Por Emilio Grande (h.).- En el marco de la muestra industrial “en el centro de todo” que se desarrolló esta semana en Rafaela, entre los expositores estuvo Silvia Bulla, ex presidente de ACDE y titular de Uniapac Latinoamericana.
Durante 35 años trabajó en dos multinacionales de Estados Unidos: DuPont (30 años), donde fue presidente para Argentina y también de Danisco (desprendimiento de Dupont), y en IFF (5 años), en las áreas de producción, calidad, recursos humanos para Argentina y el mundo. Hace un año se retiró de la vida corporativa y tiene un emprendimiento personal en el área inmobiliaria. Su agenda incluyó también un desayuno de trabajo con los integrantes de ACDE Rafaela-Sunchales (fundado en 2004) y del obispo diocesano Pedro Torres en el Parra Hotel & Suites, y una charla titulada ¿Se puede gestionar desde el amor?, declarada de interés provincial por la Cámara de Diputados, impulsada por Juan Argañaraz, en la UCSE DAR.

“Es un placer muy grande de estar en Rafaela y disfrutando de este gran encuentro”, destacó Bulla, oriunda de Rosario, en el programa “Sábado 100” por radio El Espectador y Next TV de Rafaela, para admitir que “es la primera vez que vengo a la ciudad, con referencias muy importantes por el impacto económico y comercial que tiene Rafaela y la zona en la provincia de Santa Fe y en la Argentina. Es una ciudad pujante, de tecnología, de muchas industrias y conocer la industria a través de la muestra”.
-Participaste del panel sobre “empresas que construyen futuro: liderazgo, valores y prosperidad compartida” en una mesa con Virginia Els, moderada por Oscar “Pacha” Parra. ¿Cuál fue tu aporte?
-Fue una conversación donde conté la experiencia empresarial de más de 35 años, trabajando con empresas y la participación en ACDE desde hace 13 años, donde fui presidente (2023-2026). Tengo un camino con empresarios y emprendedores en Argentina y a nivel internacional, que buscan el bien común, llevar en el trabajo la Doctrina Social de la Iglesia, aplicar los valores que el fundador de ACDE Enrique Shaw nos inculcó y está en camino de ser el primer beato empresario del mundo. Mi foco es llevar cada vez a más personas para que se cuestionen si pueden vivir coherentemente su quehacer empresarial a la luz de los valores del evangelio.
-En materia económica, la macro está encaminada y la micro con problemas de consumo para la mayor parte de la población. ¿Cuál es tu mirada de esta coyuntura?
-Hay objetivos que nuestro país tenía como una gran deuda de la estabilización macroeconómica y una disminución drástica de los niveles de inflación; fueron cumplidos, pero nos gustaría más que se acercaran más a cero. Este momento actual hace que no llegue a todos los buenos resultados, están polarizados los sectores de la economía que están jugando mejor de la mitad de tabla para arriba, pero el problema es de los que están de mitad de tabla para abajo están muy por debajo, donde en cuestiones sociales hay personas excluidas y fuera del mapa para alcanzar por sus propios medios su sustento, teniendo deudas pendientes con muchos sectores, también con la educación y los discapacitados. El bien común es para todos y tiene que llegar a todas personas.

-Además, expusiste con la pregunta ¿se puede gestionar desde el amor?, en el marco del 22 aniversario de ACDE Rafaela-Sunchales.
-Profundicé sobre el ejemplo de la vida de Enrique Shaw, fundador de ACDE, fue marino, empresario, se casó con Cecilia Bunge y tuvieron 9 hijos; vivió una vida muy corta con 41 años, pero nos dejó un legado muy importante sobre cómo gestionar las empresas, poniendo a las personas en el centro, entendiendo que lo macro de la empresa y los resultados es una obligación para el empresario; ser exitoso dando resultados para que las empresas prosperen, continúen, den trabajo a los empleados y a otros más, pero nunca puede ser a costa de los trabajadores, de los salarios de las personas y de postergar su desarrollo. Por tanto, gestionar desde el amor es un liderazgo que tiene la base en imitar a Cristo como único líder para nosotros. Shaw decía ser como Jesús y ver en cada uno de los trabajadores a un hermano que tengo que complacer, ayudar, acompañar y motivar para que su desarrollo sea al máximo porque él hablaba sobre la parábola de los talentos, Dios nos da a todos talentos para desarrollar, diciendo que el líder es aquel que puede ayudar a que el otro desarrolle su máximo potencial en el trabajo. Cuando hablamos de liderar con amor es hablar de cómo llego a la persona que está en mi empresa para que a través del trabajo pueda desarrollarse y llegar a su máximo potencial. La tecnología tiene que ser un medio para que el máximo de personas pueda acceder porque si no se crean nuevas barreras, quedando algunos totalmente aislados porque no pueden tener el manejo tecnológico. El papa León XIV explica en la encíclica Magnifica Humanitas sobre el cuidado de las personas para que en estos cambios tecnológicos la IA no los excluya, sino que sean capacitados y tengan caminos para desarrollarse también.








