Por Emilio Grande (h.).- Durante la sesión del Concejo Deliberante del 10 de julio de 1936, los ediles aprobaron la compra del inmueble ubicado en la esquina de Moreno y bulevar Lehmann, quedando facultado el Municipio para la adquisición del mismo.
De las dos ofertas presentadas, se optó por la de Sucesores Calera y Socorro Rétola, cuyas medidas fueron 32,25 m sobre Moreno y 42 m por Lehmann, a 40 pesos el metro cuadrado.
Debido a la situación crítica por la que atravesaba el erario municipal, se formó una comisión para la financiación de esta compra, formada por el intendente Domingo F. Albornoz y los vecinos Marcelino De Micheli (h.), Juan Francisco Fiorillo, Faustino Paviolo, Faustino Lencioni, Reinaldo Ripamonti y Octavio Zóbboli.
En esa histórica esquina céntrica, en 1896 llegaron a la Argentina y vinieron a Rafaela dos asturianos (España), Sinforiano Calera y Eduardo Rétole, quienes compraron ese terreno y levantaron una edificación, donde abrieron un negocio de tienda y almacén.
Tiempo después, el negocio fue transferido a la firma de Enrico Dell´Acqua, establecido con una industria textil en Buenos Aires, donde aquí abrió una sucursal para la distribución de sus telas con la entonces marca famosa “Vedetta”, que se extendió hasta 1908 cuando cambió de rubro al establecerse la tienda “La Cosmopolita” de Carlos Luder y Aquilino García, sociedad que tuvo un cambio en 1921 al retirarse García, asociándose Luder con José González, quienes continuaron con la tienda.
A partir de 1930 se instaló otro ramo comercial. Desde Buenos Aires vino a radicarse a Rafaela Rufino Albizu, que había cobrado notoriedad como acompañante del volante Domingo Bucci, llegando el 6 de septiembre de ese año, día del primer golpe de Estado cívico-militar en Argentina a cargo de José Uriburu (derrocó al presidente constitucional Hipólito Yrigoyen).
Luego abrió Praeger, Albizu y Cía. con una estación de servicio (4 elevadores para lavar autos y engrase, y 3 surtidores) y negocio de representaciones de implementos agrícolas importados de Estados Unidos (tractor Fordson y la primera cosechadora con “caracol”), la primera heladera a gas de kerosene, radios y otros artefactos.
“Al cerrar esa firma en 1934, la esquina permaneció cerrada, muda y triste durante un prolongado tiempo”, escribió el cronista con la firma de E. J. G. (Emilio José Grande) el 29 de agosto de 1969 en diario La Opinión, papá de quien firma esta crónica.
Uno de los dueños, el doctor Caldera vino a Rafaela, siendo intendente Octavio Zóbboli para ofrecerle la propiedad en venta a la Municipalidad, operación que se concretó después, siendo intendente el citado Albornoz, gracias a la medicación de los vecinos Luis Fasoli, Marcelino De Micheli, Francisco Fiorillo, Reinaldo Ripamonti, Faustino Paviolo), quienes adquirieron la propiedad a nombre del Municipio en 34.000 pesos. Ellos asumieron la responsabilidad y realizaron una operación bancaria, facilitando al Municipio el pago en cuotas. El destino expresado de la adquisición fue que allí se levantara el edificio municipal.
En la mañana del 3 de setiembre de 1969 comenzó la demolición del inmueble de Moreno y Lehmann, paso previo a la construcción del palacio municipal, siendo presenciada por el intendente Rodolfo B. Muriel, siendo acompañado por los arquitectos Elisa Malina y Mario Williner, autores del proyecto e la obra, funcionarios municipales, autoridades de distintas instituciones y numerosos peatones. Entre los presentes se emocionó Domingo Peralta, quién en agosto de 1936, siendo tesorero municipal, hizo entrega de parte del dinero al propietario Caldera mencionado. Habían pasado 33 años…
Listado de bienes protegidos
En la sesión ordinaria del 6 de junio de 2024, los concejales votaron el proyecto de minuta de comunicación que incorporó el edificio municipal al listado de bienes protegidos, presentado por el bloque Unidos para Cambiar Santa Fe y Juntos por el Cambio. Estuvo presente el arquitecto Mario Williner, quien en ese momento ocupaba el cargo de secretario de Obras Públicas del Ejecutivo y fue el proyectista de la obra junto a la arquitecta Elisa Malina, durante la gestión del intendente Rodolfo Muriel (tercer período).
La edil Carla Boidi, autora del mismo, pidió que se emitiera un video alusivo con fotos de distintas autoridades y de la construcción, y recortes periodísticos del diario La Opinión. Luego, agradeció “a la Comisión de Preservación y Defensa del Patrimonio Urbano porque tuvo la iniciativa para que este edificio ingrese al listado de bienes protegidos con su historia y su impronta, a Mario Williner por su predisposición, a Emilio Grande y a Fernando Algaba por la documentación aportada, a integrantes de Obras Privadas del Municipio por los planos y al Archivo Histórico Municipal que también tiene documentación. Cuando a Mario le dieron esta propuesta era un desafío porque fue un compromiso sumamente importante, ya que iba a ser un edificio representativo, siendo un hito para la ciudad”.
Al término de la sesión ordinaria, recordó Mario Williner que “en realidad fue una sorpresa, tanto para Malina como para mí. Nosotros insistíamos en llamar a un concurso, que en aquel entonces no era común esa determinación. El intendente Muriel quiso que lo hicieran sus empleados. Con mucho temor y seriedad nos abocamos al proyecto, que demoró unos 7-8 meses en su concreción, hasta que se presentó el proyecto”.
Y agregó: “Durante muchos años, fue un edificio no cuestionado, pero que estuvo parado en su construcción. Muriel lo empezó a construirlo en los primeros años del 70, en 1973 se paralizó y se retomó a fines de esa década hasta que se terminó y se inauguró en 1983, pero faltaban el 5º y 6º pisos, que se hicieron posteriormente. Acá está el edificio con su arquitectura sumamente vigente. Me parece muy bien la determinación para incorporarlo a los bienes protegidos”.
En aquel entonces, Rafaela tenía 44.363 habitantes, según el censo del 30 de setiembre de 1970, el Municipio funcionaba en bulevar Santa Fe al 400 (sector norte), teniendo unos 300 empleados. “Teníamos una visión de proyección de 20 años, todavía sigue vigente y albergando a gente; un poco excedidas están las dependencias y no quedó para nada fuera de época, sobre todo funcionalmente. Tiene una estructura de hormigón muy simple y limpia, con 8 columnas; para el momento era de mucha admiración”, concluyó Williner.
Según los fundamentos, el edificio municipal constituye un ejemplo tardío del movimiento moderno en la ciudad de Rafaela. Su construcción se inició en 1970, se paralizó varios años y se inauguró el 10 de setiembre de 1983 durante la intendencia de Juan Carlos Borio. Implantado en una esquina presenta un volumen puro, calado en diversos niveles, elevado sobre una escalinata que jerarquiza el ingreso principal. Funcionalmente expresa plantas libres con un eje central de servicios. Aparece como hito, como símbolo, como referente, un edificio equilibrado entre la solidez del hormigón armado a la vista y transparencia de los importantes aventanamientos. El proyecto original incluía el edificio del Concejo Municipal.
Fuentes: La Opinión en la Biblioteca Nacional, 1936; archivo propio.








