Por Emilio Grande (h.).- Este jueves 30 de abril a las 20:00 horas, el diácono rafaelino Lucas Pautasso será ordenado sacerdote en una ceremonia presidida por el obispo diocesano Pedro Torres en la Catedral San Rafael. Después hay una cena de agasajo en la parroquia Guadalupe y los interesados pueden comunicarse con la secretaría (618114) para adquirir las tarjetas ($5.000).
“Durante la celebración el Obispo me va a consagrar sacerdote ungiéndome con la imposición de sus manos, estando presentes los sacerdotes y diáconos diocesanos”, expresó durante una entrevista en el programa “Sábado 100” por radio El Espectador (FM 100,1) de Rafaela.
Sobre cómo surgió su vocación, “si bien tuve un pequeño llamado en la adolescencia, luego me alejé de la Iglesia y fue en la universidad donde fui descubriendo este llamado de Dios en la pastoral universitaria. Después me sumé a la comunidad de la parroquia Guadalupe, donde se fue gestando este llamado. El Señor sabe de mi tercadez, fue bastante bueno conmigo y me fue llamando de a poco”.

En la UCSE DAR se recibió de contador público nacional y después trabajó cinco años como profesional en empresas locales, pero decidió dejar por el llamado de Dios. “Seré contador toda la vida y a las parroquias les viene bastante bien”, agregó.
En cuanto a la formación religiosa, el primer año lo hizo en el seminario de Paraná y por una reestructuración en la formación continuó en el seminario de Santa Fe. En todo ese tiempo tuvo la experiencia pastoral en las parroquias de San Vicente, María Juana, Humberto, Rafaela (San Pedro-Santa Josefa y San Antonio) y actualmente en Tostado, donde continuará una vez ordenado sacerdote con el párroco Fabián Alesso.
“En Tostado la gente es muy activa y servicial, con una comunidad grande y varios grupos de jóvenes; no hay para aburrirse. La gente es muy cercana y atenta; no es individualista, cerrada ni tímida, está pendiente de lo pasa alrededor y trata siempre de dar una solución, aportando para que la sociedad sea mejor”, reflexionó.
-En la extensa geografía diocesana de más de 500 km de extensión, ¿cómo acortar las distancias entre Gato Colorado y María Juana y San Vicente?
-Son muchos kilómetros, pero también tenemos la riqueza de la amplitud de pensamientos, de pastoral, de modos creativos y distintos de encarar situaciones similares. Para mí, la distancia es una riqueza, la complejidad es tratar de hacer que todos se sientan parte de una misma Diócesis; el desafío es cómo hacer para que todos se sientan integrados y participen activamente, lo que te brinda una amplitud pastoral muy grande que no se da en otras diócesis.
-Hay muchas parroquias con problemas económicos y es difícil sostener la estructura parroquial (sacerdote, personal y servicios), ¿cuál es tu mirada técnica como contador?
-El sostenimiento de las parroquias es el 100% con el aporte de los fieles; a ellos se les dificulta más sumado a la menor presencia, siendo menos los que pueden aportar para el sostenimiento de la obra evangelizadora. Debo reconocer que Dios no se deja ganar en providencia y siempre de algún modo se acomodan las cosas; hay momentos que fueron más ajustados como en el tiempo de la pandemia, pero los fieles siempre sorprenden y responden. Más allá de la asignación de los sacerdotes, el mantenimiento de los edificios es la parte más gruesa del gasto, pero siempre hay gente que colabora con las ventas y la mano de obra; es muy lindo ver a la comunidad trabajando junta. A veces sería más fácil recurrir a grandes grupos que proveen el dinero, pero que la comunidad sostenga y se haga parte activa de la obra evangelizadora la enriquece y la solidifica. Siempre me pareció que es el mejor camino, a veces más lento y duro, pero es el que más frutos da.
-Con motivo del aniversario de la muerte del papa Francisco, vino el cura DJ de Portugal Guilherme Peixoto, asistiendo 120.000 personas. ¿Cómo evangelizar a los más jóvenes en el contexto de las redes sociales?
-Fue muy interesante todo este despliegue con la respuesta de tantos jóvenes; celebro que se animen a hacer algo creativo y novedoso para mostrar el rostro joven de la Iglesia. Espero que no quede solo en eso porque los atraemos ¿y después qué hacemos?, ¿cómo los acompañamos y contenemos? ¿qué espacio le brindamos? Se movieron muchos corazones, pero no podemos dejar que queden solo en un movimiento y se pierdan. ¿Y ahora cómo seguimos?








