“Celebramos un aniversario para hacer memoria agradecida del paso de Dios y de María”

Destacó Antonio Grande (ex párroco de Fátima) durante la predicación. La misa fue presidida por el obispo Pedro Torres ante una multitud de gente.

Por Emilio Grande (h.).- Este martes 13 de octubre se festejaron los 75 años de la capilla Nuestra Señora de Fátima (actualmente parroquia desde 1964) de Rafaela con diferentes actividades.

Luego de una caravana festiva desde la Catedral hasta el templo parroquial, desbordado de gente, se ofició una misa presidida por el obispo diocesano Pedro Torres y concelebrada por Luis Cecchi (párroco de Fátima), Antonio Grande (ex párroco de Fátima entre 1997-2011 y ahora párroco en San Guillermo) y Ariel Botto (fue vicario y en este momento es párroco de San Antonio).

Al inicio de la ceremonia, Torres recordó que un día como hoy hace 45 años el papa Juan Pablo II sufrió un atentado en la plaza San Pedro del Vaticano, hace 65 años Vicente Zazpe asumía como primer obispo diocesano y Antonio Brasca (fue el segundo obispo) vivió en esta parroquia.

Después de las lecturas bíblicas, la predicación del evangelio estuvo a cargo de Grande, muy recordado y saludado al final de la celebración religiosa. “Estamos celebrando un aniversario que mueve a hacer memoria agradecida del paso de Dios y de María en medio de la vida de personas, de instituciones, de barrios del sureste de la ciudad, de sus historias entrecruzadas por luces y sombras, y en este horizonte opaco habitado y acompañado por María que nos fue acercando a Dios, a su amor, fuente de vida, misericordia, vida de familia y de reconciliación”, destacó.

Y agregó: “La Palabra nos mueve a querer integrar de nuevo la construcción de la Iglesia como pueblo habitado por Dios peregrino en la historia, y algunas de sus expresiones visibles como reunirse para construir una capilla donde venerar a María, anunciar la Palabra, poder celebrar los bautismos y la misa, formar una comunidad cristiana. En los orígenes de esta historia, podemos recoger la movida de la directora de la Escuela Villa Podio (Amalia F. de Audenino), la cercanía y decisión del párroco de San Rafael José Marozzi (fue obispo de Resistencia) con una mirada caritativa y misionera, y todos los laicos que se fueron comprometiendo para dar forma a la capilla de Fátima y a la comunidad que se iba formando. 

Más adelante, dijo que “en el inicio de los ochenta, Dios y María quisieron integrarme en este caminar siendo sacerdote recién ordenado (14 de diciembre de 1979). Al no disponer de un párroco, el obispo Jorge Casaretto formó un equipo sacerdotal guiado por el padre Osvaldo Reggiani y yo, que era el rostro visible en la atención de la comunidad viniendo desde la Catedral. Un brote de vida nueva resultó la celebración de los 30 años del inicio de la capilla en 1981, motivando a los fieles a una mayor participación de fe y que escribieran intenciones y deseos para el 2000, a depositar en un cilindro de metal que se colocó sacando una baldosa, en la fila inmediata al inicio de la escalera del presbiterio y sellada con la placa que encontró el Luis (Cecchi) y hace memoria de ese hecho”.

En otra parte, Grande recordó que “en 1997 el obispo Héctor Romero me designó párroco con la inquietud de asumir el proyecto de construir una nueva iglesia, dejado por Hugo Santiago (actual obispo de San Nicolás). Dentro de la animación evangelizadora, después de un tiempo, con la participación de numerosas personas guidas por el CAE y el CPP, fuimos avanzando en un trabajo de hormiga en esta obra. Me parece que lo decisivo fue el estilo con que se realizó y cito dos ejemplos. Cuando pudimos juntar algunos fondos para empezar a poner los cimientos, en un discernimiento compartido con el obispo Carlos Franzini, se privilegió construir la casa para los sacerdotes en el primer piso y, luego, avanzar en la construcción de iglesia. Otro ejemplo, no se buscó sólo traer a los fieles a la obra de construcción del nuevo templo, sino que se impulsó un movimiento de escucha de la Palabra en casas de familias y en salones en los barrios para que María acercara a Jesús”.

En otro pasaje, “agradecer la llamada de Dios desde el bautismo, de la identidad de la presencia y acompañamiento de María en la santidad y en el camino compartido de construir una comunidad abierta a todos. María en el Magníficat expresa la obra del amor misericordioso con los pequeños y los pobres, y que El derriba a los autosuficientes y a los poderosos. Cuánto para pensar y rezar hoy: recuerdo que con el equipo de Cáritas en aquellos años realizamos un acompañamiento caritativo de catequesis y atención de necesidades humanas de un grupo de familias que vivían muy carenciadas del otro lado de la vía y, luego, al recibir una casa propia en los nuevos planes de vivienda, pensé que se completó una tarea humanizadora. Pero, he conocido que en tiempos recientes numerosas familias volvieron a instalarse allí, en una sobrevivencia muy precaria, si bien hay quienes las acompañan desde la Parroquia, lo veo como un signo de los males argentinos, hay muchas personas y familias a quienes no se les encuentra espacios para una vida digna”.

Finalmente, “pedir a María -quien participó en la Encarnación del Hijo de Dios y en su Pascua- poder discernir como bautizados una participación encarnada en el camino sinodal misionero que nuestra Diócesis anima, en las diversas parroquias, y junto a toda la Iglesia. Todos tenemos dones que valorar y poner al servicio. Un nuevo signo del amor imaginativo de Dios, es estar preparando la venida del papa León XIV, es una nueva oportunidad para ver mejor nuestra realidad con los ojos de María, para involucrarnos con decisión en la venida del Reino de Dios. El Obispo de Roma que anima a todas las Iglesias en la caridad, del 8 al 11 estará con nosotros, compartiendo nuestra particularidad argentina. ¿Cómo lo estamos preparando?”.

Antes de la bendición final, Cecchi destacó la “cápsula del tiempo” con las intenciones y mensajes por estos 75 años. Este sábado será la asamblea parroquial para escuchar, dialogar y discernir los caminos de Dios en la evangelización de esta comunidad.

Belkis Pfaffen dio un testimonio sobre placa recordatoria que había sido colocada delante del altar con motivo de los 30 años en 1981: “Me emocioné mucho. Cuando tenía 17 años escribí una carta con intenciones a María”.

Torres recordó que “el papa León XIV pidió en este mes rezar el rosario por la paz y aprovechamos también por su venida a la Argentina si los médicos le dan permiso. En esta comunidad está capilla de san Francisco de Asís (el 4 de octubre se cumplieron 800 años de su muerte), quien nos invitó a ser instrumentos de paz”.

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