¿Cómo hablamos del suicidio?

Comunicación responsable: pautas para profesionales, la comunidad, y los medios de comunicación.

Por Juan G. Riboldi.- El suicidio ha sido un tema tabú a lo largo de la historia de la humanidad moderna. Esto definitivamente ha influido en el infra reporte del número de suicidios en cada región del mundo. Es decir, sabemos que las muertes por suicidio reportadas fueron efectivamente suicidios, sin embargo, existen suicidios que no se reportan como tal, no sólo por un insuficiente sistema de registros sino porque para muchas sociedades (incluso familias) es algo vergonzoso o un sinónimo de debilidad. A su vez, el estigma social no ha hecho más que aumentar el aislamiento y atentar contra la integración a la sociedad de las personas con algún tipo de sufrimiento/malestar emocional. El suicidio no es la excepción: muchas personas que viven con estos pensamientos nunca han pedido ayuda alguna. Hablar de forma abierta, natural y compasiva puede ser de gran ayuda.

Con este propósito, la presente guía establece recomendaciones para el abordaje comunicacional del suicidio, dirigidas a agentes de salud y actores comunitarios. Seguidamente, se exponen los lineamientos generales y particulares para medios, comunidad y familias.

Algunas pautas generales a seguir para comunicarnos con alguien con Conducta/Ideación Suicida:

Lo que debemos evitar:

  • Cualquier comentario que refuerce los estereotipos, los prejuicios o la discriminación contra las personas por motivos como raza, identidad de género, sexualidad, clase social o características corporales y especialmente aquellas aquejadas de enfermedades mentales y/o ideación suicida.
  • Cualquier comentario que implique que la presencia de una enfermedad mental hace que las personas sean más frágiles o violentas. Por ejemplo: «una persona con trastornos mentales intentó disparar un arma en la calle», «está loco por eso es creativo» o «ella no puede tomar decisiones porque tiene un trastorno bipolar”.
  • Cualquier cosa que se refiera o defina a las personas por su diagnóstico («Él/Ella es un/a depresivo/a»).

Lo que sí debemos hacer:

  • Ser directo o directa. Sabemos que hablar con alguien sobre el suicidio no provocará ni aumentará los pensamientos suicidas, ni provocará a la persona a actuar sobre ellos. Puede ayudar a sentirse menos aislado y menos asustado.
  • Brindar esperanza. Las personas pueden mejorar y lo hacen.
  • Animar a las personas a buscar ayuda.

Respecto a la adecuada terminología de la Conducta Suicida, la siguiente tabla puede resultar útil:

En lugar de decir:Decí¿Por qué?
Cometió suicidioMurió por suicidio/muerte por suicidio/perdió su vida por suicidio.“Cometer” implica que el suicidio es una pecado o un crimen, lo que refuerza el estigma de que es un acto egoísta y una elección personal. Usar frases neutrales como “murió por suicidio” ayuda a eliminar el elemento de vergüenza o culpa.
Suicidio exitoso o no exitoso Suicidio consumado o fallidoMurió por suicidio/sobrevivió a una tentativa de suicidio/tuvo una tentativa de suicidio.   Comportamiento suicida fatal/no fatal.   Intento de suicidio fatal/no fatal.La noción de suicidio “exitoso” es inapropiada porque enmarca un desenlace muy trágico como un logro o como algo positivo.
Epidemia de suicidiosIncremento o aumento de la tasa de suicidios.Palabras como “epidemia” pueden provocar pánico, haciendo parecer el suicidio como algo inevitable o más común de lo que es en realidad. El uso puramente cuantitativo o menos términos emocionalmente cargados como “subiendo” puede evitar inculcar una sensación de fatalidad o desesperanza.
(Tal       persona)       es/está(Tal persona) se enfrenta alNo     queremos     definir    a
suicidasucidio/ha                   sufridoalguien por su experiencia
 pensamientos      suicidas/hasuicida; ellos son más que
 experimentadosus pensamientos suicidas.
 pensamientos suicidas.Anteponiendo la condición a
  la  persona, se reduce la
  identidad de alguien a su
  diagnóstico.  Las personas
  no    son    su    trastorno    o
  enfermedad,       sino       que
  padecen                           sus
  consecuencias.

Tabla 1. Maneras apropiadas de referirse a conceptos relacionados con el suicidio. Extraído de Gagliesi y Rodante (2024). Adaptado de las Pautas para los medios de comunicación para informar sobre el suicidio de la Asociación Canadiense de Psiquiatría.

Medios masivos de comunicación

Si la comunicación del suicidio es responsable, los medios masivos de comunicación pueden ser aliados importantes en su prevención.

A continuación, se brinda una guía de buenas prácticas simple, sencilla y clara de los puntos a tener en cuenta:

  • Interpretar las estadísticas cuidadosa y correctamente, recurriendo a fuentes que sean auténticas y confiables.
  • Evitar hacer comentarios especulativos y predicciones sobre el posible aumento de las tasas de suicidio.
  • Tener cuidado al nombrar las posibles consecuencias a largo plazo: genera ansiedad y desesperanza.
  • No realizar comentarios espontáneos, peyorativos o que refuercen juicios de valor o estigmaticen el problema.
  • Evitar generalizar el caso puntual a todos los casos, evitando identificar culpables.
  • No utilizar lenguaje alarmista (por ejemplo, «epidemia de suicidios»).
  • No realizar descripciones del método de suicidio utilizado, ni ilustrar con imágenes reales o ficticias de ningún tipo.
  • No leer ni mostrar cartas suicidas.
  • No resumir la causa del suicidio a un solo factor o condición. Existen múltiples variables que controlan la Conducta Suicida. Evitar el reduccionismo de adjudicar a una sola variable, como por ejemplo un trastorno psiquiátrico.
  • Tener en cuenta el impacto sobre las familias y otros sobrevivientes en términos del estigma y el sufrimiento.
  • Asegurar que en la entrevista figure una lista de servicios de asistencia en salud mental y de líneas telefónicas de ayuda.
  • Nombrar las señales de alarma (y entender que no son las únicas ni las mismas para todas las personas) que podrían hacer pensar en un posible suicidio (estado de animo decaido, aislamiento, imposibilidad para sentir placer, pensar que se es una carga para los demás, estar extremadamente triste, ansioso, agitado o lleno de ira, con un dolor insoportable, ya sea emocional o físico, hacer un plan o investigar formas de morir, mostrar cambios de humor extremos, comer o dormir demasiado o muy poco, consumir drogas o alcohol con más frecuencia, entre otros).
  • Se puede dar a conocer testimonios o historias de recuperación. Una buena idea es hacer foco en historias de sobrevivientes y cómo esas personas enfrentaron el problema de una manera distinta a involucrarse en una Conducta Suicida, por ejemplo, haciendo un tratamiento específico basado en evidencia.
  • Informar qué puede hacer alguien por una persona de la que sospecha que tiene ideación suicida o presenta alguna señal de alarma (por ejemplo, hablar libremente del estado emocional de la persona, brindar esperanza, hacer referencia a casos de éxito e instar a que consulte con profesionales especializados).

Consejos a la comunidad, familiares y allegados en relación con el suicidio para asistir a personas que reportan malestar y podrían tener conducta suicida.

Para que los familiares puedan recordar qué hacer, suele utilizarse un acróstico (PEDRA). Se trata de una simple guía que se ha popularizado para ayudar a la comunidad a hablar del suicidio.

PPreguntarNo temas preguntar sobre la intensidad de las ideas o el riesgo. Siempre es mejor preguntar que no hacerlo. Preguntar claramente: «¿Estás pensando en matarte?». Muéstrate dispuesto a hablar de manera natural y abierta de la muerte
EEscucharPrestar atención a lo que uno oye. Estar atento, dispuesto y presente. A veces las personas quieren hablar de este tema, otras veces es necesario mostrar disponibilidad a escuchar sin emitir juicios de valor a personas que suelen ser menos comunicativas. Escuchá abiertamente, sé compasivo y muestra cercanía.
DDisuadirCuando le preguntaron a una especialista llamada Marsha Linehan qué es lo primero que le diría a una persona con ideas de suicidio, ella respondió: «que no es una buena idea». No confrontes ni entres en discusiones, nota la emoción que activa la discusión, recuerda que esta conversación tiene como objetivo disuadir y conseguir ayuda, no saber quién tiene razón. Recuerda que no es tu tarea tratar la Ideación Suicida, pero puedes intentar disuadir y continuar hablando.
  Siempre mantiene una actitud esperanzada sin que suene invalidante. Si bien puedes transmitir que entiendes el sufrimiento del otro, encuentra una manera de generar esperanzas que no sea superficial o insensible. Por ejemplo: «Conozco a muchas personas que, a pesar del dolor, lograron salir de este infierno», «En este momento quizá parezca imposible, pero hay tratamientos efectivos para lo que está pasando». Si es necesario, di claramente «No te mates».
RReferirConnota positivamente que la persona está pidiendo ayuda. El objetivo de la conversación es conseguir ayuda especializada. Recuerda que esta conversación se dirige hacia acompañar al familiar o a la persona a un tratamiento adecuado. Intenta que no termine en el aire («No te preocupes, lo retomaremos después», «Volveremos a hablarlo»). Provee consejos y sugerencias directas que se ajusten a los recursos disponibles («Creo que deberíamos hacer una consulta»). Consigue que la persona diga en voz alta y clara que se compromete a recibir ayuda profesional.
AAcompañarMuchas veces el acceso a recibir atención es complicado, acompaña a la persona a pedir ayuda. Los obstáculos pueden ser varios: financiero, burocracia del sistema de salud, miedo a las consecuencias de una consulta con Ideación Suicida como una hospitalización, o al estigma. Debemos acompañar a que la ayuda profesional se haga efectiva.

Tabla 2. PEDRA. Extraído de Gagliesi y Rodante (2024). Adaptado de Quintero y Gagliesi, 2022.

Muy importante: Notá que esta conversación tiene efectos también en vos, y cómo nos sentimos puede ir cambiando a lo largo de la conversación. Las emociones también pueden hacernos cometer errores, por eso es tan importante preguntarnos cómo nos vamos sintiendo y estar conectados con nosotros mismos.

El autor es licenciado en Psicología, doctorando (CONICET – UBA), M. Nº 82.548.

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