“El evangelio todavía no ha empapado el compromiso diario”

Destacó el obispo diocesano Pedro Torres, luego del vía crucis decanal de la ciudad alrededor de la plaza 25 de Mayo colmado de gente, rezando las 14 estaciones con oraciones, meditaciones, canciones y una representación teatral sobre la muerte de Jesús, a cargo del grupo hermana Clare de la parroquia San Pedro-Santa Josefa Rosello. En la pasión del Señor remarcó: “aprender a perdonar como María y sembrar perdón en un mundo donde los enfrentamientos provocan tanto dolor y muerte”.

Por Emilio Grande (h.).- Este Viernes Santo fue celebrada la pasión del Señor (liturgia de la palabra, adoración de la cruz y comunión) en la Catedral San Rafael presidida por el obispo diocesano Pedro Torres y concelebrada por Alejandro Mugna (párroco) y Alexis Cardo (vicario parroquial), ante una multitud de fieles. A la noche se realizó el vía crucis de la ciudad alrededor de la plaza 25 de Mayo, como así también durante la jornada la caminata de las 7 iglesias que realizaron cientos de rafaelinos en distintas movilidades, mostrando una verdadera religiosidad popular.

“La invitación del relato de la pasión tiene varias connotaciones. Ablandemos el corazón para mirar el dolor que Jesús carga el dolor del mundo; hasta dónde llega la encarnación, el Verbo se hizo carne y asumió todo nuestro dolor, el pecado hasta su fealdad más intensa. Por sus heridas hemos sido curados y nuestras heridas se asocian a las heridas de Jesús”, destacó Torres durante la homilía.

Y agregó: “Ensanchemos el corazón. A veces tenemos el corazón endurecido por la costumbre, el egoísmo, la indiferencia; lo tenemos empequeñecido porque estamos preocupados por lo personal. Jesús reza por los creyentes en Dios, por lo no creyentes, por los gobernantes, por la paz, por el sufrimiento humano; murió para liberar a todo hombre”.

“Comprometamos el corazón -fue la tercera invitación-. Jesús nos enseña a amar hasta el extremo con amor de amistad y da la vida por los amigos; un amor filial con la última frase ´en tus manos encomiendo mi espíritu´. Comprometer el corazón en la misión con un amor liberador, que promueve la plenitud y los talentos de cada uno, que no se apropia y no retiene. Jesús es libre y nos enseña un amor libre, que no asfixia a las personas, sino que las promueve. Un amor que abre el tiempo a la eternidad”.

También apuntó a consolidar el corazón: “permanecer en su amor, en el camino del amor el que no avanza retrocede; consolidar nuestra fe, nuestra formación profunda, una oración de intercesión y contemplativa, que nos mueva a vínculos llenos de compasión como la que Jesús manifestó tantas veces. Qué hermoso si en este Viernes Santo sentimos sed de contemplar a Dios, ver el rostro de Jesús en el hermano hambriento, sediento, desnudo, de paso, preso; Jesús se manifiesta cada día en signos pobres”.

Finalmente, la quinta invitación de Torres fue reconciliar el corazón: “Jesús murió para reconciliarnos con el Padre y entre nosotros, aprender a perdonar como María y sembrar perdón en un mundo donde los enfrentamientos provocan tanto dolor y muerte. Jesús reclinó su cabeza y entregó su espíritu al Padre y a nosotros; hay que contemplar y adorar con el gesto en la cruz, dejarse transformar y amar, y escondernos en la hendidura del corazón de Cristo; él es la roca y aprender una vida nueva, dejarse abrazar y hacer tiempo para Dios”.

“Hay que recrear los vínculos al estilo de Jesús y sanar los vínculos de amistad, de familia, en el matrimonio, en el trabajo, en la patria para ser instrumentos de reconciliación y de paz. No tengamos miedo a nuestras heridas; si se asocian a las heridas de Jesús son sanadas. Él sabe que somos frágiles y pecadores, pero nos dice que está dispuesto a cargarnos sobre sus hombros para que volvamos a él; reconstruyamos comunidades con sed de trascendencia, eternidad y compasión; con sed de ser verdaderamente hijos de Dios y hermanos entre nosotros. Nuestro deseo es tener felicidad y paz; busquemos a Jesús, él es nuestra paz”, concluyó.

Vía crucis decanal

A la noche, se realizó el vía crucis decanal de la ciudad alrededor de la plaza 25 de Mayo colmado de gente, rezando las 14 estaciones con oraciones, meditaciones y canciones, incluyendo al final una representación teatral sobre la muerte de Jesús, a cargo del grupo hermana Clare de la parroquia San Pedro-Santa Josefa Rosello.

A su término, el obispo diocesano remarcó: “como dijo Francisco de Asís, Jesús está vivo, es nuestra paz, es la buena noticia de la misericordia del Padre, la reconciliación y nos hace hermanos. Se manifiesta en nuestra vida cotidiana, de trabajo y de familia. Quiso ser instrumento de paz, nos enseña a ser puentes y no muros”.

Después contó que “hace unos días se rompió una alcantarilla de la ruta 34; cuánta complicación y necesidad de buscar caminos nuevos de tierra y más largos para llegar a destino. A veces no somos puentes visibles sino simplemente una alcantarilla, pero el Señor nos necesita, nos ama y dio la vida por nosotros”.

“El mundo necesita instrumentos de paz, que nosotros por el bautismo caminemos juntos, que significa la palabra sinodalidad, con la certeza de que Jesús nos ama, nos hace hermanos y amigos. Tenemos que llevar la oración a la vida, estamos de misión porque el evangelio todavía no ha empapado ni transformado nuestros centros de interés, la escala de valores y el compromiso diario. Un Viernes Santo con tantas situaciones de trabajo que siguen igual en medio nuestro y después nos quejamos. Cuánta necesidad tenemos de descubrir las omisiones, nadie se había dado cuenta que la alcantarilla se derrumbaba, no hay maldad, pero hay desidia; a veces hay desidia en nuestra vida espiritual, nos derrumbamos porque falta un encuentro con Jesús y recibir su Espíritu”, cerró su mensaje.

Otras celebraciones

Las celebraciones continuarán en la Catedral San Rafael con la siguiente programación: el Sábado Santo a las 20:00 la Vigilia Pascual y el Domingo de Pascua misas a las 8:30, 11:00 (también en ese horario en el templo de San Roque) y 20:00.

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