Por Luciana Mazzei.- “Esto es lo que hacen las leyendas. Cuando Argentina estaba 2-0 abajo, cuando el mundo pensaba que estaban acabados, encontraron algo dentro de sí mismos que solo los grandes equipos poseen. Mostraron corazón, carácter y la mentalidad de campeones. Se negaron a aceptar la derrota”.
“Lionel Messi una vez más demostró … que …el liderazgo … se trata de inspirar creencia cuando todo parece imposible… Argentina le ha mostrado al mundo que los campeones no son los equipos que nunca sufren; son los equipos que sufren, luchan y se levantan de nuevo. Esta noche pertenece a Messi, a Argentina y a un equipo que se negó a dejar morir su sueño”.
Zinedine Zidane on 🇦🇷 Argentina eliminating Egypt and reaching the World Cup quarter-finals after an incredible comeback from 0-2 under Lionel Messi’s leadership:
— ᜰ 🇦🇷 (@markklfc) July 7, 2026
🗣️ “This is what legends do. When Argentina were 2-0 down, when the world thought they were finished, they found… pic.twitter.com/mnj0eLPvgD
Este texto es parte de lo que tuiteo Zidane luego del partido de Argentina contra Egipto. Hoy, después de ganar a Suiza, la selección sigue dando un claro ejemplo de equipo sino también de familia.
Esposas e hijos acompañando a los jugadores, jugadores festejando como hermanos. En un país donde al periodismo le encanta el amarillismo y las disputas entre famosos, nunca se escuchó que algún familiar de uno u otro jugador tuviera un conflicto con otro.
Creo que, como padres, tenemos mucho que aprender de esta selección: el humilde liderazgo de Messi, para mí, el verdadero liderazgo. Inspira, sostiene, acompaña y celebra los logros de sus compañeros como propios. Respeta y se hace respetar. Reconoce el valor de jugadores de otros países y se compromete en promoverlos. No habla de más, no critica y no genera discordia ni conflictos. Sabe exigirle a cada uno lo que puede dar, sin reprochar los errores.
Para sus compañeros es un ejemplo a seguir. Y para nosotros como sociedad también.
Lograr este liderazgo implica un profundo conocimiento de uno mismo, de las propias luces y sombras, para comprender que los demás también las tienen y es desde allí donde debemos trabajar para que cada uno sea la mejor versión de sí mismo. No igual o mejor que otro, distinto pero cada vez dando un poquito más y mejor.
Implica reconocer las habilidades en los hijos para capitalizarlas y trabajar desde el amor en las debilidades para fortalecer el carácter y ayudarlos a conocerse. Es un llamado a trabajar, como familia, en equipo, donde cada uno da de sí para que todos ganen.
Saber celebrar los éxitos y las metas logradas. Acompañar y poner luz en los procesos. Consolar y sostener en los fracasos, reconociéndolos como experiencia que enriquece y no como fracaso o frustración.
Ser padres significa ver más allá en cada hijo. No sólo la acción o el comportamiento, sino lo que hay detrás, sueños, anhelos, deseos, necesidades, poder identificarlos para acompañar más asertivamente.
Parafraseando a Zidane, las familias felices no son las que nunca sufren, son las familias que sufren, pero se acompañan, sostienen y se levantan de nuevo. Son las familias que se niegan a dejar morir su sueño.
La autora es magíster en orientación familiar, radicada en la ciudad de Rafaela.








