Un don de Dios a la Iglesia y el mundo
En sus gestos y palabras se mostró como un padre cercano de sus hijos de la diócesis de Roma, les pidió su oración para su ministerio y después los bendijo en el nombre de Dios. Va mostrando una originalidad en sus gestos y palabras que conmueve y atrae hacia la persona de Jesús Buen Pastor de su pueblo.
Por Antonio Grande (Roma)







