Excesivo uso de los celulares en los estudiantes

Se trata del editorial del programa “Sábado 100” por radio El Espectador y Next TV. De no pegar un “volantazo” con un cambio radical en las decisiones y las estrategias educativas, la tendencia sobre la adicción al consumo de las pantallas podría aumentarse en el mediano plazo con graves consecuencias psíquicas y sociales.

Por Emilio Grande (h.).- Según una investigación realizada por el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), los alumnos secundarios porteños pasan, en promedio, 6 horas y 10 minutos por día frente a la pantalla del celular. El tiempo de exposición equivale a una cuarta parte de cada jornada y suma unos 92 días al año.

Se trata de un estudio titulado “Monitoreo de tiempo en pantalla en estudiantes de nivel secundario de la Ciudad de Buenos Aires”. Además, el 40% de los 3.261 alumnos encuestados de escuelas públicas y privadas muestra alerta de depresión (38%), somnolencia diurna (37%), ansiedad (31%) o uso problemático (25%).

La ministra de Educación porteña Mercedes Miguel advirtió que el uso excesivo ya tiene consecuencias sobre la salud mental, la atención y los hábitos de descanso. “La mayor parte está en TikTok, más de 11 horas. Son cuatro partidos por día”, señaló Miguel durante una entrevista con “Sábado Tempranísimo”, por Radio Mitre, al referirse al tiempo que los adolescentes destinan diariamente al consumo de contenidos a través de sus teléfonos.

La funcionaria sostuvo que el fenómeno también repercute directamente en el ámbito educativo y planteó que existe una creciente dificultad para mantener la concentración durante las clases. En ese sentido, destacó la decisión de prohibir el uso de celulares dentro de las aulas porteñas, medida que también se aplicó en la provincia de Santa Fe en el segundo semestre de este año.

“Hay falta de atención. Prohibimos el celular en las aulas porteñas. Necesitamos que presten atención”, afirmó Miguel. Para la Ministra, el avance del consumo permanente de contenidos breves también modificó la manera en que los estudiantes se vinculan con los textos y con el aprendizaje.

“Perdimos la lectura profunda. No hay ideas”, expresó la funcionaria, quien consideró que las escuelas atraviesan un escenario marcado por la necesidad de recuperar prácticas vinculadas con la lectura, la escritura y la capacidad de sostener la concentración durante períodos prolongados.

Miguel también mencionó el impacto de la inteligencia artificial en el ámbito educativo y sostuvo que las escuelas enfrentan una nueva dificultad para incentivar la producción propia de los estudiantes. “Estamos volviendo al texto, tenemos una competencia desleal con la IA”, afirmó.

La Ministra puso el foco en los hábitos de descanso y señaló que el uso extendido de dispositivos electrónicos forma parte de un problema más amplio. “Los chicos no duermen”, sostuvo, al advertir sobre las consecuencias que puede tener la exposición prolongada a las pantallas.

Sus declaraciones volvieron a instalar el debate sobre el vínculo entre adolescentes, tecnología y educación, especialmente sobre los límites del uso del celular, la concentración en las aulas y la necesidad de recuperar espacios de lectura y aprendizaje sin interrupciones constantes.

¿En qué momento de la jornada los adolescentes descansan, estudian, practican deportes, disfrutan de los amigos y de la naturaleza? La clave pasa por el rol de la familia, especialmente los padres.

En este contexto, el 50% o más de la población argentina (adultos, niños y jóvenes) tiene sobrepeso o es obesa, teniendo una vida sedentaria, no realizando actividades deportivas o se alimenta con comida chatarra, sumado al estrés generado por el exceso de la carga laboral.

Finalmente, de no pegar un “volantazo” con un cambio radical en las decisiones y las estrategias educativas, la tendencia sobre la adicción al consumo de las pantallas podría aumentarse en el mediano plazo con graves consecuencias psíquicas y sociales…

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