Una buena ley y una mala imagen

La transgresora Argentina no pudo cumplir nunca con el precepto de respetar al Banco Central. Ninguno de sus presidentes terminó el mandato de seis años que establece la ley; esa cantidad de años aspira a evitar que cada presidente de la Nación, que tiene cuatro años de mandato, cambie al titular de la autoridad monetaria según sus preferencias políticas o ideológicas.

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