El legado que nos deja la educadora Marta Zóbboli

Fue docente de Castellano y Literatura, directora de la Escuela Nacional de Comercio de Rafaela y funcionaria provincial durante la primera gobernación de Carlos Reutemann. Era hija del exintendente Octavio Zóbboli. También hizo teatro.

Por Emilio Grande (h.).- Este martes falleció la docente rafaelina Marta Nélida Zóbboli a la edad de 93 años, causando hondo pesar en distintos ambientes sociales. Fue una mujer adelantada en su tiempo como innovadora en la educación, teniendo una personalidad marcada y también era conversadora y creyente.

Había nacido el 1 de enero de 1933, la menor de cuatro hermanas, hija del exintendente Octavio Zóbboli (1926-1928, 1938-1941 y 1941-1943) y Elena Zanetti. En 1956 se graduó de profesora de Enseñanza Secundaria de Castellano y Literatura en el Instituto Nacional del Profesorado Secundario de la ciudad de Paraná.

Al año siguiente ingresó como profesora de Literatura en la Escuela Nacional de Comercio de Rafaela (luego llamada Mario R. Vecchioli), quien en su carrera docente llegó a ser la directora del establecimiento por prestigio, decisión y convicción, primero como interina entre octubre de 1965 hasta el 9 de mayo de 1972, cuando fue confirmada su titularidad en el cargo hasta su jubilación producida el 31 de diciembre de 1991, totalizando 26 años.

Una de las primeras gestiones como directora fue lograr la ampliación edilicia para dar lugar a una demanda creciente. En 1969 aplicó con sus alumnos una innovación que le dio mayor prestigio a la escuela y una mayor amplitud didáctica: la creación del “banco escolar”, con la participación de los docentes en contabilidad.

Otra de las actividades paralelas a las áulicas fue la “bolsa de trabajo”, proponiendo a las empresas de la ciudad los nombres de los alumnos interesados en una salida laboral al final de sus estudios. Además, la iniciativa para la creación de la “asociación estudiantil”, organización interna que significó el desarrollo de la participación de los jóvenes en las prácticas democráticas dentro de la escuela y el involucramiento en la vida política y social de la comunidad externa.

Una de las gestiones más trascendentes en materia de proyección educativa fue la concreción, en 1974, del turno noche en la Escuela de Comercio, dando respuesta a una demanda creciente de la población cuya edad o limitaciones laborales le impedían cursar en los horarios diurnos normales.

Por gestión de Virgilio Cordero, apoyado por docentes e integrantes de la Asociación Cooperadora, el 14 de abril de 1964 se logró la concreción del primer Instituto de Enseñanza Superior de la ciudad, cuyo cuerpo docente estuvo integrado por Marta Zobboli, Marta Valentini, Beatriz Zóbboli, Ariel Abdala, Amelia Denner, Mabel Fussinato, Ana María Golpe, Beatriz Gudiño, Rodolfo Mercante, Hesperia Merlo, Angélica Minelli, entre otros.

Durante la primera gobernación de Carlos Reutemann (1991-1995), a fines de 1992 ocupó el cargo de directora provincial de Enseñanza Superior, Perfeccionamiento Docente y Desarrollo Curricular.

“Se debe hacer un aprovechamiento correcto de los recursos humanos y económicos; estamos acostumbrados a pedir más presupuesto, más cargos, más horas; sin embargo, el desafío estará en ver, con los cargos que tenemos, si se puede rendir más aprovechando la gente mejor capacitada y cambiar mentalmente”, expresó en una entrevista realizada en su despacho de la capital provincial con este cronista, publicada el 30 de junio de 1993 en el diario La Opinión. Había adelantado que en marzo de 1994 se iba a recibir un crédito del Banco Mundial de 14.148 millones de dólares destinado a tres proyectos: a la regionalización para capacitar a los directivos de las escuelas medias, una oportunidad para todos con un perfeccionamiento docente y uno destinado para la escuela técnica.

En materia cultural, junto a Ariel Abdala, Alba Stoffel, Mario Williner, Lermo Balbi, Mangacha Poggi, Teresita Volta, Néstor Castagno, Oscar Baliela, Henry Milessi, Beatriz Zobboli y otros formaron el teatro independiente “Ricardo Rojas”. La pizpireta de “El viajero sin equipaje”, “La muchacha de nuestro pueblo”, “La Edna de rey en el exilio”, entre otras actuaciones, destacaron el camino elegido como una herramienta de expresión. En 1960 creó en la Escuela de Comercio el Círculo de Extensión Cultural y Teatro Experimental, convencida de que el arte permite abrir la mente del alumno hacia perspectivas más amplias; este concepto se confirmó mediante la conexión de lo educacional con otras expresiones artísticas y literarias de la ciudad.

Junto a su colega y amiga Mirtha Coutaz encararon trabajos analíticos editados sobre obras de los escritores Lermo Balbi y Mario Vecchioli, que se constituyeron en material de consulta para estudiantes y docentes. En el plano espiritual, Marta se inclinó en los últimos años a la devoción de la Virgen de Schoenstatt, cuya imagen, erigida por un grupo que ella misma integró y lideró, se encuentra en el sector norte del Bosquecito Norberto Besaccia.

Fuentes: diarios Castellanos y La Opinión.

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