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“Pidamos al Señor para que tengamos el gozo de reconocer a Zazpe como intercesor”

Destacó el párroco Alejandro Mugna durante la homilía en la Catedral San Rafael de Rafaela, con una memoria agradecida hacia el primer obispo diocesano con motivo de cumplirse 42 años de su muerte. “Sigamos conociendo su vida, su palabra, estudiando sus escritos, escuchando su enseñanza”, agregó.

Por Emilio Grande (h.).- Este sábado 24 de enero se cumplieron 42 años del fallecimiento Vicente Faustino Zazpe, quien fuera el primer obispo diocesano (1961-1968) y luego arzobispo de Santa Fe (1968-1984). Por este motivo, se celebró una misa a las 20:00 en la Catedral San Rafael, presidida por el párroco Alejandro Mugna. También se celebró una misa en la Catedral Metropolitana de la ciudad de Santa Fe presidida por el presbítero Alexis Louvet y luego se rezó una oración ante su tumba, según informó la Asociación Monseñor Zazpe de Santa Fe.

Al final de la misa rezaron una oración delante de la tumba de Zazpe en la Catedral de Santa Fe.

Tras mencionar que el papa Francisco instituyó dos jornadas de los pobres en noviembre y de la palabra de Dios en enero, tomando conciencia de la centralidad de este aspecto en la vida cristiana, la escucha de la Palabra que nos transforma y nos envía, haciéndonos discípulos y misioneros como nos invita Jesús en el evangelio de este fin de semana (Mateo 4, 12-23), en la segunda parte de la homilía también destacó la figura de Zazpe (1920-1984).

“Damos gracias y hacemos una memoria agradecida por la vida de nuestro primer obispo, monseñor Vicente Zazpe. El papa Francisco lo llamaba obispo profeta, diciendo con la sencillez y profundidad de Francisco, el obispo profeta que tuvo la valentía de hablar cuando todos callaban y tuvo la humildad de callar cuando algunos comenzaron a hablar ya sin ningún riesgo”, dijo Mugna.

Al cumplirse 25 años de su muerte, el entonces cardenal Jorge Bergoglio presidió la misa en la Catedral metropolitana de Buenos Aires, destacando su figura: “él se aferró al evangelio, se aferró a las bienaventuranzas. Como dijo alguien de él, cuando muchos miedosos que buscaban contemporizar callaban, él habló. Y cuando esos mismos, pasado el peligro se animaron a hablar, él calló: ¡profeta! Y nunca habló desde la política, nunca desde la coyuntura social sino desde el evangelio, iluminando la situación social, iluminando la injusticia que se vivía en cualquier tipo de mesianismo. Zazpe era así: un trabajador del reino” (https://we.tl/t-vnTjpCvM2Y).

Volviendo a Mugna, agregó: “un profeta siempre es valiente y humilde, proclama la palabra de Dios y calla cuando todo está dicho. Nosotros tenemos la gracia de que monseñor Zazpe este pastor que ha marcado tan fuertemente a muchas generaciones haya sido nuestro primer obispo”.

Más adelante, señaló que “quizás muchos lo recordamos por los micros radiales de los domingos, por los artículos publicados en los medios y por la resonancia que tenía su palabra a nivel nacional”.

Aclaró que “nosotros hemos decidido como Diócesis sus primeros pasos como obispo, sobre todo su participación en las sesiones del Concilio Vaticano (1962-1965). Mientras él iba a las sesiones escribía a los sacerdotes y al pueblo de Dios. Tuvimos la gracia como Iglesia de recibir de primera mano, de palpar con el oído y corazón lo que ocurría en el seno de la Iglesia con este acontecimiento de gracia y vida que ha sido el Concilio Vaticano II”.

Sobre el Concilio Vaticano II desarrollado en Roma (1962-1965), Zazpe hizo una advertencia: “el Concilio debe hablar no tanto para los católicos sino para los no católicos, que son gran parte de la humanidad y aunque no como madre, al menos como maestra a menudo quieren reconocerla”.

Finalmente, el párroco Mugna concluyó: “demos gracias a Dios por nuestro pastor y primer obispo. Pidamos al Señor que le conceda el premio de los buenos pastores y de los profetas valientes, para que un día tengamos el gozo también de reconocerlo como intercesor. Para eso, sigamos conociendo su vida, su palabra, estudiando sus escritos, escuchando su enseñanza y rezando para que un día el Señor nos haga también a esta Iglesia particular y a la Iglesia de Santa Fe este regalo de reconocerlo a nuestro obispo como un intercesor de toda la Iglesia”.

¿Quién fue Zazpe?

Zazpe fue ordenado sacerdote en 1948 y su consagración episcopal fue el 3 de septiembre de 1961 en la basílica de Santa Rosa de Lima de Buenos Aires, designado por el papa Juan XXIII para la flamante diócesis de Rafaela (noticia que se conoció el 10 de abril de 1961), integrando numerosas comisiones del CELAM y fue vicepresidente de la Conferencia Episcopal Argentina (1973-83). Como homenaje, en Rafaela lleva su nombre una calle del barrio 17 de Octubre y un sector del noreste ciudadano.

Raúl Troncoso (primer cura ordenado por Zazpe el 23 de diciembre de 1961, falleció en Tandil en 2024) compartió su testimonio en la misa de acción de gracias por el centenario del nacimiento de Zazpe, presidida por el entonces obispo Luis Fernández en la Catedral San Rafael: “Fue un pastor generoso en los momentos difíciles que vivió nuestro país y nuestra Iglesia, la presencia de Zazpe reclamando libertad y vida en los lugares donde se decidía el presente y el futuro de muchas personas lo volvió sospechoso de las actitudes como pastor” (15 de febrero de 2020).

A decir verdad, Zazpe fue un hombre de las bienaventuranzas: pobre, manso, sufrido, misericordioso, pacífico, de corazón recto, hambriento de paz y justicia, perseguido como Jesús. Su personalidad fue muy valorada en muchos pasajes de la investigación “La verdad los hará libres. La Iglesia católica en la espiral de violencia en la Argentina 1966-1983” (2023).

¿Es osado pensar que dentro de un tiempo cercano sea iniciada su causa como siervo de Dios, teniendo un intercesor como precisó Mugna en la misa de este sábado en Rafaela?

En este contexto, laicos y sacerdotes de Rafaela, Santa Fe, Buenos Aires, el obispo de Rafaela Pedro Torres y el arzobispo de Santa Fe Sergio Fenoy están propiciando el inicio de la causa de canonización de Zazpe.

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