que no tengan huevos o que no tengan huevos viables;&nbsp;o la operaci\u00f3n podr\u00eda salir mal y uno o ambos animales podr\u00edan morir.&nbsp;Zacharia Mutai, el cuidador principal del rinoceronte y un hombre estoico y tranquilo, me dijo que estaba tan estresado que ten\u00eda problemas para dormir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEs delicado\u201d, me dijo James Mwenda.&nbsp;\u201cEs exigente.&nbsp;Es dif\u00edcil para los animales.&nbsp;Quiz\u00e1s no siempre tenga \u00e9xito.&nbsp;Cualquier cosa para la que dejamos espacio.&nbsp;Pero es la \u00fanica salida.&nbsp;Tenemos que intentar.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSi eso no tiene \u00e9xito\u201d, dijo Elodie Samp\u00e9r\u00e9, enlace con los medios de Ol Pejeta, \u201centonces la \u00fanica opci\u00f3n que queda son b\u00e1sicamente las c\u00e9lulas madre\u201d &#8211; \u201cJurassic Park\u201d, m\u00e1s o menos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta es dura pero debe hacerse: \u00bfPor qu\u00e9 salvar una subespecie particular de rinoceronte?&nbsp;Nuestro planeta, les dir\u00e1n los c\u00ednicos, no es un museo.&nbsp;No tenemos ning\u00fan deber sagrado con el status quo ecol\u00f3gico.&nbsp;La naturaleza es brutal.&nbsp;Las variantes van y vienen.&nbsp;Ya hemos perdido el rinoceronte jirafa y el rinoceronte lanudo y m\u00e1s de 100 otros tipos de rinocerontes antiguos, y parece que nos llevamos bien.&nbsp;La conservaci\u00f3n es en gran parte sentimentalismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La respuesta a esto es, en primer lugar, quitarle el sombrero al c\u00ednico, preferiblemente en una cuneta h\u00fameda, y luego patearlo un poco m\u00e1s lejos cada vez que intente levantarlo.&nbsp;Luego, se\u00f1ale que nada existe de forma aislada.&nbsp;Un rinoceronte no es solo un rinoceronte: es un hilo de carga en una elaborada red ecol\u00f3gica.&nbsp;Con solo pasar el d\u00eda, un rinoceronte ayuda a mantener saludable todo su entorno.&nbsp;Su pasto siega y ara los campos.&nbsp;Sus caminatas diarias despejan caminos a trav\u00e9s del monte, dejando caminos duros y planos para que los sigan otros animales.&nbsp;El esti\u00e9rcol de un rinoceronte alimenta a las colonias de insectos, y los p\u00e1jaros vienen a alimentarse de los insectos y otros depredadores vienen a atraparlos.&nbsp;Un rinoceronte no es solo una parte del mundo,&nbsp;<em>es<\/em>un mundo.&nbsp;Dondequiera que va, se mueve en remolinos de nubes de picotazos, garcetas y pintadas.&nbsp;A los humanos les gusta pretender que podemos separarnos de interconexiones tan elaboradas, de la vasta red de vida no humana.&nbsp;Pero nosotros tambi\u00e9n somos parte de esa red.&nbsp;Y tarde o temprano se cortar\u00e1 nuestra hebra.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2021\/01\/10\/magazine\/10mag-whiterhinos-11\/10mag-whiterhinos-11-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En alg\u00fan momento,<\/strong>&nbsp;tenemos que hablar de amor.&nbsp;Sobre los rinocerontes como dadores y receptores de amor.&nbsp;No vivimos en una cultura que fomente esto.&nbsp;El amor no es cuantificable;&nbsp;no genera estad\u00edsticas condenadas.&nbsp;Se ignora en los debates pol\u00edticos.&nbsp;Y, sin embargo, al final, el amor es la fuente de todos nuestros valores significativos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Claramente, Najin y Fatu se aman.&nbsp;Son mam\u00edferos madre e hija;&nbsp;buscan la presencia, la calidez y el tacto del otro.&nbsp;En la naturaleza, las hembras de rinocerontes blancos tienden a ser sociables y viven con sus cr\u00edas en grupos de alrededor de una docena.&nbsp;Pero las chicas solo se ten\u00edan la una a la otra, d\u00eda tras d\u00eda.&nbsp;A veces trat\u00e9 de imaginar a Najin sin Fatu o Fatu sin Najin, y eso me entristeci\u00f3 much\u00edsimo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los cuidadores tambi\u00e9n, obviamente, aman a las ni\u00f1as.&nbsp;Y las chicas, tanto como los rinocerontes, parecen quererlas tambi\u00e9n.&nbsp;Despu\u00e9s de solo un par de horas, yo tambi\u00e9n estaba enamorado de estas criaturas, especialmente de Najin, a quien quer\u00eda estar al lado y abrazar en todo momento.&nbsp;(Mwenda dijo que no deber\u00eda abrazarla en absoluto, \u00abtu hija y tu hijo te necesitan de vuelta\u00bb, as\u00ed lo expres\u00f3).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Enamorarme de las chicas, de cerca, me hizo pensar en uno de nuestros acertijos humanos m\u00e1s b\u00e1sicos: el amor tiene un rango.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estamos hechos para amar, y podemos convocar a ese amor para hacer cosas casi imposibles y, sin embargo, ese amor tiene un alcance externo de unos 30 metros.&nbsp;Es como una l\u00e1mpara maravillosa.&nbsp;Llena el interior de nuestras casas.&nbsp;Se invade sobre nuestras familias y nuestras mascotas.&nbsp;Se extiende, mientras caminamos, hasta el pueblo que nos rodea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no puede saltar, con la intensidad necesaria, a trav\u00e9s de los l\u00edmites de la ciudad, fronteras estatales u oc\u00e9anos.&nbsp;No puede saltar, excepto de manera abstracta, con gran esfuerzo, a personas distantes necesitadas, oa animales extra\u00f1os y amenazados.&nbsp;Amamos, realmente amamos, lo que est\u00e1 cerca de nosotros.&nbsp;Lo que hemos tocado.&nbsp;Lo que nos ama de vuelta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas limitaciones son un problema cuando se trata de una crisis como la extinci\u00f3n masiva.&nbsp;Los 7.700 millones de humanos no pueden venir y pasar una semana con las chicas, lo que significa que la humanidad en general nunca le dar\u00e1 a Najin su rasgu\u00f1o matutino y sentir\u00e1 su c\u00e1lido y gru\u00f1ido aliento.&nbsp;La humanidad en general nunca los amar\u00e1 verdaderamente.&nbsp;Por eso, nunca actuaremos, colectivamente, con la urgencia que corresponde al amor verdadero, el \u00fanico tipo de urgencia que podr\u00eda funcionar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y esas son solo las chicas, dos animales particularmente carism\u00e1ticos al borde de la extinci\u00f3n.&nbsp;\u00bfQu\u00e9 hay de, digamos, el orangut\u00e1n del noroeste de Borneo, un simio anaranjado cuyas mejillas parecen pellizcadas y estiradas por una abuela muy entusiasta?&nbsp;Quedan alrededor de 1.500.&nbsp;\u00bfQu\u00e9 pasa con el hur\u00f3n de patas negras, peque\u00f1o y furtivo tubo de piel de las Grandes Llanuras?&nbsp;Quedan menos de 400 en libertad.&nbsp;\u00bfEl napole\u00f3n, el panda gigante, el dugongo, la tortuga carey, el oso polar, el gorila de Cross River?&nbsp;\u00bfLa mariposa monarca?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 pasa con toda la selva amaz\u00f3nica?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfY los arrecifes de coral?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tenemos que proceder, de alguna manera, como si nuestro amor se extendiera a las criaturas y lugares a los que podr\u00eda extenderse, pero no lo hace.&nbsp;Necesitamos dotar a la humanidad de alg\u00fan tipo de extensiones de amor prot\u00e9sicas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las chicas no existen para nosotros.&nbsp;No son s\u00edmbolos ni or\u00e1culos.&nbsp;No est\u00e1n ah\u00ed para responder nuestras preguntas existenciales o para ayudarnos a salvar el mundo.&nbsp;Son algo mejor y m\u00e1s sencillo.&nbsp;Son las chicas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En mi \u00faltimo d\u00eda en Kenia, camin\u00e9 hasta el abrevadero y me desped\u00ed de Najin.&nbsp;Extendi\u00f3 la cabeza hacia m\u00ed, con ese cuerno mortal extendido, y solo mir\u00f3.&nbsp;Se qued\u00f3 quieta, voluminosa, mir\u00e1ndome, y yo la mir\u00e9 de vuelta, y despu\u00e9s de un rato, inclin\u00f3 el cuello para tomar una de sus largas y tranquilas bebidas.&nbsp;Luego volvi\u00f3 a mirarme, su hocico brillando con agua.&nbsp;Extend\u00ed mi mano y toqu\u00e9 su cuerno, con cautela, dos veces.&nbsp;Ella se qued\u00f3 quieta, mirando.&nbsp;Le dije a Najin que hab\u00eda sido un placer conocerla.&nbsp;No pod\u00eda obligarme a alejarme: mientras me mantuviera cerca de las chicas, seguir\u00edan llenando toda mi visi\u00f3n.&nbsp;Najin me mir\u00f3 fijamente por un rato m\u00e1s, olisqueando suavemente.&nbsp;Luego se volvi\u00f3 y se alej\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static01.nyt.com\/images\/2021\/01\/10\/magazine\/10mag-whiterhinos-13\/10mag-whiterhinos-13-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Fatu (izquierda) y Najin regresan a su recinto nocturno.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por supuesto que<\/strong>&nbsp;no pod\u00eda quedarme con las chicas.&nbsp;Tuve que volver a casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Unas semanas despu\u00e9s de mi partida, en agosto de 2019, supe que la operaci\u00f3n de extracci\u00f3n de huevos hab\u00eda sido un \u00e9xito.&nbsp;Las chicas estaban bien y el equipo de cient\u00edficos hab\u00eda logrado cosechar algunos huevos: cinco de Fatu, cinco de Najin.&nbsp;Siete de estos fueron fertilizados con \u00e9xito;&nbsp;de esos siete, tres se convirtieron en embriones.&nbsp;Ahora se sientan congelados, esperando los siguientes pasos inciertos: implantaci\u00f3n, gestaci\u00f3n, potencialmente alg\u00fan d\u00eda un nacimiento.&nbsp;Todav\u00eda es una posibilidad remota, y los investigadores advierten que podr\u00eda llevar muchos a\u00f1os, y que incluso si todo sale perfectamente, en los laboratorios y en los campos, es posible que no quede suficiente diversidad gen\u00e9tica para sembrar una nueva poblaci\u00f3n de blancos del norte sanos. .<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las chicas, mientras tanto, regresaron al campo para hacer lo que siempre hab\u00edan hecho.&nbsp;De vuelta a casa, miraba, constantemente, mis fotos y videos de los rinocerontes, tratando de mantener mi tiempo con ellos.&nbsp;Pero inevitablemente, gradualmente, se fueron desvaneciendo.&nbsp;Su presencia masiva se convirti\u00f3 en una ausencia masiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Unos meses m\u00e1s tarde, mientras intentaba escribir sobre las ni\u00f1as, tratando de darles vida en la p\u00e1gina, una pandemia mundial golpe\u00f3.&nbsp;El mundo entero se cerr\u00f3.&nbsp;De repente, todos est\u00e1bamos ausentes el uno del otro.&nbsp;Fue dif\u00edcil concentrarse en la crisis de la extinci\u00f3n masiva cuando nuestra propia especie estaba sufriendo y muriendo, justo frente a nosotros, a un ritmo tan alarmante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00fan as\u00ed, las chicas continuaron vagando por mi mente.&nbsp;En este momento de conmoci\u00f3n total, descubr\u00ed que su existencia estaba anclada: el conocimiento de que ambos todav\u00eda estaban all\u00ed, en el campo, uno al lado del otro, masticando hierba bajo un cielo atronador.&nbsp;Vivir, como escribi\u00f3 Wendell Berry una vez, con \u00abla paz de las cosas salvajes \/ que no gravan sus vidas con previsi\u00f3n \/ dolor\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Segu\u00ed recordando, en particular, un momento en el campo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00bfAlguna vez has o\u00eddo roncar a un rinoceronte?\u00bb&nbsp;James Mwenda me pregunt\u00f3 una tarde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Est\u00e1bamos sentados al borde de un agujero, una vieja guarida de oso hormiguero que se hab\u00eda derrumbado y ahora era utilizada principalmente por jabal\u00edes.&nbsp;Las chicas estaban durmiendo la siesta cerca.&nbsp;A nuestro alrededor, los p\u00e1jaros cos\u00edan sus locas colchas de canciones: ululaban, pican, zumban, pitan, arrullan, rechinan, se deslizan.&nbsp;Y s\u00ed, en medio de todo ese ruido, como un tractor lejano al ralent\u00ed, uno de los rinocerontes roncaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De hecho, fue mi primera vez.&nbsp;Y, sin embargo, el sonido le resultaba familiar, exactamente el mismo tipo de ronquido r\u00edtmico que oir\u00eda salir de su padrastro, su perro o su mejor amigo.&nbsp;Era solo un viejo ronquido habitual: la banda sonora universal de un mam\u00edfero sumido en un sue\u00f1o profundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ruido ven\u00eda de Najin.&nbsp;Fatu dorm\u00eda silenciosamente a su lado, su gran hocico cuadrado aplastado contra el suelo, sus piernas dobladas debajo de ella como las de un gatito.&nbsp;Los dos parec\u00edan acorazados pero indefensos, adorables y tristes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ver a las chicas tomar la siesta siempre fue una de mis cosas favoritas, porque requer\u00eda, cada vez, una coreograf\u00eda elaborada y tierna: Najin, cojeando un poco por sus d\u00e9biles patas traseras, eleg\u00eda un lugar para acostarse, mientras Fatu estaba de pie. vigilarla, esperando pacientemente, asegur\u00e1ndose de que el campo estuviera seguro para dormir.&nbsp;Solo despu\u00e9s de que Najin hubiera deslizado su enorme volumen por completo al suelo, Fatu pudo descansar.&nbsp;Sin embargo, antes de hacerlo, esencialmente se acurrucaba con su madre: inclinaba la cabeza hacia abajo y tocaba su propio cuerno delantero, suavemente, con el cuerno delantero de su madre, luego presionaba su cuerpo contra el cuerpo de su madre.&nbsp;Entonces Fatu se deslizar\u00eda hacia abajo, a unos metros de Najin.&nbsp;No pod\u00eda tener suficiente de verlos dormir, porque, por supuesto, una siesta de rinoceronte blanco del norte nunca fue solo una siesta normal.&nbsp;Cada vez que las chicas cerraron los ojos&nbsp;toda la conciencia del rinoceronte blanco del norte que quedaba en el planeta Tierra se apag\u00f3 temporalmente.&nbsp;Y cuando se despertaron, volvi\u00f3 a parpadear.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De repente, en medio de los ronquidos de Najin, otro sonido estall\u00f3 en el campo, un estruendo incluso m\u00e1s fuerte que el ronquido.&nbsp;Este nuevo ruido sigui\u00f3 y sigui\u00f3.&nbsp;Sonaba como un trombonista calentando, sintiendo la ac\u00fastica de una gran sala de conciertos.&nbsp;Esto fue, qued\u00f3 claro, un pedo de rinoceronte.&nbsp;Una de las chicas estaba rompiendo el viento mientras dorm\u00eda, enf\u00e1ticamente, sinceramente, admirablemente, sin restricciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez que el ruido se calm\u00f3, le pregunt\u00e9 a Mwenda si pod\u00eda decir cu\u00e1l de los rinocerontes lo hab\u00eda hecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l ri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLos dos\u00bb, dijo.&nbsp;\u00abLos dos juntos, lo hicieron a la vez\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto me pareci\u00f3, en ese momento, como la definici\u00f3n misma de magia, y me re\u00ed con loca alegr\u00eda.&nbsp;La vida nos habla en tantos idiomas.&nbsp;Los dos \u00faltimos rinocerontes blancos del norte, madre e hija, hab\u00edan expulsado gases juntos, al un\u00edsono perfecto, en medio de un sue\u00f1o feliz.&nbsp;Mwenda y yo acab\u00e1bamos de escuchar la sinfon\u00eda m\u00e1s rara del mundo: un acorde biol\u00f3gico que se eleva, se desvanece, se dispersa, se expande.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El autor es redactor de la revista.&nbsp;El a\u00f1o pasado public\u00f3 historias sobre&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2020\/04\/09\/magazine\/weird-al-yankovic.html\">Weird Al Yankovic,&nbsp;<\/a><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2020\/09\/30\/magazine\/nba-bubble.html\">la burbuja de la NBA,&nbsp;<\/a><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/interactive\/2020\/05\/21\/magazine\/covid-quarantine-self.html\">capullos<\/a>&nbsp;y una&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2020\/11\/05\/magazine\/snowball-video-fight.html\">pelea de bolas de nieve francesa del siglo XIX.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Jack Davison es un fot\u00f3grafo brit\u00e1nico.&nbsp;Sus fotograf\u00edas de rinocerontes blancos del norte para este n\u00famero ser\u00e1n publicadas por Loose Joints para recaudar fondos para los cuidadores de rinocerontes en Ol Pejeta Conservancy y para organizaciones ben\u00e9ficas ambientales.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Fuente: <\/strong>https:\/\/www.nytimes.com\/2021\/01\/06.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 perderemos cuando mueran Najin y Fatu?<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":10517,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center 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