Por Emilio Grande (h.).- Luego de un largo proceso iniciado al final del siglo pasado, con un decreto del 18 de diciembre pasado el papa León XIV reconoció un milagro atribuido a la intercesión del empresario argentino Enrique Shaw, quien será beatificado este año.
“Enrique Shaw fue una persona con varios aspectos para ser manifestados. Era un hombre de familia de la oligarquía argentina de hace muchos años con gran poder económico; de chico manifestaba su inclinación por ayudar a la gente que trabajaba en las empresas de la familia, que era bastante materialista y él se reveló contra todo eso. Además, era un enamorado de la marina de la armada y le gustaba la aviación, pero no pudo por un defecto físico en los ojos que no veía bien”, destacó el administrador general de la causa Fernán de Elizalde en una entrevista con este cronista en el programa “Sábado 100” por radio El Espectador (FM 100,1) y Next TV.

Enrique Shaw en la marina de la armada.
Y agregó: “Era un analizador de su vida respecto sobre lo quería Dios que hiciera y decidió apartarse de ese ambiente; su madre había muerto y su padre era ateo. Entonces decidió entrar en la marina para estudiar oficial naval. Enrique fue un buscador, lector, hombre de la cultura y viajero. A través de una serie de contactos importantes, inclusive de sacerdotes americanos, descubrió que su vocación era llevar Dios a los empresarios y la misión que le encomendaron fue cristianizar a la empresa en el mundo”.
El entrevistado brindó más detalles sobre el futuro beato: “se casó con Cecilia Bunge, tuvo nueve hijos, muchos amigos, se preocupó muchísimo por el país y, lamentablemente, con una enfermedad muy joven falleció a los 41 años, marcando una huella que con el tiempo le permitió a la gente de ACDE, de la cual soy parte, hacer una acción muy profunda de evaluación sobre si se justificaba o no presentarlo para la causa de santidad porque tuvo muchos méritos a través del material que dejó. El proceso fue avanzando con todas las dificultades, ya estamos en la etapa final porque fue aprobada su beatificación por el papa León XIV y próximamente se hará la ceremonia. De aprobarse un segundo milagro, Enrique será el primer santo empresario y militar marino del mundo porque no hay antecedentes iguales. Es un orgullo para los argentinos, mostrando que la santidad es posible en esos ámbitos”.
-¿Cómo fue el proceso para llegar a la beatificación?
-Pasaron 35 años desde su muerte en 1961 en que no se hizo nada, pero los cercanos a él decían que era un santo. Su familia empezó a recopilar antecedentes, documentos y mucha información, que permitieron armar un archivo muy importante con el tiempo. Enrique tuvo contactos con el canciller Konrad Adenauer de Alemania, Giorgio La Pira, Alcide De Gasperi, que fueron hombres importantes de la socialdemocracia europea, y obispos de la Argentina y del exterior. Era muy culto y escribió muchísimo material que estaba guardado en un ropero. En 1997 el cardenal Jorge Mejía pidió, un poco enojado con ACDE, que se haga algo porque no se podía perder el tiempo por tanto material para mostrar la santidad. Yo empecé prácticamente desde el principio con el cardenal Antonio Quarracino y siguió con el cardenal Jorge Bergoglio, terminando ese proceso de demostración de pruebas para presentar en la arquidiócesis de Buenos Aires en 2007 y tomó cuerpo con un trabajo de cierre en 2013 con el papa Francisco. Tuve la suerte de llevar la documentación a Roma para que sea estudiada en el Vaticano, donde realmente se empezó a estudiar de nuevo porque fueron terceros alejados de la causa que evaluaron el proceso, confirmando a través del tiempo que estaba totalmente de acuerdo sobre lo que había expresado la Arquidiócesis en sus informes y lo proclamaron venerable en 2021. Todo esto llevó muchísimo tiempo con costos económicos, respetando los tiempos de la Iglesia, donde son muy exigentes y las pruebas son muy duras.
-Una vez que Enrique Shaw fue declarado venerable, ¿cuál fue el milagro para que el papa León XIV lo declarase beato?
-Se trata de un milagro inexplicable de los médicos en un chico, a quien un caballo le destrozó la cabeza en un campo de la provincia de Buenos Aires; desde el lugar en que se encontraba hasta dónde lo atendieron fue reanimado varias veces por la gravedad, fue operado de la cabeza y no pudieron sacarlo adelante. Hay elementos concretos de la legislación vaticana en materia de milagros que se cumplieron perfectamente; el padre del chico pidió que fuera Enrique Shaw el que intercediera por su salud, pero no lo conocía nadie en ese momento y tampoco en su ambiente familiar. El año pasado hubo cuatro instancias concretas a través de los médicos que aprobaron sobre la inexplicabilidad de la curación, sumado a los teólogos, los obispos y los cardenales, quienes aprobaron todos en forma unánime; en broma digo que fue una goleada de 6 a 0. El papa León XIV firmó un decreto, proclamando beato y estamos esperando la fecha de la ceremonia. Tomó una dimensión importante el conocimiento sobre Enrique Shaw, pidiéndonos informes y entrevistas sobre él. Lo único que quedaría es que coincidiera una eventual visita del Papa para la fecha de la ceremonia y sea León XIV quien lo beatifique.








