Gustavo “Lacha” Lazzari planteó una transición económica necesaria

La Argentina atraviesa una cambio inevitablemente difícil, que se da por primera vez en muchas décadas de la historia nacional, pero “no hay que confundir lo que es una transición complicada con el fondo”.

En el cierre de la segunda jornada de la 119° ExpoRural de Rafaela y la Región, el economista Gustavo “Lacha” Lazzari ofreció una análisis de coyuntura, con el salón auditorio colmado de productores, empresarios, estudiantes y público en general que buscó comprender la realidad económica del país.
Lazzari planteó que la Argentina atraviesa una cambio inevitablemente difícil, que se da por primera vez en muchas décadas de la historia nacional, pero “no hay que confundir lo que es una transición complicada con el fondo”, remarcando que muchos de los problemas actuales responden a un proceso de ajuste y no necesariamente al modelo de largo plazo.

El economista explicó que los salarios dependen de la inversión y la productividad, más que de decisiones políticas inmediatas.
“Los salarios son hijos de la inversión, no de las decisiones”, sostuvo al explicar que la clave está en la velocidad con la que el Gobierno fomente la inversión y reduzca costos. En ese sentido, destacó la rapidez con que se implementó el RIGI en la Cordillera y sus cadenas productivas, aunque cuestionó la falta de medidas similares para sectores como la lechería y el agro.
“El Gobierno está muy celoso del superávit fiscal, como ese enfermo que se mira cada tres minutos el termómetro”, ironizó advirtiendo que esa estrategia ralentiza la baja de impuestos y frena la inversión en la zona pampeana.

Lazzari también se refirió al “efecto susto” en la economía, comparándolo con el hombre primitivo que se refugiaba en la cueva y dejaba de producir. Para él, el Gobierno debería morigerar ese temor que afecta tanto a bancos como a consumidores.
En cuanto a la industria, señaló que el llamado “costo argentino” excede lo impositivo e incluye factores como infraestructura y seguridad, lo que encarece la producción y resta competitividad. “La sumatoria de esos pequeños costos te deja fuera de competencia”, advirtió, al subrayar que la desregulación y la baja de impuestos avanzan demasiado lento, mientras que el impacto real es responsabilidad de los estados locales, provinciales y de la Nación, debiendo todos responder ágil y acertadamente para promover un ciclo socio-económico más cómodo.

Respecto a la percepción social, describió un panorama heterogéneo, porque hay sectores ligados a la producción primaria muestran entusiasmo con cautela, mientras que el comercio urbano atraviesa un “mar de lágrimas” por la caída del consumo y la falta de convalidación de precios en un contexto de mayor información tecnológica.
“El 85% de las personas que compran en tiendas físicas consultaron antes por internet”, ejemplificó, para mostrar cómo la comparación de precios afecta directamente al comercio tradicional.
Sostuvo también que el salario funciona como una botella de agua que se achica frente al aumento de tarifas, transporte y servicios, lo que obliga a las familias a endeudarse, salvo que se agranden los ingresos y las oportunidades, ante un endeudamiento que se volvió insostenible tras la suba de tasas.

Con un estilo claro, ejemplos cotidianos y metáforas que conectaron con la audiencia, Lazzari dejó planteado que la transición económica es dolorosa pero necesaria y que el desafío central pasa por acelerar la inversión, ampliar la productividad y atender los costos que hoy frenan a la industria y al consumo.
Su intervención cerró la jornada con un llamado a comprender la coyuntura sin perder de vista el rumbo de fondo, para arribar a mejores condiciones a mediano plazo.

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