
Invitados a ir a Belén, la escuela de ternura
Tenemos que ir a Nazaret para recrear el sentido de la vida y el trabajo frente al desafío de la era digital; del silencio y la interioridad en una cultura tan ruidosa; de los vínculos familiares, afectivos que se enraízan en el Dios trinitario, comunión, amor, familia, en un mundo en que la soledad, el aislamiento, el no sentirse amados (incluso en medio de la multitud) aparece como una silenciosa pandemia.












