Presentaron el libro de poesías “Perplejidades Rodolfo Zehnder

La actividad se realizó en el auditorio del Parra Hotel & Suites colmado de público. “Si la poesía no te conmueve pierde el encanto”, remarcó.

Por Emilio Grande (h.).- Este viernes se presentó el libro de poesías “Perplejidades (de asombros y desconciertos)” del doctor Rodolfo Zehnder, con palabras que buscan, se preguntan y se asombran, en el auditorio colmado del Parra Hotel & Suites.

El encuentro giró en tornó a un conversatorio del poeta con la profesora de letras Laura Basso, mechado con la música por Guillermo Scalenghe (piano) y Malena Bettello (voz), quienes interpretaron “No quiero arrepentirme” (Julia Zenko), “Canción para mi muerte” (Sui Generis) y “Yo vengo a ofrecer mi corazón” (Fito Páez), y la lectura de las poesías “Presencia” e “Incertezas” a cargo de Ricardo Croce y Gabriela Gagliesi (esposa del autor), respectivamente. También asistieron familiares y numerosos amigos, entre ellos Pacha Parra, los concejales Maximiliano Postovit y Lisandro Mársico, la presidente de ERA Susana Merke.

Sobre el título “perplejidades”, Zehnder aclaró que “son dudas, desconciertos, estupefacción, pero también asombro y misterio de la condición humana; son respuestas que nunca son definitivas y son aproximaciones a la verdad de las cosas”. Este libro forma parte de una trilogía de poesías, siendo los anteriores “De ocasos y alboradas” y “Encuentros”. Además, el abogado rafaelino multifacético escribió “Alta marea” (obra colectiva), “El desafío de las migraciones” (ensayo) y “Juicios por jurados: selección de los miembros” (tesis doctoral).

Recordó que “vengo escribiendo desde los 15 años, pero demoré en publicar, marcándome distintos momentos de mi vida, como ser hijo de una maestra, donde en casa había una presencia de libros en cantidad y calidad. Aprendí a leer y escribir antes de estar escolarizado”.

Citó a la maestra Dora Bautista Villarreal en la escuela Alberdi, a Ariel Abdala en el Colegio Nacional y su paso por la Universidad Católica de Santa Fe con lecturas sobre filosofía, antropología y metafísica.

Respecto al proceso de la escritura, “surge espontáneamente a borbotones, con emociones fuertes en la vida, que se traducen en inspiración y la necesidad de escribir; como el soplo del Espíritu para los creyentes. Se toma nota en el momento y así va surgiendo el poema; luego uno lo hace más prolijo y lo revisa”.

Consideró que “en la poesía la palabra es importante, que tiene que ser breve y contundente, dando sentido, con musicalidad e impactar algo emocionalmente”, para agregar que “cada poesía está precedida por un epígrafe con un pensamiento o versos de determinados autores que traigo a colación como Whitman, Frost, Hemingway, Keats, Yeats, Shakespeare, que fui leyendo en su lengua inglesa cuando fui becado un año en los Estados Unidos, donde se eligen la mayoría de las materias a cursar”.

A lo largo de su formación, mencionó que “encontré muchas páginas bellísimas en distintos géneros literarios y musicales del cancionero popular; por ejemplo, hay muchísima poesía en el folklore y en el tango”.

En la parte final del encuentro literario, Zehnder remarcó que “si la poesía no te conmueve pierde el encanto. Uno escribe como necesidad y catarsis, pero también piensa en el otro para que pueda entender algo”, dejando un mensaje esperanzador: “en este libro hay temas recurrentes como el amor, la esperanza y la trascendencia versus la inmanencia. Cada día de vida es un don y hay que vivirlo como si fuera el último, cultivando valores para no trastabillar demasiado”.

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