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Enrique Shaw: “la beatificación invita a la santidad en la empresa y la familia”

Destacó Javier Di Biase, presidente de ACDE Rafaela, durante una entrevista. Luego de un largo proceso iniciado en 1997, el papa León XIV autorizó la promulgación del decreto al primer empresario del mundo en llegar a los altares, reconociendo un milagro por su intercesión. “Será una gran sorpresa que un empresario pueda ser beato; realmente es un caso único”, agregó.

Por Emilio Grande (h.).- El 18 de diciembre último el papa León XIV autorizó la promulgación del decreto que autoriza la beatificación de Enrique Shaw (primer empresario del mundo), reconociendo un milagro por su intercesión. No hay precisiones sobre el lugar y fecha de la ceremonia, pero todo indica que sería en la Argentina durante el 2026. Para conocer más detalles, este cronista entrevistó a Javier Di Biase, presidente de ACDE (Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa) Rafaela.

Enrique Shaw y su esposa Cecilia Bunge.

-¿Cuál es el significado de la futura beatificación de Enrique Shaw?

-Lo principal que nos deja la beatificación de Enrique es una invitación a vivir la santidad en el mundo de la empresa y la familia. Es un ejemplo a seguir como padre de familia, esposo, empresario y cristiano. Recientemente, León XIV nos decía que Enrique fue un empresario que entendió que la industria no era solo el engranaje productivo ni un medio de acumulación de capital, sino una verdadera comunidad de personas llamadas a crecer en forma unida.

-¿Cómo impactará la beatificación en el ámbito empresarial más allá de ACDE?

-Impactará de manera muy positiva y, a la vez, para los que no conocen el tema va a ser una gran sorpresa que un empresario pueda ser beato; realmente es un caso único en el mundo. Por eso, a los argentinos nos catalogan como innovadores. Estamos necesitando nuevos modelos en el mundo, la verdad que se da en un momento muy oportuno de nuestra historia, necesitados de aires más humanos.

-¿Cuáles fueron los rasgos distintivos de la persona de Shaw?

-Los rasgos más destacados de Enrique para mí son la sencillez y la alegría. A la vez, te puedo contar que, en la primera etapa de su vida, Enrique fue una persona de mucha lectura, meditación, donde tuvo muy en cuenta la disciplina sobre sus impulsos y el trabajo sobre sí mismo. Ya más maduro empieza a ahondar y afirmar los rasgos de su juventud, centrando su vida cada vez más en el amor a Dios y al prójimo, escuchando, comprendiendo y entregándose con espíritu de sacrificio, pero también con empatía y dulzura.

-¿Cómo fue el proceso iniciado para llegar a esta novedosa realidad?

-En 1997 por un pedido expreso del que fuera luego cardenal Jorge Mejía a ACDE, se empieza a juntar la documentación y los testimonios a partir de la idea, para algunos de su época, que Enrique podría calificar para ser santo. Tenía largamente cumplido lo requerido en cuanto a “fama de santidad” y había vivido “en forma heroica las virtudes”, que calificaba para seguir adelante. Simultáneamente, se realizaron los demás pasos para presentar lo requerido y solicitar el permiso a la arquidiócesis de Buenos Aires, que en ese momento era liderada por el cardenal Antonio Quarracino.

Se hicieron los siguientes pasos: tener una biografía sobre Enrique Shaw que fue escrita por Ambrosio Romero Carranza (autor del libro “Enrique Shaw y sus circunstancias”, Fundación Alejandro E. Shaw, Buenos Aires, 1984); ⁠se solicitó la aprobación a los feligreses en las parroquias; ⁠se hizo la consulta a los obispos argentinos; ⁠se solicitó el permiso (nihil obstat) al Vaticano, quien lo envió aprobado en 2001 dando a entender que no había ninguna objeción; ⁠se pidió la apertura diocesana del proceso simultáneamente; ⁠se formó el tribunal provisorio (ne pereant probationes) para que se puedan tomar testimonios a los posibles testigos que habían conocido bien, por ser muy importantes testimonios para la causa y por el riesgo de muerte por su edad. También se buscó mucha documentación respaldatoria. ⁠Fernán de Elizalde fue el postulador en reemplazo del fallecido Juan Cavo en 1999 y luego fue designado Juan Gregorio Navarro Floria.

Al fallecer Quarracino, Jorge Bergoglio lo reemplazó como arzobispo de Buenos Aires y Mario Poli, uno de sus obispos auxiliares, fue el gran impulsor y motivador para que se iniciara el proceso. Por algunos inconvenientes, se pudo iniciar el proceso en 2007 y todo fue muy lentamente avanzando. La fase diocesana concluyó en 2013 con el papa Francisco y Poli muy decidido a que se terminara. En febrero de 2014 se lleva la documentación al Vaticano y luego de obtener la nada fácil validez jurídica se comenzó a trabajar en el desarrollo de una nueva documentación especialmente requerida.

Estaba todo en el Dicasterio de las Causas de los Santos. Por varios años en el Vaticano se revisó la documentación recibida y gente designada especialmente por ellos prepararon la defensa (position) que concluyó en 2020, permitiendo que con el informe y la recomendación positiva de un nuevo grupo que la revisó, el papa Francisco lo aprobara para que fuera proclamado venerable.

En 2021 Francisco autoriza la promulgación del decreto que reconoce las virtudes heroicas de Enrique Shaw que es declarado venerable. Durante bastante tiempo se esperó que se pudiera tener la evaluación plena del posible milagro cuya documentación estaba allí. Se llega así hasta enero del 2025 el milagro atribuido a la causa superó la instancia médica. En junio de 2025 la comisión de teólogos aprobó el milagro (se denomina que la curación es inexplicable). En septiembre de 2025, la comisión de los obispos aprobó su parte. Y el 16 de diciembre los cardenales reunidos en asamblea amplia evaluaron todos los pasos anteriores y por ello el Dicasterio de las Causas de los Santos emitió dictamen favorable y se lo elevaron al papa León XIV. Sorprendentemente por la rapidez, el 18 de diciembre León XIV autorizó la promulgación del decreto que permite la beatificación reconociendo el milagro.

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