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Pascua de resurrección… una nueva oportunidad

¿No sería el momento de abrazarnos a Jesús con nuestras cruces y acompañarlo, renunciando a nuestras miserias, hipocresías, pecados paras asegurarnos una vida en la eternidad? ¿No sería también el momento de poner en jaque nuestra comodidad, ayudando al que lo necesita, arriesgándonos a ser valientes hijos de Dios?

Por Alicia Riberi.- Hemos recorrido un camino de cuaresma en donde tuvimos la oportunidad de bucear dentro de nosotros mismos, a fin de reflexionar sobre cómo transcurre nuestra vida, cómo estamos en nuestra relación con Dios y con nuestros hermanos.

La vida es un recorrido que hacemos una sola vez y es muy importante hacerlo bien para poder tener el premio de la vida eterna. Jesús con su tremendo sufrimiento durante su pasión nos regaló la salvación, limpió nuestros pecados y nos abrió la puerta de una vida con Dios para siempre. Ahora bien, las tentaciones del mundo son muchas y debemos cuidar que no nos hagan perder nuestra prometedora vida en la Jerusalén celestial.

La humanidad pareciera haberle dado la espalda a Dios. Millones de pobres en el mundo que no llegan a tener una vida digna con alimentos adecuados y con remedios para las enfermedades; niños en las calles; jóvenes cada vez con más adicciones; una Justicia corporativa, ausente que destruye familias sin piedad y encarcela inocentes, niños que quedan sin sus padres; abortos a granel; guerras devastadoras en donde mueren miles y miles de inocentes. El ser humano se aboca a construir un espacio de poder, a amontonar millones como un único objetivo, vivir con lujos y excesivas comodidades sin analizar si va a llegar a disfrutarlas.

Transcribo un párrafo de la Biblia que les invito a leer y releer: “Antes ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de la luz. Ahora bien, el fruto de la luz es la bondad, la justicia y la verdad. Sepan discernir lo que agrada al Señor, y no participen de las obras estériles de las tinieblas; al contrario, pónganlas en evidencia (carta a los Efesios).

Finalmente: Dios nos dio a su único hijo para que dé su vida por nuestra salvación, Jesús la dio, sufrió y padeció por nosotros voluntariamente… ¿No sería el momento de abrazarnos a Jesús con nuestras cruces y acompañarlo, renunciando a nuestras miserias, hipocresías, pecados paras asegurarnos una vida en la eternidad? ¿No sería también el momento de poner en jaque nuestra comodidad, ayudando al que lo necesita, arriesgándonos a ser valientes hijos de Dios?

La vida se termina… hoy, mañana o dentro de unos años, pero se termina y lo mejor que podemos hacer es abrazarnos al proyecto de Dios para nosotros. Esta Pascua es un llamado a seguir a nuestro amado Jesús.

Felices pascuas para todos y que Dios los bendiga infinitamente.

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