“La institución de la eucaristía está unida al mandamiento del amor”

Testimonió el párroco Mugna en el sermón del Jueves Santo en la Catedral San Rafael, repleta de gente. “Jesús instituye la eucaristía para que nuestra vida tenga presencia verdadera”, graficó. Sobre el lavatorio de los pies, dijo que “es servicio para salir al encuentro del hermano”.

Por Emilio Grande (h.).- El párroco Alejandro Mugna presidió esta noche la celebración del Jueves Santo con la misa de la cena del Señor, en la Catedral San Rafael, desbordada de gente, recordando que el obispo Pedro Torres se encuentra temporalmente misionando en la localidad de Soledad (departamento San Cristóbal).

En esta eucaristía la Iglesia revivió la despedida de Jesús y celebró la caridad fraterna, a través de dos gestos: el testimonial con el lavatorio de los pies y el sacramental con la institución de la eucaristía en la última cena del Señor.

“Jesús nos ha traído a la intimidad, a la cercanía de su corazón y así dejarnos sumergir en el amor de Dios. El Jueves Santo recordamos tres grandes misterios: el sacerdocio ministerial que lo celebramos de un modo especial en la misa crismal (oficiada el 24 de marzo), donde renovamos las promesas sacerdotales, se bendijeron los óleos de los catecúmenos y de los enfermos y se consagró el crisma. Todo aquello que para la Iglesia es fuente de vida”, destacó Mugna durante el sermón.

Y agregó: “hoy podemos profundizar en los otros dos grandes misterios: la institución de la eucaristía, ese misterio de amor que es la locura de Dios; no se comprende simplemente por la razón y hay que entrar en una lógica de Dios que no es la nuestra. Está unida al mandamiento del amor que vamos a realizar con el gesto del lavatorio de los pies”.

“Jesús se hace hombre -continuó-, camina con nosotros, comparte la suerte de la humanidad, pero llegada la hora de dar la vida en la cruz Jesús se hace promesa cumplida. Les dijo a los apóstoles que ´estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos´. Cada vez que ´se reúnen, comparten el pan y el vino en mi nombre haciendo memoria yo estaré con ustedes´. Jesús instituye la eucaristía para que nuestra vida tenga presencia verdadera, real, fuerte y llena de vida del Dios que quiere darnos vida nueva”.

Más adelante, expresó que “esa presencia de Jesús es, al mismo tiempo, una escuela para aprender su estilo, como él vive el amor hasta dar la vida. Nos enseña que su amor no deja a nadie afuera, lleva hasta lo último, hasta el punto de hacerse alimento para nosotros, se hace pan que podemos comer, presencia que podemos compartir. Comprender la eucaristía significa ´perder la cabeza´, usando las palabras del sacerdote Carlos de Foucauld, quien terminó su vida en el desierto de Sahara; dijo que perdió la cabeza y la razón por Jesús de Nazaret al cambiar su vida”.

Sobre el lavatorio de los pies, señaló que “no sería desproporcionado que nos laváramos los unos a los otros. Jesús dijo ´esto que yo hago con ustedes, háganlo entre ustedes´. Es un gesto que dice mucho porque implica bajar adonde está el hermano. Cuántas veces podemos encontrar su mirada; cuántas personas caminan con la mirada al piso por vergüenza, tristeza, preocupación y agobio. Bajar para lavar los pies es encontrar la mirada del hermano para entrar en su corazón”.

En otro tramo, “Jesús en la cruz fue a lo más bajo de la humanidad, para que ninguno de nosotros se sienta lejos de él y nadie quede fuera de su amor y su mirada. Es el ejemplo que nos invita a hacer en el lavatorio de los pies. Es servicio para salir al encuentro del hermano y descubrir que no siempre llevamos algo, sino que tiene algo para darnos. Cuando escuchamos antes de imponer, ofrecemos un corazón silencioso antes de plasmar al otro con palabras, vamos permitiendo que el otro se exprese y encontramos un misterio de Dios escondido en él”.

Finalmente, Mugna sostuvo que “esta locura del amor de Dios que nos lleva a descubrir su presencia en toda realidad y nos impulsa a ser misioneros, salir de nosotros para servir y anunciar la palabra de Dios, a disponernos para encontrarnos con su amor”.

Al final de la ceremonia, se acompañó a Jesús en la hora santa, llevando el copón con las hostias en procesión hasta la capilla del sagrario. En el Huerto de los Olivos, Jesús vivió de manera anticipada su pasión y muerte. Jesús fue entregado por Judas y abandonado por los demás discípulos.

Otras celebraciones

Las celebraciones continuarán en la Catedral San Rafael con la siguiente programación: el Viernes Santo a las 17:00 celebración de la pasión del Señor y a las 20:00 el vía crucis de la ciudad alrededor de la plaza 25 de Mayo, el Sábado Santo a las 20:00 la Vigilia Pascual y el Domingo de Pascua misas a las 8:30, 11:00 (también en ese horario en el templo de San Roque) y 20:00.

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