Suicidio y medios: comunicar con responsabilidad también puede salvar vidas

Entre las principales recomendaciones se encuentra evitar titulares sensacionalistas, dramatizaciones o expresiones que puedan glorificar o romantizar el suicidio. Se aconseja no publicar fotografías o videos del lugar, del cuerpo o de la persona fallecida ni brindar detalles sobre métodos o circunstancias que resulten innecesarios para comprender la noticia.

Por Mariela Reche.- La manera en que los medios de comunicación abordan una muerte por suicidio puede tener consecuencias que van mucho más allá de la información periodística. Desde la Pastoral de la Salud y Esperanza del Arzobispado de Tucumán señalaron que el tratamiento responsable de estos hechos constituye también una herramienta de prevención.

“Cuando los medios comunican una muerte por suicidio no solamente están transmitiendo información: también pueden influir en la manera en que la sociedad comprende el suicidio y, especialmente, en personas que están atravesando una situación de vulnerabilidad”, explicó Ester Villafañe, referente de la Pastoral.

Uno de los principales riesgos de una cobertura inadecuada es el denominado efecto Werther, que describe la posibilidad de que determinadas formas de difusión favorezcan procesos de imitación o identificación, sobre todo cuando las noticias son reiteradas, sensacionalistas o presentan el suicidio como una respuesta inevitable frente al sufrimiento. En ese sentido, Villafañe sostuvo que “no se trata de ocultar una realidad ni de censurar la información, sino de comunicarla de una manera responsable, respetuosa y orientada a la prevención”.

Qué deberían evitar los medios

Entre las principales recomendaciones se encuentra evitar titulares sensacionalistas, dramatizaciones o expresiones que puedan glorificar o romantizar el suicidio. También se aconseja no publicar fotografías o videos del lugar, del cuerpo o de la persona fallecida ni brindar detalles sobre métodos o circunstancias que resulten innecesarios para comprender la noticia.

Otro aspecto fundamental es no intentar explicar el suicidio a partir de una única causa. “El suicidio es un fenómeno complejo y multicausal. Decir que una persona tomó esa decisión ‘por’ una determinada situación simplifica algo mucho más profundo y puede llevar a interpretaciones equivocadas”, señaló Villafañe.

También se recomienda evitar especulaciones sobre los motivos, la difusión de cartas o mensajes personales, la repetición excesiva de la noticia y cualquier abordaje que invada la privacidad de familiares y allegados.

Informar, pero también prevenir

Frente a estas situaciones, la Pastoral propone utilizar un lenguaje respetuoso y preciso, brindar contexto e incorporar siempre que sea posible información sobre señales de alerta, posibilidades de acompañamiento y servicios de atención disponibles.

Después de una muerte por suicidio, además, el cuidado debe extremarse debido al impacto que el hecho puede provocar en familiares, amigos, compañeros y en toda una comunidad.

Pero así como una comunicación irresponsable puede aumentar los riesgos, una cobertura adecuada puede generar el efecto contrario.

Se trata del denominado efecto Papageno, que pone el foco en mostrar que las crisis pueden ser atravesadas y que existen alternativas frente al sufrimiento: hablar, pedir ayuda y recibir acompañamiento.

“La comunicación también puede transmitir esperanza. Mostrar que pedir ayuda es posible, que una crisis puede atravesarse y que existen personas e instituciones dispuestas a acompañar es también una forma de prevenir”, destacó la referente.

Desde la Pastoral de la Salud y Esperanza plantearon, finalmente, una pregunta que debería atravesar toda decisión periodística al momento de informar sobre estos hechos: “¿Esta manera de comunicar informa y previene, o aumenta el daño y el riesgo?” Para Villafañe, allí reside una parte esencial de la responsabilidad social de periodistas y medios: “En prevención del suicidio, comunicar bien también es cuidar”.

Las recomendaciones se inscriben dentro del marco legal argentino y de las guías y protocolos de comunicación responsable elaborados por organismos especializados. El desafío no es dejar de informar, sino hacerlo preservando la dignidad de las personas y comprendiendo que, frente a situaciones de vulnerabilidad, la palabra periodística también puede convertirse en una herramienta de cuidado y prevención.

Fuente: https://laproclama.com.ar/

Archivos
Páginas
Scroll al inicio