Por Emilio Grande (h.).- Las mellizas Tiziana y Giulia Borda volvieron a Rafaela para visitar a sus familiares y amistades. Con su familia se fueron en 2020 a Italia, buscando nuevos horizontes laborales. Su mamá es Sandra Segatti y su papá es Alejandro Borda, teniendo otra hermana: Grazia de 15 años.
Primero vivieron un tiempo en Frosinone (cerca de Roma), donde tienen familiares y luego se mudaron a Arezzo (a 75 km a Florencia, región de la Toscana), que data del siglo IX antes de Cristo, con una población parecida a la de Rafaela. Alejandro trabaja en una empresa ferroviaria y Sandra cuida personas.
Volviendo a las hermanas de 19 años, Tiziana estudia administración de empresas y Giulia Ciencia Política, ambas en Firenze (Florencia), viajando todos los días en tren. Para este viaje, secretamente fueron ahorrando los euros para comprar los pasajes, que fueron juntando como planilleras en los partidos de básquet (en nuestra ciudad jugaron en el Club Ben Hur y allá siguen jugando), ante la sorpresa de sus padres, quienes se enteraron cuando ya habían comprado los aéreos.
Llegaron a la “Perla del Oeste” el 28 de agosto y se quedan hasta el 5 de octubre, en cuyo tiempo no solamente se reencontraron con sus amigas del Colegio Misericordia, también participaron de clases de italiano en el Colegio San José y aprovecharon para viajar a Córdoba y al sur del país con algunos familiares. La última vez que vinieron a Rafaela fue en diciembre de 2024.
“A principio que nos fuimos fue difícil porque extrañábamos, estábamos en familia y solamente hablábamos español, pero con el tiempo yendo a la escuela aprendimos muy rápido el italiano. Tampoco fue fácil la adaptación con las personas italianas porque son más fríos en el trato humano y no te invitan por falta de confianza; de todas maneras, con el paso del tiempo nos fueron incluyendo”, expresó Giulia en una entrevista con este cronista, en la que también estuvo presente su tía Luciana Segatti.
Tiziana agregó lo siguiente: “éramos tímidas, en mi caso no quería hablar hasta que no lo hiciera bien en italiano; teníamos que entender que no era que ellos no te incluyeran, sino que nosotras teníamos que entrar en los grupos. Ellos están muy acostumbrados a los extranjeros, entonces no éramos una novedad y teníamos que hacernos ver, pasando esa etapa después fuimos incluidas. Después nos mudamos de ciudad y cambiamos de escuela; ahí fue más fácil y nos incluyeron más rápido”.
Ya pasaron seis años que se radicaron en Italia: “ahora es más fácil porque la lengua italiana la tenemos incorporada y a veces cuando hablamos en español se nos viene alguna palabra en italiano. De todas maneras, siguen existiendo algunos choques culturales sobre cómo somos nosotras y cómo nos criamos respecto a la crianza de ellos; son distintas maneras de pensar, pero si no hay miedo, lo expresas, te entienden y aceptan tu opinión”, graficó Tiziana.
Diferencias culturales
Otra consulta fue las cosas que añoran de la Argentina, respondiendo Giulia que “especialmente, extrañamos las amistades, los familiares, las reuniones numerosas y juntarnos más seguido”.
Más allá de las cuestiones idiomáticas y educativas, ¿cuáles son las principales diferencias culturales y sociales entre ambos países? “Por la crianza son bastante egoístas, en el sentido que ellos son los principales; en Argentina son bastante abiertos y solidarios, no te pisoteas. Ellos con tal de llegar a la cima se pisan un poco entre amigos y familias”, opinaron.
Respecto a la historia y la cultura italiana, “en las ciudades hay mucho arte y cultura; nosotros vivimos en una ciudad medieval”, sostuvo Tiziana, añadiendo Giulia que “siempre están hablando de historia y tiene mucha arquitectura”.
Destacaron las comunicaciones para trasladarse entre las ciudades. “Sobre todo los trenes, en Florencia usamos el tranvía y está todo muy bien conectado, la frecuencia para ir a la universidad pasa cada 3 o 4 minutos”, precisó Giulia. “En nuestra ciudad, tenemos colectivos y pasan con menor frecuencia; hay más dificultad para el traslado. Muchos utilizan el tren para ir a trabajar desde los pueblos a Florencia”, agregó Tiziana.
Además, fueron consultadas sobre el reciente mundial de fútbol disputado en los Estados Unidos. “Lo vivimos como argentinos, los italianos no participaron del mundial y el fútbol no lo viven como los argentinos”, señaló Giulia. “No tienen nuestra pasión; los amigos nos preguntaban por qué tenemos tanta pasión y cómo lo sentimos de otra manera. Durante los partidos gritamos los goles como locos y los vecinos se reían (risas)”, recordó Tiziana.
Finalmente, sobre el futuro si seguirán viviendo en Italia una vez que terminen las carreras universitarias, “todavía no está decidido, yo tengo la idea más de estar en Italia u otro país europeo; obviamente, no descarto volver a la Argentina, pero por ahora no digo quiero volver a vivir acá”, se sinceró Giulia. “Primero hay que experimentar también un poco lo laboral allá, ver si queremos volver, pero todavía no lo sabemos”, concluyó Tiziana.








