Por Emilio Grande (h.).- Durante el 29° encuentro anual de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), desarrollado recientemente en el Regimiento Patricios de la ciudad de Buenos Aires, entrevistamos a Sara Critto Shaw de Eiras, nieta de Enrique Shaw, quien será beatificado próximamente en la Argentina.
“No se hereda, es una bendición inmerecida y hay que estar a la altura de las circunstancias. Muchas gracias por esta invitación para charlar sobre mi abuelo”, confesó al inicio de la entrevista con este cronista.
Y agregó: “Ojalá que este año sea beatificado, estamos esperando la fecha de la ceremonia que fije el Vaticano; están todos invitados a la ceremonia en la ciudad de Buenos Aires. Será el primer beato porteño”.

-Para los que no lo conocen, ¿quién fue Enrique Shaw?
-Fue un laico que estaba cada vez más enamorado con su vocación en la familia, de la que habló León XIV, y formar una comunidad de personas que crezcan juntas en la empresa, como también lo dijo el Papa en el primer mensaje a la Argentina. Buscó el bien común tanto en la empresa como en la sociedad donde estaba inserta. Ricardo Palermo contó que una vez entró en la oficina del Presidente de la compañía y le preguntó a Enrique si concretaban o no un proyecto, respondiendo mejor que no, pues si bien era bueno para la compañía no lo era para el país, teniendo en cuenta en sus decisiones armonizar el bien común, que es el bien de todas las personas y sus familias. Dentro de la empresa aspiró a que todos se desarrollen y crezcan para ascender al personal. Cuando los empleados se acercaban a él notaban que no los usaba para servirse sino para servirlos. Dio lugar a la iniciativa, capacitando a las personas para que los talentos se materialicen, no se escondan debajo la tierra sino que produzcan los talentos de cada persona, haciendo florecer las cualidades de la gente. A todos los trataba con benevolencia y recordaba los nombres de los 3.500 trabajadores en Cristalerías Rigolleau (ubicada en la provincia de Buenos Aires), como contó el sindicalista Carlos Custer. Caminando por la fábrica, estuvo siempre en una actitud de escucha y atenta hacia los demás; buscaba solucionar los problemas no para echar culpas, sino reconociendo los méritos de las iniciativas y les daba las gratificaciones.
-También fue uno de los fundadores de ACDE y la UCA, ¿cuáles fueron las motivaciones?
-Tuvo muy en cuenta la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), apuntando a la promoción del amor al prójimo. Cuando enviaron víveres a la Europa de postguerra, se reunieron con los empresarios, fundaron la asociación cristiana, llevando la DSI a la vida cotidiana y económica, siendo el primer presidente de ACDE en 1952, pero costó conseguir los 12 integrantes que exigía la Inspección General de Justicia en un momento difícil, consiguiendo más socios en el primer año; actualmente, hay más de 1.000 socios en varias provincias del interior como ustedes en Rafaela. Hay un rafaelino (Holger Zenklussen) que recuerda cuando Enrique le dijo que tenía que volver a ser patria a nuestro país cuando se fue a estudiar afuera. Era plenamente consciente que tenemos que desarrollar nuestro país para tener una Argentina mejor para ofrecerle a Dios.
-¿Cuál es el significado sobre la beatificación de Enrique Shaw para los empresarios creyentes y no creyentes?
-Uno de los empleados que no era creyente -Enrique dijo que debía estar en una posición mejor de la que estaba, con lo cual tenía en cuenta a todos y era muy respetuoso de las ideas- decía que Enrique era lo único bueno que había visto en su vida como un santo. Estaba siempre viendo lo positivo hasta del comité comunista, por ejemplo, cuando reclamaron el aguinaldo. Siempre veía lo positivo de los demás, qué era lo bueno que podía apoyar en cada movimiento y persona, favoreciendo la unidad, que lo tenía como propósito. Como dijo Carlos Custer al final de la charla (del 29º encuentro de ACDE), “cuando Enrique llegaba empezaba la paz”; si estaban peleados escuchaba a las partes y finalmente comenzaba la paz.
-Muchas gracias por la entrevista…
-Muchas gracias… adelante con ese empuje en Rafaela en una zona tan productiva de la Argentina, teniendo mucho para dar y ofrecer a Dios y toda la sociedad.








