Por Antonio Ciceri.- En este 11 de septiembre, Día del Maestro, quiero saludar y abrazar afectuosamente a cada docente que todos los días entra a un aula con compromiso, paciencia y responsabilidad.
La tarea docente deja huellas. Muchas veces enseñamos contenidos, pero también enseñamos a convivir, a pensar, a confiar y a descubrir que siempre es posible aprender.
Por eso, valorar a los docentes no puede ser solamente un reconocimiento de un día. Necesitamos salarios dignos, mejores condiciones laborales, respeto profesional y políticas que acompañen realmente a quienes enseñan. También debemos acompañar a nuestros jubilados docentes de Santa Fe, que dedicaron toda una vida a la educación.
Y hay una realidad que debe preocuparnos: cada vez menos jóvenes eligen estudiar para ser docentes. En Rafaela, la matrícula de las carreras docentes viene cayendo de manera sostenida y el Profesorado de Educación Primaria pasó de unos 80 ingresantes en 2019 a alrededor de 35 en 2025.
No son solamente números. Es una señal sobre el futuro de nuestra educación. Si queremos escuelas de calidad, tenemos que cuidar y jerarquizar a quienes enseñan y generar las condiciones para que las nuevas generaciones también quieran elegir esta hermosa profesión.
Feliz Día del Maestro. A todos los que enseñan, acompañan y dejan una huella: gracias.
El autor es maestro de educación primaria.








