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Lorenzetti invitó a reaccionar frente al colapso ambiental con un nuevo idealismo

El Ministro de la Corte de Justicia de la Nación brindó una charla sobre “El nuevo enemigo: el colapso ambiental”, en la sala de sesiones del Concejo, colmada de gente, asistiendo autoridades ejecutivas, legislativas y judiciales locales y provinciales. Los ejes fueron de la pureza hacia la contaminación, de la diversidad a la homogeneidad, de un sistema en equilibro a un desequilibrio, de los cambios lentos a los vertiginosos. ¿Cómo pasar de la desesperanza a ocuparse de los problemas concretos?
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Por Emilio Grande (h.).- En el marco de la semana del ambiente, el Municipio, el Concejo Municipal y el Centro de Capacitación del Poder Judicial de la Provincia de Santa Fe organizaron una conferencia dictada por el doctor Ricardo Lorenzetti sobre “El nuevo enemigo: el colapso ambiental”, sala colmada de gente.

La presentación estuvo a cargo del intendente de Rafaela Leonardo Viotti, el presidente del órgano legislativo local Lisandro Mársico y el juez de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Rafaela Pablo Lorenzetti (hijo del disertante). Estuvieron presentes autoridades ejecutivas, legislativas y judiciales locales y provinciales, representantes de instituciones académicas, entre otros.

Viotti advirtió que “el Estado tiene una responsabilidad superior al resto de los actores sociales. Hay que sostener más de 20 años de lucha con políticas acertadas, trabajando en lo que está mal. El IDS y la Secretaría de Ambiente están articulando políticas y acciones concretas con grandes desafíos si lo hacemos mancomunadamente entre lo público y lo privado. Los ejes a trabajar son concientización, sumar verde duplicando la cantidad de árboles en las zonas urbana y periurbana, el transporte sustentable como red”.

Pablo Lorenzetti señaló que “nos enfrentamos a problemas complejos ambientales que chocan con los intereses individuales y colectivos, generando una transversalidad a toda la sociedad. Hay que trabajar en la difusión, la educación y las construcciones colectivas, como también crear una cultura ambiental argentina y latinoamericana”.

Mársico remarcó que “para nosotros es un honor esta conferencia en la casa de la democracia. Hay que sembrar conciencia sobre el daño al planeta porque la naturaleza reacciona de la forma que vemos frente a los desastres en el país y en el mundo. La educación ambiental debe aportar un granito de arena. Frente al cambio climático, el planteo es la esperanza sin contaminación, que es una utopía”. Al leer el extenso CV, mencionó que publicó más de 40 libros en Argentina y el mundo, y ofreció más de 1.000 conferencias.

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Grandes tendencias

A su turno, el Ministro de la Corte advirtió que “comparto estas reflexiones frente a la enorme complejidad del cambio global, pero no vengo hablar de temas jurídicos. Estamos en un cambio de época histórico, un fin de ciclo de la sociedad, la política y la economía en los últimos 200 años”. Enumeró las tendencias de la ciencia:

1) De la pureza hacia la contaminación: las aguas contaminadas de mares, océanos, ríos, subterráneas; el aire; el paisaje más artificial, sumado a las pantallas y el lenguaje está contaminado con un tecno-lenguaje más precarizado.

2) De la diversidad a la homogeneidad: del mundo natural con muchas especies y culturas a más animales domésticos porque los otros se extinguen; hay que defender la biodiversidad. También en el lenguaje de los pueblos originarios y nacionales a una lengua común que condiciona el pensamiento. Así se pierde el pensamiento crítico con una organización tecnológica y de algoritmos. Se hacen cosas sin pensar con una conducta condicionada.

3) De un sistema en equilibro al desequilibrio: las estaciones del año con un lenguaje natural tienen flexibilidad, van cambiando, los glaciares se derriten, las tormentas son más fuertes, hay turbulencias en los vuelos aéreos, tienen impacto en las empresas.

4) De los cambios lentos a los vertiginosos: antes los tiempos eran lentos, hoy es difícil adaptarse, que se profundizó con los cambios tecnológicos en los últimos 40 años. Hay una presión grande al ser humano sobre la capacidad de decidir.

Remarcó que “la clase política no sabe qué hacer. Se pensaba en el progreso indefinido, pero si seguimos así chocamos. La gobernabilidad global no tiene un relato porque estamos en la era del desencanto. Los discursos no movilizan. Hay que imponer una narrativa a un mundo que cambió. Hay una enorme desorientación. Se gobierna más con el veto que con el cambio y los procesos están paralizados por las acciones. Las actividades económicas sufren el cambio climático; en el campo quisiéramos que las tierras produzcan más riquezas. En lo urbano está el problema de muchos autos, que llevó al cierre de la circulación de los autos en algunas ciudades, se apuesta a las ciclovías y lugares para caminar”.

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Por este motivo, “la encrucijada está entre la desesperanza, la total extinción, el colapso ambiental, no ser apocalípticos porque no es el fin del mundo, o hay que ocuparse de los problemas concretos. Los créditos mundiales que se otorgan tienen responsabilidad ambiental y hay que ir hacia las energías sustentables. La Argentina debe dejar las peleas menores, cambiar el enemigo y aprovechar la oportunidad histórica”.

Citó los procesos históricos con los movimientos que fueron surgiendo en las sociedades como el derecho laboral, el feminismo, los derechos humanos, Mandela estuvo 40 años detenido para terminar con el apartheid, Anna Frank frente a la maquinaria del nazismo, entre otros. “Hay que ir hacia un nuevo idealismo ambiental nacional y mundial, con otra cabeza, más integrado. Es la inauguración de algo nuevo frente a la desesperanza, la desilusión, el miedo, la queja”, concluyó.

Encíclica “Laudato si”

Al término de la charla, el disertante brindó una conferencia de prensa en la Presidencia del cuerpo legislativo. Este cronista le preguntó sobre la encíclica “Laudato si” del papa Francisco (2015), quien alertó sobre este pasivo ambiental en el mundo y frenar el crecimiento sin límites. Al respecto, Lorenzetti dijo que “el documento que hizo el Papa es tal vez el más importante del siglo XXI porque no está dirigido solo a la cristiandad sino a la humanidad, encontrando allí un gran proyecto de cambio. Trabajé mucho con esa idea, lo comparto plenamente, incluso desde antes de que el Papa emitiera ese documento, que hay que seguirlo y estudiarlo. Hemos hecho mucho trabajo con él en este tema y creo que es un gran liderazgo que está haciendo el Papa en esta materia”.

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