Por Emilio Grande (h.).- Humberto Álvaro “Tito” Crespo es un personaje viviente con sus 90 años, siendo un testimonio de vida. Nació en la provincia de Buenos Aires y con su mamá se radicaron en Brinkmann. Vivió 60 años en Sunchales, donde trabajó en Sancor (de cadete a director de producción) y actualmente está radicado en Córdoba por cuestiones familiares. Participó en MFC (Movimiento Familiar Cristiano), focolares y ACDE (Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa).
Se casó con Estela “Marilú” Remondino (la primera abogada en ejercer la profesión en Sunchales) y tuvieron tres hijos (2 varones y 1 mujer), cuyo matrimonio duró 55 años hasta el fallecimiento de su esposa. Su familia se agrandó con seis nietos (5 varones y 1 mujer) y tres bisnietos (2 mujeres y 1 varón).
“Secretos no hay, llegar a los 90 es también, como creyente y practicante católico, que la vida me ha llevado así; me he cuidado y no hice desarreglos. Tal vez, el único defecto que tuve fue estar muy entregado al trabajo y a cuestiones sociales. Mi esposa fue una gran compañera que me ayudó mucho”, expresó en una entrevista en el programa “Sábado 100” por radio El Espectador y Next TV.
Y agregó: “Fui haciendo una vida bastante sencilla y simple, que ayuda mucho. Me guié en la vida por un dicho que dice ´simplificar lo difícil y no complicar lo fácil´. La gente que tiene tendencia a complicarse se desgasta mucho y después la vida te va pasando factura, que es un dicho común”.
-¿Cómo fueron tus vínculos laborales y sociales entre Sunchales y Rafaela?
-En Sunchales trabajé 49 años en Sancor fábrica durante una etapa de expansión de la lechería argentina y me jubilé en 1999. Como había sido bastante activo participé en instituciones que me vincularon mucho con Rafaela. Fundamos ACDE con gente de ambas ciudades, que sigue funcionando, y asistimos a algunas reuniones; es darle un poco más de importancia al trabajo de calidad humana, teniendo un enfoque dedicado a promover y cuidar la calidad humana y la capacitación para que no sea un número. En los años que yo fui creciendo dentro de la empresa se hablaba un poco de la cantidad de obreros y ahora, a través de ACDE, tratamos que se hable más de la calidad del personal para que sea el capital humano de la empresa, así como hay un capital económico, edificios, máquinas, etc.
-¿Qué representa la figura de Enrique Shaw, quien próximamente será beatificado?
-Enrique Shaw fue un pionero de lo que ahora termina siendo ACDE. En los años cuarenta del siglo pasado empezó con la idea de darle importancia humana al personal, no como número, ficha o salario. Es lo que se trata hacer en las distintas filiales de ACDE en todo el país y es un trabajo a introducir en las empresas. El capital humano es importante, a veces no es con grandes cosas para levantar el nivel porque es el capital operativo de la empresa.
-También participaste en MFC.
-En el Movimiento Familiar Cristiano con mi señora participamos en retiros de matrimonios en Rafaela, Santa Fe y Sunchales, para promover y fortalecer los vínculos de los esposos con charlas y contar nuestras experiencias, hablando mucho sobre las cosas cotidianas, de la experiencia diaria sobre temas de la vida concreta con los acuerdos y desacuerdos, la educación de los hijos y los cambios de los tiempos. Lo empezamos cuando teníamos treinta años, siendo la conformación del país y las estructuras distintas; fuimos acompañando los cambios sociales, políticos, culturales y de la propia Iglesia frente al tema de los esposos.
-¿Y con los focolares?
-En la década del 60 del siglo pasado, Sancor me había trasladado a Buenos Aires y de casualidad nos encontramos con gente que había venido de Italia, que traía este movimiento, cuya fundadora era Chiara Lubich (1920-2008), y nos adherimos al mismo con encuentros y charlas, promoviendo la unidad entre las personas. Después volvimos a Sunchales y trabajamos con gente de Rafaela.
-Con tu experiencia de vida, ¿cuáles son los consejos a los jóvenes?
-Hoy a los jóvenes tenemos que comprenderlos, quererlos y ayudarlos. Los cambios que estamos viviendo son muy grandes y tenemos que acompañarlos porque ellos están muy embarullados con las cosas; es difícil que nos escuchen, pero hay que quererlos, comprenderlos y acompañarlos cuando se equivocan porque todos en la vida también tuvimos aciertos y errores. Hoy parecería que el mundo vive mucho más acelerado y lo que se viene con tantos cambios tecnológicos, entre ellos la inteligencia artificial. Humildemente, no soy especialista en nada, pero leo mucho y estoy muy actualizado en temas de cultura, política, tercera edad, jubilados y juventud.








